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Opinión | ¿Estamos viviendo un periodo revolucionario?

La gran mayoría de los sectores planteaba que el “estallido” tendría temprana caducidad debido a la dispersión del campo revolucionario e inexistencia de una dirección política del proceso.

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Por célula 26 de Julio, Trabajadores y Trabajadoras al Poder

Hace varios años como organización venimos caracterizando la crisis integral capital, como manifestación de conjunto de la crisis civilizatoria del sistema de dominación existente a nivel mundial.  Afirmamos que tras la acción reciproca de factores objetivos y subjetivos en la lucha de clases, el 18 y 19 de octubre se abre un periodo revolucionario en Chile, el cual irrumpe con un ascenso insurreccional de masas a nivel nacional de proporciones históricas que pone en el centro de la lucha de clases la problemática del poder.  Durante los primeros días el debate con la izquierda revolucionaria versó entorno a la continuidad del proceso de rebelión y la posibilidad de llevar a cabo una caracterización más precisa del periodo abierto. La gran mayoría de los sectores planteaba que el “estallido” tendría temprana caducidad debido a la dispersión del campo revolucionario e inexistencia de una dirección política del proceso, lo que mecánicamente los llevaba a concluir que la situación no era revolucionaria, por lo cual el llamado era a esperar el desarrollo de los acontecimientos. Si Marx señalaba que la revolución es la locomotora de la historia, muchos sectores revolucionarios se transformaban dramáticamente en su freno.

Desde nuestra postura efectivamente concordamos que dos factores determinantes para una revolución victoriosa estuvieron ausentes en el levantamiento de octubre, en primer lugar, la ausencia de la fuerza material que transformó los episodios de octubre a pesar de su violenta irrupción en una verdadera insurrección desarmada que costó importantes vidas en la confrontación con las fuerzas armadas y de orden y en segundo lugar, la dirección política del proceso, es decir, la ausencia del partido revolucionario y el programa.  Pero este, desde nuestra concepción, difícilmente podría haber desarrollado dicha dirección revolucionaria sin la maduración de las condiciones objetivas y la irrupción de las masas en el paso de la acción parcial a la acción colectiva propio de un periodo revolucionario, cuya manifestación representa el desarrollo cualitativo de la conciencia de la clase trabajadora y el pueblo, materia prima fundamental para su construcción.

No nos referiremos respecto a la caducidad temprana de la rebelión, , ya que los hechos demostraron con creces la radicalidad y continuidad de la misma, por lo tanto, discrepamos y creemos que se caía en una relación mecánica cuando se señalaba que la situación no era revolucionaria, debido a la ausencia de estos factores, puesto que un periodo revolucionario está dado por factores fundamentalmente objetivos donde se hacen patente en la lucha de clases la exacerbación intolerable de las contradicciones de clase (entre las fuerzas productivas y las formas de propiedad) y no por la existencia de un partido o una dirección revolucionaria necesariamente.

En la misma línea, pero en un debate más reciente que se ha dado entre las organizaciones de izquierda, militantes, asambleas y espacios auto-organizados respecto a la continuidad de la rebelión popular y un “supuesto” reflujo de las movilizaciones, se omite de manera obtusa que un proceso de esta envergadura no es lineal y siempre está compuesto de avances y retrocesos. En este sentido se vuelve fundamental revisar algunos aspectos teóricos al respecto y relevar ciertos acontecimientos históricos como la reciente Rebelión en Panguipulli y su extensión en gran parte del territorio nacional en respuesta al actuar represivo, que nos permiten refutar el pesimismo latente en algunos sectores.

En términos teóricos, Lenin nos plantea en palabras simples que una situación revolucionaria está caracterizada por la imposibilidad de las clases dominantes de mantener su dominio inmutable, una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas  y una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de “paz” se dejan expoliar tranquilamente, pero que épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de crisis, como por los mismos de “arriba”, a una acción histórica independiente.

Crisis de régimen: la imposibilidad de las clases dominantes de mantener su dominio.

Respecto a la imposibilidad de las clases dominantes por mantener su dominio inmutable, son varios los acontecimientos que hemos podido ver presentes durante el último año, como por ejemplo la profundidad de la crisis en las fuerzas armadas y de orden que ha implicado casos de corrupción, montajes, detenciones, cambios del alto mando entre otras que han hecho insostenible la gobernabilidad, por otra parte la amplia desaprobación del Gobierno, el Congreso y los partidos políticos, la respuesta contundente de masas ante los hechos de represión y opresión, etc. Uno de los episodios más destacables durante este periodo que nos gustaría profundizar; fue la histórica huelga general del 12 de noviembre que representó desde nuestra opinión la condensación de los hechos que se habían venido desarrollando las semanas anteriores y el punto de inflexión de la Rebelión popular, que obliga finalmente a los partidos del régimen – tras la incapacidad de mantener su dominio inmutable – a abrirse a pactar entorno a la apertura de un proceso constituyente (acuerdo de paz y nueva constitución) donde se concreta la maniobra política para desviar el potencial insurreccional de la clase trabajadora y el pueblo hacia la institucionalidad burguesa, pero a su vez queda al descubierto la imposibilidad de las clases dominantes de mantener su dominio, es decir la debilidad e incapacidad de las instituciones y partidos del régimen de encausar la crisis en ciernes. 

En este sentido, consideramos importante abrir el debate con quienes creen que esta maniobra electoral del régimen (audaz y ofensiva para muchos), nos trasladará inevitablemente a un reflujo (sin retorno) de las históricas jornadas de movilización vividas los primeros meses de la rebelión, como han caracterizado algunos desde las trincheras del derrotismo, desde nuestra postura creemos que este escenario en primer lugar, pone de manifiesto las contradicciones del régimen e incapacidades ante la crisis, cuestión que representa más bien una respuesta defensiva del mismo, en segundo lugar devela antes nuestros ojos la necesidad ineludible de las clases dominantes de tener que modificar la composición del Estado burgués para enfrentar la crisis, cuestión que se expresa de forma concreta en la convocatoria del plebiscito y convención constitucional a pesar de semanas antes haberse negado rotundamente a esta posibilidad. Entonces es necesario preguntarnos:

¿El proceso constituyente viene a resolver las dificultades de las clases dominantes de establecer su dominio? O ¿Es un escenario abierto de disputa y de profundización de la crisis y disgregación del Estado Burgués?

Creemos que si bien es una maniobra clara del régimen para encauzar institucionalmente la rebelión, esta no logrará fácilmente resolver el establecimiento de la dominación de las clases dominantes, dado el contexto internacional y la crisis vigente; por esta razón es importante polemizar con quienes se han omitido, han asumido posiciones sectarias o han llamado abiertamente a no votar el 25 de octubre pasado y no apoyar las candidaturas revolucionarias y del pueblo, argumentando una “supuesta similitud” del proceso entre el plebiscito de fines de la década de los 80’ y el proceso constituyente actual. Creemos que muchas de estas posturas descansan sobre caracterizaciones equivocas sobre el periodo político que está abierto – allí la importancia de este debate-  que desde nuestro punto de vista tiene un carácter revolucionario.

Miremos un poco el contexto en que se desarrollan ambos eventos históricos, desde el punto de vista de las dificultades de las clases dominantes por mantener su dominio; el primero ocurre a inicios de la década de los 90’, con un régimen político sólido  y en un momento histórico de extensión a escala mundial de la contraofensiva burguesa en el mundo, con la incorporación de vastos sectores de Asia oriental al mercado Capitalista bajo un contexto de auge económico (globalización) y un imperialismo norteamericano hegemónico a nivel mundial y un reflujo considerable del movimiento de masas. Mientras que el plebiscito del 25 de octubre y el proceso constituyente en su conjunto, cuestión que omiten muchos (de forma consciente o inconsciente) se desarrolla  en medio de una situación de  crisis política de las clases dominantes, crisis integral del capital a escala mundial que se ha prolongado en el tiempo, fundamentalmente desde la crisis financiera del año 2008 en adelante con facciones de la burguesía mundial carentes de iniciativa estratégica y en plena confrontación inter-imperialista que ha madurado estos años a una intensa disputa comercial entre China y EEUU, el reciente proceso constituyente además se desarrolla  en medio de una pandemia que ha agudizado dramáticamente la crisis económica y la pauperización de las condiciones de vida de la clase trabajadora a nivel mundial, empujando a importantes sectores de masas a procesos de rebelión popular y crisis de los regímenes en distintas latitudes, destacando la crisis de régimen y levantamiento popular en el centro del Capitalismo mundial como EEUU.

Por esta razón la apertura del proceso constituyente y su desarrollo, no hará más que exacerbar el desarrollo de la tendencia a la disgregación de las fuerzas del régimen y su descomposición, debido en gran medida a que la condición histórica que vive el capitalismo mundial, limita toda posibilidad de mejora real de las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo bajo los estrechos márgenes de la democracia burguesa chilena, es decir por más independientes que salgan electos en el proceso en curso dicho órgano adquirirá un carácter fundamentalmente reaccionario y regresivo, que develará, tensionado por la lucha de las clases y la participación de los revolucionarios/as ante los ojos de las grandes mayorías (ilusionadas) la situación de decadencia del proceso, cuestión que nos planteará en nuevos términos la problemática del poder y la necesidad de la clase trabajadora de sobrepasar y dar por superada la convención, allí radica la importancia de nuestra intervención política en la presente etapa del proceso constituyente, es este elemento el que muchos sectores no quieren o se niegan a ver, fundada en principismos y una caracterización errada del periodo que tendrá como resultado apuestas tácticas que no les permitirá ver más allá de su propio ombligo.

Pauperización de las condiciones de vida: agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas 

Una situación revolucionaria sólo se da cuando las condiciones económicas y sociales que permiten la revolución provocan cambios bruscos en la conciencia de la sociedad y de sus diferentes clases, cambios que son diferentes en la mentalidad de la clase capitalista, las capas medias y la clase trabajadora.

El escenario de crisis integral del capital descrito anteriormente, se ha profundizado drásticamente durante este último año a raíz de la pandemia, dejando al descubierto la decadencia de las relaciones sociales de capital a nivel mundial. La clase trabajadora y el pueblo, en este sentido conocemos y hemos palpado mejor que académico la gravedad de la crisis. La etapa actual que asistimos, no solo esta cruzada por la pandemia sino también una profunda recesión económica a nivel mundial que contrajo la economía en un 6,3% según estimaciones del FMI. Situación que ha estado marcada por la pauperización de las condiciones de vida de la clase trabajadora y las capas medias. El año nos deja dramáticas cifras; según datos del DEIS el covid19 terminó con la vida de más de 22 mil personas (confirmados y sospechosos) concentrándose los fallecidos fundamentalmente en los sectores más pobres del país[1] y hoy nos encontramos en medio de una segunda ola de la enfermedad. En el ámbito económico asistimos a una caída notable del crecimiento económico, la destrucción de más de 2 millones de empleos, las cifras de desempleados en dos dígitos, un aumento significativo en la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres[2], un aumento significativo del trabajo informal[3] y el endeudamiento del Estado.

Paradójicamente las cifras de la fortuna de los súper ricos chilenos se dispararon un 25% durante la pandemia ¿Cómo es posible está situación?  Esta situación es posible debido a que el gobierno implementó con fuerza un programa de emergencia a favor del gran capital (empresariado), que nos ha mantenido con más de 300 noches bajo toque de queda como medida fundamentalmente represiva para sofocar cualquier levantamiento popular y ha facilitado créditos por más de 14 mil millones de dólares a cerca de 300 mil empresas dando liquidez a sus suculentos negocios, mientras tanto implementó cuarentenas dinámicas que exacerbaron los contagios poniendo el dinero por sobre miles de vidas humanas mientras la burocracia sindical en completa omisión se cruzaba de brazos para ver el espectáculo y los sectores auto organizados éramos incapaces de levantar un programa de emergencia que diera salida a la crisis a favor de nuestra clase.

En síntesis, podríamos decir con seguridad que lo ganado durante décadas de lucha parcial y reivindicativa por nuestro pueblo fueron borradas de un plumazo en solo cuestión de meses.

Acción histórica e independiente de la clase trabajadora.

Esta es la condición subjetiva más importante de una situación revolucionaria. La intensidad de los sentimientos revolucionarios de las ma­sas es uno de los índices más importantes de la madu­rez de la situación revolucionaria.

La insurrección desarmada del 18 y 19 de octubre demuestra  de forma concreta lo señalado por Trotsky respecto a la búsqueda de una salida de las clases oprimidas por fuera de los carriles de la vieja sociedad[4], a su vez la huelga general del 12 de noviembre logra colocarse por encima de todas las exigencias particulares y corporativas, extenderse (…) a travésde todos los compartimentos de profesiones y barrios, borra las fronteras entre los sindicatos y los partidos, entre la legalidad y la ilegalidad y moviliza a la mayoría del proletariado, oponiéndola activamente a la burguesía y al Estado,  mientras que las jornadas de julio en medio de la pandemia contra el abuso y las cuarentenas de hambre[5], el repudio generalizado frente a cualquier acción represiva del Estado como los episodios recientes en Panguipulli son demostración concreta de la acción histórica e independiente de la clase trabajadora en búsqueda de una salida por fuera de los márgenes de la democracia burguesa, es la resolución directa de los problemas de la lucha de clases mediante los métodos proletarios de deliberación y a su vez es germen del gobierno de las y los trabajadores único organismo capaz de expropiar al gran capital para enfrentar la crisis y avanzar hacia la  erradicación de la explotación y opresión de esta sociedad capitalista.

Otro factor importante a analizar sobre la maduración de la situación revolucionaria tiene relación con el comportamiento de las capas medias y su desafección hacia los partidos tradicionales, cuestión que le permite a la clase trabajadora imponerse como clase dominante. En este sentido ha sido importante la incorporación de las capas medias en la movilización en la huelga general feminista, las protestas por el retiro del 10%, las manifestaciones en repudio a los hechos represivos en Panguipulli, etc. La plaza Ñuñoa se ha transformado en un símbolo muy peculiar de este fenómeno, con niveles de radicalidad importantes en las movilizaciones.

 A su vez todas las encuestas representan una alta desafección hacia los partidos tradicionales y la reciente inscripción de más de 400 candidates independientes y el alto número de patrocinios alcanzados por la Lista del Pueblo y la de los Mov. Sociales (como ejemplo) refleja embrionariamente esa ruptura.

Mientras se desarrollan los cambios en las capas medias y el proletariado, en las clases dominantes paralelamente también se da un cambio en el estado de ánimo, al sentirse impotente de poder resolver la crisis a su favor, se respira en el ambiente una notoria pérdida de confianza en sí misma que va  acelerando su desintegración llevándolo a dividirse en fracciones y camarillas políticas, como lo hemos podido ver en los desgajamientos que han sufrido diferentes partidos políticos del régimen como por ejemplo miembros de la DC y de Revolución Democrática que han salido de sus respectivos partidos,  la reconfiguración de los pactos electorales, como por ejemplo la salida del partido liberal del frente amplio y la vinculación del FA con el PC, etc. A su vez se hace evidente la descomposición de las fuerzas del orden, cuya tendencia es a su inevitable disolución con ejemplos recientes como el asesinato del joven artista en Panguipulli y el allanamiento fallido de la PDI que han profundizado aún más la crisis.

Conclusiones

Podemos concluir que el análisis de la realidad sobre la base de estos fundamentos nos devela la manera en que debemos enfrentar el proceso político abierto tras el levantamiento popular del 18 y 19 de octubre, en este sentido, reafirmamos la continuidad del periodo revolucionario en curso, a su vez sostenemos a la luz de los irrefutables hechos ocurridos en Panguipulli y su posterior extensión a otros territorio que es un periodo políticamente en ascenso, no exentos de contradicciones, ilusiones, avances y retroceso y en su seno se hayan en potencia todas las condiciones que puedan desembocar en una crisis revolucionaria que signifique el colapso total del Estado Burgués y la posibilidad de ascenso al poder del proletariado como fuerza organizada e independiente mediante un gobierno de las y los trabajadores.

Una situación revolucionaria es la apertura de un periodo en el cual se plantea la lucha de la clase trabajadora por el poder y por lo tanto el problema de su organización revolucionaria. En este sentido, el rol de toda organización revolucionaria no puede descansar exclusivamente en la capacidad de analizar a tiempo las tendencias en desarrollo, sino que también tener la capacidad de intervenir certera y activamente en su desarrollo, de lo contrario la situación revolucionaria decantará inevitablemente en una situación contrarrevolucionaria.

En este sentido la huelga general del 12 de noviembre como experiencia previa y las futuras huelgas generales que se puedan desarrollar como paso previo a la insurrección armada adquieren importancia desde el punto de vista del análisis y la intervención política directa que podamos hacer. La huelga general, como señala Trostky, independiente de las consignas bajo las cuales haya sido convocada, tiene una tendencia interna a transformarse en conflicto revolucionario declarado, en la lucha directa por el poder. En otras palabras: la huelga general no es posible más que en condiciones de extrema tensión política y es por eso que siempre es expresión indiscutible del carácter revolucionario de la situación[6].

En este sentido sostener el discurso de la “enunciación de las reivindicaciones inmediatas únicamente” como por ejemplo mayores recursos a la salud pública, sueldo mínimo de 500 mil pesos, fortalecimiento de los sindicatos  es insuficiente, sino se plantea abiertamente el carácter que debe y puede tomar la lucha por estas reivindicaciones en las condiciones de la crisis política actual, es importante clarificar que por más que las clases dominantes ante la presión popular otorguen concesiones, no serán suficientes para revertir la pauperización de las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora y el pueblo en el contexto de la crisis actual, solo mediante una ofensiva revolucionaria, ofensiva  de una clase contra otra  que no puede darse cínicamente bajo consignas económicas parciales sino por consignas de poder es posible abrirse paso en la lucha de clases; en conclusión por más inmediata que sean las reivindicaciones la consigna debe señalar la expropiación de los capitalistas y la nacionalización (socialización) de los medios de producción y los recursos naturales.

La convención prontamente mostrará sus limitaciones, momento propicio para estar presentes e intervenir activamente en las desilusión generalizada que provocará el proceso, los y las candidatas revolucionarias, consecuentes y del pueblo deberán asumir el protagonismo de denunciar desde estas plataformas las trampas de la convención, la miseria que pretenderán cocinar los partidos del régimen a espaldas del pueblo y convocar a envestir  desde las calles la convención mediante mitting, intervenciones, protestas y convocatorias a huelga general que vayan socavando cada vez más al régimen político y el gobierno de Sebastián Piñera creando las condiciones para  insurrección popular victoriosa, el establecimiento de un gobierno de las y los trabajadores y el llamado abierto a una asamblea constituyente libre y soberana para todos, todas y todes.


[1] Según un estudio publicado por la revista científica The lancet, una mujer de una comuna vulnerable de Santiago vive en promedio 17,7 años menos que una mujer de una comuna acomodada.

La Pandemia agravó más esta desigualdad. En 2020 el exceso de muertes gatillado por el covid fue 48% en Alto Hospicio, 47% en San Ramón y 46% en la Pintana, en providencia, en cambio, fue solo 9% y en Vitacura 16%.

[2] Apenas 4 de cada 10 mujeres participan en el mercado laboral retrocediendo casi una década en esta materia, a lo que se ha sumado la sobrecarga en pandemia entorno a las tareas en el hogar, la crianza. Diario la Tercera.

[3] Cercana a un 30% en tiempos “normales” que es manifestación de mayor trabajo precario sin mayor protección social.

[4] Pero la situación revolucionaria se desa­rrolla sólo cuando el proletariado comienza a buscar una salida, no sobre los carriles de la vieja sociedad sino por el camino de la insurrección revolucionaria contra el orden existente. Esta es la condición subjetiva más importante de una situación revolucionaria. La intensidad de los sentimientos revolucionarios de las ma­sas es uno de los índices más importantes de la madu­rez de la situación revolucionaria.

[5] Las jornadas de Julio demostraron que los organismos de masas en su mayoría se lograron adecuar y surgieron otros nuevos para enfrentar la emergencia sanitaria y económica consolidándose y extendiéndose en vastos territorios y en algunos centros de trabajo, principalmente hospitales para responder integralmente a la emergencia.  Así lo demostraron las heroicas jornadas del 02 y 03 de Julio donde los sectores autoorganizados logran movilizarse y transformar la jornada en la antesala de las masivas movilizaciones que se darán posteriormente, una de ellas, serán las protestas del 14 y 15 de Julio por el retiro del 10% de los fondos de pensiones, donde además de las expresiones territoriales, se expresará el sector portuario que paralizará algunas faenas a nivel nacional. A estas ya masivas movilizaciones se sumarán las protestas en repudio a la decisión de tribunales que dejó en primera instancia libre al violador Martín Pradenas; las movilizaciones cerrarán el mes con la cuenta pública del 31 de Julio. Donde las expresiones de auto organización gestadas al calor de la rebelión y la emergencia (ollas comunes, comités de emergencia, brigadas de salud, comité de cesantes, asambleas, etc.) se han puesto a la cabeza de dichas convocatorias. https://diariovenceremos.cl/apuntes-de-situacion-politica-nacional-las-jornadas-de-julio-senalan-el-camino/

[6] https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1936/1936-francia/02.htm

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El exitismo electoral en el actual escenario político

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Por Fernando Fuentes, ex militante del MIR.

Es común ver en el chileno medio una especie de algarabía o felicidad cuando obtiene algunos resultados temporales que satisfacen sus expectativas; esto podría permitir interpretar lo que ocurre en el Chile post elecciones para representantes a la constituyente, alcaldes, concejales y gobernadores.

La pregunta que uno puede hacerse es: ¿Qué se ha ganado en realidad? la verdad es que muy poco, si lo analizamos desde el punto de vista de las exigencias expresadas en la rebelión del 18 de octubre de 2019.

Se podrá argumentar o no estar de acuerdo con la totalidad, o con ninguna de las demandas de la rebelión; ya que para lograrlo se debe producir un cambio estructural profundo y las organizaciones populares no cuentan con la fortaleza ni la organización necesaria para lograr esa meta, menos sin una conducción central de su lucha o al menos una orgánica que coordine a todas ellas, y/o se cuente con un programa político claro que permita avanzar más allá de lo puramente reivindicativo.

Quizás el elemento más político sea la exigencia de la renuncia de Piñera, pero esto por sí solo no basta para modificar la realidad de país que tenemos: con altos niveles de pobreza multidimensional, cesantía, salud precaria, etc., por lo que se hace extremadamente difícil, para el que asuma un eventual gobierno, llamémoslo de transición, resolver de manera general todos estos puntos, pues deberá seguir gobernando dentro de las reglas impuestas por el actual modelo de dominación.

Lo que se hace imperioso para los sectores populares es superar la política del “superhéroe”; es decir que un sujeto (hombre o mujer), por si solo, puede resolver los problemas sociales, sin producir los cambios estructurales que posean la capacidad de superar el actual estado de cosas en que nos encontramos como país.

Si hacemos política ficción es muy probable que el candidato del PC, Daniel Jadue, salga electo, ya que como hemos visto después del circo electoral tiraron ofertas de unidad hacia sus aliados naturales de toda la vida: la DC, sumándose ahora el FA. Ante dicha situación tendremos que agregar a otros conglomerados como la UPA, que, aunque levantan un candidato propio; podrían ser seducidos por la oferta de algún espacio de participación en el supuesto gobierno, que de algún modo facilitaría su trabajo político social en condiciones inmejorables.  Lo mismo puede ocurrir con la Lista  del Pueblo, ya algunos de ellos provienen de UNIR; que previo al evento electoral mantenían una postura contraria a participar de este, porque decían que era participar de un evento controlado desde el principio y sin posibilidades de avanzar; y a última hora se volcaron de lleno a participar de dicho  proceso, sacando un buen número de votos y candidatos, lo que probablemente les haya abierto el apetito y serian presa fácil para los intereses presidencialistas del PCCH.

Es este mismo exitismo el que lleva a creer que el cambio de un presidente por otro, hará la diferencia. Es aquí donde el oportunismo del PCCH entra a jugar su carta de triunfo, catapultando a un candidato que ya venía agitando hace más de un año. Para esto ha realizado ingentes esfuerzos de aliarse con la DC, partido al que históricamente le han asignado un rol protagónico, por encima de los intereses de la clase a la que dicen representar.

Por otra parte, el PCCH ha reflotado su vieja monserga victimizante de que toda orgánica a la izquierda de ellos son fuerzas anticomunistas y no orgánicas, que piensan de forma diferente respecto de la lucha de clases y de quien son los aliados de la clase obrera y el pueblo marginado. Para lo cual han reavivado esta discusión utilizando el librejo escrito por su secretario ya fallecido, Luis Corvalán; quien en su fiebre sectaria y en contra de cualquiera que cuestionara el rol equivocado que conducía a los trabajadores al despeñadero, escribió el que creyeron sería el tiro de gracia a organizaciones como el MIR, me refiero a “El Caballo de Troya”, y donde en forma descarada pretendía culpabilizar a esta orgánica de ser la responsable del golpe de estado de 1973. Negando en los hechos que este fue una maniobra del imperialismo para resolver el conflicto surgido entre el capital productivo y el capital monopólico financiero, en donde chile fue el laboratorio de experimentación de dicho cambio.

Es precisamente un alto funcionario del gobierno de Allende quien desmiente esta serie de infundios arrojados livianamente, como suele hacerlo esta organización contra aquellos que están fuera de su egida, al analizar el golpe de estado y sus consecuencias:

El plan económico que se está llevando a cabo actualmente en Chile, constituye el cumplimiento de una aspiración histórica de un grupo de economistas chilenos, la mayor parte de los cuales fueron entrenados en la Universidad de Chicago por Milton Friedman y Arnold Harberger. Profundamente comprometidos en la preparación del golpe, los “Chicago Boys”, como se les denomina en Chile, lograron convencer a los generales de que ellos podrían complementar la brutalidad que estos poseen con los talentos intelectuales de que carecen.

Y agrega Letelier. -Por ello resolvieron destruir el sistema democrático y las instituciones del estado y, a través de una alianza con los generales tomar el poder por la fuerza[i]

También para allegar agua a su molino, sacan de sus tumbas a cadáveres políticos como Humberto Sotomayor; Otrora dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Quien fuera condenado por dicha organización a la pena de muerte por haber abandonado a su secretario general sin comprobar si este había fallecido o no, siendo este sujeto médico de profesión; hecho ocurrido el 5 de octubre de 1974.

Este individuo, hoy militante del PC, organización que utiliza declaraciones y extractos del libro escrito por Sotomayor “La Historia Pasaba por mi Lado” en el que intenta limpiar su imagen, acusando a dirigentes del MIR y cuestionando la política implementada por dicha orgánica y acusando a quienes no se pueden defender por estar fallecidos, con la cobardía que le caracteriza ataca arteramente a la organización de la cual fue dirigente.

Es necesario un poco de historia, Sotomayor, huyó del enfrentamiento de calle Santa Fe en la ciudad de Santiago, el MIR por aquel entonces le condenó a muerte; pero no por haber salvado la vida, sino que, por ser él médico de profesión, no se dio el trabajo de comprobar, si el secretario general estaba vivo o efectivamente había fallecido. Dejándole solo, herido de gravedad y vivo, a merced de las fuerzas represivas. Quienes le asesinaron una vez que ingresaron a la vivienda.

 Pareciera ser que a Sotomayor y al PC la historia sigue pasándoles por el lado. Ya que el 18 de octubre nada les ha enseñado, y menos los 17 años de dictadura; donde este partido, insistió hasta la saciedad que el accionar de las organizaciones de la resistencia; “eran acciones desarrolladas por los servicios de la dictadura para ‘justificar’ el accionar represivo en contra del pueblo”, como si el enemigo de clases necesitase un aliciente para acabar con aquellos que cuestionan el sistema de dominación.

Con este propósito demoraron la concreción de la lucha armada en contra del régimen, tal vez esperando secretamente el aniquilamiento de los combatientes de la resistencia popular.

Como dice el proverbio: “miente, miente que algo queda”. A cuarenta años del golpe militar poco o nada se sabe y la mentira nuevamente pretende culpabilizar a aquellos que supieron ver hacia donde corría la historia, o como dijera Tomas Moulian: “Un gran espacio de olvido de la tortuosa historia del primer tercio del siglo XX. Una nueva manifestación de que la desmemoria ha sido una constante de nuestro Chile”. Y continua Moulian “La ‘ejemplaridad’ de este país estaba construida sobre la ‘mezcla peligrosa’ del olvido y la mistificación”[ii]

Una expresión de este intento de borrar la historia y de encontrar culpables donde no los hay son las consignas surgidas en el último periodo y agitada por los comunistas: “Para que nunca más en Chile”, como si los eventos de los últimos 50 años fuesen el resultado de la mente enferma de individuos aislados o desequilibrados mentales. Y no la expresión de un conflicto de clases irresoluto, que de tiempo en tiempo aflora, con enormes costos humanos, producto de la ceguera política de organizaciones que se apropian de la verdad a contrapelo de la realidad histórica.


[i] Orlando Letelier. Los Chicago Boys en Chile «Libertad económica y represión política» dos caras de un mismo modelo 1976 ediciones Lom Chile. pp 15-31

[ii] Moulian Tomás. «Chile Actual Anatomía de un Mito». Lom Ediciones Santiago de Chile 1997. p. 156

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Apuntes sobre la actual situación política nacional

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Por Pedro, militante de Trabajadoras y Trabajadores al Poder.

El cuadro de crisis integral del capital a escala nacional-global, y su multiplicidad de crisis asociadas (sociopolítica, económica, sanitaria y socioambiental), continúa siendo la principal fuerza condicionante del periodo de la lucha de clases que estamos viviendo.  Este escenario de crisis aun abierto, y la experiencia que vienen acumulando las masas en estos álgidos años de lucha, son la llama que mantiene viva la rebelión popular.

I. La crisis económico-sanitaria se agudiza cada vez mas

Los medios de comunicación al servicio del poder burgués han hecho una verdadera “caja china” con la coyuntura electoral, desviando la atención de la población respecto del agravamiento de la crisis sanitaria y económica. Lo cierto es que el manejo capitalista de la crisis sanitaria ha mostrado de manera cada vez mas clara que el régimen ha priorizado los intereses del capital en desmedro de la vida de las familias chilenas.

Y si bien el mundo popular se encuentra en un momento de relativa “calma” gracias a los retiros de los 10%, los seguros de cesantía y las ayudas sociales emanadas de la cocina de los mínimos comunes; esto es una cuestión meramente transitoria, ya que los efectos de la administración capitalista de la crisis se han profundizado.

Un ejemplo clarísimo de esto lo constituye la modificación abrupta del plan paso a paso (del 10 de junio), que implico que toda la región metropolitana pasara nuevamente a cuarentena total ya que el número de casos nuevos había alcanzado los 7.716 [i].  Esta medida da cuenta de una total incoherencia y de la mano negra del capital en la administración de la pandemia, entendiendo que para fines de mayo los reportes diarios del Minsal indicaban que las cifras de contagio habían aumentado de manera considerable, sobrepasando los 8.000 casos nuevos y el numero de camas críticas ocupadas alcanzaba el 99%; y sin embargo, el gobierno insistía nuevamente en el retorno a clases presenciales y proponía los llamados pases de movilidad (sin recomendación de los expertos médicos)[ii].

Por otra parte, tenemos las tensiones que se han dado entre el Colmed y el ministerio de salud, retirándose el primero de la mesa Covid, acusando que la voz del Colegio Médico no era tomada en cuenta y que ellos no habían estado de acuerdo con el llamado “pase de movilidad”.

 Posteriormente, desde el Colmed (14 junio) plantean un cambio en la estrategia sanitaria sobre la base de 3 elementos centrales: “cortocircuito epidémico”, “burbujas territoriales” y el plan “vivos nos necesitamos”. La respuesta del ministro Paris fue: “La estudiaremos en su mérito para adaptar a nuestro plan Paso a Paso” en tanto que el gran empresariado reaccionó indignado, defendiendo con “uñas y dientes” sus ganancias, argumentando que el impacto sería brutal en los sectores del retail, gastronomía, turismo, comercio, etc.[iii] Por ejemplo Juan Sutil de la CPC, ha dicho: “coartar la libertad a esta altura del partido, con este avance en la vacunación, cuando estamos a punto de lograr la inmunidad de rebaño, podría ser un despropósito[iv]

Desde el mundo político institucional, la derecha se ha manifestado a favor de terminar con las cuarentenas, Javier Macaya (UDI) lo expresaba así hace no mucho: “más libertad y menos confinamiento”. Desde el Partido Republicano, se ha desplegado toda una campaña comunicacional (obviamente para aceitar la candidatura presidencial de Kast) para acabar con las cuarentenas, el toque de queda y el estado de excepción, llegando inclusive a hablar de dictadura sanitaria.

La indolencia e inoperancia del gobierno y sus ministerios han posibilitado un nuevo ascenso de la lucha de los trabajadores de la salud. Tenemos por ejemplo el caso del hospital Barros Luco, que ya cumple una semana de movilizaciones luego de que estallara la rabia contra la directiva del hospital debido a su rotunda oposición a demandas como: derecho a descanso, aumento de personal y mejoramiento de las condiciones para tratar a los pacientes Covid. Desde el gobierno (a través de Dougnac y Paris) se ha hecho una tremenda campaña de desprestigio hacia los trabajadores del Barros Luco, teniendo el descaro de acusarles de un supuesto “bloqueo” de 27 camas de atención a pacientes. 

A esta lucha se han sumado las “primeras líneas sanitarias” de la FENATS del hospital Tórax que “llevará a la paralización de actividades ante la sobrecarga laboral por el triple trabajo de las camas al interior del recinto. A esta movilización adhieren distintos gremios de los trabajadores de la salud de la zona oriente: la FENATS y Atecpa del Hospital del Salvador, la FENATS del Instituto Nacional del Tórax, la FENATS del Hospital Luis Calvo Mackenna, FENATS y Atecpa del Hospital de Neurocirugía, FENATS del Instituto Nacional de Geriatría, FENATS Hospital Luis Tisné, FENATS Hospital Pedro Aguirre Cerda y FENATS Dirección de Servicio”[v]

De cara a este nuevo ascenso de la movilización de trabajadores de la salud, la izquierda democratizante nuevamente entra en escena (así como fue con el llamado a la huelga sanitaria) con su característica tibieza y complacencia con el gobierno, pidiendo una interpelación al ministro Paris. Esta iniciativa ha sido impulsada por el diputado Miguel Crispi (RD) presidente de la comisión de salud de la cámara, quien ha indicado: “esto tiene que ver con la incapacidad que ha tenido nuestra autoridad sanitaria de cortar la cadena de transmisión y suponer que esto lo vamos a resolver cada vez con más camas críticas. Aquí lo que necesitamos es un espacio de conversación, que para eso es la interpelación”[vi]. La izquierda democratizante parece “disco rayado” con sus interpelaciones y acusaciones constitucionales, las que ciertamente no han llegado a nada concreto, mantienen intacto al gobierno y en el fondo sólo generan reacomodos en el régimen político y cambios superficiales.

¿Y qué es lo que realmente necesitamos? Potenciar y articular los organismos de autoorganización de la clase trabajadora y los sectores populares, dotarles de un programa con objetivos de poder y construir las condiciones para una huelga general en todo el país, que nos permita conquistar nuestros objetivos mediante la fuerza de la lucha en las calles.

II. ¿Nuevo ciclo político o reacomodo del bloque de unidad burguesa?

A nivel nacional, el escenario post elecciones, ha dejado una sensación de triunfalismo en los sectores de la izquierda democratizante, sobre todo en la alianza PC-FA, quienes han tomado cierto impulso y delineado sus apuestas presidenciales, gracias a la descomposición de los sectores de la vieja concertación y los partidos del oficialismo, que sacaron minorías en la constituyente y habían perdido importantes puestos en las municipales a nivel nacional. Ahora bien, esta sensación de exitismo es en parte ficticia, ya que la irrupción del fenómeno independiente es la principal razón que explica que en la constituyente la correlación de fuerzas no haya favorecido a la derecha o a los sectores de centro. Por otra parte, es necesario admitir que los niveles de participación electoral, tanto en las elecciones municipales como constituyentes, han ido en declive en comparación con lo que fue el plebiscito del apruebo o rechazo (una gran mayoría de la población no participo de estos procesos). Estas dos razones, por un lado el gran porcentaje de abstención y, por otro, la irrupción independiente, son dos  fundamentos que pueden desacreditar las tesis triunfalistas de los sectores de la izquierda reformista.

Por otra parte, si nos atenemos a los recientes resultados de las gobernaciones, pareciera ser que el triunfalismo FA-PC cae aún más por los suelos; habiendo la centro izquierda (unidad constituyente) de la manito con la derecha, logrado 8 gobernaciones a nivel nacional, siendo la más insigne la de la Región Metropolitana en que la derecha se reagrupó con la centroizquierda apoyando a Orrego y así evitando que Oliva fuera electa. Ahora bien, esto no debería generar a nadie sorpresa (sobre todo al PCCH), considerando que el rol histórico de partidos como la DC es el de estar del lado de la clase dominante, habiendo participado y justificado el golpe de Estado, luego haciéndose partícipes de la transición a la falsa democracia y posteriormente de los gobiernos que han administrado y profundizado el capitalismo neoliberal. De esta manera, parece que la DC no estaba tan muerta como se decía, el hecho de no haber logrado llevar una candidatura a primarias no fue su golpe final.

Así como las clases sociales no se suicidan, los partidos que representan a estas clases tampoco lo hacen, siempre van a buscar una manera de sobrevivir. De hecho, las 8 gobernaciones que logro la centro izquierda, no solo le han dado un respiro a partidos podridos como la DC, si no que han dado un tremendo impulso a la candidatura presidencial de Yasna Provoste.

En ese contexto será interesante ver las maniobras políticas que seguirá la alianza FA-PC, teniendo muy posiblemente que dejar su “rebeldía” y volver a acercarse -con la cola entre las piernas- con la vieja ex concertación, naciendo de esta manera, una nueva mayoría 2.0 que volverá casi como disco rayado con el discurso añejo de: “compañero necesitamos unidad para ganarle a la derecha” y posicionará al candidato presidencial que logre “las más amplias mayorías”. Esa es una de las posibilidades, pero también está el factor de los independientes y sobre todo de la lista del pueblo; existiendo también una posibilidad de que el PC-FA busque alianzas hacia ese sector.

Por último, hay que decir que la irrupción de la Lista del Pueblo, y más recientemente la vocería, los congresos y la declaración de los 34 constituyentes; resulta un fenómeno de tipo sui géneris que se explica en gran medida por la profundidad de la crisis de legitimidad de la casta política y por la manera en cómo la potencia de la revuelta popular ha sido institucionalizada, logrando posicionar a dirigente provenientes del mundo popular en la institucionalidad. Si bien esto es algo positivo en la medida en que el pueblo se apropia de la política que ha estado históricamente secuestrada por los partidos del régimen (de izquierda a derecha); aun así, el principal peligro para este sector es seguir creyendo de manera ingenua en la tesis del desborde democrático de la constituyente, y en la posibilidad de sobrevivir al interior de la institucionalidad sin hacer alianzas con fuerzas como el PC-FA. En ese sentido las 6 garantías democráticas planteadas por la vocería de los pueblos para el funcionamiento de la constituyente, que van en la línea de no reconocer el acuerdo por la paz y la nueva constitución, liberar sin condiciones a todos los presos políticos de la revuelta y PPM, son correctas y sirven en términos agitativos y propagandísticos; pero se quedan solo en eso -en lo declarativo- cuando no hay un plan de lucha concreto guiado por una estrategia de poder y por apuestas programáticas debidamente desarrolladas.

En ese sentido, esta suerte de pliego de peticiones se desvanece fácilmente, cuando no queda clara la apuesta táctica: si es que efectivamente la participación de la lista del pueblo se va a condicionar al cumplimiento de estos puntos y/o si van a reinvertir sus energías y capacidades organizativas en la proliferación de asambleas del pueblo (como lo han propuesto de manera difusa) que desarrollen un real vocación de poder, que movilicen al mundo popular y a la clase trabajadora en base a objetivos de poder que superen los estrechos márgenes de la institucionalidad burguesa.

Con los recientes acontecimientos pareciera ser que el rumbo de la lista del pueblo va en la dirección de profundizar la disputa al interior del Estado, llegando a proponerse candidaturas para las elecciones parlamentarias, de consejeros regionales e incluso presidenciales; aunque con la particularidad -como dicen ellos- de que no se conformaran como partido, ni harán alianzas con ningún sector de la política tradicional, inclusive el PC o FA. En el fondo su lógica es la de democratizar el Estado, de hecho, en su última declaración exigieron a los poderes ejecutivos y legislativo asumir su responsabilidad ante el pueblo de “emparejar la cancha” permitiendo la competencia de los independientes en listas en las mismas condiciones que los partidos políticos, junto con garantizar la paridad e inclusión de los pueblos originarios…

Ahora bien, habrá que estar atentos a como se vayan desenvolviendo las relaciones entre la lista del pueblo y la alianza PC-FA, entendiendo que esta última necesitará desesperadamente de absorber a la primera para recuperar algo de fuerza de cara al reagrupamiento de la centroizquierda con la derecha, y sobre todo para enfrentar las presidenciales. Esto último constituirá la “prueba de fuego” para la lista del pueblo: hacer alianzas con sectores cuestionados y partidos tradicionales como el PC-FA, o mantenerse en la supuesta pureza independiente y en la lógica populista de: hacer lo que el pueblo mande, arriesgando marginarse de los procesos electorales. En todo caso puede que exista una tercera vía, la realidad no es en “blanco y negro”, no es reforma v/s revolución: la centralidad debe estar puesta en el trabajo de base, en la proliferación de asambleas del pueblo, en su cualificación y articulación en la forma de un referente con capacidad de mover fuerza social y de hacer creíble y factible en las masas, un programa dotado de objetivos de poder, que antagonice con los objetivos democratizantes de la convención constituyente y los poderes del Estado, y que construya las condiciones de posibilidad  para levantar una huelga general que nos permita derribar el régimen e instalar un gobierno de los trabajadores…

III. La verdadera cara de la izquierda democratizante

Como veníamos diciendo, la coyuntura electoral ha tendido a absorber y desviar la atención de las problemáticas centrales que implica el escenario de crisis múltiple. Resulta insólito tanta celebración de parte de la izquierda democratizante y algunos de los sectores independientes, siendo que en lo concreto no hemos ganado nada y peor aún, tenemos cientos de jóvenes presos políticos, familias como la de Fabiola Campillay que aún no obtienen justicia, compañeros muertos, etc.

Se podría decir que además de las “ayudas sociales “y los retiros de los 10%, han sido los procesos y resultados electorales los que han dotado de ciertas cuotas de estabilidad al régimen. Recordemos, por ejemplo, los últimos días de abril: la lucha por el tercer retiro del 10% había reactivado la protesta popular a nivel nacional y el régimen temblaba frente a la posibilidad de un “estallido social 2.0”, en ese mismo contexto rápidamente surge la figura de una nueva cocina esta vez llamada los “mínimos comunes”, en que la figura de Provoste jugó un papel no solo en la mediación entre oposición-oficialismo y gobierno, sino que en la descompresión de la ira y frustración que se estaba desplegando en las calles. Es así como velozmente se resuelve la luz verde al tercer retiro y se negocian “más ayudas sociales”, produciendo una ficticia sensación de calma que se potenciaría con las elecciones que se venían en mayo.

En esto mismo el rol que jugó la CUT fue clave, llamando de manera oportunista a una tibia huelga sanitaria para fines de abril, con petitorios complaciente con el gobierno y sin un plan de lucha debidamente preparado. Entonces se hizo evidente que la intención era dispersar las fuerzas y evitar que el primero de mayo se pudiera profundizar el ascenso de masas; sumado al hecho de que se necesitaba potenciar de alguna manera la candidatura de Bárbara Figueroa a la constituyente y generar un ambiente de normalidad burguesa para que las elecciones que se avecinaban pudieran realizarse dentro de los marcos institucionales. La expresión más clara de todo esto fue cuando Yasna Provoste se sienta a dialogar con la dirigencia nacional de la CUT y “acoge las demandas de los trabajadores”. 

Todo lo anterior viene a reconfirmar la tesis de la conformación de un bloque de unidad burguesa, en que participan todos los sectores políticos de la institucionalidad y que tiene como finalidad mantener niveles aceptables de gobernabilidad y lograr con ello que el escenario de crisis pueda desembocar en salidas dentro del marco del Estado de derecho.

Sobre esto mismo cabría preguntarse cómo es que los sectores de la izquierda democratizante no están luchando por el fin al estado militar-policial, por el fin de los toques de queda, por la caída de Piñera y sobre todo frente al manejo capitalista de la pandemia. Esta pregunta no es difícil de responder: ya que el bloque de unidad burguesa (partidos institucionales de izquierda y derecha) necesitan de un estado de control sociosanitario y militar-policial, para mantener un ambiente de normalidad burguesa y una base de gobernabilidad que permita que los procesos democráticos- burgueses (elecciones presidenciales y proceso constituyente) sigan un curso armónico y permitan dar una salida institucional a la crisis. En ese sentido los sectores de la izquierda democratizante necesitan que Piñera termine tranquilamente los meses que le quedan de gobierno; luchar en la calle por derribar al gobierno sería para estos sectores romper con el Estado de derecho, y poner en riesgo el futuro de la convención constituyente o de un futuro gobierno de una nueva mayoría 2.0.

Fuentes: 


[i] https://www.latercera.com/nacional/noticia/minsal-anuncia-que-toda-la-region-metropolitana-vuelve-a-cuarentena-total-a-partir-de-este-sabado/VMWOPEZLOZCJLDRTO7QZ4ZJDCI/

[ii] https://www.laizquierdadiario.cl/Aumentan-las-cifras-de-contagios-a-causa-del-manejo-del-gobierno

[iii] https://www.laizquierdadiario.cl/Grandes-empresarios-con-pataleta-y-Minsal-entre-las-cuerdas-ante-nuevo-plan-del-Colmed

[iv] https://www.cnnchile.com/pais/presidente-cpc-dudas-propuesta-colmed_20210616/

[v] https://www.laizquierdadiario.cl/No-solo-en-el-Barros-Luco-Los-otros-conflictos-en-el-sector-de-la-salud-por-culpa-del-fracaso

[vi] https://www.cnnchile.com/lodijeronencnn/entrevista-miguel-crispi-interpelacion-enrique-paris_20210616/

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Opinion

Primero de mayo: un balance de lo que fue el primer año de pandemia para la clase

Se cumple más de un año desde el inicio de la crisis sanitaria en Chile, de un proceso arduo y difícil para la clase trabajadora y que aparenta no terminar nunca. Resulta especial este día para cuestionarse ¿En que condiciones nos deja la gestión capitalista de la pandemia como pueblo trabajador?

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Foto de portada: Agencia ATON.

Ahora que llevamos más de un año de esta nueva normalidad y que actualmente se cuenta con campañas de vacunación a lo largo del país, resulta casi lógico pensar que las condiciones de vida se hayan estabilizado con respecto a las que se tenían al inicio de esta crisis, pero no siempre lo que aparenta ser lógico tiene que necesariamente serlo. Es por eso que nos vemos en la necesidad, en este Primero de Mayo, de entregar un breve balance de lo que fue el primer año de pandemia para las y los trabajadores de este país.    

Comenzando por el área laboral, y según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), debemos tener en consideración que entre diciembre de 2020 y febrero de 2021 la tasa de desempleo alcanzó un 10,3%, siendo un alza importante en contraste con la registrada el trimestre 2019-2020, en la cual se registró un 7% en este aspecto.[1]

En el último trimestre (Enero-Marzo 2021), esta misma fuente nos reporta[2] que la tasa de desocupación avanzó hacia un 10,4%, donde el número total de ocupados descendió un 8,9%, mientras que el total de desocupados se incrementó un 17,4%.

Dichas estadísticas se traducen en que actualmente se encuentran alrededor de 941 mil personas cesantes, estimándose que entre febrero y marzo de este año se perdieron un total de 19 mil puestos de trabajo. Por otra parte, la Subsecretaría de protección social realizó un estudio[3] en formato de encuesta sobre el cómo vivieron los trabajadores esta crisis sanitaria, comprendiendo el período de diciembre del 2019 a diciembre del 2020. En dicha encuesta se registró que el 54% de los trabajadores y trabajadoras tuvieron una constante disminución de ingresos durante todo el período señalado, además de mencionar que el endeudamiento de los hogares aumentó un 39%. La explicación detrás de estos datos está dada por la tasa de desempleo que se menciona al comienzo.

Una de las medidas que permitió a la población sobrellevar esta situación fue el primer retiro de fondos de las AFP, y justamente el mismo estudio nos aporta importantes datos respecto al uso que se le dio a este primer retiro del 10%, evidenciándose que un 25,5% de las y los encuestados lo utilizó para pagar deudas y un 20% en compra de alimentos e insumos básicos, tal como indica la siguiente gráfica:

Fuente: Encuesta de Protección Social. Febrero de 2021.

Desde la otra cara de la moneda encontramos el ranking de las personas más ricas del mundo, realizado por la conocida revista Forbes[4]. En la última medición se reveló que las personas más ricas de Chile aumentaron hasta un 73% su fortuna durante el transcurso de este período, ubicándose en este rango multimillonarios chilenos tan conocidos Iris Fontbona y su familia, Horst Paulmann, Julio Ponce Lerou, Álvaro Saieh y, como no, el actual presidente Sebastián Piñera, quien hace muy poco intentaba detener el avance del tercer retiro del 10%.

Todos estos datos nos permiten concluir que, durante el transcurso de este primer año de pandemia, fue una vez más la clase trabajadora la más golpeada por la crisis social, económica y sanitaria; viendo sus condiciones de vida sumamente precarizadas, perdiendo puestos de trabajo y exponiéndose día a día a focos de contagio, lo que se refleja en los índices de mortalidad por Covid-19, contrastados entre las comunas más ricas y las más pobres de Chile. En contraposición la burguesía, amparada por las medidas del gobierno, continuó llenando sus bolsillos a costa del sufrimiento y miseria de todo un pueblo. En tiempos como estos, resulta vital mantener una organización que nos permita hacer frente a la gestión capitalista de la pandemia y al gobierno de Piñera, para acabar de una vez por todas con el verdadero virus: la miseria y la pobreza inherentes al capitalismo.


[1] https://www.ine.cl/prensa/detalle-prensa/2021/03/31/tasa-de-desocupaci%C3%B3n-nacional-alcanz%C3%B3-10-3-en-el-trimestre-diciembre-2020—febrero-2021

[2] https://www.ine.cl/docs/default-source/ocupacion-y-desocupacion/boletines/2021/pa%C3%ADs/bolet%C3%ADn-empleo-nacional-trimestre-m%C3%B3vil-enero-2021-febrero-2021-marzo-2021.pdf

[3]  https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/trabajo/cesantia/mas-de-un-50-de-los-trabajadores-disminuyo-sus-ingresos-durante-la/2021-04-23/122442.html

[4] https://www.forbes.com/billionaires/

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