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Opinión | Mañalich, genocida

Con fecha 28 de mayo, el dos veces padecido y actual Ministro de Salud de Chile (expulsado del Colegio Médico por faltas a la ética), Dr. Jaime Mañalich, afirmó que el peor panorama para el que se ha preparado el gobierno son 100 mil casos activos de coronavirus.

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Por Flora Sanhueza, Trabajadora de Salud

Nota de advertencia: El siguiente análisis ha sido construido en base a cifras públicas y oficiales. Debemos partir de la base que los cálculos subestiman la magnitud de la crisis. Contar muertos y pacientes graves de más de 15 días como “recuperados”, no contar asintomáticos como casos, demorar 10 o más días en entrega de resultados de test realizados, contar máquinas de anestesia y cánulas nasales como “ventiladores mecánicos”, manipular las causas de muerte descritas en los certificados de defunción, y el sinnúmero de información deliberadamente ocultada, son prueba suficiente de que la verdad que esconden es muchísimo más grave de lo que ya se ven obligados a admitir.

¿En qué momento, las muertes dejan de depender de la “historia epidemiológica natural” de la enfermedad (la gente que, de acuerdo al desarrollo de la ciencia y técnica humana, morirá de todas formas, a causa del virus), y empiezan a depender de la capacidad del sistema de salud (la gente que, existiendo la ciencia y la técnica humana necesaria para salvarse, morirá por no poder acceder a ésta)?. Esto se ha llamado, eufemismo literario, el dilema de la última cama.

Con fecha 28 de mayo, el dos veces padecido y actual Ministro de Salud de Chile (expulsado del Colegio Médico por faltas a la ética), Dr. Jaime Mañalich, afirmó que el peor panorama para el que se ha preparado el gobierno son 100 mil casos activos de coronavirus.

Marzo. La revancha de la clase política contra el pueblo alzado

La pandemia llegó al país desde Europa, oficialmente el día 3 de marzo, a través de personas con alto poder económico, concentrándose el primer brote en el barrio alto de la capital.

La decisión del gobierno fue NO tomar ninguna medida de prevención para detener el avance de la enfermedad (con la excepción de la suspensión de clases presenciales el día 15 obligados por los alcaldes) hasta el día 18, cuando anunció que habíamos entrado a la etapa 4 de transmisión. Esto significa que la autoridad sanitaria había perdido la trazabilidad de los casos. O sea era imposible saber cómo se había contagiado la persona.

Dicha situación se podría haber evitado, retrasado o atenuado (como en Venezuela, Cuba, Vietnam, China o Corea del Sur) si los primeros casos y sus contactos hubieran sido aislados fuera de sus hogares con seguimiento estricto, y se hubiera decretado un cordón sanitario efectivo en el sector del primer brote (el acomodado sector oriente).

Ese día 18, cumpliendo 5 meses el incombustible Estallido de Octubre, la decisiones presidenciales fueron:

  1. Arrendar el Espacio Riesco (centro de eventos del gran empresariado) por un monto secreto y supuestamente con 3 mil camas hospitalarias. Luego se sabría que el monto estaría alrededor de los 30 mil dólares mensuales. El centro empezaría a funcionar recién dos meses después, con 50 pacientes no covid y 250 camas de hotelería.
  2. Decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe por 3 meses, siendo las primeras medidas (al igual que esa noche de la Revuelta, con el mismo silencio cómplice de la “oposición institucional”) el toque de queda nocturno y la ocupación militar del territorio a través de un Jefe de la Defensa Nacional. Esa misma noche se borraron los mensajes del Estallido en las murallas de la capital y se pintó y “acomodó” la Plaza de la Dignidad, para eliminar todo vestigio de las protestas.

Los trabajadores y trabajadoras de la construcción, servicios y comercio siguieron obligados a exponerse, en sus espacios laborales ubicados en el este de la ciudad, y así contagiar a sus familias en las populosas periferias capitalinas. Ya el día 17, una decena de organizaciones del Movimiento Popular nacido de la Rebelión, había exigido públicamente una Cuarentena General. Desde el mismo 18 también, repudiaron el Estado Militar impuesto (siendo quizás la única voz que se alzó al respecto).

El día 19, el ministro anunciaba la donación de mil ventiladores mecánicos de parte de China, como parte de la “preparación” que tenía el gobierno para los escenarios futuros. En abril se supo que no eran mil, sino 500, y no eran donados por el gobierno chino sino comprados a un privado.

El Colegio Médico (ColMed), luego de pedir Cuarentena General el día 20, dejaba dos días después sus diferencias con el Gobierno de lado, y constituían junto a algunos alcaldes y académicos la “Mesa Social Covid-19”, silenciando la necesidad de la Cuarentena, y cualquier voz crítica del manejo gubernamental (pues, como dijo la presidenta de ColMed, Dra. Izkia Siches, “si al gobierno le va mal, a todos nos va mal”). Se desaprovechaba la última oportunidad, por ser ColMed la única impugnación técnica validada por la opinión pública, de prevenir o al menos atenuar la catástrofe que hoy vivimos.

El día 26 se decretaba cuarentena en las 7 comunas (ricas) donde se concentraban los contagios, iniciando la vergonzosa estrategia de “cuarentenas dinámicas”. El saldo del mes fue de 2 738 casos acumulados, 2 570 activos, 12 muertes. Los militares patrullaban las calles desiertas.

Abril. La prepotencia de la dictadura y el sometimiento de la “oposición institucional”

Con la luna de miel entre Ministerio de Salud (MinSal) y ColMed en pleno, el despliegue comunicacional de triunfalismo y soberbia de los primeros, y la tibieza cómplice de los segundos, llevó a incubar un aumento indetenible de contagios.

Cuarentenas dinámicas por todo el país, con el comercio abierto sólo “cruzando la calle”,  cordones sanitarios imposibles de cumplir y de fiscalizar, y un gobierno impaciente por “volver a la normalidad”, que añoraban desde el 18 de Octubre pasado, graficado en la solitaria foto que el día 3 se sacaba el antipresidente Piñera en la icónica y militarmente acordonada Plaza Dignidad.

El 17 de abril, el régimen (que 5 días antes había descartado la cuarentena total por “no ser sostenible”) asegura que el peak de contagios se ubicaría entre fines de abril y principios de mayo, por lo que habría que ir preparando de una vez el retorno a una “nueva normalidad”.

El mismo día 17, académicos advierten, al contrario de lo planteado por el gobierno (y asentido en silencio por la Mesa Social Covid-19), que la curva de contagios no se está aplanando, sino que ha sido perdida de vista hace casi un mes, por la baja cantidad de test realizados, la lentitud en el informe de los mismos, y el pésimo seguimiento clínico-epidemiológico a casos confirmados y sospechosos.

El día 19, Mañalich afirma que “nunca estuvo de acuerdo” con la suspensión de clases. El día 23, en sintonía con todo lo anterior, el ministro informa que le presentó a la OMS el “Carnet Covid”, que sería entregado a pacientes con PCR + que hubieran cumplido sus catorce días de aislamiento, para reintegrarse al trabajo (desatando la burla a nivel internacional).

Finalmente, el día 24 se lanza el Plan Retorno Seguro, que implementará el retorno a labores presenciales de trabajadores del sector público y privado, y de los estudiantes a sus establecimientos educacionales. También se anuncia la implementación de un plan masivo de testeos rápidos de anticuerpos y la entrega del ya mencionado “Carnet Covid”.

Si bien las organizaciones populares mantuvieron las exigencias de una Cuarentena General bajo control civil y en condiciones dignas, y se constituyeron Comités de Emergencia Territorial para operativos sanitarios, apoyo profesional en línea, infografías explicativas, ollas comunes y sanitización colectiva, así como la confección de mascarillas y escudos faciales para trabajadores y trabajadoras que debían seguir exponiéndose, la fuerza organizativa no logró modificar la correlación de fuerzas.

El broche de oro hacia la “nueva normalidad” lo daría el último día del mes, el alcalde de la millonaria comuna de Las Condes, protagonista de todos los matinales de televisión por meses, y más fuerte candidato presidencial de la derecha, Joaquín Lavín, al reabrir el centro comercial Apumanque.

Las cifras mensuales fueron: 17 008 casos acumulados, 7 756 activos, 234 muertes. Los militares seguían patrullando las calles desiertas.

Mayo. La soberbia se derrumba como castillo de naipes

El día 3, cuando los contagios diarios empezaron a contarse sobre los mil, la estrategia de abril se estrellaba con la realidad. La autoridad sanitaria anunciaba “la Batalla de Santiago”, aumentando el número de comunas en cuarentena “dinámica” y explicaba, por un lado, que el aumento de casos se debía en un 90% al aumento de testeos (ignorando deliberadamente el alza en el porcentaje de resultados positivos por test realizados), y por otro culpaba a las personas, criticando el poco cumplimiento (de unas normas que nunca fueron claras ni tuvieron sentido epidemiológico), y anunciando el endurecimiento en la fiscalización y sanciones a los infractores.

El día 13, cuando los contagios diarios superan los 2 mil, MinSal anuncia la implementación para el día 15, de la Cuarentena General para Santiago, exigida nuevamente por ColMed y la academia, y persistentemente durante dos meses por el Movimiento Popular.

A estas alturas, el Hospital San José, único centro de atención secundaria para el área Norte de Santiago, ya denunciaba su total colapso y la práctica obligada de criterios de exclusión de ventilación mecánica a pacientes (con resultado de muerte), que en otra situación serían incluidos en la indicación terapéutica. Para el día 17, la ocupación de camas críticas se estimaba en un 91% para Santiago y un 79% para el resto del país.

El día 18, recién iniciada la Cuarentena Militar, explotan las primeras protestas por hambre en el Sur de Santiago, las que son respondidas con dos medidas:

  1. Represión de los manifestantes con vehículos y armamento adquirido en marzo por 13 millones de dólares, diseñado para hacer más daño físico a los manifestantes. Burla y desprecio comunicacional de parte de las autoridades.
  2. Entrega gratuita de cajas de alimentación básica (compradas por 100 millones de dólares y a sobreprecio, al dueño del periódico más influyente del país, Alvaro Saieh), con mercadería para 10 días. Luego de anunciar que serían entregadas al 70%, se explicó que era al 70% del 40% más vulnerable, lo que correspondía al 28% del total de la población. A dos semanas del anuncio, de los 2 millones y medio de cajas prometidas, se ha autorizado la compra de un millón y medio, se han comprado unas 500 mil, y se han repartido unas 280 mil.

El día 19, los contagiados diarios se empiezan a contar por sobre los 3 mil, y los muertos diarios superan la barrera de los 30, declarándose el Hospital El Pino, en el Sur de la capital, en colapso total.

El día 24, con 718 muertos en la espalda, Mañalich afirma que “se está modelando el Chile de los próximos 100 o 150 años”, e insiste en que hay que pensar en volver a una “nueva normalidad”, mientras Piñera en la misma jornada advierte que nuestro sistema de salud está “muy cerca del límite”.

El día 28, con los contagiados diarios en el orden de los 4 mil y los muertos diarios llegando a  los 50, el ministro reconoce que no tenía conciencia del nivel de pobreza y hacinamiento en ciertos sectores de la capital. Mientras tanto, se multiplican en el país las expresiones de solidaridad popular, levantándose ollas comunes en prácticamente todo el territorio, avanzando los diversos Comités de Emergencia en mayores grados de organización, así como mayor profundidad en las definiciones políticas. Hoy, los territorios enfrentamos las muertes en el hogar, los miedos y desprotección frente a la enfermedad y el hambre, con resolución, audacia y esfuerzo, con apoyo de nosotras mismas como habitantes y trabajadoras organizadas.

 El balance del mes muestra más de 5 mil contagios diarios, con las muertes llegando a 60 por día, un ocupación de camas críticas del 98% en la capital y 90% a nivel nacional, y un total de 105 159 casos acumulados, 59 100 activos, 1113 muertes.

Los militares siguen en las calles. Absolutamente inútiles en el abordaje de la Pandemia, han vuelto a su histórica función de represión a civiles y, cumplidos los tres meses iniciales, se quedarán (al menos) tres meses más, completando seis meses de Estado Militar en Chile.

Junio. Dos meses de infierno por delante, con una clase política que apuesta al genocidio.

Independientemente de si han sido académicos, gremios, trabajadoras, ciudadanía, movimiento popular, municipios, o políticos institucionales; si lo han sacado de la experiencia histórica nacional en crisis sanitarias por enfermedades infecto contagiosas, manejo de la pandemia actual por otras naciones o modelos matemáticos probabilísticos; lo cierto es que las soluciones para disminuir el impacto sanitario de la pandemia, desde un inicio y a lo largo del desarrollo de la crisis (siendo siempre flexibles en función de los escenarios cambiantes), han sido públicamente enunciadas,  estando siempre su cumplimiento al alcance del gobierno, que ha decidido de manera consciente llevar adelante otras estrategias:

  1. Educación general y pedagogía científica a la población (implementándose una política diametralmente opuesta, en que los mensajes de la autoridad son contradictorios, poco claros, y cargados de ideología economicista y represiva).
  2. Cuarentena General (realizada, de forma tardía luego del patético episodio de las “cuarentenas dinámicas”, como una ejecución de prisión domiciliaria masiva, estimulando el hacinamiento, endeudamiento y miseria, generando hambre, represión y enfermedad).
  3. Testeo Masivo y seguimiento (con retrasos que inutilizan totalmente el instrumento, pues se informan en su gran mayoría, cuando el paciente está cursando el último tercio de la enfermedad, prácticamente recuperado o con criterios de hospitalización).
  4. Aislamiento fuera de su hogar para casos confirmados y sospechosos (residencias sanitarias insuficientes hasta el grado de la irrelevancia, siendo casi exclusivamente considerados para hacer negocios de hotelería).
  5. Cordones Sanitarios (controlados por militares y policías, con una ineficiencia simplemente inenarrable).
  6. Re-conversión del Sistema Sanitario
    1. Aumento de la capacidad instalada a través de la utilización, sin costo, de la infraestructura y recurso humano del sector privado (por el contrario, las clínicas han aumentado sus utilidades, y la privatización avanza indetenible en los Hospitales Públicos).
    2. Aumento del financiamiento a través de impuestos de emergencia a los super ricos (propuesto recientemente desde la “oposición” como moneda de cambio para el Acuerdo Nacional Institucional, que hoy enarbola todo el Partido del Orden).
    3. Re-orientación de los recursos hacia la Atención Primaria en Salud (APS), y articulación de ésta con los espacios de organización territorial, como medida de contención pre-hospitalaria (al revés, la APS ha sido ignorada, y despreciada, trasladando la responsabilidad a los municipios pero limitando su participación al esconder cifras y prohibir la ejecución de medidas locales. Las organizaciones territoriales, ni siquiera han sido consideradas como existentes).
    4. Priorización y apoyo a la fabricación nacional de equipos médicos y de protección personal como mascarillas, escudos faciales, cánulas nasales, ventiladores mecánicos (la dictadura ha insistido en importar a través de privados, persiguiendo, ignorando y/o desacreditando la producción nacional, dejando la adquisición en manos del “libre” mercado).
  7. Innovación en tratamientos farmacológicos (el Instituto de Salud Pública sigue negando la entrada del Interferón sólo por venir de Cuba, y los tratamientos de punta en Unidad de Paciente Crítico, se realizan exclusivamente en clínicas privadas).

La dictadura de Sebastián Piñera cuenta con suficientes hechos por los que ser juzgada internacionalmente luego de la represión feroz con que intentó ahogar la Rebelión nacida en Octubre. No olvidamos al medio centenar de asesinados, el medio millar de mutilados, las 2 mil 500 personas (aún) secuestradas, las decenas de miles de torturadas, y las cientas de miles de golpeadas y amedrentadas que, en 150 días, dejaron los agentes del Estado.

El despliegue de los últimos tres meses, reafirma la responsabilidad del régimen en el genocidio de clase llevado a cabo con el manejo de la Pandemia. Jaime Mañalich, como máxima autoridad sanitaria, debe ser juzgado junto a su Presidente como criminales de Lesa Humanidad, y deben responder por los muertos que ha dejado no la enfermedad, sino el sistema injusto que nos han impuesto por la vía del Terrorismo Policial y Militar.

Cada día que pasa Mañalich a cargo del manejo de la Pandemia, y Piñera a cargo del Gobierno, equivale a (por lo menos) una persona más asesinada en el país. Durante los siguientes días, los contaremos por cientos; al final de estos meses serán miles. Sea por balas, golpes, hambre o enfermedad. La dictadura neoliberal chilena es pródiga en innovar las formas de someter al sufrimiento y muerte a quienes habitamos esta franja.

Seremos nosotras quienes, como siempre en la Historia, impongamos por la vía de los hechos su destitución, juicio y castigo. Seremos nosotras quienes resistamos, nos cuidemos en colectivo y construyamos el Nuevo Chile que ya está pariendo. Aunque viva hoy nuestra matria hoy los claroscuros del alumbramiento, con sus monstruos desatados.

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Opinion

El izquierdismo como obstáculo para una propuesta y práctica revolucionaria

Abrir el debate sobre la actualidad del texto “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” escrito por Lenin con un increíble carácter político – educativo para la clase obrera se vuelve una imperiosa necesidad, en cuanto reconocimiento sincero de prácticas obstaculizadoras en la actual construcción política y en la abertura de ejes de discusión que vienen a remecer, tales como: la construcción del partido, parlamentarismo, alianzas y la construcción táctica. A la luz de la Rebelión Popular las formas del “Izquierdismo” quedan en evidencia en cuanto incapacidad política de constituir respuestas concretas para derrocar al capitalismo.

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Abrir el debate sobre la actualidad del texto “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” escrito por Lenin con un increíble carácter político – educativo para la clase obrera se vuelve una imperiosa necesidad, en cuanto reconocimiento sincero de prácticas obstaculizadoras en la actual construcción política y en la abertura de ejes de discusión que vienen a remecer, tales como: la construcción del partido, parlamentarismo, alianzas y la construcción táctica.  A la luz de la Rebelión Popular las formas del “Izquierdismo” quedan en evidencia en cuanto incapacidad política de constituir respuestas concretas para derrocar al capitalismo.

  1. El izquierdismo en la consigna “Yo no voto me organizo”

La explosión de la Rebelión Popular y su desenvolvimiento constituye una experiencia vital en la lucha de clases, dejando innumerables aprendizajes que nos permiten abrir críticas hacia posiciones que expresan lo que Lenin precisó como “izquierdismo”. Entendemos por “Izquierdismo” a aquellas posiciones y prácticas que se transforman en leyes generales y universales para toda época y situación histórica concreta, siendo complaciente con principios abstractos de una supuesta radicalidad.

“Yo no voto me organizo” se transformó en una posición que asumió una franja de la izquierda para encarar el proceso plebiscitario que emergió del Acuerdo de Paz y Nueva Constitución. Lejos de abrir una lectura sobre las particularidades del proceso, se refugia en una mecánica consigna que contrapone el ejercicio de votar y el de organizarse, negando propuestas y construyendo una abstracción que se reproduce una y otra vez frente a todo proceso electoral.

En este aspecto, Lenin nos abre la experiencia de la Revolución Rusa precisando dos hitos históricos que evidencian que la reproducción de fórmulas trae consecuencias perjudiciales para el avance de la clase trabajadora. Al respecto, Lenin es enfático en ver la apuesta del boicot en 1905 como un acierto, pero dicha posición de boicot a la Duma en 1906 constituyó un error.

“Cuando en agosto de 1905 el Zar anunció la convocatoria a un “parlamento” consultivo, los bolcheviques le declararon el boicot, contra todos los partidos de oposición y de los mencheviques, y el “parlamento” fue barrido, en realidad, por la revolución de octubre de 1905. El boicot era correcto en ese momento, no porque sea correcta en general la no participación en los parlamentos reaccionarios, sino porque valoramos acertadamente la situación objetiva, que conducía a la rápida transformación de las huelgas de masas, primero, en huelga política, luego, en huelga revolucionaria, y, por último, en insurrección”[1].

Valorar acertadamente la situación objetiva constituye la dificultad de todo ejercicio político revolucionario, no podemos homologar experiencias de lucha, la extrapolación mecánica nos lleva a la marginalidad y a constituirnos en espectadores del escenario político. En este sentido la consigna “Yo no voto me organizo” no logra precisar las particularidades del proceso que se abre en torno al Apruebo, se niega a la disputa, abrazando el pánico a la discusión política abierta.

La condena y la crítica al Acuerdo de Paz y Nueva Constitución entendido como un pacto que protege y blinda al gobierno de Piñera y la institucionalidad dominante en su conjunto es acertada, pero insuficiente si nos quedamos en la comodidad de la crítica sin propuesta que invite a la disputa. Evidentemente no construimos bajo condiciones ideales sino bajo condiciones políticas impuestas y es en ese marco donde nos desenvolvemos. En este sentido Lenin es certero en precisar que la apuesta táctica no se constituye desde el estado de ánimo revolucionario.

“Es muy fácil demostrar espíritu revolucionario sólo lanzando improperios contra el oportunismo parlamentario o sólo repudiando la participación en los parlamentos; su misma facilidad, precisamente no puede hacer de esto la solución de un problema difícil, muy difícil”[2].

La abertura de un período histórico revolucionario que se abre a nivel global y a nivel nacional se precisa en que la Rebelión Popular sobrepasa con creces las posiciones puristas y sectarias, evidenciando su insuficiencia de cara a las necesidades históricas que se abren para la construcción de proyecto revolucionario.

2. El “Izquierdismo” en el antipartidismo

Otra expresión del “Izquierdismo” que se nos presenta con fuerza en el actual período histórico tiene relación con el rechazo a toda forma de construcción partidaria, una negación por principio y una sospecha totalizante. En este sentido el “Izquierdismo” estaría manifestado en que dicha crítica es una generalización basada en una abstracción que no concibe y no precisa el carácter de clase de los partidos políticos, ni sus diversas formas que pueden asumir, reduciéndose a una ecuación moralista monolítica.

La confusión existente precisa una crítica a los Partidos políticos que han perpetuado y profundizado el legado de la dictadura cívico – militar, transformándose en verdaderos clubes electorales sin proyecto político. Este proceso de descomposición es visto de forma precisa por Tomas Moulián.

Como consecuencia de este fenómeno los partidos políticos se han transformado en partidos de camarillas, con agrupamientos internos sin consistencia ideológica y con un altísimo grado de antropofagia. Los partidos parecen haber perdido la dimensión comunitaria y los lazos de afectividad primaria suscitada por la común pertenencia a una causa, para convertirse en estresantes lugares de competencia por el poder, para lo cual se generan relaciones instrumentales con un grupo[3].

De este modo pasar de esta constatación a una generalización vulgar que niega la construcción de Partido, como si este fuese una forma preestablecida, constituye un error político fruto del “Izquierdismo”. La construcción del Partido debe ser síntesis del período histórico, debe responder a los requerimientos de un momento determinado.

Por otro lado, el antipartidismo es funcional al triunfo ideológico neoliberal que viene a reducir el ejercicio político a un asunto de mera gestión y administración, diluyendo los antagonismos políticos. En este sentido la posición antipartidista se refugia en formas laxas e inorgánicas reproduciendo una fragmentación insostenible.

Negación del principio de partido y de la disciplina de partido: a esto ha llegado la oposición. Y esto equivale a desarmar por completo al proletariado en interés de la burguesía. Todo se suma a esa dispersión e inestabilidad pequeñoburguesas, a esa incapacidad de realizar esfuerzos sostenidos, de actuar en forma unida y coordinada que, si se estimulan, destruirán inevitablemente todo movimiento revolucionario del proletariado[4].

En el reverso de la posición antipartidista encontramos formas rígidas y mecánicas de construcción Partidaria que niegan todo ejercicio problematizador que implique abordar la pregunta ¿Qué Partido revolucionario necesitamos construir para enfrentar el período histórico que se abre? En el nombre de la estrategia se defiende una forma monolítica incapaz de abrirse a los requerimientos históricos que posiciona la lucha de clases.

La paradoja que abre la Rebelión Popular constituye la posibilidad de evidenciar la necesidad de la construcción de Partido revolucionario para dar forma orgánica a la profundización de la crisis integral del capital. Lo desafiante está en que debemos construir formas orgánicas auténticas y genuinas en la respuesta de un período histórico revolucionario que supere las expresiones actuales de fragmentación.

3. El «Izquierdismo» en el aislamiento o la marca de la derrota

Seremos enfáticos en sostener que las prácticas políticas que pueden caracterizarse bajo el “Izquierdismo” son fruto de la derrota político – histórica e ideológica que instaló un capitalismo totalizante en todas las esferas de la vida.

Las consecuencias de la derrota tienen forma de dispersión, atomización y parcialidad del ejercicio político, rehuyendo del debate, de la disputa y posicionamiento ante coyunturas nacionales e internacionales. La experiencia política pasa a concebirse en una dimensión paralela, en una especie de burbuja que propicia una práctica incesante pero impotente de vocación de poder.

Respecto de los “seductores discursos ultra radicales” a los que hacíamos referencia, creemos que su principal déficit – insistimos: reconociendo que estas limitaciones tienen lugar en el marco de una serie de propuestas de lo más lúcidas y originales – consiste en considerar el “micropoder”, el “poder local”, el “antipoder”, el “contrapoder”, o la situación concreta con potencial revolucionario como un fin; perdiendo de vista la totalidad, el horizonte de la conexión dialéctica; diluyendo el proceso de emancipación en actos individuales, conquistas aisladas y placeres solitarios[5].

De forma mecánica se establece una escisión del ejercicio político que claudica en las posibilidades de concebir la disputa como práctica totalizadora, quedando recluido a lo local, a la inmediatez que impide pensarnos en una dimensión táctica y estratégica.

Los actuales pensadores de la dominación les dejan con gusto a las organizaciones de las clases subalternas el terreno de lo micro, de lo estrictamente local o sectorial, cuanto más pequeño y localizado mejor; de la pequeña política que sólo disputa sobre cuestiones parciales y cotidianas. De esa forma se encubre eficazmente el monopolio que se conserva de la gran política, la que se abandona con exclusividad a las clases dominantes[6].

Remontándonos a lo vivido recientemente en torno al proceso plebiscitario y las futuras elecciones de convencionalistas, se expresa justamente las limitantes de un amplio sector de la izquierda revolucionaria, que hace omisión y retrocede hacia lugares seguros. Reestablecer un ejercicio político que vaya desde la disputa y reapropiación de las esferas de la vida hasta marcar posiciones en la escena política general nos permitirá concebir que el ejercicio revolucionario no se constituye desde el miedo a la disputa. Sacudirnos de la inercia de la derrota político histórica constituyó el gran gesto de la Rebelión Popular que interpela profundamente a nuestras insuficiencias.

Enfrentamos una bella posibilidad histórica para el avance de los espacios autoorganizados del pueblo protagonizando la escena política en el debate y en la propuesta. La Rebelión popular remece nuestros quehaceres, constituye una síntesis histórica de las diversas movilizaciones expresadas en nuestra historia reciente y visibiliza las tareas más urgentes a resolver. El estado de desorientación de las clases dominantes, la crisis profunda de legitimidad de la democracia liberal a nivel mundial, el colapso civilizatorio abre innumerables esperanzas para el campo popular revolucionario.


[1] Lenin, Vladimir Illich. Obras selectas/ Vladimir Illich Lenin; compilado por Cecilia Feijoo y Demian Paredes. 1ª ed. Buenos Aires: Ediciones IPS, 2013.

[2] Ibid. p. 469.

[3] Moulian Tomás. Chile actual anatomía de un mito. LOM ediciones. Santiago. 2002.

[4] Op cit. p. 454.

[5] Mazzeo, Miguel. ¿Qué (no) hacer? Quimantú. Santiago. 2016.

[6] Mazzeo, Miguel; Acha Omar. Reflexiones sobre el Poder Popular. Tiempo Robado. Santiago. 2014.

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Opinion

Por la libertad de nuestras y nuestros presos políticos: ¡A derribar a Piñera y todo el régimen!

El llamado para la jornada del 10 de diciembre es a organizarse y articularse en los territorios, para golpear como un solo puño al régimen con una sola finalidad: arrebatarles la libertad de nuestras y nuestros presos políticos.

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Por Célula 26 de Julio de Trabajadoras y Trabajadores al Poder

Asistimos a un período revolucionario, caracterizado por una profunda crisis integral del capital, agudizada por la pandemia y una etapa de ascenso de la rebelión popular en el mundo. En este marco los levantamientos populares en Guatemala y Perú, que pusieron en el centro de sus reivindicaciones al poder ejecutivo y legislativo de sus respectivos países, se han transformado en factores dinamizadores de la situación política en nuestro país.
De esta forma, durante estas semanas hemos asistido a una serie de huelgas reivindicativas, donde destacan los trabajadores/as del retail, la salud, portuarios, vendedores ambulantes, etc. A esto se suman las jornadas de agitación y manifestación de estas últimas semanas por la libertad de los presos/as políticos de la rebelión.

En este marco hemos visto como, tras los recientes acontecimientos internacionales y el actuar represivo contra niños del Sename en Concepción por parte de Carabineros de Chile, se ha provocado un ascenso de las movilizaciones en los sectores más avanzados del pueblo, que se han volcado con radicalidad a las calles proponiéndose avanzar hacia los símbolos del poder; levantándose en clara ruptura con el régimen político, sosteniendo las consignas por la libertad de los preso/as políticos de la rebelión, de juicio y castigo, fuera Piñera y la disolución de las fuerzas de orden.
Es importante señalar cómo estos escenarios se dan en un contexto de recesión económica y evidente pauperización de las condiciones materiales de vida a escala global.

En nuestro país en particular, la situación no es distinta ni menos aislada del acontecer global. Sólo a modo de ejemplo, y según datos entregados por la última encuesta de la Universidad Católica, tras el leve mejoramiento de las condiciones sanitarias del país, estos últimos meses se han creado nuevos empleos, no obstante, la cifra actual está muy lejos de representar un avance significativo, ya que se estiman a la fecha más de 1.660.0000 puestos de trabajo menos que hace un año. La encuesta, además, señala que la normalización ha sido muy lenta y se requerirá hasta el 2022 para restablecerla, todo esto en medio de una inminente segunda ola del Covid19 y el reciente anuncio de que todas las comunas de la RM retrocederán a Fase 2.

A tenor con lo anteriormente señalado, el desempleo en el país durante el tercer trimestre móvil – agosto, septiembre y octubre – se volvió a situar sobre los dos dígitos con un 12,7%, sin mayor horizonte que seguir deteriorándose, al igual que todos los otros índices económicos. Por ejemplo, el Imacec nuevamente sufrió una caída, esta vez del 1,2% en relación con igual mes del año anterior.

En consecuencia, se avecinan escenarios complejos para nuestra clase, el propio Banco Mundial ha anunciado que la crisis seguirá agudizándose y ha indicado que la pobreza en Chile aumentará de 8,1 % (proyección 2019) hasta un 12,3% en el próximo año. Mientras tanto el Estado sigue protegiendo al gran empresariado y se ha propuesto extender el Estado de catástrofe, para seguir utilizándolo como una herramienta de control social en el contexto de pandemia y rebelión popular que asistimos.

Mientras tanto es el pueblo quien costea la crisis con trabajos precarios y sueldos indignos o dedicándose al negocio por cuenta propia improvisando variados negocios. Un ejemplo de cómo asumimos los costos de esta crisis, es que debamos apelar a nuestros fondos de pensiones para sobrevivir, pero a su vez esta situación se expresa como una abierta crítica a todo el sistema de pensiones nefasto que tenemos. Frente a este escenario y a la inminente respuesta popular que podría haber provocado negar un nuevo retiro del 10%, el Gobierno se ha visto obligado a enviar un proyecto de ley, que en concreto se asemeja bastante a la reforma constitucional de retiro de los fondos, logrando evitar un nuevo enfrentamiento con las masas populares.

De esta forma, la demanda que ha adquirido transversalidad en los sectores auto organizados durante estas semanas ha sido la exigencia de libertad de todos y todos los presos políticos, caracterizado por factores tan diversos como la victoria del Apruebo, la venida de una serie de juicios emblemáticos, la absolución de compañeros y compañeras por ausencia de pruebas y montajes. Estas situaciones han abierto una posibilidad clara de arrebatar al Estado mediante la presión popular la libertad de nuestros compañeros/as que viven actualmente la prisión política.

Este escenario de lucha por la libertad de los PP, en perspectiva, da cuenta de una clara tendencia hacia la articulación, que se ha expresado estos últimos días en una serie de encuentros e instancias de articulación comunal, sectorial y/o zonal con el objetivo de preparar la jornada del 10 de Diciembre. en este contexto hemos visto como siguen ausentes o con pronunciamientos ambiguos y tibios las dirigencias sindicales presentes en Unidad Social y la CUT, por ejemplo, por lo cual la herramienta que se torna fundamental para dotar de fuerza real la jornada ha sido en distintos lugares convocar a encuentros de base, comunales o zonales de trabajadores/as, pobladores/as y estudiantes para preparar la huelga general del 10 de diciembre.

De esta forma, el llamado de esta jornada es a dejar las mezquindades y diferencias de lado para golpear unidos y unidas al régimen, con la finalidad última de arrebatarles la libertad de nuestras y nuestros presos.

Tras esta jornada, no cabe duda que las instancias auto organizadas del pueblo debemos seguir apostando hacia la articulación nacional como un objetivo central, para lograr levantar un programa de lucha que dé una salida a la crisis a favor de nuestra clase. A su vez lograr articularla con las reivindicaciones inmediatas en nuestro pueblo, con la finalidad de ir transformándolas en una lucha permanente e ininterrumpida hasta derribar a Piñera y todo el régimen.

Por la disolución de las FF.AA de orden
¡A fortalecer la primera línea! ¡a derrotar el toque de queda en las calles!

Por la Libertad inmediata de los/as presos políticos mapuche y de la rebelión popular
¡Amnistía sin condiciones ya!

Por un Gobierno de las y los trabajadores
Fuera Piñera y todo el parlamento corrupto
¡Cárcel para los asesinos, violadores y torturadores del pueblo!

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Opinion

MANDU, PRESO POLÍTICO DE PUNTA ARENAS: CONSIGUE LIBERTAD VIGILADA INTENSIVA POR CINCO AÑOS

Publicado

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por Ivonne, Militante Trabajadores y Trabajadoras al Poder

Este martes 1 de diciembre, desde las 13:30 horas, se llevó adelante la audiencia de lectura de la parte resolutiva de la sentencia condenatoria de Marcelo Mandujano, por los delitos de incendio de un edificio en donde funcionaba la AFP Hábitat y por el delito de desórdenes públicos relativos a la jornada del 12 de noviembre del 2019, imputaciones que lo han mantenido en prisión preventiva desde el 10 de enero del 2020.

En la pasada audiencia, el Tribunal de Juicio Oral en lo penal decidió condenarlo como autor del delito de incendio a cuatro años y 324 días de presidio menor en su grado máximo, a la pena accesoria de la inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de sus derechos políticos y a la inhabilitación absoluta del ejercicio de cargos públicos mientras dure la condena y, como autor del delito de desórdenes públicos a la condena de 41 días de prisión en su grado máximo, sumando una condena de 5 años.

Registro de actividad durante una de las jornadas de ayuno, en Punta Arenas, por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta

Sin embargo, hoy, el Tribunal determinó la aplicación de la pena sustitutiva de Libertad vigilada intensiva, por un plazo de cinco años, debiendo dar cumplimiento al plan de intervención individual que determinará en los próximos días Gendarmería de Chile, además del imperativo de que Mandu fije un domicilio permanente y que, en caso de modificaciones de dirección, debe informarlo oportunamente.

En virtud de esta sentencia, Mandu es condenado al pago de 660 UF más los intereses, suma que supera los 19 millones de pesos, por concepto de las rentas de arrendamiento que la dueña habría dejado de percibir producto del incendio del inmueble.

En esta audiencia se dio curso a la revisión de oficio de la medida cautelar de prisión preventiva, al haber transcurrido más de 6 meses desde su inicio. La defensa solicitó que, entendiendo que aún no está ejecutoriada la sentencia que se lee en dicha instancia (lo que significa que pudiera modificarse el resultado por la vía de la impugnación, ya sea por la interposición de un recurso por parte de la fiscalía o por parte de algún otro querellante) el escenario cambia con la lectura de la sentencia definitiva que no tiene como consecuencia la aplicación de una condena de prisión efectiva, por lo que esta medida cautelar es reemplazada por otras 3 de menor intensidad: arresto domiciliario nocturno, firma mensual y arraigo regional, las que permanecerán vigentes hasta que la sentencia quede ejecutoriada, es decir, hasta que se agote el plazo para interponer recursos o que, habiendo interpuesto algún recurso, no se haya acogido a las pretensiones de modificar el contenido de la sentencia.

Registro de actividad durante una de las jornadas de ayuno, en Punta Arenas, por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta

Es motivo de celebración que Mandu pueda gozar de libertad, y aunque no será completa, ya que estará sujeto a un plan de intervención de gendarmería, sí estará fuera de las condiciones de aislamiento e indignidad de los recintos penales de Chile y lejos de los 11 años que estaba pidiendo el Ministerio Público por un proceso con bastas irregularidades ya mencionadas en notas que este periódico ya ha publicado.

Resulta manifiestamente injusto que Mandu haya tenido que pasar 326 días privado de libertad para que finalmente en el procedimiento se determinara que no sería condenado a prisión por los 11 años de condena que el ministerio público majaderamente sostenía.

Esto confirma lo que hemos venido sosteniendo: el carácter político de los procesos que caen sobre nuestros compañeros y compañeras aprisionados injustamente por luchar, ya que durante un año Fiscalía hace un festín mediático respecto de su gestión al lograr identificar y aprisionar a uno de los responsables de las acciones de protesta dadas en la región, en donde ya vemos que su posibilidad de neutralización está limitada a la aplicación de la prisión preventiva, pero no a una sentencia condenatoria de prisión, y  que por otro lado, tampoco se traduce en el aplastamiento de la protesta, sino todo lo contrario. No se logra intimidar represivamente al pueblo organizado, muestra de esto es la red de apoyo que se ha tejido alrededor de los casos de prisión política, en donde se han generado distintas acciones de visibilización, denuncia y apoyo.

Apoyo que será fundamental sostener de manera nacional e internacional, ya que debemos asumir la responsabilidad de pelear en la calle la libertad total e incondicional para todos y todas los presos/as políticas de la rebelión popular.

Este 10 de diciembre, a propósito de la conmemoración del día internacional de los Derechos Humanos, se está convocando a una Huelga Nacional por la libertad de las y los presos/as políticas de la rebelión popular, en el marco de la discusión sobre la posibilidad de una salida política de estos/as. Es de vital importancia que las y los comprometidos con esta justa lucha por la libertad de las y los presos nos aboquemos a la agitación y organización de esta jornada, dejando atrás los sectarismos y los traspiés que lamentablemente se han visto, mostrando unidad, organización y determinación y tensionando a los sectores organizados de trabajadores y trabajadoras a solidarizar y a ponerse a disposición de la combatividad que exige la jornada.

¡10 DE DICIEMBRE HUELGA GENERAL POR LA LIBERTAD TOTAL A LAS Y LOS PRESOS POLÍTICOS DE LA REBELIÓN POPULAR!

¡AMNISTÍA YA, SIN CONDICIONES Y SIN TRANSAR CON LA IMPUNIDAD DE LOS REPRESORES!

¡FUERA PIÑERA, ABAJO EL PARLAMENTO CORRUPTO! ¡POR UN GOBIERNO DE LAS Y LOS TRABAJADORES QUE DISUELVA LAS FF AA Y DE ORDEN!

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