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EDITORIAL

TP | Aclaración respecto de los sucesos del 18 de octubre en Plaza de la Dignidad

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Frente a la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto, como Trabajadores y Trabajadoras al Poder declaramos:

1. Como organización nos hicimos presentes durante la jornada del 18 de octubre en la plaza de la Dignidad, con el objetivo de participar de la manifestación en conmemoración del primer año del inicio de la revolución en nuestro país. En el marco de nuestras actividades previstas para aquella jornada, instalamos desde antes del mediodía en las inmediaciones de la plaza nuestro “Camión del Pueblo”, iniciativa tendiente a colocar una tribuna abierta para la agitación política, tribuna desde la cual pudieron expresar sus planteamientos durante toda la jornada una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales, las familias de presos, presas y mártires de la rebelión, además de expresiones artísticas firmemente comprometidas con las luchas del pueblo. La reivindicación de esta iniciativa por parte de nuestra organización fue clara y abierta desde un inicio, expresándose por medio de la presencia de nuestros símbolos, banderas, lienzos y discursos. La totalidad de las organizaciones que solicitaron un espacio para hacer uso de la palabra en nuestro acto tuvieron la posibilidad de expresarse abiertamente.

El contenido fundamental de dicha agitación estuvo marcado por el llamado a votar Apruebo, a develar los límites y las trampas del actual proceso constituyente, a no soltar las calles, a seguir impulsando con más fuerzas que nunca la caída de Piñera y de todo el ŕegimen actual, a seguir luchando por la libertad de las y los presos políticos; a defender y fortalecer todas las legítimas expresiones de lucha y autodefensa de nuestro pueblo, y a reafirmar nuestra perspectiva de un Gobierno de Las y Los Trabajadores que lleve este proceso revolucionario hasta la victoria, por medio del aplastamiento de todos los actuales partidos del régimen, integrados al estado y subordinados a los intereses del capital[1].

2. Aproximadamente a las 12:15 hrs, se desplazaba el candidato presidencial del partido comunista Daniel Jadue en el sector donde se encontraba instalado el Camión del Pueblo. Al percatarse de su presencia, un grupo de compañeros y compañeras se acercó a increparlo, enrostrándole principalmente sus declaraciones de días anteriores, en las que realizó un llamado abierto a “aislar y condenar la violencia en las manifestaciones”. Estas declaraciones constituyen de por sí un hecho gravísimo, toda vez que se enmarcan en la línea que han venido impulsando la totalidad de los partidos del régimen en función de criminalizar toda legítima expresión de protesta popular. En esta línea, se enmarcan las odiosas leyes antiprotesta sancionadas por el congreso durante este año, como también la situación que enfrentan miles de compañeros y compañeras presas por luchar.

De igual modo, parte de quienes se acercaron a increpar a Jadue eran ex estudiantes estafados por la universidad ARCIS, quienes le enrostraron al candidato la responsabilidad política del partido comunista ante la quiebra de esta institución, que dejó a cientos de estudiantes sin poder terminar sus carreras.

Ante esta situación, se produjeron agresiones por parte del círculo de seguridad de Jadue hacia las y los manifestantes que se encontraban encarándolo. En estos momentos, es que nuestro compañero Felipe Morales León, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder, interviene junto a otros compañeros con el objetivo de detener estas agresiones. Desde ya manifestamos con absoluta claridad que en ningún momento nuestros militantes agredieron a Jadue, sino por el contrario, buscaban evitar que su círculo siguiera violentando a las y los manifestantes que se encontraban enrostrándole abiertamente las situaciones antes descritas. Estos hechos se generaron frente a la estatua de Baquedano. Frente a este escenario, se generó una reacción espontánea de masas que acabó expulsando a Jadue del lugar.

3. Denunciamos y repudiamos la miserable calumnia y provocación lanzada ayer lunes 19 de octubre desde redes sociales oficiales del partido comunista (cuenta de facebook e instagram de Juventudes Comunistas de Recoleta), las funas “anónimas” que se han hecho circular en contra de nuestro compañero Felipe Morales, en las que se le sindica como provocador de derecha, y las múltiples amenazas, amedrentamientos e intimidaciones cobardes recibidas por este compañero militante de nuestra organización durante las últimas horas. Repudiamos con firmeza todas estas provocaciones rastreras y matonescas, y queremos expresar con absoluta claridad que hacemos responsables políticamente respecto de la integridad de nuestros militantes a todos quienes han hecho circular esta sarta de repulsivas calumnias.

Denunciamos y repudiamos la repugnante maniobra que busca enlodar el carácter y el sentido de nuestro acto político del 18 de octubre, realizado desde nuestro “Camión del Pueblo”, por medio de las más sucias difamaciones que sindican a nuestra militancia consumiendo alcohol y drogas. Todos y todas las asistentes a la plaza y a nuestro acto ese día pudieron comprobar que nuestra actividad era libre de consumo de alcohol y drogas. Desde nuestra perspectiva, el consumo de alcohol y drogas representa un serio problema para el desarrollo de las jornadas de manifestación y protesta en la plaza, toda vez que le resta combatividad a las concentraciones, sirviendo de esta forma a los intereses de quienes desde sus puestos de poder en el actual régimen llaman a “aislar a los pacíficos de los violentistas”. Como Trabajadores y Trabajadoras al Poder somos conscientes de este problema, y creemos que para revertir toda esta lógica nefasta para el movimiento (y muy funcional a los intereses de la burguesía) las organizaciones tenemos el deber de ser un aporte a la politización de las jornadas. Todo el sentido de nuestra agitación durante el día 18 perseguía el objetivo de impregnar la conmemoración de un profundo sentido político, de protesta, combativo, de lucha directa y frontal, sobre la base de la consigna ¡Apruebo derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!.

Hacemos un llamado abierto al pueblo y a todas las organizaciones del campo popular a combatir activamente este tipo de planteamientos, que buscan dividir las manifestaciones entre “pacíficos” y “violentos”. Esta estrategia es absolutamente funcional a los intereses del bloque en el poder, ya que  justamente persigue debilitar el potencial revolucionario de las luchas de masas, tratando de desviar el curso del actual proceso por una vía institucional diseñada a la medida de los grandes empresarios.

Rechazamos desde ya los intentos malintencionados de incitar a confusiones respecto de estos hechos, involucrando a compañeros y compañeras que nada tuvieron que ver con los sucesos de aquel día, con el objeto de sembrar un manto de dudas y desconfianza en relación a la presencia del camión y los objetivos reales de nuestra intervención. En este sentido, nos vemos en la obligación de aclarar que la Fonda Permanente “La Popular” nada tiene que ver ni con el camión, ni con el acto, ni con nuestra organización. El Camión del Pueblo se mostró desde un inicio y durante todo el día abiertamente como una iniciativa de Trabajadores y Trabajadoras al Poder. Así consta a las miles de personas que se hicieron parte de nuestro acto durante toda la jornada.

Denunciamos y repudiamos las repulsivas campañas que buscan ensuciar el nombre de luchadores y luchadoras de larga trayectoria revolucionaria al servicio de los intereses del pueblo y de la clase trabajadora. Reivindicamos el compromiso, la conciencia, la trayectoria, la consecuencia y la militancia revolucionaria de nuestro compañero Felipe Morales León. Caminamos con seguridad y con convicción en nuestras ideas debido a que nuestra trayectoria histórica nos ha granjeado el cariño y el aprecio de nuestra clase y de nuestro pueblo. ¡Hacemos un llamado fraterno a todas las organizaciones clasistas, consecuentes, verdaderamente democráticas y revolucionarias a repudiar activamente estas viles difamaciones y a defender a todas las honestas y honestos luchadores de nuestro pueblo! 

4. Repudiamos y rechazamos la calumnia de que nos creemos “dueños de la manifestación” o de que nos arrogamos el “derecho de limitar” la participación de dirigentes políticos. Cualquiera que haya estado el día domingo en la plaza pudo constatar que en la manifestación se encontraban decenas de grupos políticos, con sus lienzos, sus banderas, sus consignas: ¡Y nos parece excelente que  así sea!

Muchas de estas organizaciones hicieron uso de la palabra en nuestro acto, que como ya hemos mencionado, se encontraba abierto para todas las agrupaciones tanto políticas como sociales.

Ahora, es distinto cuando se trata de partidos integrados al actual régimen político y subordinados a los intereses del capital. Más que estar echando mano a extrañísimas teorías conspirativas, los expulsados debiesen preguntarse por su propia conducta política. Todos los partidos que aprobaron la antiobrera Ley de Protección del Empleo, por ejemplo, deben hacerse responsables políticamente frente al pueblo de legislar en función de los intereses de la clase patronal. La lista puede ser interminable, si consideramos las leyes represivas, la acción y omisión en función de preservar a Piñera en la presidencia, el bozal burocrático de las organizaciones sindicales o de masas, el miserable reajuste al sueldo mínimo, la cesantía, el colapso hospitalario, los llamados a la “pacificación” mientras miles de luchadores y luchadoras están tras las rejas, la represión al pueblo mapuche, etc. Reivindicamos y defendemos el derecho fundamental de cualquier manifestación de masas de expulsar a los representantes políticos con credenciales probadas en la defensa del capitalismo. La negación de derechos civiles a los capitalistas y sus representantes políticos, en función de sus intereses de clase, representa la esencia del tipo régimen que buscamos construir: Un gobierno de la clase trabajadora, sobre la base de sus organismos de democracia directa, en contra de la clase dominante actual y todos sus lacayos políticos.

¡Aprobamos derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!

¡Fortalecer y defender a la Primera Línea! ¡Libertad a todos y todas las presas políticas!

¡Por un Gobierno de Las y Los Trabajadoras que disuelva las FF.AA. y de orden!

¡El Pueblo despertó! ¡Juntxs construyamos la Revolución!

Trabajadores y Trabajadoras al Poder.

20 de octubre de 2020.

Revisa también aquí: https://www.facebook.com/notes/trabajadoresas-al-poder/aclaraci%C3%B3n-respecto-de-los-sucesos-del-18-de-octubre-en-plaza-de-la-dignidad/1503290046539061

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[1]https://diariovenceremos.cl/2020/10/17/tp-a-un-ano-del-inicio-de-nuestra-revolucion-por-un-gobierno-de-las-y-los-trabajadores-aprobamos-derrocar-a-pinera-y-a-todo-el-regimen-actual/

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Editorial | ¡Organizar la Huelga General, Derrocar al Gobierno Criminal!

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La crisis del régimen se encuentra en un punto de ebullición, su decisión de enviar al TC el tercer retiro ha sumido al gobierno en un ahogo en el que está perdiendo cada vez más oxígeno. La dispersión de las fuerzas del gobierno, han dejado en una soledad inaudita a Sebastián Piñera en el que ni siquiera su sector ha prestado su apoyo en las maniobras que ha buscado para volver a tomar el timón, en un escenario de dispersión y debilidad.

La clase trabajadora, como una tremenda marea, azota fuertemente a la Moneda que busca de todas las formas para destrabar la crisis, puesto que la posibilidad de la continuidad del actual gobierno está cada vez más en duda. Es tal el desbarrancamiento, que hasta los sectores que se hacen llamar de oposición, con Yasna Provoste a la cabeza, han buscado darle un nuevo respiro a Piñera y construir un nuevo acuerdo para salvar otra vez el deteriorado gobierno.

No obstante, estas maniobras políticas son de una tremenda dificultad y se basan en la debilidad del gobierno y como una táctica profundamente defensiva ante la arremetida de la Clase Trabajadora que condiciona la situación política y al régimen. El gobierno de Sebastián Piñera se cae, desde los medios tradicionales llevan días señalando la soledad que enfrenta el mandatario como expresión de la profunda crisis política que enfrenta, mientras que nos encontramos ad portad de nuevas jornadas de movilización, con un llamado a Huelga General y con la Unión Portuaria empujando la radicalidad de los y las trabajadoras.

De esta manera, el contexto de esta última semana ha mostrado claramente, una razón conocida históricamente, que las dos clases fundamentales de la sociedad capitalista tienen hoy intereses completamente distintos. Mientras los capitalistas despachaban comentarios contrarios al tercer retiro, señalando que “nos falta más gente, que no llega a trabajar porque reciben los bonos del Gobierno”, o que “si el gobierno me está poniendo los bonos, para qué voy a salir a trabajar, o lo señalado por Juan Sutil, el presidente de la CPC, que le dijo a la prensa que “hay unos que prefieren o deciden buscar la informalidad para no perder beneficios”, es muestra no de indolencia, si no que de sus propias aspiraciones. Sebastián Piñera, como un burgués más, se ha cuadrado con su clase social.

Pero no hay que sorprenderse, mientras los y las trabajadoras paleaban la crisis con sus mismos recursos, mientras los campamentos crecían exponencialmente y la cesantía aumentaba, la burguesía chilena hacia acrecentar sus riquezas a costa de nuestra precariedad. La gestión capitalista de la pandemia es demostración de que la crisis la están pagando los y las trabajadoras.

No obstante, la respuesta popular fue estruendosa, las cacerolas y las barricadas se encendieron en todo el país y no han parado de dar gala de la tremenda radicalidad y de todos los aprendizajes tomados desde el 18 de octubre en adelante. Esta tremenda marea, que pone sobre las cuerdas al gobierno, tendrá la semana que comienza importantes desafíos y nuevas jornadas de movilización.

Desde el momento en que Piñera se refirió que enviaría el requerimiento al TC, las cacerolas y el descontento se tomaron las calles, no solo bajo la bandera de un nuevo tercer retiro si no que también ante el hastío de la gestión capitalista de la pandemia y tomando cuerpo nuevamente las consignas del Fuera Piñera.

En este mismo escenario, la aparición de la Unión Portuaria cumplió un rol dinamizador de la protesta, más, empuja y radicaliza las movilizaciones y abre el camino al desarrollo de una Huelga General, es decir, la tendencia a la Huelga General que se iba mostrando hoy día va tomando, no solamente forma si no que además suma cada vez más adhesiones desde las organizaciones de la clase trabajadora, ya sean sindicales como territoriales. Impulsar la Huelga General, así como sumarse a las movilizaciones, es una tarea fundamental, también superar con creces las ambiciones de la burocracia sindical que ante la arremetida popular titubean y contienen.

Ahí quedaron las previsiones de quienes sostienen que un nuevo “pacto de dominación” es posible sobre la base de las maniobras del régimen, como el acuerdo de paz de noviembre de 2019. El régimen se encuentra hoy dividido, disperso y abandonando el barco del gobierno de Piñera para salvarse así mismo en este año de elecciones, sus acuerdos son espurios y chocan drásticamente con la radicalidad del pueblo.

Este escenario actual, es tremendo y entrega grandes oportunidades a la clase trabajadora, el llamado a la Huelga General y la organización de esta es una tarea primordial. Ante todo, debemos recalcar lo siguientes tres ejes:

En primer lugar, es importante denunciar abierta y públicamente las maniobras del régimen de salvar el gobierno criminal de Sebastián Piñera buscando un acuerdo que le salve el pellejo nuevamente. Yasna Provoste a la cabeza, ha buscado cuadrar a la oposición para dar apoyo a esta maniobra sobre la base de una modificación tributaria ayudas inmediatas, y un proyecto de gobierno para un retiro de pensiones. No obstante, este acuerdo camina en una delgada línea, es un movimiento defensivo del gobierno y cualquier acuerdo será débil y cortoplacista.

En segundo lugar, La Huelga General toma cada vez más fuerza y como decíamos, su fisonomía comienza hacerse carne. En este sentido, sumarse y organizar la Huelga General en nuestros lugares de trabajo y territorios es una tarea del momento, más aún conociendo las maniobras de la burocracia sindical que frenan todo tipo de avance para sentarse a negociar, recordemos la actitud de Unidad Social que tras la histórica Huelga de 12 de noviembre de 2019 se sentó a negociar con los asesinos y culpables de la represión, dando posibilidad, en acción u omisión, al pacto de paz. La única posibilidad de echar abajo el gobierno es a partir de la radicalidad y la lucha de la clase trabajadora.

Sin embargo, el escenario está para más. La Unión Portuaria ya ha anunciado protestas para este lunes, el 27 de abril (Día de Carabineros) también es una jornada de manifestaciones importantes. No debemos soltar las calles, debemos ocupar cada momento e instancias para agitar, organizar: ¡Fuera Piñera! ¡Disolución de las Fuerzas de Orden! ¡Huelga General Ya!

En tercer lugar, debemos trazar el camino a los próximos escenarios de la lucha de clases e impulsar una gran Asamblea del Pueblo de todos los organismos en lucha, sin sectarismos, de todos y todas las que luchan que permita aplacar la dispersión actual, sobre ponerse a la espontaneidad y trazar un camino para derrocar al régimen completo.

¡A Derrocar a Piñera!

¡Huelga General Ya!

¡A derrotar la gestión capitalista de la pandemia en las calles!

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Editorial | ¡Abajo la gestión Capitalista de la Pandemia! Organización y lucha para derrocar a Piñera

El gobierno de Piñera ya no puede seguir un día más en el poder, el pueblo y sus organismos de avanzada deben tomar sobre sus manos la gestión de la pandemia.

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Una nueva fase de la crisis pandémica se ha posado sobre la humanidad, la gestión capitalista de la pandemia ha provocado a nivel mundial una tremenda catástrofe que no ha permitido recomponer la profunda crisis que afecta al mundo, provocando que los contagios y muertes suban drásticamente en las economías occidentales.  No obstante, esta característica se muestra claramente, la actual fase de la crisis pandémica no es más que la crisis de la gestión capitalista del Covid-19 que ha puesto sobre la mesa la acumulación capitalista por sobre la vida de los y las trabajadoras.

Esta situación, tiene su carácter y tendencia Mundial. La situación pandémica se ha profundizado en distintas partes del mundo, Francia en estos últimos días ha superado los 45.000 mil contagios diarios[1], así como Brasil cuenta más de 3000 muertos diarios[2] y atraviesa una profunda crisis política, donde incluso Bolsonaro ha tenido que enfrentar la renuncia de dos de sus Ministros[3] y ha tenido que cambiar a 6 ministros para enfrentar la crisis política que vive como consecuencia de su gestión en la Pandemia[4], y así sucesivamente, se expresa la actual situación mundial, caracterizada y motorizada por la actual situación pandémica.

Como hemos dicho anteriormente, la Pandemia ha dinamizado y profundizado la crisis integral del Capitalismo. Las consecuencias a un año de la pandemia han sido catastróficas, y han tenido una tremenda consecuencia en la clase trabajadora, provocando que millones de personas hayan perdido sus trabajos, negocios y han visto afectados sus ingresos; al contrario, la burguesía ha recibo grandes paquetes de salvataje económico e inyecciones de los bancos centrales, así es que “en el año de la pandemia, la riqueza de los multimillonarios se disparó en un 27,5 por ciento, mientras que 131 millones de personas cayeron en la pobreza debido al COVID-19”[5]. Por lo tanto, la pandemia ha afectado principalmente a la clase trabajadora a nivel global.

En la Región latinoamericana, la Crisis pandémica también se ha expresado como un factor de precarización y pobreza, afectando principalmente a los más pobres de la región. El informe de la Cepal ha planteado que “los barrios marginales urbanos en los márgenes de muchas de las ciudades de la región a menudo carecen de acceso a servicios básicos, lo que significa que muchos ciudadanos no pueden acceder a los alimentos, el agua y la atención médica necesarios para hacer frente a la crisis”[6].

De esta forma, la “nueva normalidad” del capital desarrolla las contradicciones sociales e históricas de una forma más impetuosa que lo que hemos visto hasta ahora. En Chile, esta situación también se muestra de manera crítica, peor que el año pasado y como directa consecuencia de la gestión capitalista que ha encabezado el gobierno de Piñera.

Esta nueva explosión de contagios, se desarrolló en un contexto de máxima presión desde el gobierno por el retorno a la presencialidad en los colegios, la reanudación de las actividades productivas, de control social y represión para aminorar las consecuencias de convulsión social que trae aparejado el escenario actual. La gestión capitalista de Piñera, a un año de la pandemia, ha conllevado una profunda pauperización de la vida del pueblo, además de crisis económica, desempleo, crisis habitacional, etc. Ante esta situación, la respuesta a la catastrófica situación ha sido hambre, muerte y represión por parte del gobierno y los representantes del gran capital.

De esta forma, la actual situación tiene a nuestro país en cuarentenas totales para el 80% de la población, repartida en 198 comunas. A la vez, ante un colapso de los centros de Salud que tiene a la región de Valparaíso con solo dos camas críticas y una crítica situación de colapso en las camas UCI a nivel nacional. Esto en el marco de una elevación constante de los contagios, mientras que se desarrolla el plan de vacunación impulsada por el gobierno, que, aunque intenta posicionar el proceso como uno de los cuatro mejores, no logra control del explosivo contagio de la pandemia.

Toda esta situación, ha puesto al gobierno en una tremenda encrucijada, que lo ha obligado correr las elecciones que estaban fechadas para el 10 y 11 de abril. Estos aspectos mencionados, ponen al gobierno y al régimen político en un inmovilismo frente al desastre sanitario y la crisis de régimen, es decir, en un callejón sin salida que no le permite concretar de manera exitosa todas sus iniciativas.

El gobierno y los partidos del régimen no tienen de ninguna manera una salida a la actual situación. Por un lado, el gobierno ha puesto en marcha el salvataje a las grandes empresas mientras condena a la clase trabajadora a pagar la crisis con sus propios y escasos recursos; del mismo modo, los partidos del régimen no han presentado un programa para enfrentar la actual situación pandémica, y han guardado silencio ante la gestión capitalista del actual gobierno.

De esta forma, la única salida posible es la gestión socialista de la pandemia con la clase trabajadora y sus organismos a la cabeza. Es momento de reactivar toda la solidaridad popular, que ya tiene un año de experiencia en la pandemia y de lucha contra este régimen, para enfrentar de manera seria la situación pandémica. Comités de emergencias y del pueblo para controlar la pandemia en nuestros territorios, ollas comunes y redes de abastecimiento para enfrentar la precarización; sobre la base de estos, organizar una huelga general para derrocar al gobierno de Piñera que nos ha sumido a esta situación y luchar por el establecimiento de un programa de emergencia que permita resolver las condiciones concretas de los y las trabajadoras.

La Huelga General hoy cobra más fuerza que nunca como único método para derrocar al gobierno de Piñera y enfrentar la gestión capitalista de la pandemia y frenar los impulsos e intentos criminales del empresariado de sumirnos en una nueva normalidad que les permita asegurar sus ganancias en desmedro de las vidas del pueblo. Este proceso debe desarrollarse de forma ascendente y radical, contemplando todas las formas de lucha y organización.

El gobierno de Piñera ya no puede seguir un día más en el poder, el pueblo y sus organismos de avanzada deben tomar sobre sus manos la gestión de la pandemia e instalar, con los métodos de la lucha de clases, un programa de emergencia que resuelva la crisis. Las medidas de control, gestión y planificación central para enfrentar las condiciones de nuestro país sólo pueden implantarse de forma revolucionaria, a través de la acción histórica e independiente de la única fuerza social que puede tomar en sus manos las medidas para enfrentar a los capitalistas, la Clase Trabajadora.


[1] https://www.latercera.com/mundo/noticia/francia-suma-mas-de-45000-nuevos-casos-de-coronavirus-en-las-ultimas-24-horas/ICLKSJ2OLNCGXHUSKBEFXPS6KA/

[2] https://www.france24.com/es/europa/20210323-confinamiento-semana-santa-covid19-coronavirus

[3] https://www.latercera.com/mundo/noticia/bolsonaro-enfrenta-crisis-politica-renuncia-ministro-de-defensa-de-brasil-horas-despues-de-salida-de-canciller/NIVJ5UCIUNBHDBK7DDPKNXQMOU/

[4] https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210329-brasil-renuncias-canciller-araujo-ministro-defensa-azevedo-bolsonaro

[5] https://www.sinpermiso.info/textos/el-ano-de-la-pandemia

[6]https://www.cepal.org/sites/default/files/presentation/files/version_final_panorama_social_para_sala_prebisch-403-2021.pdf?fbclid=IwAR29Bel-1wVqB1ocM4XOdj7APTiREEqwOXCM7Vu4RJWM6NVHS_zArHVFDU4

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Editorial | ¡Se derrumban! ¡Se tienen que ir! ¡Tienen que pagar!

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

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El mantenimiento del actual régimen político se ha vuelto insostenible

Durante la semana pasada, dos menores de edad dependientes del Sename fueron baleados por carabineros en Talcahuano. El hecho -que tuvo una inmediata y combativa respuesta de masas- determinó la salida de Rozas y su recambio por el general Yáñez en la dirección de la criminal institución policial.

Es claro que por medio de esta maniobra el gobierno buscaba “descomprimir” la situación, instalando la idea de una “asunción de responsabilidad” por parte de la institución a través de la salida del director general. El estrepitoso fracaso de la maniobra quedó demostrado el mismo viernes en distintos puntos del país, y fundamentalmente, en el centro de Santiago, donde miles se congregaron en una combativa jornada al grito de ¡Fuera Piñera! ¡Juicio y castigo a los asesinos del pueblo! ¡Libertad a los presos y presas políticas de la Rebelión Popular! El objetivo de la acción: La Moneda.

Esta respuesta nos muestra que la revolución ha impuesto una conclusión categórica en la conciencia del Pueblo Trabajador: Ya no basta con las simples “remociones”; de nada sirven las maniobras ni las reformas cosméticas donde sale uno y entra otro igual.

Los responsables políticos de la brutalidad se tienen que ir y tienen que pagar por todos sus crímenes.

La descomposición de carabineros, las fuerzas armadas y el aparato represivo en general es una manifestación abierta de que la tendencia al derrumbe del actual régimen es imparable. Esta tendencia se expresa de igual forma en la crisis política que ha generado la discusión respecto del segundo retiro del 10% de las AFP. La maniobra de la presentación del proyecto de retiro del gobierno responde al afán de intentar un repliegue ordenado -que ya venían exigiendo los capitalistas desde hace semanas por medio de las editoriales de los grandes medios- ante una derrota inminente.

La disputa ejecutivo-parlamento que se intenta perfilar como la panacea de todos los males (por medio de eufemismos como el “parlamentarismo de facto” o la “constitución paralela”) no representa más que el extravío de un régimen que ha perdido toda capacidad de arbitrar el conflicto de clases, es decir, no constituye una disputa de poder real. Por esta razón, las precarias conspiraciones parlamentarias para acabar anticipadamente con el mandato de Piñera se estrellan siempre contra la propia debilidad de los conspiradores. Queda claro que ni el oficialismo ni la oposición tienen capacidad alguna de recomponer el arbitraje político que por esencia está llamado a desempeñar el Estado bajo la dictadura del capital. La reiterativa amenaza de recurrencia al Tribunal Constitucional por parte de Piñera representa un callejón sin salida: al pretender pugnar con las masas a través de este mecanismo, dejará inmediatamente expuesto al órgano -garante institucional último de la constitución pinochetista- como un tigre de papel, lo que contribuirá enormemente al desenvolvimiento mucho más abierto de la verdadera disputa de poder que subyace toda la crisis actual: Poder burgués contra el ascenso todo el pueblo trabajador. La lucha de clases actúa como factor decisivo de disolución de todo el orden social actual.

El Tribunal Constitucional, la «añeja» institución que tendrá que deliberar respecto al Segundo Retiro del 10% a petición del Ejecutivo. Foto: Agencia Uno.

Es claro que en este escenario de derrumbe ya no puede prosperar ningún “arbitraje” de la lucha de clases por medio de los mecanismos estatales. Por el contrario, lo que sí va tomando forma concreta es la caída de Piñera y de todo el régimen actual por medio de la fuerza incontenible de la presión popular y los métodos de la rebelión. En la situación actual, los explotadores temen por sobre todas las cosas un nuevo ascenso colosal de la lucha popular. El desenvolvimiento de la situación internacional ha contribuido a exacerbar hondamente dichos temores.

El alcance y colosal extensión de la crisis capitalista, catastróficamente profundizada con la llegada de la pandemia, ha colocado de manifiesto frente a millones de trabajadores y trabajadoras alrededor del mundo el absoluto agotamiento de todo el orden capitalista de dominación. Los recientes levantamientos en Perú y Guatemala constituyen síntomas irrefutables de la invencible tendencia mundial al fortalecimiento de la Rebelión Popular, y señalan la hoja de ruta más efectiva para los pueblos y las masas trabajadoras de América Latina:

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

La lucha por juicio y castigo contra los represores y todos los responsables políticos de la brutalidad contra el pueblo coloca en perspectiva el surgimiento de tribunales populares que se hagan cargo de decidir y ejecutar dichas resoluciones sobre los marcos de un nuevo poder. El derrumbe del saqueo institucionalizado contra las y los trabajadores que representa el sistema de las AFP coloca en perspectiva la lucha por la expropiación del capital y la nacionalización de la banca, los fondos de pensiones y todo el sistema financiero, en miras a la reorganización completa de la sociedad sobre las bases de un nuevo poder. Todo el trasfondo histórico de la crisis actual apunta hacia la destrucción del régimen actual y su reemplazo por un Gobierno de Las y Los Trabajadores, es decir, la imposición del poder real de la clase trabajadora sobre la base de sus propios órganos y todo el pueblo en armas, como única salida realista frente a la crisis actual.                                                       

                                                      

El Congreso ardiendo en Guatemala. Expresión concreta del sostenido ascenso de la Rebelión en distintos países de Latinoamérica. Foto: AP.

¡Fuera Piñera! ¡Abajo todo el régimen de represión e impunidad! ¡Huelga General! Por medio de la lucha concreta y la organización popular en miras de la conquista de todas nuestras demandas, impulsemos la construcción de un gran Frente del Pueblo y de Las y Los Trabajadores para imponer nuestra salida frente a la crisis.

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