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TP | La catástrofe chilena y la situación política actual

Durante la semana pasada, se informaron durante varios días cifras que superaban los 8 mil nuevos contagios, contabilizándose el total de casos activos bordeando los 50 mil.

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Por: Trabajadores y Trabajadoras al Poder

¡Derrotemos la gestión capitalista de la pandemia! ¡Fuera Piñera! ¡Impulsemos la Huelga General!

1. La situación política actual en nuestro país se encuentra determinada por una nueva fase -catastrófica- de desenvolvimiento de la crisis pandémica.

Esta situación se evidencia a través del rebrote explosivo de contagios. Durante la semana pasada, se informaron durante varios días cifras que superaban los 8 mil nuevos contagios, contabilizándose el total de casos activos bordeando los 50 mil. Según datos entregados por el gobierno, este miércoles la ocupación de camas UCI por pacientes covid asciende a la cifra récord del 97%, lo que sumado a la incapacidad manifiesta de reconvertir nuevas camas para enfrentar la situación, configura un cuadro en de colapso hospitalario (como han denunciado trabajadores y trabajadoras, la red pública ya no dispone de camas críticas). Toda esta situación se desarrolla además sobre la base del agotamiento físico y social de los trabajadores y trabajadoras de la salud, las graves consecuencias económico-sociales que repercuten en las condiciones materiales de vida de la población, y la propia maduración de la crisis de régimen que se desarrolla en nuestro país. La pandemia ha cobrado hasta el momento más de 30 mil muertes en nuestro país.

2. Desde un punto de vista internacional, la situación no resulta más próspera. Actualmente, se vuelven evidentes las contradicciones que resultan de la precipitación de la crisis mundial de la gestión capitalista de la pandemia. Estas contradicciones se expresan fundamentalmente a través de: (a) El atascamiento internacional en el proceso de provisión de vacunas; (b) La aparición de nuevos brotes pandémicos en distintas regiones del mundo (India, Brasil, Sudáfrica, Gran Bretaña, etc.). (c) La agudización de la contradicción entre medidas restrictivas de carácter sanitario y la presión por la normalización del proceso productivo capitalista. (d) Las crisis y conmociones sociales de características explosivas que esta situación ha venido desatando en los puntos críticos de desarrollo de la pandemia, como sucede en América Latina, principalmente en países como Paraguay, Brasil y Chile.

El carácter ilustrativo de la actual etapa de desarrollo de la pandemia en el mundo radica en el hecho de que nos revela concretamente las contradicciones fundamentales de la crisis integral del capital. Un ejemplo: las vacunas se nos presentan como la herramienta sustancial de la que se ha dotado el capitalismo para superar la pandemia. No obstante, el desarrollo de las vacunas ha intensificado el nivel de contradicción que existe al interior de todas las potencias capitalistas, que ha puesto de relieve el carácter caótico de todo el orden político-social actual y ha profundizado la actual disputa inter-imperialista en curso por la dominación mundial. Un puñado de farmacéuticas pugnan por el mercado mundial amparadas por los propios Estados que reclaman una tajada cada vez mayor en el reparto salvaje del plusvalor producido por la clase obrera internacional. La provisión de vacunas se desarrolla muy lentamente, contenida por la camisa de fuerza que representa el interés privado de ganancias por parte de una ínfima minoría de la población mundial.

Las consecuencias políticas están al orden del día. Los incumplimientos contractuales de AstraZeneca (anunciaron que sólo entregarían 30 millones de dosis a la UE durante el primer trimestre, en lugar de los 80 millones acordados) han desatado una grave crisis política al interior de la Unión Europea. Países como Reino Unido o Estados Unidos, han impulsado abiertamente restricciones para la exportación de vacunas, anteponiendo imposiciones de carácter neocolonial a la celebración de los contratos (EE. UU. pactó el envío de 2,5 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca a México a cambio de que este país militarice aún más su frontera sur y bloquee el paso a centenares de miles de migrantes centroamericanos que intentan escapar del desastre humanitario).

Los ejemplos abundan cada día. La gestión capitalista de la pandemia ha impulsado una política nacionalista para la distribución de vacunas, oponiéndose diametralmente a su distribución igualitaria, controlada y planificada científicamente, lo que, paradójicamente, habría sido la forma económicamente más racional para el propio capitalismo de atenuar los efectos de la crisis. En este punto, resalta el hecho de que la gestión capitalista de la pandemia impide objetivamente el desenvolvimiento de las fuerzas productivas de la humanidad (desarrolladas bajo las propias relaciones capitalistas de producción), y precipita al mundo a un cada vez mayor desastre humanitario.

Actualmente, existen decenas de vacunas alrededor del globo; ya se han suministrado más de 350 millones de dosis de la vacuna a nivel internacional. Sin embargo, el 75% de ellas se concentran en apenas 10 países, y 100 millones de ellas se han suministrado exclusivamente en Estados Unidos. Menos del 5% de la población latinoamericana ha recibido siquiera una sola dosis. África, donde el número total de muertes supera las 100.000, exhibe un porcentaje de vacunación de menos del 1% de su población. Incluso en los principales países capitalistas de Europa, menos del 5% de la población ha recibido la dosis completa.

La comunidad científica ha alertado internacionalmente que esta distribución desigual de las vacunas actúa como un factor de potenciación de la pandemia, debido a que, cuanto más tiempo circule el virus, mayores serán las probabilidades de nuevas mutaciones y variantes que resten eficacia a las vacunas actualmente existentes. La lucha contra la pandemia se presenta en el mundo no como un asunto de carácter “sanitario”, sino fundamentalmente como una lucha de clases, es decir, un enfrentamiento de naturaleza social y política. Por esta razón, la propia gestión capitalista de la pandemia ha puesto en entredicho la eficacia última de las vacunas. Las contradicciones capitalistas, las contiendas por la dominación del mercado mundial, impiden que la ciencia se ponga al servicio de la defensa de la vida de millones de seres humanos. Absolutamente todas las grandes potencias -que son hasta el momento las productoras exclusivas de la vacuna-, han interpuesto sus intereses económicos, imperialistas y geopolíticos frente a la crisis humanitaria. 

Esta caracterización nos lleva a concluir que el año 2021, anunciado como el “principio del fin” de la pandemia y como un horizonte de recuperación de la crisis, será aún más complejo en términos económicos, sociales, políticos y sanitarios de lo que fue el 2020. La “nueva normalidad” capitalista se estrella a cada paso con las condiciones objetivas impuestas por el proceso histórico de derrumbe de todo el modo de producción actual.

3. Uno de los puntos críticos en que se manifiesta la crisis internacional de la gestión capitalista de la pandemia, reside en la contradicción cada vez más expresa entre la aplicación de las restricciones a la circulación y medidas de carácter sanitario, por un lado, y la fuerte presión y tendencia a la normalización capitalista, por otro. Las cuarentenas y medidas de restricción a la circulación se encuentran en una encrucijada global. Chile implementa la cuarentena más grande desde los inicios de la pandemia (más del 80% de la población, repartida en 198 comunas), precisamente cuando las presiones a la normalización capitalista son, por otra parte, más fuertes que nunca.

El aumento explosivo de contagios se desarrolla en un marco de presión por el retorno a la presencialidad en las escuelas, de reanudación de las actividades productivas, de control social y represivo para atenuar las consecuencias sociales que trae necesariamente aparejadas un escenario como el actual.

Las actividades productivas sancionadas por la autoridad como “esenciales” (es decir, que pueden seguir operando en condiciones de cuarentena) no han cesado de aumentar. Hoy se incorporan a esta categoría, rubros enteros como la construcción,  la “nueva normalidad” del capital desarrolla las contradicciones sociales e históricas de una forma más impetuosa que lo que hemos visto hasta ahora.

4. La crisis humanitaria producida por la pandemia ha desencadenado un derrumbe capitalista de carácter histórico, de una profundidad jamás antes vista. Los gigantescos planes de rescate al capital impulsados por los diferentes Estados (en EE.UU. asciende hasta el momento a US$16 billones), han producido una intensificación de la contradicción entre capital financiero y la capacidad de absorción real -determinada por las cada vez más desmejoradas condiciones materiales- de la producción. Esto es así, debido a que el capital financiero es esencialmente ficticio, es decir, no materializa valor en sí mismo; no es más que una potencial exigencia sobre la plusvalía futura extraída por la clase trabajadora en el proceso productivo capitalista. Las colosales masas de dinero emitidas por los bancos centrales del mundo para evitar la quiebra de las grandes empresas capitalistas no fueron destinadas ni a la inversión productiva ni al pago de deudas, sino que se han venido acumulando como gigantescas arcas de activos financieros, empujando la suba de los precios de las acciones a niveles récord. Como resultado directo de esta situación, en un cuadro de caída de la tasa de ganancia, de la inversión, de la producción, del comercio, de desempleo masivo, en suma, en un escenario de fuerte depresión, las ganancias de los multimillonarios en Estados Unidos han aumentado más de US$ 1,3 billones, en consonancia con la tendencia general de los grandes capitalistas internacionalmente. Un ejemplo que grafica de qué forma la gigantesca suba de los mercados de acciones en el mundo se ha concentrado en un puñado de valores, está dado por el fabricante de automóviles norteamericano Tesla, que ha visto cómo su cotización dio un salto de US$60 a US$835 ¡en dos años!, convirtiendo a Elon Musk en el hombre más rico del mundo -paradójicamente- gracias a la pandemia.

Como expresión de una contradicción fundamental, la especulación financiera se desliga cada vez más de la rentabilidad empresarial. Tomando como premisa su rentabilidad actual, ¡Tesla necesitaría 1.600 años para ganar la cantidad de dinero que se ha invertido en ella!. Como resultado de estas burbujas especulativas, la perspectiva de un colapso financiero global asoma en el horizonte. La pandemia arrastra a la crisis integral del capital al colapso general.

5. La perspectiva estratégica fundamental de esta crisis consiste en oponer a la gestión capitalista de la pandemia, la necesidad objetiva de una gestión socialista de la sociedad en su conjunto frente a la catástrofe humanitaria precipitada por la crisis integral del capital.

Las consecuencias sociales de la crisis para la clase obrera mundialmente han sido sencillamente devastadoras. La Organización Internacional del Trabajo estima que la pérdida de puestos de trabajo en el mundo en 2020 asciende a 255 millones, ¡cuatro veces el impacto de la crisis financiera de 2008-09.                                  

6. El impasse expuesto en esta caracterización explica el actual inmovilismo del gobierno frente al desastre sanitario y la potencialidad explosiva que adquieren la crisis políticas en las actuales condiciones mundiales. Atrapado en el callejón sin salida de la crisis capitalista, el gobierno no logra concretar exitosamente las iniciativas que se propone. Incluso, la perspectiva de salvar el pellejo sobre la base de un exitoso plan de vacunación y el repunte internacional de los precios del cobre naufraga en estos momentos en el abismo de la crisis.

Un ejemplo: el desarrollo de la insurgencia de los sectores del Pueblo Mapuche en resistencia, han llevado al régimen a un verdadero atolladero, en que se alternan distintas propuestas para dar curso institucional al aplastamiento represivo del avance de estas luchas (la discutida propuesta de declaración de estado de sitio, la perspectiva de la “agenda legislativa represiva”, la discusión respecto de las formas concretas para el despliegue militar en la zona, la compleja implementación de los “patrullajes mixtos” entre policías y militares, etc.), lo que ha precipitado las contradicciones interburguesas, ha profundizado la crisis de régimen, y ha desatado las contradicciones al interior de los propios aparatos represivos. Al no encontrar consenso ninguna de las propuestas concretas entre las distintas facciones burguesas en pugna frente a este conflicto, el accionar tiende a autonomizarse, la lucha asume un carácter militar más directo, lo que profundiza las propias contradicciones al interior de la clase dominante. La reciente emboscada a un equipo de prensa por parte, presumiblemente, de sectores ultraderechistas en coordinación con sectores de los propios aparatos represivos, dan luz respecto del desarrollo de esta tendencia. Como ocurre en distintas partes del mundo, la maduración de la crisis de régimen -al demostrar objetivamente la imposibilidad de su resolución en el marco de los mecanismos de la democracia burguesa- da curso al desarrollo de las tendencias al enfrentamiento armado directo y la guerra civil. El desarrollo de la crisis en nuestro país no escapa a esta perspectiva general.

Por otra parte, la fuerte presión por el retorno a la presencialidad escolar impulsada con fuerza desde fines de febrero, apoyándose en los virtuales efectos de un exitoso plan de vacunación (anunciada con parafernalia por el propio Piñera, secundado por la presidenta del Colegio Médico y el principal dirigente del Colegio de Profesores), ha quedado en la situación actual reducida a la nada.

La gestión capitalista de la pandemia -que tiene en nuestro país como máxima expresión al gobierno de Piñera- ha venido desatando desde hace un año un cuadro de creciente pauperización, crisis económica, desempleo masivo, caída brutal del salario, crisis habitacional, etc.; en suma, increíbles padecimientos en todos los ámbitos de la vida del pueblo, que se profundizan cada día. Hambre, muerte y represión constituyen la respuesta de la clase capitalista frente al proceso de descomposición de todo el orden social que les mantiene en el poder. 

7. La respuesta del régimen político en su conjunto no constituye una salida realista frente al desastre social actual. Ante el anuncio de un nuevo plan económico de salvataje al capital por parte del gobierno (cuya suma asciende a US$6 mil millones), ninguno de los partidos del régimen ha levantado un programa verdaderamente alternativo que se proponga un camino efectivo para enfrentar la situación actual. Para todos los partidos del régimen, en última instancia, los costos de esta crisis deben ser pagados por los trabajadores y trabajadoras. Para todos los partidos del régimen, las medidas de restricción deben orientarse a la represión de los brotes de descontento social, más que a un efectivo combate contra la pandemia. En ninguno de estos partidos podemos encontrar un cuestionamiento al verdadero fondo del problema: el carácter capitalista de la gestión de la pandemia. Esto no puede ser de otra forma. Ninguna de las facciones burguesas en disputa por la administración política del capitalismo en nuestro país tiene ni la voluntad ni la fuerza suficiente para imponer las medidas necesarias para hacer frente a las consecuencias sociales de la crisis integral.   

Como ha quedado demostrado durante más de un año de desarrollo de la crisis pandémica, los países que han podido controlar hasta cierto punto la situación -siempre parcialmente, debido a que se trata de una crisis mundial- lo han hecho sobre la base de fuertes medidas de control, planificación y gestión centralizada, por parte del Estado, de todos los recursos disponibles para enfrentar la emergencia: distribución planificada de la mano de obra, medidas de restricción verdaderamente efectivas (cierre de la totalidad del proceso productivo no esencial; reconversión industrial de emergencia), centralización de todos los recursos de carácter sanitario, financiero, y productivo; control y gestión centralizada de la producción dirigida a las necesidades sociales producto de la emergencia; medidas sanitarias efectivas, centralizadas y planificadas de testeo y trazabilidad, etc.

Sin embargo, para las condiciones concretas de nuestro país, todas estas medidas chocan contra la muralla de la propiedad privada de los capitalistas. La efectividad de estas medidas ha quedado expuesta y ha sido reconocida por la totalidad de los representantes políticos de la burguesía. Sin embargo, nadie plantea que deban implementarse efectivamente. Esta negativa no surge producto del desconocimiento, sino que lo hace de la imposibilidad objetiva de la totalidad del régimen político de atentar contra las exuberantes ganancias de los grandes empresarios, obtenidas en la situación actual sobre la muerte de 30 mil personas en Chile.

Todas estas medidas de control, gestión y planificación central -que en países como China han mostrado efectividad en el control de la pandemia, pese a que han sido implementadas de forma burocrática-reaccionaria-, para las condiciones concretas de nuestro país sólo pueden ser implementadas de forma revolucionaria, es decir, por medio de la acción histórica e independiente de la única fuerza social que objetivamente no está impedida de atentar contra la ganancia y la propiedad de los capitalistas. Esta fuerza social no es otra que la Clase Trabajadora.

8. El desastre social provocado por la gestión capitalista de la pandemia en nuestro país ha frustrado incluso -nuevamente- la anunciada apertura del proceso constituyente por medio de las elecciones del 11 de abril.

Si la sola existencia de la convención y la apertura de este proceso representaban un episodio de primer orden en el desarrollo de la crisis de régimen político, su inminente aplazamiento (por segunda vez) no hace sino acentuar este carácter, imponiéndose la tendencia a la inestabilidad y a la disolución del régimen actual que ha dominado toda la situación política desde el ascenso de la rebelión en octubre de 2019.

La convención constitucional representa una maniobra de la burguesía en el intento de contener y desviar la tendencia insurreccional generalizada desatada por el levantamiento popular de octubre. En este punto, hemos advertido su inviabilidad histórica, toda vez que el carácter espurio de este intento -simbolizado a través de la firma del “pacto por la paz y la nueva constitución” suscrito por los partidos burgueses en noviembre de 2019- no cumplió el objetivo de derrotar políticamente a la rebelión popular. Por el contrario, sus llamas se mantienen encendidas, como ha venido quedando demostrado en cada una de las ocasiones en que el pueblo ha puesto de rodillas al régimen en el curso de desarrollo de la propia crisis.

El inminente aplazamiento de las elecciones ha intensificado las contradicciones entre los partidos burgueses. Sin embargo, dichas contradicciones están determinadas por cálculos de carácter político, económico y electoral, y en ningún caso por una perspectiva real de enfrentar la catástrofe social a la que nos ha arrastrado la gestión capitalista de la pandemia. Tensionado por la profundidad del desastre, el gobierno se ha visto obligado a tomar en último momento la decisión de proponer un aplazamiento. La inviabilidad histórica de la convención constitucional y del proceso constituyente en su conjunto se devela como una realidad concreta. La significación última de esta inviabilidad reside en el agotamiento histórico de los mecanismos de la democracia burguesa frente al proceso de derrumbe capitalista expresado a través de la crisis integral.

Hoy más que nunca, la perspectiva de las candidaturas revolucionarias a la constituyente debe orientarse hacia la agitación y la denuncia del carácter tramposo, insuficiente y reaccionario del proceso constituyente impulsado por este régimen represivo y asesino del pueblo. La nueva postergación de las elecciones, debido al desastre sanitario al que nos ha llevado este gobierno, es responsabilidad directa, en primer lugar, de Piñera, como cabeza de este gobierno empresarial que coloca la ganancia por encima de la defensa de las vidas del pueblo. La realidad concreta va demostrando que la clase capitalista ya no tiene la capacidad siquiera de sostener sus iniciativas más “audaces” producto de las propias consecuencias de la crisis de todo su orden social; su margen de maniobras se reduce progresivamente. La iniciativa de las fuerzas revolucionarias en la actualidad resulta crucial para disputar entre las amplias masas una perspectiva realista de superación de la catástrofe humanitaria a que nos ha arrastrado el capitalismo.

¡Socialismo o barbarie!, ése ha de ser por sobre todas las cosas, en las actuales condiciones, nuestro grito de guerra.

9. ¿Cómo nos organizamos para enfrentar esta situación? Es evidente que no podemos esperar nada de este gobierno ni de ninguno de los representantes políticos de este régimen que se derrumba. Los representantes de la burocracia sindical, completamente integrados al Estado, se mantienen en un férreo silencio cómplice frente al implacable descargo de las consecuencias de esta crisis sobre los hombros de los trabajadores y trabajadoras. Frente al endurecimiento de las condiciones sociales y sanitarias, la situación se vuelve compleja para nuestra clase. Es evidente que ante una situación tan crítica como la actual, la realidad impone confusión, desorganización, agotamiento y problemas de toda índole. La clase capitalista busca aprovechar esta situación para imponer medidas que no hacen sino acentuar los padecimientos de todo el pueblo. En este sentido, nuestro planteamiento principal es implacable: de esta situación sólo saldremos luchando.

Pese a todas las dificultades, estas últimas semanas se han caracterizado por una gran intensificación de las luchas. Arrinconado por la presión de su crisis, el régimen incrementa su brutalidad represiva. Las cuarentenas de hambre y represión descargan la furia de los capitalistas sobre cualquier atisbo de organización independiente del pueblo y de la clase trabajadora. Ollas comunes, brigadas de sanitización popular, comedores populares, atisbos de protesta en los centros de salud, han sido algunos de los objetivos de la represión. La gestión capitalista de la pandemia se encuentra a la defensiva. El régimen le teme a la potencialidad del control popular y del poder del pueblo frente a una situación progresivamente asfixiante para las amplias masas.

El momento nos llama a la reorganización de nuestras fuerzas para enfrentar la emergencia social a que nos han llevado nuestros enemigos. Organicémonos en comités de acción en cada territorio, en cada puesto de trabajo, en cada centro hospitalario, para activar las redes de solidaridad popular, el control popular, el abastecimiento, las medidas de control sanitario, la exigencia de protocolos de higiene y seguridad, para definir planes de acción concretos y para preparar los métodos para luchar por todas nuestras reivindicaciones. Estos Comités del Pueblo son en las actuales condiciones nuestra principal arma para emprender la durísima lucha que tenemos por delante. Los sindicatos y la totalidad de los organismos del pueblo y de la clase deben convocar asambleas y deliberar respecto de las actuales condiciones y los caminos para llevar a cabo la lucha.

10. Las terribles consecuencias de esta crisis y las reivindicaciones más elementales por la defensa de la vida y las condiciones dignas para todo nuestro pueblo, nos imponen la necesidad de trazar un rumbo de desarrollo político para todas las luchas que se están desarrollando y que la propia crisis precipitará en las semanas venideras. En este sentido, es preciso que las organizaciones de avanzada, revolucionarias, activistas, candidaturas populares y revolucionarias, emprendan con la mayor energía una agitación tendiente al impulso de la Huelga General de todo el pueblo y la clase trabajadora para derrotar la gestión capitalista de la pandemia, derrocar y enjuiciar a este gobierno asesino y conquistar un programa de emergencia que apunte a la resolución de las tas terribles consecuencias sociales del desastre económico y sanitario actual.

Hoy más que nunca se vuelve urgente una perspectiva que aúne todas las peleas parciales, desarrollándolas hacia una lucha de carácter generalizado, un levantamiento popular que imponga por la vía de la acción directa la defensa de las vidas de los trabajadores y trabajadoras. Cada articulación, cada coordinación, cada declaración, cada jornada, se deben perspectivar trazando un camino que apunte a acrecentar y fortalecer las fuerzas del pueblo, desarrollándolas en el tiempo y siempre preparándolas para objetivos superiores. 

¡Reorganizar nuestras fuerzas y preparar con firmeza la ofensiva! ¡Ésa es la consigna del momento! Los capitalistas nos llaman hipócritamente a la calma. Intentan convencernos de que debemos esperar pasivamente las -ahora inciertas- elecciones y la deliberación de una convención constitucional tramposa y hecha a su medida para resolver nuestras agudas problemáticas. Sin embargo, toda la realidad tanto mundial como nacional nos golpea a cada minuto en la cara. ¡La catástrofe a que nos arrastra la gestión capitalista de la pandemia no espera!                                                                                                   

Por medio de la reorganización de nuestras fuerzas, el impulso de Comités de Acción, Ollas comunes, Comités de Emergencia, la deliberación popular de un programa de emergencia, la perspectiva de la lucha directa en todo momento y la agitación sistemática y metódica por el impulso de la Huelga General, salgamos a pelear con todas nuestras fuerzas para derrocar a este gobierno asesino, a todo el régimen actual, por la derrota de la gestión capitalista de la pandemia y en defensa de las vidas del Pueblo, de todos los trabajadores y trabajadoras.

¡Fuera Piñera!

¡Abajo el parlamento corrupto!

¡Abajo la gestión capitalista de la pandemia!

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3er encuentro por la amnistía general a los/as prisioneros/as políticos/as

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Posterior a las dos instancias de organización y discusión sobre prisión política en el país, nuevamente se convoca a un tercer encuentro por una gran movilización ante el inicio de la Convención Constitucional, la amnistía general sin condiciones y por un juicio y castigo a los violadores de derechos humanos. La jornada se desarrollará este viernes 18 de junio a las 19 horas, escribiendo a través de amnistiasincondiciones@gmail.com o a cualquier organización convocante para recibir el link de conexión 30 minutos antes.

La actividad es convocada por la Organización de Familiares y Amigos de Presxs Politicxs (OFAPP), activistas de Maipú, integrantes de la asamblea territorial Las Mercedes de Puente Alto, María Rivera, dirigenta del MIT y electa constituyente, Gloria Pinto, ex candidata a constituyente y militante de Trabajadores/as al Poder (TP), y Daniela Guzmán Huenchuleo, ex candidata independiente por la Asamblea Popular Constituyente D20.

La finalidad central del tercer encuentro es ir materializando la propuesta de amnistía sin condiciones para todos/as quienes están encarcelados/as en recintos penitenciarios y con arresto domiciliario a causa de la lucha social. Además, el objetivo es unificar fuerzas para exigir la libertad inmediata de los/as presos/as políticos/as por medio de movilizaciones masivas con agitación previa en los lugares de trabajo y espacios públicos en todos los territorios, enfocándose en la semana del 5 de julio con el inicio de la Convención.

En las instancias anteriores el trabajo se materializó en la conformación de grupos de coordinación para la elaboración de afiches, volantes y videos bajo la consigna “no se puede escribir una constitución con presxs politicxs”, esto con la finalidad de seguir fortaleciendo la unidad y la propuesta de amnistía, la cual en ningún caso se contrapone al proyecto de Ley de Indulto General que ya se encuentra discutiendo la clase política tradicional.

Proyecto colectivo por la liberación

La propuesta levantada implica absolver, en términos judiciales, a todos/as quienes han sido perseguidos/as y encarcelados/as en pos de la lucha social y popular, incluyendo a todos/as los/as que han sido condenados por ley de control de armas, incendio, atentado a la autoridad, maltrato a la obra, ley antibarricadas, ley anti saqueo y homicidio en todos sus grados, considerando a quienes han sido formalizados/as, imputados/as o condenados/as antes, durante o posterior al inicio de la Rebelión Popular el 18 de octubre de 2019, sean culpables o inocentes de lo que el Estado les acusa.

Además de la libertad total y sin letra chica a los/as prisioneros/as políticos/as, se exige establecer un mecanismo de juicio y castigo a los violadores de derechos humanos, tanto responsables materiales como políticos. Sumando a esto, se pide encontrar formas de reparación ante el daño ocasionado desde la Dictadura Militar hasta ahora. Desde los/as convocantes enfatizan que “esta amnistía no será para los torturadores de la dictadura ni tampoco para los policías y militares que asesinaron o mutilaron a nuestros compañeros”.

Ad portas de la Nueva Constitución

A menos de un mes para que los/as constituyentes inicien su trabajo, desde las organizaciones señalan que la libertad de los/as presos/as políticos/as debe ser la primera medida a tomar en la Convención, puesto que de lo contrario el proceso no será realmente democratico y por tanto legitimo. Emplazan a no limitar lo que impone el Acuerdo por la Paz y poner mayor urgencia a los asuntos que hoy se demandan en las calles, una libertad efectiva a los/as luchadores/as del pueblo. 

El llamado es claro; levantar masivas protestas populares que movilicen a los territorios y conseguir la tan anhelada libertad de quienes están encarcelados/as por una lucha justa. La convocatoria se extiende a personas víctimas de la violencia de Estado, familiares de personas asesinadas y desaparecidas a manos de agentes estatales y agrupaciones de defensa de derechos humanos, así como también a organizaciones interesadas en levantar la lucha colectiva en pos de la libertad de los/as presos/as políticos/as.

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Presos Políticos iniciaron huelga de hambre y movilización indefinida luego de ser trasladados a Rancagua

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El pasado sábado 5 de junio, durante la tarde, los prisioneros anarquistas y subversivos Marcelo Villaroel, Juan Aliste, Joaquín García y Juan Flores fueron trasladados desde la cárcel de alta seguridad de Santiago hacia los módulos 1 y 2 de máxima seguridad de la cárcel de Rancagua.

El cambio de recinto no ha sido definido con claridad, sin embargo desde Gendarmería señalan que se debe a una decisión administrativa por remodelación de las instalaciones en Santiago, siendo incluso removidos los carceleros para mantener la custodia de los prisioneros.

Ante eso, el martes 8 de junio iniciaron una huelga de hambre y movilización de carácter indefinida por condiciones penitenciarias dignas y acordes a sus necesidades. Entre las demandas están:

  • Fin al estricto aislamiento y a las 24 horas de encierro absoluto.
  • Mantener la encomienda en condiciones dignas, concordantes con las existentes en el CAS (desde donde fueron trasladados). 
  • Tener acceso a horas de patio.

Actualmente los presos políticos se encuentran en celdas individuales las 24 horas del día, además de la imposibilidad de recibir abogados/as y restricción de la comunicación telefónica, la que incluso ha sido cancelada. Todo lo anterior, según Gendarmería, responde a la supuesta cuarentena de ingreso, situación que no es compatible con la realidad de la vacunación dentro del recinto, donde gran parte de los presos se encuentran vacunados.

Cabe destacar que los mismos presos políticos vienen saliendo de una huelga de hambre de 50 días en contra de las modificaciones al DL 321 (ley que entrega libertad a los/as presos/as) y los obstáculos que han presentado para optar a libertad condicional. A pesar de haber ganado algunos “beneficios” en las últimas movilizaciones, como la implementación de videollamadas, estos han sido restringidos por Gendarmería, no respetando los acuerdos que se establecieron al finalizar la huelga.

Desde las organizaciones anticarcelarias y por la libertad de los/as presos/as políticos/as manifiestan que los prisioneros seguirán con la protesta al interior de la cárcel y solicitan ayuda a las organizaciones sociales para exigir desde afuera condiciones dignas al interior del recinto.

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Carlos Peyrin: primer preso político condenado en Concepción queda bajo libertad condicional

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Tras un año y seis meses encarcelado, hoy sábado 5 de junio queda bajo libertad condicional Carlos Peyrin Matamala, primer preso político condenado de la Rebelión Popular en Concepción, el cual recibió una pena de 3 años y un día de presidio por el lanzamiento de artefacto incendiario en el contexto de las protestas posteriores al 18 de octubre de 2019.

Recordamos que el pasado 1 de abril el Juzgado de Garantía rechazó el recurso presentado por la defensa para obtener la libertad condicional de Carlos, ignorando los antecedentes entregados como la buena conducta y la situación actual como estudiante regular de una institución educacional. Desde la vocería señalaron en esa oportunidad que “Carlos cuenta con excelente conducta dentro del penal además de realizar labores de alfabetización a otros internos. (…) Carlos no es un violentista ni un peligro para la sociedad”.

En enero de este año Carlos rindió la Prueba de Transición Universitaria (PTU), quedando seleccionado en la carrera de Licenciatura en Historia en la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Pese a ello, no ha podido desempeñarse correctamente como un alumno regular de la casa de estudios, puesto que Gendarmería negó la posibilidad de que recibiera su derecho a la educación al interior del recinto penitenciario, además de no facilitar el acceso a libros y material de estudio.

A pesar de contar con buenos antecedentes, es recién ahora que se le permite su libertad condicional (al cumplirse la mitad de su condena) y optar a un “beneficio” desde que fue detenido por carabineros hace más de un año, situación que además se agravó con el inicio de la pandemia y el aislamiento de todos/as los/as presos/as al interior de las cárceles. 

Su salida estuvo marcada con una concentración y punto de prensa a las afueras de la cárcel El Manzano de Concepción muy temprano en la mañana, reuniendo a sus familiares, amigos/as y personas que acompañaron su camino hasta la tan anhelada libertad.

Carlos agradeció las muestras de apoyo e hizo un llamado a levantar un paro constituyente “que no se trabaje en la mesa, que no se negocie nada mientras existan presos políticos, no puede ser que estemos en pleno proceso constituyente con prisioneros, se debe avanzar hasta el indulto general. (…) que los legisladores sigan con su circo político, vamos a retomar las calles porque es la única manera de generar presión”

El llamado de Carlos también es a concientizar a la población sobre la situación actual y la realidad que viven los/as presos/as políticos y sus familias, y sobre todo a no abandonar la movilización colectiva para liberar a quienes fueron encarcelados por luchar en contra de un sistema que precariza la vida del más pobre y que mantiene a la sociedad en una guerra de clases constante.

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