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Opinión | Reflexiones sobre el allanamiento de Temucuicui

El pasado 07 de enero, PDI entró a la comunidad Mapuche con 800 efectivos policiales que terminó con un fallecido.

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Por Célula 26 de Julio, Trabajadores y Trabajadoras al Poder

El allanamiento como reflejo de la crisis

Hace casi dos meses se realizó la intervención policial más descomunal de los últimos 30 años. La PDI era »políticamente» la institución que debía realizar este gran operativo, eso a pesar de sus baches técnicos. No podía ser de otra manera. Carabineros, a pesar de ser quienes tienen el conocimiento y la capacidad para operar en una zona rural, es una institución deshecha político- comunicacionalmente, y que está parcialmente anulada como actor de la »hegemonía» burguesa. Cualquier asomo de protagonismo en una acción de este tipo, por mas droga, armas y detenidos que hubiesen obtenido, tejería un manto de dudas sobre ellos rememorando la oscura Operación Huracán, generando un nuevo revés para si y el Gobierno.

Es curioso que desde el Estado deban tomar decisiones tan relevantes desde una posición tan contradictoria y tan frágil, lo que viene a graficar el momento de la crisis actual. En otro momento privilegiando lo militar por sobre lo político, tal como fue el Comando Jungla (que en sí no dejaba de ser una acción política), ahora privilegiando los efectos políticos de la acción militar, pero minusvalorando incluso técnicamente la parte militar de la acción política. El procedimiento del allanamiento tanto como sus efectos, no dejan de ser imágenes que reflejan el modo en que las clases dominantes de nuestro país asumen la lucha de clases: un actuar improvisado, sin muchas perspectivas en el largo plazo; un sobredimensionamiento de lo técnico y formal, por sobre lo político; iniciativas tácticas que no han sido capaces de sostenerse precisamente por el factor lucha de clases[1]; quizá lo más relevante, existe un problema de carácter estratégico para la burguesía chilena y su Estado cuya dimensión y complejidad cada día crecen.

La fragilidad de la situación política, de la crisis que vivimos en el país es tal, que hechos que en otro momento hubiesen chocado contra el muro del silencio, hoy son capaces de derribar todo tipo de barreras, sean ya de la censura, de la normalidad, de la legalidad o de la represión, hechos que gatillan nuevas jornadas salvajes de lucha, que hilvanan el proceso de la Rebelión abierto aquel 18 de Octubre y que tienden al desborde. Esa es la potencialidad del ciclo que vivimos actualmente y es el temor latente de los sectores dominantes, la incapacidad en perspectiva de imposibilidad de pacificar el descontento y la furia de las masas, las cuales en la dinámica de su movimiento espontáneo o no, actúan de manera independiente, creativa, brutal y genialmente. Lo acontecido en Panguipulli hace unos días es señal de ello.

El allanamiento como golpe de mano

Fuera de la formalidad burguesa de que había una »orden judicial» y que »no hay días vetados para hacer cumplir la ley», realizar el allanamiento ese día fue una acción política en todas sus letras. Si bien tenía por objetivo servir de golpe mediático contra la lucha Mapuche ligándola al narcotráfico y a una organización criminal incluso internacional, creando un símil con Colombia a fin de desacreditar los aspectos políticos del conflicto y demostrar que hay Estado e imperio del Derecho, serviría coyunturalmente como un golpe de mano para castigar y ocultar comunicacionalmente la condena contra los Carabineros responsables del asesinato de Catrillanca. Aunque la tesis inicial del Gobierno era que el cumplimiento de la ley tiene curso y tiempos propios y que por tanto la orden de allanamiento nada tenía que ver con los cursos y tiempos políticos, nadie se pudo comer tal bocadillo. Hacer silencio en la prensa de la condena judicial contra los agentes del Estado que ejecutaron a sangre fría a un comunero no es mal negocio en el marco de la grave crisis que vive la policía uniformada, tampoco para el Gobierno, quienes fueron responsables políticos de tal crimen. Para ello qué mejor que hacer coincidir en fecha y hora la ley con la fuerza. Señales no solo de la solidaridad entre el poder judicial con las Fuerzas de Orden, también de la solidaridad entre instituciones represivas en su resguardo del orden establecido.

A nivel más particular y técnico, derivado de lo anterior, realizar el operativo el mismo día de la lectura de sentencia implicaba que muchos de los habitantes de la comunidad y la atención estuvieran puestas en Angol, lugar donde se leía el fallo judicial, lo cual brindaría cierto »factor sorpresa» y posibilitaba una menor resistencia contra los efectivos policiales.

Lo cierto es que no hubo ninguna sorpresa, fueron detectados a penas salían de la zona urbana donde estaba acuartelado el contingente, tampoco la resistencia fue menor, aunque totalmente en desventaja numérica fue suficiente para repeler la agresión policial. Respecto a la ‘‘simple coincidencia’’, primero nadie lo creyó, luego fue descartado incluso por los mandos policiales.

El allanamiento como derrota Táctica

El Estado como aparato donde confluyen y se expresan los intereses de la burguesía, emprende una ofensiva Táctica contra los sectores en conflicto con un despliegue militar sin precedentes que busca al menos 2 objetivos generales: aplacar las críticas que desde los sectores empresariales y políticos llueven por la falta de Estado, de pantalones del Gobierno, de poner mano dura con los terroristas, conteniendo la sensación de resquebrajamiento del Estado de Derecho; también crear un escenario jurídico-comunicacional[2] que sirva como pavimento a la colombianización del conflicto, es decir, facilitar la persecución y la derrota del autonomismo Mapuche a través de la solidificación de un nuevo relato que desprestigie y aísle a los actores que luchan frontalmente contra el Estado y los intereses capitalistas en la zona.

Al fallido operativo le siguió una inmediata contraofensiva Mapuche: una multitud de atentados y enfrentamientos y una repuesta política contundente de proyección y diálogo entre diversos sectores Mapuche y también con organizaciones chilenas. En tanto el intento del Estado y los sectores empresariales de calar sustancialmente en la opinión pública contra el ‘‘narcoterrorismo indígena armado hasta los dientes’’ no logra su objetivo, por el contrario sufre un estrepitoso derrumbe. En este marco obviamente las críticas de los sectores afectados por el conflicto no han sido aplacadas, al contrario, obtuvieron bríos y se han transformado en nuevas amenazas de paralizaciones y en algunas demostraciones de fuerza de los camioneros.

La derrota militar del operativo se grafica en los siguientes hechos:

-A todas luces un planteamiento general totalmente equivocado.

-Entrada al lugar sin factor sorpresa y salida en desbandada.

-Claro desconocimiento del terreno, no aprovechando sus pro, y siendo presa indefensa de sus contra.

-1 policía muerto. Considerar que pertenecía a la sección de élite de la PDI: ERTA.

-11 policías heridos reconocidos, 2 de ellos de carácter grave.

-Múltiples impactos de bala en carros y helicópteros.

-Encajonamiento de una columna de 100 PDI que pudieron ser rescatados gracia a una viveza de Carabineros.

-Ingreso efectivo a menos de la mitad de los domicilios presupuestados.

-Ninguna detención de las personas requeridas.

-Magro botín obtenido.

-Retirada sin afianzamiento de los objetivos frente a fuerzas indeterminadas pero claramente inferiores en número y en armamento.

Empero, lo anterior no tiene parangón con la derrota política de aquella acción que sacrifica a la PDI frente a la opinión pública. Algunos aspectos destacables del fracaso político:

-Disensión, malestar y represión en las mismas filas de la PDI.

-Cuestionamientos del mundo político de oposición y la prensa por derroche de recursos, magros resultados, coincidencia con juicio caso Catrillanca, entre otros.

-Audio de amenaza de muerte a una menor de edad.

-Se comienza a hablar de responsabilidades de los mandos de la institución.

-Muestras de solidaridad entre Mapuche y familia de PDI muerto. Estos últimos ponen en cuestión las circunstancias de la muerte y la criminalización de la que son objeto los Mapuche.

-Comienza a ser una tónica que haya una respuesta política-militar inmediata de los Mapuche en conflicto en sus diferentes variantes, frente a actos represivos.

Fue tan grave el traspié generado por el mega operativo, que tras los primeros días de lloriqueos de la PDI y el Gobierno, seguido de los cuestionamientos hacia el operativo del mundo político y social, que el asunto se tapa en los medios de comunicación y no aparece más. Claramente eso no fue un hecho espontáneo, sino algo digitado a fin de desacelerar la deslegitimación de aquella policía en particular y del Gobierno en general.

La situación es aún más dramática en tanto la PDI desde inicios del actual Gobierno fue posicionada en un lugar distinto frente a los otros cuerpos represivos, sean Fuerzas Armadas o de Orden. No libres del pecado de la corrupción, la policía civil no tenía a su haber, al menos, casos tan escandalosos como el Megafraude de Carabineros o la malversación de fondos por parte de ex Generales del Ejército, solo por nombrar algunos. Es más, dentro de las mismas Fuerzas de Orden y Seguridad, la PDI pasó a ser el hijo bueno, sobre todo luego de la Operación Huracán y por sobre todo luego de la ejecución de Catrillanca. Inclusive a partir del estallido social, la imagen pública de los sujetos de chaqueta azul y letras amarillas no sufrió tanto como la de los que visten de verde. Investigaciones ha pasado a ocupar un rol político protagónico como sostén de la imagen de gobernabilidad y estabilidad que se intenta demostrar desde el Estado a partir de Octubre de 2019.

La ofensiva Táctica que abriría el procedimiento policial y que permitiría fortalecer la base social del Gobierno y golpear a la vez a los sectores autonomistas, fue rechazada integralmente. La iniciativa desde el Estado fue arrebatada una vez más por el Weychan[3].

El allanamiento como derrota moral

Si la imagen pública de la PDI ha sufrido una catástrofe, sus efectos internos no son menos interesantes. Terreno espinoso siempre es meterse en las dinámicas políticas internas de las instituciones policiales o armadas, al final las fuentes son escasas y muchas veces se recurre a la especulación. Un medio informativo, Interferencia, ha sido valiosísimo para obtener información fehaciente sobre la interna de la Policía de Investigaciones tras el operativo en el sur de Chile.

Hay impotencia, descontento, rabia y pena en parte de los efectivos que participaron en el allanamiento. Emociones que no solo provienen de la muerte de uno de sus colegas, si fuera solo eso no valdría la pena ni mencionarlo. Esos sentimientos van proyectados también hacia la interna de la institución, sus mandos, los objetivos de las acciones, las formas de los procedimientos. En una carta que circula entre los participantes de aquel fatídico día, se recoge el ánimo de frustración generalizada y se señalan negligencias y responsabilidades. La misiva es reveladora incluso de la desazón total que existía antes de iniciar la acción, cuando se les informó que el objetivo era Temucuicui, los rostros de los agentes cambiaron inmediatamente. Quien la escribió señala: llantos, pena, impotencia, ganas de insultar a los mandos, intenciones de abandonar la institución. Fue tan pérfida la lógica que funcionaba tras esta operación que empuja a que el mismo detective muestre solidaridad o al menos compasión con el luto de la familia Catrillanca.

Si se pudiera dudar de lo anterior, lo que muestra el video grabado por una cámara policial que se perdió en medio del allanamiento lo respalda, registro que publicó también el medio Interferencia: vacíos tácticos, contratiempos, errores, inexperiencia, problemas técnicos, olvidos, pérdidas, miedo, desbande, en fin, un descalabro total. Sorprende que tipos que se preparan exclusivamente en labores operativas durante años, que saben de riesgos y dificultades, hayan quedado completamente anulados, siendo una verdadera verguenza que haya tenido que salir arrancando un grupo de 30 detectives, incluidos su dotación de élite, ante 2 ó 3 tipos que usaban escopetas.

La carta y el video son tan relevantes y claros de la crisis que se ha generado que ameritan ser vistos:

https://interferencia.cl/articulos/malestar-en-la-filas-de-la-pdi-detectives-ponen-en-la-mira-su-director-general

https://interferencia.cl/articulos/exclusivo-video-de-comando-pdi-revela-serios-problemas-estrategicos-y-tacticos-en

Sintéticamente algunos elementos que abonaron el descalabro:

-Problemas graves en la planificación producto de tareas de ‘‘inteligencia’’ deficientes.

-Desconocimiento del terreno.

-Ilegitimidad frente al personal, de los objetivos del operativo.

-Ausencia de mandos en la acción.

-Personal no idóneo.

-Pérdida del factor sorpresa.

-Equipamiento técnico defectuoso o inservible para las condiciones requeridas.

Es tan grave lo acontecido que inmediatamente la institución obliga a los detectives a guardar silencio, se les amenaza y se les pincha celulares, sin embargo eso no impide una respuesta desde la base, algunos hacen caso omiso y buscan la forma de expresarse y manifestar un ánimo, llevando a que otros sigan el ejemplo. Aflora el descontento y ciertos grados insubordinación y no sabemos en qué irá a parar todo esto. Por sobre todo interesa constatar cómo la dinámica de la crisis tiende a fortalecer y articular al movimiento de masas en Chile y en Wallmapu, mientras que este mismo proceso afecta directa e indirectamente la cohesión de los cuerpo armados del Estado y abona el camino hacia su disolución.

Cuando las cosas andan mal, siempre pueden ponerse peor, así, la guinda de la torta fueron las declaraciones de familiares del detective fallecido atribuyendo responsabilidades a la institución, y las muestras de solidaridad entre estos y la Comunidad de Temucuicui, golpes categóricamente contundentes a la institución del funcionario fallecido y al poder.

El allanamiento como señal relevante

Que un miembro de las fuerzas represivas deba cumplir 15 ó 16 años por matar un Mapuche en si no importa mucho, el tema es que eso genera un precedente donde: 1.- En la disputa de intereses dentro del Estado y del »poder judicial», genera un contrapeso el carácter mediático de los hechos, es decir la situación política, en las resultantes del juicio, que puede ser leído también que la impunidad con que han actuado históricamente contra esta nacionalidad oprimida no seguirá siempre así. 2.- En las filas de la represión esto debe generar una tensión extrema, pues una vez mas queda demostrado que los superiores se salvan solos y dejan que el hilo se corte por lo más delgado, aportando un granito a la lucha de clases interna en este caso de Carabineros, y por otro lado genera que en nuevos operativos y enfrentamientos las policías estén con el freno puesto, lo que en combate es grave: mina la moral, menor disposición combativa, tensiona que su actuar sea menos brutal contra gente indefensa, que sus acciones sean menos ofensivas, quizá ya no por la orden del mando sino por deliberación propia.

¿Cuál es el momento psicológico que viven las fuerzas represivas en el país? ¿A qué nivel ha impactado institucionalmente la reprobación de sus actos? ¿Cómo opera a nivel individual la reprobación generalizada? ¿Qué tanto ha impactado la crisis en el despliegue y la capacidad militar de las fuerzas represivas? Preguntas serias que se debemos abordar.

El allanamiento como empantanamiento

El masivo ingreso de detectives, apoyados por Carabineros y militares, como venimos diciendo fue un completo fracaso, pero no fue un fracaso cualquiera, fue un fracaso dentro de uno más grande. La denominada zanahoria y el garrote, metáfora que en los territorios al sur del río Bío-Bío ha tenido más de garrote que de zanahoria, no ha pacificado la lucha centenaria de la gente de la tierra. Contrario a los deseos de la burguesía, la particular forma que ha adquirido en el sur la zanahoria y el garrote como estrategia del poder indistinta a todo conflicto, no ha servido más que para potenciar y masificar la insurgencia indígena, llegando a un momento definitorio, tal como lo fue la quema de camiones de Lumaco en 1997. En este caso ya no se trata de una pequeña acción audaz y novedosa, sino la emergencia de lo que podríamos llamar un nuevo proyecto de sociedad en gestación, con fuerza real de maniobrar y conseguir sus intereses en confrontación con un Sistema Internacional y un Estado que los mantienen ocupados política y militarmente.

El planteamiento de lucha de una resistencia ancestral, rudimentaria, irregular, dispersa, con escasa sangre y mucho fuego, ha ganado terreno físico y político. Ni el fortalecimiento de los aspectos represivos legales e ilegales, ni la inyección de recursos y efectivos policiales, tampoco las incursiones en el territorio en conflicto con el aumento de las agresiones a comunidades y de los prisioneros políticos, ni el cerco ecológico-económico, han significado un retroceso o al menos un estancamiento de la conflictividad: los atentados, los enfrentamientos o las recuperaciones de tierra, por el contrario, han aumentado sostenidamente. En tanto las posturas autonomistas van ganando cada vez más raigambre y prestigio entre las comunidades y las masas Mapuche, la dispersión orgánica de la diáspora CAM contradictoriamente, al parecer, ha significado un fortalecimiento de la unidad en la lucha de las diversas tendencias radicales y otras menos radicales, a la vez que durante los últimos años se ha solidificado de facto la solidaridad y unidad en la lucha entre el proletariado chileno y el pueblo Mapuche[4].

Aunque es claro que resta un enorme trecho para que este pueblo pueda alcanzar la independencia total respecto a las cadenas que lo atan, se debe reconocer que como integralidad, la forma en que el Estado ha afrontado el tema Mapuche hasta hoy ha fracasado. La tendencia parece indicar que habrá un reacomodo de índole estratégica en el tratamiento del conflicto, en tanto que tras los hechos de Temucuicui las policías pasarán momentáneamente a la defensiva, donde dejarán que baje un poco la marea, dándose un tiempo hasta la próxima presidencial para tantear cómo se reenfocará el abordaje del conflicto que hay en el sur del país. De parte del Gobierno no se pueden exponer a un nuevo Catrillanca y otro mini estallido, así que no habrán nuevas ordenes de acciones de estas características. De aquí al fin del mandato de Piñera no se emprenderán acciones de grandes volúmenes y es probable que decaigan notoriamente las pequeñas incursiones o agresiones, pues el riesgo de cometer nuevos ‘‘errores’’ es demasiado grande. Así, seguramente se fortalezcan aspectos preventivos y defensivos, así como también quizá se privilegie la acción represiva en zonas donde el conflicto no haya escalada aún hasta la fase armada, lo cual de menos flancos a la represión. Así y todo, la tendencia general seguirá siendo el deterioro acelerado del ‘‘Estado de Derecho» en la Macro Zona Sur.

Se ha llegado a un virtual bloqueo por parte del Estado para atajar el conflicto. Si esta reflexión fuera muy exagerada, al menos están bloqueadas las instituciones policiales en la zona y muchos de los accesos a las comunidades donde se gesta el poder Mapuche.

El allanamiento como fin de una etapa

Llegados a este punto se hace necesario resaltar 2 tendencias novedosas en el conflicto Mapuche que se vienen haciendo bien presentes desde el año pasado: por un lado la apariencia al menos de intentar escalar el conflicto hacia uno entre comillas mas regular por parte de sectores autonomistas expresado en la forma en que aparece la organización Resistencia Mapuche Lafkenche, la utilización de material explosivo pero también la forma en que ha sido empleado, incluso la declaración de crear una policía Mapuche. Por otro, la gran cantidad de muertes (con bajas para ambos lados) sucedidas en unos cuantos meses, cosa poco usual en mas de 20 años de conflicto. Estas son señales clara que indican para dónde va la cosa.

Lo acontecido a inicios de este año en Temucuicui condensa en un tiempo y lugar acotados, años de desarrollo de un conflicto en el que se muestra la debilidad del poder burgués y la emergencia del poder Mapuche. Sabemos que un fotograma no representa toda la película, pero esta escena marca el final de la primera parte de la saga: pareciera ser el cierre de la etapa de conflicto parcial y artesanal, de emergencia y arraigo de un proyecto autonomista, piso en el cual la burguesía y el Estado de Chile fueron derrotados, dando paso hacia una etapa de conflicto superior que estará marcado por la victoria en suelo chileno de la insurgencia Mapuche o por su derrota, por una Nueva Pacificación, que los devuelva a la marginalidad e impotencia de hace 25 años[5].

Perdida la gobernabilidad -o en camino a ello- de vastos sectores de la Macro Zona Sur, en este nuevo período el Estado y el Pacto de facto que levantarán entre los diferentes sectores burgueses, nacionales e internacionales, tenderá a que en un período de mediano plazo (5 años más o menos), la descomposición social y la inseguridad, incluso el deterioro del Estado de Derecho se sigan profundizando, inclusive dar pie a la creación de pequeños poderes locales, asegurando un período de inestabilidad tal que justifique legal, política y comunicacionalmente una intervención armada del Estado en conjunto con las fuerzas fascistas y lumpen locales, que inicie abiertamente el período contrarrevolucionario anti Mapuche.

Algunos aspectos que tomarán mucha fuerza en el nuevo período de transición:

-Habrá una aún mayor profesionalización de las fuerzas represivas, particularmente en 3 aspectos: Tratamiento político del conflicto militar; Conflictos asimétricos; Carácter rural de la lucha.

-Operarán más profesionalmente aspectos de guerra psicológica, desprestigio comunicacional más crudo, acciones de falsa bandera, como parte de la linea de la guerra sucia. Esta será una línea estratégica que se desarrollará y que abonará el camino, en un proceso de mediano plazo,  hacia la ofensiva estratégica del capital y el Estado, y les permitirá el tiempo necesario para la preparación de aquella ofensiva.

-A propósito de lo anterior, es muy probable que en la acción de inteligencia, tenga harta relevancia la gestación de intrigas y el fomento de la división entre las comunidades y orgánicas que son vanguardia del movimiento Mapuche de resistencia.

-Si bien el movimiento de masas derechista-racista-latifundista, viene expresándose hace un tiempo, hace poco dio un salto cualitativo con verdaderas acciones agitativas de masas como lo fueron los desalojos de comunidades o el paro de camioneros, quienes llegan a plantear incluso un Programa Represivo para el sur del país. Esta línea de masas será fundamental a la hora de confrontar en el corto y mediano plazo la insurgencia Mapuche.

-En el anterior sentido habrá un cesión coyuntural -de no poco tiempo- de la iniciativa militar más frontal, desde el Estado hacia los sectores latifundistas, racistas, mercenarios y yanaconas, en la perspectiva de un paramilitarismo que en última instancia será tolerado mediáticamente.[6]

-Cómo mecanismos de confrontación pasiva, serán relanzados los grandes proyectos de clientelismo y de emprendimiento indígena, los que serán de mayores volúmenes de recursos y seguirán disputando a la base Mapuche más retrasada. Lógicamente este clientelismo impondrá a las comunidades o sectores más allegados a la billetera fiscal o privada, un compromiso mayor y más abierto con el aislamiento y represión de los sectores radicales.

-Wallmapu junto con otros sectores de América Latina, son escenario de proyectos estratégicos del imperialismo y el capital mundial como TPP 11 o IIRSA. Que este territorio sea pacificado es condición indispensable para la buena fortuna de estos proyectos, por tanto la presión imperialista sobre el Estado chileno redoblará la presión sobre el pueblo Mapuche.


[1] Se entiende que el conflicto Mapuche en la actualidad, más allá de lo Nacional o étnico, tiene como base la división internacional del trabajo (imperialismo) y el modo de acumulación chileno implementado por la burguesía, no se reduce exclusivamente a la ‘‘Liberación Nacional’’.

[2] No porque sea mentira que haya droga o armas, sino destaco su sobredimensionamiento.

[3]Lucha o conflicto en mapudungún.

[4]Desconociendo vínculos orgánicos sólidos entre facciones más radicales de cada pueblo, la salvaje reacción en Chile por el asesinato de Camilo Catrillanca, la multitudinaria legitimidad de los símbolos Mapuche desde el inicio de la Rebelión del 18 de Octubre, hasta las muestras de solidaridad a raíz de la asonada racista contra los municipios ocupados a mediados del año pasado, entre otros, son muestras contundentes de estos vínculos de facto.

[5]Lugar común es plantear que las luchas de  los pueblos chileno y Mapuche vencerán conjuntamente o no lo harán, por tanto la contrarrevolución los aplastará de manera convergente, no separados (aunque esto no

[6] ¿Qué tan lejos estamos de que se le de piso político público a las expresiones operativas de las empresas capitalistas, de latifundistas o de yanaconas?

¿Es esperable que lo anterior tenga amparo en la legalidad como lo sucedido en Colombia a mediados de los años 90, donde se dio cabida a la creación de milicias privadas?

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El exitismo electoral en el actual escenario político

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Por Fernando Fuentes, ex militante del MIR.

Es común ver en el chileno medio una especie de algarabía o felicidad cuando obtiene algunos resultados temporales que satisfacen sus expectativas; esto podría permitir interpretar lo que ocurre en el Chile post elecciones para representantes a la constituyente, alcaldes, concejales y gobernadores.

La pregunta que uno puede hacerse es: ¿Qué se ha ganado en realidad? la verdad es que muy poco, si lo analizamos desde el punto de vista de las exigencias expresadas en la rebelión del 18 de octubre de 2019.

Se podrá argumentar o no estar de acuerdo con la totalidad, o con ninguna de las demandas de la rebelión; ya que para lograrlo se debe producir un cambio estructural profundo y las organizaciones populares no cuentan con la fortaleza ni la organización necesaria para lograr esa meta, menos sin una conducción central de su lucha o al menos una orgánica que coordine a todas ellas, y/o se cuente con un programa político claro que permita avanzar más allá de lo puramente reivindicativo.

Quizás el elemento más político sea la exigencia de la renuncia de Piñera, pero esto por sí solo no basta para modificar la realidad de país que tenemos: con altos niveles de pobreza multidimensional, cesantía, salud precaria, etc., por lo que se hace extremadamente difícil, para el que asuma un eventual gobierno, llamémoslo de transición, resolver de manera general todos estos puntos, pues deberá seguir gobernando dentro de las reglas impuestas por el actual modelo de dominación.

Lo que se hace imperioso para los sectores populares es superar la política del “superhéroe”; es decir que un sujeto (hombre o mujer), por si solo, puede resolver los problemas sociales, sin producir los cambios estructurales que posean la capacidad de superar el actual estado de cosas en que nos encontramos como país.

Si hacemos política ficción es muy probable que el candidato del PC, Daniel Jadue, salga electo, ya que como hemos visto después del circo electoral tiraron ofertas de unidad hacia sus aliados naturales de toda la vida: la DC, sumándose ahora el FA. Ante dicha situación tendremos que agregar a otros conglomerados como la UPA, que, aunque levantan un candidato propio; podrían ser seducidos por la oferta de algún espacio de participación en el supuesto gobierno, que de algún modo facilitaría su trabajo político social en condiciones inmejorables.  Lo mismo puede ocurrir con la Lista  del Pueblo, ya algunos de ellos provienen de UNIR; que previo al evento electoral mantenían una postura contraria a participar de este, porque decían que era participar de un evento controlado desde el principio y sin posibilidades de avanzar; y a última hora se volcaron de lleno a participar de dicho  proceso, sacando un buen número de votos y candidatos, lo que probablemente les haya abierto el apetito y serian presa fácil para los intereses presidencialistas del PCCH.

Es este mismo exitismo el que lleva a creer que el cambio de un presidente por otro, hará la diferencia. Es aquí donde el oportunismo del PCCH entra a jugar su carta de triunfo, catapultando a un candidato que ya venía agitando hace más de un año. Para esto ha realizado ingentes esfuerzos de aliarse con la DC, partido al que históricamente le han asignado un rol protagónico, por encima de los intereses de la clase a la que dicen representar.

Por otra parte, el PCCH ha reflotado su vieja monserga victimizante de que toda orgánica a la izquierda de ellos son fuerzas anticomunistas y no orgánicas, que piensan de forma diferente respecto de la lucha de clases y de quien son los aliados de la clase obrera y el pueblo marginado. Para lo cual han reavivado esta discusión utilizando el librejo escrito por su secretario ya fallecido, Luis Corvalán; quien en su fiebre sectaria y en contra de cualquiera que cuestionara el rol equivocado que conducía a los trabajadores al despeñadero, escribió el que creyeron sería el tiro de gracia a organizaciones como el MIR, me refiero a “El Caballo de Troya”, y donde en forma descarada pretendía culpabilizar a esta orgánica de ser la responsable del golpe de estado de 1973. Negando en los hechos que este fue una maniobra del imperialismo para resolver el conflicto surgido entre el capital productivo y el capital monopólico financiero, en donde chile fue el laboratorio de experimentación de dicho cambio.

Es precisamente un alto funcionario del gobierno de Allende quien desmiente esta serie de infundios arrojados livianamente, como suele hacerlo esta organización contra aquellos que están fuera de su egida, al analizar el golpe de estado y sus consecuencias:

El plan económico que se está llevando a cabo actualmente en Chile, constituye el cumplimiento de una aspiración histórica de un grupo de economistas chilenos, la mayor parte de los cuales fueron entrenados en la Universidad de Chicago por Milton Friedman y Arnold Harberger. Profundamente comprometidos en la preparación del golpe, los “Chicago Boys”, como se les denomina en Chile, lograron convencer a los generales de que ellos podrían complementar la brutalidad que estos poseen con los talentos intelectuales de que carecen.

Y agrega Letelier. -Por ello resolvieron destruir el sistema democrático y las instituciones del estado y, a través de una alianza con los generales tomar el poder por la fuerza[i]

También para allegar agua a su molino, sacan de sus tumbas a cadáveres políticos como Humberto Sotomayor; Otrora dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Quien fuera condenado por dicha organización a la pena de muerte por haber abandonado a su secretario general sin comprobar si este había fallecido o no, siendo este sujeto médico de profesión; hecho ocurrido el 5 de octubre de 1974.

Este individuo, hoy militante del PC, organización que utiliza declaraciones y extractos del libro escrito por Sotomayor “La Historia Pasaba por mi Lado” en el que intenta limpiar su imagen, acusando a dirigentes del MIR y cuestionando la política implementada por dicha orgánica y acusando a quienes no se pueden defender por estar fallecidos, con la cobardía que le caracteriza ataca arteramente a la organización de la cual fue dirigente.

Es necesario un poco de historia, Sotomayor, huyó del enfrentamiento de calle Santa Fe en la ciudad de Santiago, el MIR por aquel entonces le condenó a muerte; pero no por haber salvado la vida, sino que, por ser él médico de profesión, no se dio el trabajo de comprobar, si el secretario general estaba vivo o efectivamente había fallecido. Dejándole solo, herido de gravedad y vivo, a merced de las fuerzas represivas. Quienes le asesinaron una vez que ingresaron a la vivienda.

 Pareciera ser que a Sotomayor y al PC la historia sigue pasándoles por el lado. Ya que el 18 de octubre nada les ha enseñado, y menos los 17 años de dictadura; donde este partido, insistió hasta la saciedad que el accionar de las organizaciones de la resistencia; “eran acciones desarrolladas por los servicios de la dictadura para ‘justificar’ el accionar represivo en contra del pueblo”, como si el enemigo de clases necesitase un aliciente para acabar con aquellos que cuestionan el sistema de dominación.

Con este propósito demoraron la concreción de la lucha armada en contra del régimen, tal vez esperando secretamente el aniquilamiento de los combatientes de la resistencia popular.

Como dice el proverbio: “miente, miente que algo queda”. A cuarenta años del golpe militar poco o nada se sabe y la mentira nuevamente pretende culpabilizar a aquellos que supieron ver hacia donde corría la historia, o como dijera Tomas Moulian: “Un gran espacio de olvido de la tortuosa historia del primer tercio del siglo XX. Una nueva manifestación de que la desmemoria ha sido una constante de nuestro Chile”. Y continua Moulian “La ‘ejemplaridad’ de este país estaba construida sobre la ‘mezcla peligrosa’ del olvido y la mistificación”[ii]

Una expresión de este intento de borrar la historia y de encontrar culpables donde no los hay son las consignas surgidas en el último periodo y agitada por los comunistas: “Para que nunca más en Chile”, como si los eventos de los últimos 50 años fuesen el resultado de la mente enferma de individuos aislados o desequilibrados mentales. Y no la expresión de un conflicto de clases irresoluto, que de tiempo en tiempo aflora, con enormes costos humanos, producto de la ceguera política de organizaciones que se apropian de la verdad a contrapelo de la realidad histórica.


[i] Orlando Letelier. Los Chicago Boys en Chile «Libertad económica y represión política» dos caras de un mismo modelo 1976 ediciones Lom Chile. pp 15-31

[ii] Moulian Tomás. «Chile Actual Anatomía de un Mito». Lom Ediciones Santiago de Chile 1997. p. 156

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Apuntes sobre la actual situación política nacional

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Por Pedro, militante de Trabajadoras y Trabajadores al Poder.

El cuadro de crisis integral del capital a escala nacional-global, y su multiplicidad de crisis asociadas (sociopolítica, económica, sanitaria y socioambiental), continúa siendo la principal fuerza condicionante del periodo de la lucha de clases que estamos viviendo.  Este escenario de crisis aun abierto, y la experiencia que vienen acumulando las masas en estos álgidos años de lucha, son la llama que mantiene viva la rebelión popular.

I. La crisis económico-sanitaria se agudiza cada vez mas

Los medios de comunicación al servicio del poder burgués han hecho una verdadera “caja china” con la coyuntura electoral, desviando la atención de la población respecto del agravamiento de la crisis sanitaria y económica. Lo cierto es que el manejo capitalista de la crisis sanitaria ha mostrado de manera cada vez mas clara que el régimen ha priorizado los intereses del capital en desmedro de la vida de las familias chilenas.

Y si bien el mundo popular se encuentra en un momento de relativa “calma” gracias a los retiros de los 10%, los seguros de cesantía y las ayudas sociales emanadas de la cocina de los mínimos comunes; esto es una cuestión meramente transitoria, ya que los efectos de la administración capitalista de la crisis se han profundizado.

Un ejemplo clarísimo de esto lo constituye la modificación abrupta del plan paso a paso (del 10 de junio), que implico que toda la región metropolitana pasara nuevamente a cuarentena total ya que el número de casos nuevos había alcanzado los 7.716 [i].  Esta medida da cuenta de una total incoherencia y de la mano negra del capital en la administración de la pandemia, entendiendo que para fines de mayo los reportes diarios del Minsal indicaban que las cifras de contagio habían aumentado de manera considerable, sobrepasando los 8.000 casos nuevos y el numero de camas críticas ocupadas alcanzaba el 99%; y sin embargo, el gobierno insistía nuevamente en el retorno a clases presenciales y proponía los llamados pases de movilidad (sin recomendación de los expertos médicos)[ii].

Por otra parte, tenemos las tensiones que se han dado entre el Colmed y el ministerio de salud, retirándose el primero de la mesa Covid, acusando que la voz del Colegio Médico no era tomada en cuenta y que ellos no habían estado de acuerdo con el llamado “pase de movilidad”.

 Posteriormente, desde el Colmed (14 junio) plantean un cambio en la estrategia sanitaria sobre la base de 3 elementos centrales: “cortocircuito epidémico”, “burbujas territoriales” y el plan “vivos nos necesitamos”. La respuesta del ministro Paris fue: “La estudiaremos en su mérito para adaptar a nuestro plan Paso a Paso” en tanto que el gran empresariado reaccionó indignado, defendiendo con “uñas y dientes” sus ganancias, argumentando que el impacto sería brutal en los sectores del retail, gastronomía, turismo, comercio, etc.[iii] Por ejemplo Juan Sutil de la CPC, ha dicho: “coartar la libertad a esta altura del partido, con este avance en la vacunación, cuando estamos a punto de lograr la inmunidad de rebaño, podría ser un despropósito[iv]

Desde el mundo político institucional, la derecha se ha manifestado a favor de terminar con las cuarentenas, Javier Macaya (UDI) lo expresaba así hace no mucho: “más libertad y menos confinamiento”. Desde el Partido Republicano, se ha desplegado toda una campaña comunicacional (obviamente para aceitar la candidatura presidencial de Kast) para acabar con las cuarentenas, el toque de queda y el estado de excepción, llegando inclusive a hablar de dictadura sanitaria.

La indolencia e inoperancia del gobierno y sus ministerios han posibilitado un nuevo ascenso de la lucha de los trabajadores de la salud. Tenemos por ejemplo el caso del hospital Barros Luco, que ya cumple una semana de movilizaciones luego de que estallara la rabia contra la directiva del hospital debido a su rotunda oposición a demandas como: derecho a descanso, aumento de personal y mejoramiento de las condiciones para tratar a los pacientes Covid. Desde el gobierno (a través de Dougnac y Paris) se ha hecho una tremenda campaña de desprestigio hacia los trabajadores del Barros Luco, teniendo el descaro de acusarles de un supuesto “bloqueo” de 27 camas de atención a pacientes. 

A esta lucha se han sumado las “primeras líneas sanitarias” de la FENATS del hospital Tórax que “llevará a la paralización de actividades ante la sobrecarga laboral por el triple trabajo de las camas al interior del recinto. A esta movilización adhieren distintos gremios de los trabajadores de la salud de la zona oriente: la FENATS y Atecpa del Hospital del Salvador, la FENATS del Instituto Nacional del Tórax, la FENATS del Hospital Luis Calvo Mackenna, FENATS y Atecpa del Hospital de Neurocirugía, FENATS del Instituto Nacional de Geriatría, FENATS Hospital Luis Tisné, FENATS Hospital Pedro Aguirre Cerda y FENATS Dirección de Servicio”[v]

De cara a este nuevo ascenso de la movilización de trabajadores de la salud, la izquierda democratizante nuevamente entra en escena (así como fue con el llamado a la huelga sanitaria) con su característica tibieza y complacencia con el gobierno, pidiendo una interpelación al ministro Paris. Esta iniciativa ha sido impulsada por el diputado Miguel Crispi (RD) presidente de la comisión de salud de la cámara, quien ha indicado: “esto tiene que ver con la incapacidad que ha tenido nuestra autoridad sanitaria de cortar la cadena de transmisión y suponer que esto lo vamos a resolver cada vez con más camas críticas. Aquí lo que necesitamos es un espacio de conversación, que para eso es la interpelación”[vi]. La izquierda democratizante parece “disco rayado” con sus interpelaciones y acusaciones constitucionales, las que ciertamente no han llegado a nada concreto, mantienen intacto al gobierno y en el fondo sólo generan reacomodos en el régimen político y cambios superficiales.

¿Y qué es lo que realmente necesitamos? Potenciar y articular los organismos de autoorganización de la clase trabajadora y los sectores populares, dotarles de un programa con objetivos de poder y construir las condiciones para una huelga general en todo el país, que nos permita conquistar nuestros objetivos mediante la fuerza de la lucha en las calles.

II. ¿Nuevo ciclo político o reacomodo del bloque de unidad burguesa?

A nivel nacional, el escenario post elecciones, ha dejado una sensación de triunfalismo en los sectores de la izquierda democratizante, sobre todo en la alianza PC-FA, quienes han tomado cierto impulso y delineado sus apuestas presidenciales, gracias a la descomposición de los sectores de la vieja concertación y los partidos del oficialismo, que sacaron minorías en la constituyente y habían perdido importantes puestos en las municipales a nivel nacional. Ahora bien, esta sensación de exitismo es en parte ficticia, ya que la irrupción del fenómeno independiente es la principal razón que explica que en la constituyente la correlación de fuerzas no haya favorecido a la derecha o a los sectores de centro. Por otra parte, es necesario admitir que los niveles de participación electoral, tanto en las elecciones municipales como constituyentes, han ido en declive en comparación con lo que fue el plebiscito del apruebo o rechazo (una gran mayoría de la población no participo de estos procesos). Estas dos razones, por un lado el gran porcentaje de abstención y, por otro, la irrupción independiente, son dos  fundamentos que pueden desacreditar las tesis triunfalistas de los sectores de la izquierda reformista.

Por otra parte, si nos atenemos a los recientes resultados de las gobernaciones, pareciera ser que el triunfalismo FA-PC cae aún más por los suelos; habiendo la centro izquierda (unidad constituyente) de la manito con la derecha, logrado 8 gobernaciones a nivel nacional, siendo la más insigne la de la Región Metropolitana en que la derecha se reagrupó con la centroizquierda apoyando a Orrego y así evitando que Oliva fuera electa. Ahora bien, esto no debería generar a nadie sorpresa (sobre todo al PCCH), considerando que el rol histórico de partidos como la DC es el de estar del lado de la clase dominante, habiendo participado y justificado el golpe de Estado, luego haciéndose partícipes de la transición a la falsa democracia y posteriormente de los gobiernos que han administrado y profundizado el capitalismo neoliberal. De esta manera, parece que la DC no estaba tan muerta como se decía, el hecho de no haber logrado llevar una candidatura a primarias no fue su golpe final.

Así como las clases sociales no se suicidan, los partidos que representan a estas clases tampoco lo hacen, siempre van a buscar una manera de sobrevivir. De hecho, las 8 gobernaciones que logro la centro izquierda, no solo le han dado un respiro a partidos podridos como la DC, si no que han dado un tremendo impulso a la candidatura presidencial de Yasna Provoste.

En ese contexto será interesante ver las maniobras políticas que seguirá la alianza FA-PC, teniendo muy posiblemente que dejar su “rebeldía” y volver a acercarse -con la cola entre las piernas- con la vieja ex concertación, naciendo de esta manera, una nueva mayoría 2.0 que volverá casi como disco rayado con el discurso añejo de: “compañero necesitamos unidad para ganarle a la derecha” y posicionará al candidato presidencial que logre “las más amplias mayorías”. Esa es una de las posibilidades, pero también está el factor de los independientes y sobre todo de la lista del pueblo; existiendo también una posibilidad de que el PC-FA busque alianzas hacia ese sector.

Por último, hay que decir que la irrupción de la Lista del Pueblo, y más recientemente la vocería, los congresos y la declaración de los 34 constituyentes; resulta un fenómeno de tipo sui géneris que se explica en gran medida por la profundidad de la crisis de legitimidad de la casta política y por la manera en cómo la potencia de la revuelta popular ha sido institucionalizada, logrando posicionar a dirigente provenientes del mundo popular en la institucionalidad. Si bien esto es algo positivo en la medida en que el pueblo se apropia de la política que ha estado históricamente secuestrada por los partidos del régimen (de izquierda a derecha); aun así, el principal peligro para este sector es seguir creyendo de manera ingenua en la tesis del desborde democrático de la constituyente, y en la posibilidad de sobrevivir al interior de la institucionalidad sin hacer alianzas con fuerzas como el PC-FA. En ese sentido las 6 garantías democráticas planteadas por la vocería de los pueblos para el funcionamiento de la constituyente, que van en la línea de no reconocer el acuerdo por la paz y la nueva constitución, liberar sin condiciones a todos los presos políticos de la revuelta y PPM, son correctas y sirven en términos agitativos y propagandísticos; pero se quedan solo en eso -en lo declarativo- cuando no hay un plan de lucha concreto guiado por una estrategia de poder y por apuestas programáticas debidamente desarrolladas.

En ese sentido, esta suerte de pliego de peticiones se desvanece fácilmente, cuando no queda clara la apuesta táctica: si es que efectivamente la participación de la lista del pueblo se va a condicionar al cumplimiento de estos puntos y/o si van a reinvertir sus energías y capacidades organizativas en la proliferación de asambleas del pueblo (como lo han propuesto de manera difusa) que desarrollen un real vocación de poder, que movilicen al mundo popular y a la clase trabajadora en base a objetivos de poder que superen los estrechos márgenes de la institucionalidad burguesa.

Con los recientes acontecimientos pareciera ser que el rumbo de la lista del pueblo va en la dirección de profundizar la disputa al interior del Estado, llegando a proponerse candidaturas para las elecciones parlamentarias, de consejeros regionales e incluso presidenciales; aunque con la particularidad -como dicen ellos- de que no se conformaran como partido, ni harán alianzas con ningún sector de la política tradicional, inclusive el PC o FA. En el fondo su lógica es la de democratizar el Estado, de hecho, en su última declaración exigieron a los poderes ejecutivos y legislativo asumir su responsabilidad ante el pueblo de “emparejar la cancha” permitiendo la competencia de los independientes en listas en las mismas condiciones que los partidos políticos, junto con garantizar la paridad e inclusión de los pueblos originarios…

Ahora bien, habrá que estar atentos a como se vayan desenvolviendo las relaciones entre la lista del pueblo y la alianza PC-FA, entendiendo que esta última necesitará desesperadamente de absorber a la primera para recuperar algo de fuerza de cara al reagrupamiento de la centroizquierda con la derecha, y sobre todo para enfrentar las presidenciales. Esto último constituirá la “prueba de fuego” para la lista del pueblo: hacer alianzas con sectores cuestionados y partidos tradicionales como el PC-FA, o mantenerse en la supuesta pureza independiente y en la lógica populista de: hacer lo que el pueblo mande, arriesgando marginarse de los procesos electorales. En todo caso puede que exista una tercera vía, la realidad no es en “blanco y negro”, no es reforma v/s revolución: la centralidad debe estar puesta en el trabajo de base, en la proliferación de asambleas del pueblo, en su cualificación y articulación en la forma de un referente con capacidad de mover fuerza social y de hacer creíble y factible en las masas, un programa dotado de objetivos de poder, que antagonice con los objetivos democratizantes de la convención constituyente y los poderes del Estado, y que construya las condiciones de posibilidad  para levantar una huelga general que nos permita derribar el régimen e instalar un gobierno de los trabajadores…

III. La verdadera cara de la izquierda democratizante

Como veníamos diciendo, la coyuntura electoral ha tendido a absorber y desviar la atención de las problemáticas centrales que implica el escenario de crisis múltiple. Resulta insólito tanta celebración de parte de la izquierda democratizante y algunos de los sectores independientes, siendo que en lo concreto no hemos ganado nada y peor aún, tenemos cientos de jóvenes presos políticos, familias como la de Fabiola Campillay que aún no obtienen justicia, compañeros muertos, etc.

Se podría decir que además de las “ayudas sociales “y los retiros de los 10%, han sido los procesos y resultados electorales los que han dotado de ciertas cuotas de estabilidad al régimen. Recordemos, por ejemplo, los últimos días de abril: la lucha por el tercer retiro del 10% había reactivado la protesta popular a nivel nacional y el régimen temblaba frente a la posibilidad de un “estallido social 2.0”, en ese mismo contexto rápidamente surge la figura de una nueva cocina esta vez llamada los “mínimos comunes”, en que la figura de Provoste jugó un papel no solo en la mediación entre oposición-oficialismo y gobierno, sino que en la descompresión de la ira y frustración que se estaba desplegando en las calles. Es así como velozmente se resuelve la luz verde al tercer retiro y se negocian “más ayudas sociales”, produciendo una ficticia sensación de calma que se potenciaría con las elecciones que se venían en mayo.

En esto mismo el rol que jugó la CUT fue clave, llamando de manera oportunista a una tibia huelga sanitaria para fines de abril, con petitorios complaciente con el gobierno y sin un plan de lucha debidamente preparado. Entonces se hizo evidente que la intención era dispersar las fuerzas y evitar que el primero de mayo se pudiera profundizar el ascenso de masas; sumado al hecho de que se necesitaba potenciar de alguna manera la candidatura de Bárbara Figueroa a la constituyente y generar un ambiente de normalidad burguesa para que las elecciones que se avecinaban pudieran realizarse dentro de los marcos institucionales. La expresión más clara de todo esto fue cuando Yasna Provoste se sienta a dialogar con la dirigencia nacional de la CUT y “acoge las demandas de los trabajadores”. 

Todo lo anterior viene a reconfirmar la tesis de la conformación de un bloque de unidad burguesa, en que participan todos los sectores políticos de la institucionalidad y que tiene como finalidad mantener niveles aceptables de gobernabilidad y lograr con ello que el escenario de crisis pueda desembocar en salidas dentro del marco del Estado de derecho.

Sobre esto mismo cabría preguntarse cómo es que los sectores de la izquierda democratizante no están luchando por el fin al estado militar-policial, por el fin de los toques de queda, por la caída de Piñera y sobre todo frente al manejo capitalista de la pandemia. Esta pregunta no es difícil de responder: ya que el bloque de unidad burguesa (partidos institucionales de izquierda y derecha) necesitan de un estado de control sociosanitario y militar-policial, para mantener un ambiente de normalidad burguesa y una base de gobernabilidad que permita que los procesos democráticos- burgueses (elecciones presidenciales y proceso constituyente) sigan un curso armónico y permitan dar una salida institucional a la crisis. En ese sentido los sectores de la izquierda democratizante necesitan que Piñera termine tranquilamente los meses que le quedan de gobierno; luchar en la calle por derribar al gobierno sería para estos sectores romper con el Estado de derecho, y poner en riesgo el futuro de la convención constituyente o de un futuro gobierno de una nueva mayoría 2.0.

Fuentes: 


[i] https://www.latercera.com/nacional/noticia/minsal-anuncia-que-toda-la-region-metropolitana-vuelve-a-cuarentena-total-a-partir-de-este-sabado/VMWOPEZLOZCJLDRTO7QZ4ZJDCI/

[ii] https://www.laizquierdadiario.cl/Aumentan-las-cifras-de-contagios-a-causa-del-manejo-del-gobierno

[iii] https://www.laizquierdadiario.cl/Grandes-empresarios-con-pataleta-y-Minsal-entre-las-cuerdas-ante-nuevo-plan-del-Colmed

[iv] https://www.cnnchile.com/pais/presidente-cpc-dudas-propuesta-colmed_20210616/

[v] https://www.laizquierdadiario.cl/No-solo-en-el-Barros-Luco-Los-otros-conflictos-en-el-sector-de-la-salud-por-culpa-del-fracaso

[vi] https://www.cnnchile.com/lodijeronencnn/entrevista-miguel-crispi-interpelacion-enrique-paris_20210616/

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Opinion

Primero de mayo: un balance de lo que fue el primer año de pandemia para la clase

Se cumple más de un año desde el inicio de la crisis sanitaria en Chile, de un proceso arduo y difícil para la clase trabajadora y que aparenta no terminar nunca. Resulta especial este día para cuestionarse ¿En que condiciones nos deja la gestión capitalista de la pandemia como pueblo trabajador?

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Foto de portada: Agencia ATON.

Ahora que llevamos más de un año de esta nueva normalidad y que actualmente se cuenta con campañas de vacunación a lo largo del país, resulta casi lógico pensar que las condiciones de vida se hayan estabilizado con respecto a las que se tenían al inicio de esta crisis, pero no siempre lo que aparenta ser lógico tiene que necesariamente serlo. Es por eso que nos vemos en la necesidad, en este Primero de Mayo, de entregar un breve balance de lo que fue el primer año de pandemia para las y los trabajadores de este país.    

Comenzando por el área laboral, y según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), debemos tener en consideración que entre diciembre de 2020 y febrero de 2021 la tasa de desempleo alcanzó un 10,3%, siendo un alza importante en contraste con la registrada el trimestre 2019-2020, en la cual se registró un 7% en este aspecto.[1]

En el último trimestre (Enero-Marzo 2021), esta misma fuente nos reporta[2] que la tasa de desocupación avanzó hacia un 10,4%, donde el número total de ocupados descendió un 8,9%, mientras que el total de desocupados se incrementó un 17,4%.

Dichas estadísticas se traducen en que actualmente se encuentran alrededor de 941 mil personas cesantes, estimándose que entre febrero y marzo de este año se perdieron un total de 19 mil puestos de trabajo. Por otra parte, la Subsecretaría de protección social realizó un estudio[3] en formato de encuesta sobre el cómo vivieron los trabajadores esta crisis sanitaria, comprendiendo el período de diciembre del 2019 a diciembre del 2020. En dicha encuesta se registró que el 54% de los trabajadores y trabajadoras tuvieron una constante disminución de ingresos durante todo el período señalado, además de mencionar que el endeudamiento de los hogares aumentó un 39%. La explicación detrás de estos datos está dada por la tasa de desempleo que se menciona al comienzo.

Una de las medidas que permitió a la población sobrellevar esta situación fue el primer retiro de fondos de las AFP, y justamente el mismo estudio nos aporta importantes datos respecto al uso que se le dio a este primer retiro del 10%, evidenciándose que un 25,5% de las y los encuestados lo utilizó para pagar deudas y un 20% en compra de alimentos e insumos básicos, tal como indica la siguiente gráfica:

Fuente: Encuesta de Protección Social. Febrero de 2021.

Desde la otra cara de la moneda encontramos el ranking de las personas más ricas del mundo, realizado por la conocida revista Forbes[4]. En la última medición se reveló que las personas más ricas de Chile aumentaron hasta un 73% su fortuna durante el transcurso de este período, ubicándose en este rango multimillonarios chilenos tan conocidos Iris Fontbona y su familia, Horst Paulmann, Julio Ponce Lerou, Álvaro Saieh y, como no, el actual presidente Sebastián Piñera, quien hace muy poco intentaba detener el avance del tercer retiro del 10%.

Todos estos datos nos permiten concluir que, durante el transcurso de este primer año de pandemia, fue una vez más la clase trabajadora la más golpeada por la crisis social, económica y sanitaria; viendo sus condiciones de vida sumamente precarizadas, perdiendo puestos de trabajo y exponiéndose día a día a focos de contagio, lo que se refleja en los índices de mortalidad por Covid-19, contrastados entre las comunas más ricas y las más pobres de Chile. En contraposición la burguesía, amparada por las medidas del gobierno, continuó llenando sus bolsillos a costa del sufrimiento y miseria de todo un pueblo. En tiempos como estos, resulta vital mantener una organización que nos permita hacer frente a la gestión capitalista de la pandemia y al gobierno de Piñera, para acabar de una vez por todas con el verdadero virus: la miseria y la pobreza inherentes al capitalismo.


[1] https://www.ine.cl/prensa/detalle-prensa/2021/03/31/tasa-de-desocupaci%C3%B3n-nacional-alcanz%C3%B3-10-3-en-el-trimestre-diciembre-2020—febrero-2021

[2] https://www.ine.cl/docs/default-source/ocupacion-y-desocupacion/boletines/2021/pa%C3%ADs/bolet%C3%ADn-empleo-nacional-trimestre-m%C3%B3vil-enero-2021-febrero-2021-marzo-2021.pdf

[3]  https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/trabajo/cesantia/mas-de-un-50-de-los-trabajadores-disminuyo-sus-ingresos-durante-la/2021-04-23/122442.html

[4] https://www.forbes.com/billionaires/

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