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EDITORIAL

La Rebelión, como una gran ola, no deja de golpear a los poderosos

Es momento de articular y dotar de poder a los distintos sectores en lucha en esta Rebelión.
Nuestros objetivos para el verano, aunque diversos, deben apostar a un sólo gran golpe en común: la Huelga General para marzo de este año.

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Un tsunami es, en palabras simples, una sucesión de olas que se desplazan constantemente movilizadas por una gran liberación inicial de fuerza. Estas olas van y vienen golpeando regularmente las costas, y bien es sabida acá en el país la capacidad destructiva que pueden poseer.

La Rebelión, tal como las olas de un gran tsunami, ha ido y venido constantemente durante estos meses sin parar jamás su demoledora fuerza. Cuando pensábamos, por ejemplo, que la protesta había decrecido, el movimiento feminista puso nuevamente en la órbita las demandas populares mediante la ya famosa intervención de “Las Tesis”. Esta performance tuvo la capacidad de reactivar las luchas en diversos ámbitos, expresándose incluso en la combatividad que adquirieron algunos territorios debido a la represión policial hacia quienes realizaban la intervención frente a sus cuarteles.

En estas acciones comandadas por el movimiento feminista se cristaliza el desarrollo de una rebelión que se ha reactivado y cualificado en base a hitos políticos que la han dotado de fuerza y capacidad movilizadora. Como vemos, una acción simple, decidida, con perspectivas tácticas clarificadoras posee la potencialidad de remecer constantemente las cenizas y reanimar una y mil veces el fuego de esta lucha popular.

En anteriores editoriales versábamos sobre la importancia de mantener la movilización durante el verano, a sabiendas de la natural baja de ésta en los meses estivales. Algunos sectores de la burguesía y ciertos adalides del pesimismo suponían ya que la Rebelión comenzaba un reflujo, y que por lo mismo se hacía necesario preparar las condiciones para cerrarla definitivamente en Abril mediante el Plebiscito Constituyente.

“Las evidencias están a la vista” podían decir, mientras Carabineros falseaba información – qué novedad – versando sobre la sensible baja en las convocatorias a marchas y protestas. Mientras se llenaban la boca, una gran ola nuevamente los sacudió por completo. Y les recordó que la Rebelión seguía frente a sus ojos y avanzaba a paso firme.

Quienes generaron aquella ola y posicionaron nuevamente la protesta y la lucha callejera de esta Rebelión en la palestra pública no podían ser otros que los secundarios, los mismos que dieron el puntapie inicial a todo esto.

Con un análisis táctico aguzado y una tremenda capacidad para leer el período salieron por miles a boicotear la PSU a inicios de la semana pasada por identificarla como una expresión concreta de las diferencias de clase y la desigualdad existentes en esta sociedad. La ACES asumió la vocería del movimiento y el gobierno tardó poco en criminalizar a quienes se hicieron parte activa en el boicot. Se habló de invocar la Ley de Seguridad Interior del Estado, de dejar sin proceso de selección a quienes fueron parte del boicot, de persecución hacia los voceros de la ACES Víctor Chanfreau y Ayelén Salgado.

Al cabo de unos días, el escenario en el cual se desarrollaría la Prueba de Selección Universitaria se veía mermado completamente. Más de 100 establecimientos educacionales a lo largo del país tuvieron que suspender la prueba, mientras la PSU de Historia era definitivamente suspendida debido a filtraciones de sus preguntas.

El llamado a boicot cumplió su efecto y las y los secundarios no se amilanaron ni por las amenazas ni por la recalendarización de la prueba. De hecho llamaron a boicotearla nuevamente a fines de este mes, sellando seguramente el fin de la PSU como instrumento de ingreso a las universidades.

Junto con ello, el boicot se extendió como reguero de pólvora en diversos territorios y en algunos casos reactivó el desarrollo de la protesta en éstos, siendo uno de los casos más icónicos Pudahuel Sur, sector en el que la pelea contra la represión policial se extendió prácticamente por toda la semana recién pasada.

En el ir y venir de esta Rebelión el boicot organizado por las y los secundarios nos golpeó a todos como una gran ola, como un tremendo recordatorio de la vocación de lucha que se ha engendrado en el seno del pueblo durante estos meses.

Durante el verano nos toca a todas y todos aunar esfuerzos para no dejar de agitar estas aguas. La burguesía, a pesar de expresarse como un bloque monolítico y unificado ante las cámaras y la prensa, frente al desarrollo de la Rebelión parece no dejar de sentirse con el agua hasta el cuello, y nosotros debemos aprovecharnos de eso.

No son tiempos para mezquindades y sectarismos en busca de resguardar pequeñas trincheras, las perspectiva histórica nos demuestra que el momento es ahora y nuestros esfuerzos deben enfocarse en clave estratégica, apostando sin reparos ni condiciones por la caída de este gobierno asesino y todos sus secuaces.

Los secundarios han trazado nuevamente la hoja de ruta, nos recordaron la necesidad imperiosa de no abandonar la calle y la protesta, cabe en nosotros escucharlos humildemente y definir ciertos objetivos a desarrollar en miras a lo que queda de verano. Dichos objetivos los consideramos en cuatro ejes principales, los cuales son:

  1. Se necesita profundizar la articulación multisectorial entre todas y todos los actores de la Rebelión. Ésta viene desarrollándose desde hace meses expresada en diversas instancias que aglutinan y coordinan gran cantidad de Asambleas Territoriales a lo largo del territorio, dando cuenta de la tendencia a la auto organización del pueblo y la articulación en forma de coordinadoras, bloques y otros. Es labor de todo el pueblo movilizado profundizar dichas articulaciones y extenderlas hacia sectores sindicales, gremiales, feministas, comités, etc., ya que sólo trabajando en conjunto en función de un objetivo común podremos seguir fortaleciendo estas experiencias de poder popular, para así vencer definitivamente en esta Rebelión.
  2. Debemos apostar por una Huelga General para marzo que tenga la capacidad de marcar un nuevo hito político que genere una “gran ola” contra el actual régimen. En esta huelga deben participar todas y todos los actores antes mencionados, aunque por razones obvias el rol protagónico lo tendrán las compañeras feministas. En el “2do Encuentro Plurinacional de las que luchan” convocado por la Coordinadora 8M las compañeras definieron el 8 de marzo como un puntapié inicial de las movilizaciones para el 2020, y como Diario Venceremos estamos de acuerdo con iniciar en dicha fecha las movilizaciones que apunten a sacar a Piñera del Gobierno.

Para ello se vuelve absolutamente necesario desarrollar una Huelga con capacidades de paralización iguales o similares al 12 de Noviembre pasado, demostrando así la capacidad existente en el pueblo para poner en jaque la normalidad burguesa.

Por lo mismo, la articulación expresada en el punto 1 se vuelve una tarea urgente a desarrollar durante estos meses de verano.

  1. Develar la incapacidad del Plebiscito convocado para abril para dar solución a las demandas exigidas por el pueblo, por intentar cerrar la Rebelión desde arriba “cambiándolo todo para no cambiar nada”. Se vuelve necesario que durante el verano tengamos la capacidad de develar cómo este plebiscito cocinado a espaldas del pueblo no hará más que reoxigenar a las fuerzas del Bloque de Unidad planteándonos una solución parche e insuficiente a nuestras demandas.

Si apostamos por una Asamblea Constituyente esta debe ser realmente soberana, resolutiva, plurinacional y feminista, convocada por un gobierno de las y los trabajadores, que se realice sin mediación de ningún actor perteneciente al bloque en el poder, y sobre todo con Piñera y el Parlamento corrupto fuera del poder.

Cabe en nosotros desarrollar campañas comunicacionales que apunten a develar dichas apuestas, llevar nuestra postura a los espacios de masas y confrontar así a los sectores movilizados para tomar posición frente a dicho plebiscito.

No llamamos al boicot del plebiscito, ya que consideramos que la fuerza de la propia Rebelión tiene la capacidad de echarlo abajo por su propio peso. La idea entonces es llegar a abril con la movilización en alza y la protesta en las calles.

  1. A mantener y profundizar la campaña de solidaridad con las y los presos de la Rebelión. Las y los más de 2.000 compañeros y compañeras presos por el Estado han tomado parte de esta Rebelión, y no debemos dejarlos solos en ningún momento. Como hemos dicho anteriormente y lo seguiremos diciendo, no sólo debemos apostar por la liberación inmediata de todas y todos ellos, sino que también por mejorar sus condiciones dentro de los recintos carcelarios considerándolos como presas y presos políticos.

Atravesamos momentos decisivos para la Rebelión, debemos tomar testigo de ello y planificar bien los pasos a seguir. La pelea en las calles no ha cesado en ningún momento y seguramente no cesará en todo el verano, en torno al ímpetu de lucha del pueblo en su conjunto debemos trazar la estrategia que nos lleve definitivamente a la consecución de todo por lo cual se inició esta Rebelión.

Por el momento, parece que vamos por ancho camino, y como una gran ola no hemos dejado de azotar las adornadas y privatizadas playas de los poderosos.

¡Por un verano de lucha y organización!

¡LA HUELGA GENERAL EN MARZO VA!

¡Fuera Piñera y todos sus secuaces del gobierno!

 

 

 

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EDITORIAL

Editorial | ¡Se derrumban! ¡Se tienen que ir! ¡Tienen que pagar!

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

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El mantenimiento del actual régimen político se ha vuelto insostenible

Durante la semana pasada, dos menores de edad dependientes del Sename fueron baleados por carabineros en Talcahuano. El hecho -que tuvo una inmediata y combativa respuesta de masas- determinó la salida de Rozas y su recambio por el general Yáñez en la dirección de la criminal institución policial.

Es claro que por medio de esta maniobra el gobierno buscaba “descomprimir” la situación, instalando la idea de una “asunción de responsabilidad” por parte de la institución a través de la salida del director general. El estrepitoso fracaso de la maniobra quedó demostrado el mismo viernes en distintos puntos del país, y fundamentalmente, en el centro de Santiago, donde miles se congregaron en una combativa jornada al grito de ¡Fuera Piñera! ¡Juicio y castigo a los asesinos del pueblo! ¡Libertad a los presos y presas políticas de la Rebelión Popular! El objetivo de la acción: La Moneda.

Esta respuesta nos muestra que la revolución ha impuesto una conclusión categórica en la conciencia del Pueblo Trabajador: Ya no basta con las simples “remociones”; de nada sirven las maniobras ni las reformas cosméticas donde sale uno y entra otro igual.

Los responsables políticos de la brutalidad se tienen que ir y tienen que pagar por todos sus crímenes.

La descomposición de carabineros, las fuerzas armadas y el aparato represivo en general es una manifestación abierta de que la tendencia al derrumbe del actual régimen es imparable. Esta tendencia se expresa de igual forma en la crisis política que ha generado la discusión respecto del segundo retiro del 10% de las AFP. La maniobra de la presentación del proyecto de retiro del gobierno responde al afán de intentar un repliegue ordenado -que ya venían exigiendo los capitalistas desde hace semanas por medio de las editoriales de los grandes medios- ante una derrota inminente.

La disputa ejecutivo-parlamento que se intenta perfilar como la panacea de todos los males (por medio de eufemismos como el “parlamentarismo de facto” o la “constitución paralela”) no representa más que el extravío de un régimen que ha perdido toda capacidad de arbitrar el conflicto de clases, es decir, no constituye una disputa de poder real. Por esta razón, las precarias conspiraciones parlamentarias para acabar anticipadamente con el mandato de Piñera se estrellan siempre contra la propia debilidad de los conspiradores. Queda claro que ni el oficialismo ni la oposición tienen capacidad alguna de recomponer el arbitraje político que por esencia está llamado a desempeñar el Estado bajo la dictadura del capital. La reiterativa amenaza de recurrencia al Tribunal Constitucional por parte de Piñera representa un callejón sin salida: al pretender pugnar con las masas a través de este mecanismo, dejará inmediatamente expuesto al órgano -garante institucional último de la constitución pinochetista- como un tigre de papel, lo que contribuirá enormemente al desenvolvimiento mucho más abierto de la verdadera disputa de poder que subyace toda la crisis actual: Poder burgués contra el ascenso todo el pueblo trabajador. La lucha de clases actúa como factor decisivo de disolución de todo el orden social actual.

El Tribunal Constitucional, la «añeja» institución que tendrá que deliberar respecto al Segundo Retiro del 10% a petición del Ejecutivo. Foto: Agencia Uno.

Es claro que en este escenario de derrumbe ya no puede prosperar ningún “arbitraje” de la lucha de clases por medio de los mecanismos estatales. Por el contrario, lo que sí va tomando forma concreta es la caída de Piñera y de todo el régimen actual por medio de la fuerza incontenible de la presión popular y los métodos de la rebelión. En la situación actual, los explotadores temen por sobre todas las cosas un nuevo ascenso colosal de la lucha popular. El desenvolvimiento de la situación internacional ha contribuido a exacerbar hondamente dichos temores.

El alcance y colosal extensión de la crisis capitalista, catastróficamente profundizada con la llegada de la pandemia, ha colocado de manifiesto frente a millones de trabajadores y trabajadoras alrededor del mundo el absoluto agotamiento de todo el orden capitalista de dominación. Los recientes levantamientos en Perú y Guatemala constituyen síntomas irrefutables de la invencible tendencia mundial al fortalecimiento de la Rebelión Popular, y señalan la hoja de ruta más efectiva para los pueblos y las masas trabajadoras de América Latina:

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

La lucha por juicio y castigo contra los represores y todos los responsables políticos de la brutalidad contra el pueblo coloca en perspectiva el surgimiento de tribunales populares que se hagan cargo de decidir y ejecutar dichas resoluciones sobre los marcos de un nuevo poder. El derrumbe del saqueo institucionalizado contra las y los trabajadores que representa el sistema de las AFP coloca en perspectiva la lucha por la expropiación del capital y la nacionalización de la banca, los fondos de pensiones y todo el sistema financiero, en miras a la reorganización completa de la sociedad sobre las bases de un nuevo poder. Todo el trasfondo histórico de la crisis actual apunta hacia la destrucción del régimen actual y su reemplazo por un Gobierno de Las y Los Trabajadores, es decir, la imposición del poder real de la clase trabajadora sobre la base de sus propios órganos y todo el pueblo en armas, como única salida realista frente a la crisis actual.                                                       

                                                      

El Congreso ardiendo en Guatemala. Expresión concreta del sostenido ascenso de la Rebelión en distintos países de Latinoamérica. Foto: AP.

¡Fuera Piñera! ¡Abajo todo el régimen de represión e impunidad! ¡Huelga General! Por medio de la lucha concreta y la organización popular en miras de la conquista de todas nuestras demandas, impulsemos la construcción de un gran Frente del Pueblo y de Las y Los Trabajadores para imponer nuestra salida frente a la crisis.

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Editorial | ¡Disolución de la policía bajo un Gobierno de la Clase Trabajadora!

En las actuales condiciones de decadencia mundial del capitalismo, el problema de la brutalidad policial no constituye un fenómeno aislado, es decir, determinado por factores puramente nacionales. La crisis mundial empuja a los capitalistas al fortalecimiento de sus organismos represivos.

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Durante la tarde de ayer miércoles tuvimos noticia de nuevos casos de brutalidad policial y estatal: Desde la madrugada se conoció el fallecimiento en prisión de Keysi Vigoroux, interna que padecía un cáncer en etapa terminal, tras meses de luchar por un indulto presidencial que jamás llegó. Durante la tarde se difundió ampliamente un video que muestra a funcionarios de carabineros disparando contra un grupo de menores residentes de un hogar del Sename en Talcahuano, hechos que acabaron con dos menores baleados por los funcionarios. Hasta el momento, estos hechos han determinado una enérgica respuesta de masas, la salida del director de carabineros y el adelantamiento del toque de queda en todo el gran Concepción como forma de evitar un levantamiento popular.

Lamentablemente, esta clase de hechos vienen repitiéndose con una frecuencia cada vez mayor. Hace sólo un par de semanas, carabineros intentó asesinar a un joven manifestante lanzándolo por un puente al río Mapocho en Santiago, lo que sumado a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos desde hace un año, la brutalidad policial en Wallmapu, los conocidos casos de corrupción que involucran a la institución, la cantidad de funcionarios y oficiales procesados (incluidos altos mandos y ex directores), han colocado a la orden del día la discusión respecto de qué hacer con este órgano policial. Desde los sectores reformistas y democratizantes (PC, FA), se apunta hacia la necesidad de una “reforma”, una “refundación” o una “democratización” de la policía en los marcos del actual estado burgués. ¿Es esto posible? ¿Deben los trabajadores y trabajadoras prestar atención a las propuestas de quienes se presentan como sus auténticos “aliados” y “representantes”?

En primer lugar, debemos considerar que, dado el carácter de la presente revolución, la clase trabajadora no cuenta con “aliados” genuinos entre las clases poseedoras y explotadoras. Este hecho determina que todo problema político fundamental (como la reforma de la policía) conduzca hacia el problema del poder, es decir, quién tiene el poder para implementar esta clase de decisiones. Por esta razón, el único programa viable para la resolución de la crisis actual es el de la concentración de todo el poder en manos de la clase proletaria. De nada nos sirven los cantos de sirena de las propuestas de “reformar” carabineros, de “democratizar” la institución o de someterla al imperio de un inexistente poder de la “sociedad civil”.

En las actuales condiciones de decadencia mundial del capitalismo, el problema de la brutalidad policial no constituye un fenómeno aislado, es decir, determinado por factores puramente nacionales. La crisis mundial empuja a los capitalistas al fortalecimiento de sus organismos represivos, como último recurso para imponer frente a las masas todo el programa de saqueo y superexplotación a la que la propia situación objetiva les arrastra. Todas las rebeliones populares en curso alrededor del globo dan cuenta de esta realidad, colocando transversalmente en cuestión el rol de todos los aparatos armados de defensa del orden capitalista, y poniendo en perspectiva histórica el armamento concreto de las masas populares (EE.UU., México, Perú, Colombia, Chile, por nombrar algunos ejemplos recientes).

Por otra parte, la inviabilidad histórica de todas las propuestas de reformas democratizantes ha quedado de manifiesto en el hecho de que los mismos que hoy se llenan la boca hablando de la “refundación” de carabineros (PC, Frente Amplio), han apoyado la legislación represiva y de súper explotación durante todo el último año (anti capuchas, anti saqueo, anti barricadas, protección del empleo).

Seamos realistas: no hay ni reforma ni refundación posibles de una policía cuya función es servir como brazo armado para la defensa de los mezquinos intereses de una clase lumpenezca, criminal, corrupta, parasitaria e improductiva: la actual burguesía. Debemos abocarnos a preparar sistemáticamente una intervención histórica de la clase trabajadora que destruya el actual régimen hasta sus cimientos, y que lo reemplace por un régimen de nuevo tipo: Un Gobierno de Las y Los Trabajadores, que disuelva a carabineros y todas las actuales fuerzas armadas, y cuya defensa esté puesta en manos de todo el pueblo en armas.

Afiche de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

La intensificación de la brutalidad policial constituye un llamado urgente a la acción. Las tareas del momento se encuentran determinadas por la organización y la movilización de pueblo. Concretamente, se debe trabajar arduamente en la construcción y el fortalecimiento de las asambleas populares junto al impulso de comités de acción en los centros laborales, cuya orientación esté puesta en organizar la lucha por la libertad de las y los presos políticos de la rebelión y del pueblo mapuche (exigiendo la amnistía general de las y los luchadores como primer paso), en preparar de inmediato las acciones de protesta en contra de los crímenes de carabineros y el Estado (movilización fuera de las comisarías, centros penitenciarios y del sename y edificios gubernamentales. ¡Derrotar en las calles el toque de queda, como hicimos el año pasado!), en organizar grupos y equipos de autodefensa territoriales y en los centros de trabajo, que constituyan la primera línea de enfrentamiento contra la represión, y en colocar toda esta perspectiva en función de desarrollar la convocatoria del 10 de diciembre hacia la Huelga General por Amnistía total a las y los luchadores, juicio y castigo a los represores, ¡Fuera Piñera y todo el régimen actual!.
¡Hoy más que nunca debemos impulsar con fuerza el Frente Único contra la brutalidad policial, los crímenes del Estado y por ¡Fuera Piñera! a través de la acción y la lucha en las calles!.

¡Amnistía Total! ¡Huelga General! ¡Fuera Piñera!
¡Juicio y castigo para los represores y asesinos del Pueblo!
¡Gobierno de Las y Los Trabajadores que disuelva las actuales FF.AA. y de orden!

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TP | Aclaración respecto de los sucesos del 18 de octubre en Plaza de la Dignidad

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Frente a la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto, como Trabajadores y Trabajadoras al Poder declaramos:

1. Como organización nos hicimos presentes durante la jornada del 18 de octubre en la plaza de la Dignidad, con el objetivo de participar de la manifestación en conmemoración del primer año del inicio de la revolución en nuestro país. En el marco de nuestras actividades previstas para aquella jornada, instalamos desde antes del mediodía en las inmediaciones de la plaza nuestro “Camión del Pueblo”, iniciativa tendiente a colocar una tribuna abierta para la agitación política, tribuna desde la cual pudieron expresar sus planteamientos durante toda la jornada una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales, las familias de presos, presas y mártires de la rebelión, además de expresiones artísticas firmemente comprometidas con las luchas del pueblo. La reivindicación de esta iniciativa por parte de nuestra organización fue clara y abierta desde un inicio, expresándose por medio de la presencia de nuestros símbolos, banderas, lienzos y discursos. La totalidad de las organizaciones que solicitaron un espacio para hacer uso de la palabra en nuestro acto tuvieron la posibilidad de expresarse abiertamente.

El contenido fundamental de dicha agitación estuvo marcado por el llamado a votar Apruebo, a develar los límites y las trampas del actual proceso constituyente, a no soltar las calles, a seguir impulsando con más fuerzas que nunca la caída de Piñera y de todo el ŕegimen actual, a seguir luchando por la libertad de las y los presos políticos; a defender y fortalecer todas las legítimas expresiones de lucha y autodefensa de nuestro pueblo, y a reafirmar nuestra perspectiva de un Gobierno de Las y Los Trabajadores que lleve este proceso revolucionario hasta la victoria, por medio del aplastamiento de todos los actuales partidos del régimen, integrados al estado y subordinados a los intereses del capital[1].

2. Aproximadamente a las 12:15 hrs, se desplazaba el candidato presidencial del partido comunista Daniel Jadue en el sector donde se encontraba instalado el Camión del Pueblo. Al percatarse de su presencia, un grupo de compañeros y compañeras se acercó a increparlo, enrostrándole principalmente sus declaraciones de días anteriores, en las que realizó un llamado abierto a “aislar y condenar la violencia en las manifestaciones”. Estas declaraciones constituyen de por sí un hecho gravísimo, toda vez que se enmarcan en la línea que han venido impulsando la totalidad de los partidos del régimen en función de criminalizar toda legítima expresión de protesta popular. En esta línea, se enmarcan las odiosas leyes antiprotesta sancionadas por el congreso durante este año, como también la situación que enfrentan miles de compañeros y compañeras presas por luchar.

De igual modo, parte de quienes se acercaron a increpar a Jadue eran ex estudiantes estafados por la universidad ARCIS, quienes le enrostraron al candidato la responsabilidad política del partido comunista ante la quiebra de esta institución, que dejó a cientos de estudiantes sin poder terminar sus carreras.

Ante esta situación, se produjeron agresiones por parte del círculo de seguridad de Jadue hacia las y los manifestantes que se encontraban encarándolo. En estos momentos, es que nuestro compañero Felipe Morales León, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder, interviene junto a otros compañeros con el objetivo de detener estas agresiones. Desde ya manifestamos con absoluta claridad que en ningún momento nuestros militantes agredieron a Jadue, sino por el contrario, buscaban evitar que su círculo siguiera violentando a las y los manifestantes que se encontraban enrostrándole abiertamente las situaciones antes descritas. Estos hechos se generaron frente a la estatua de Baquedano. Frente a este escenario, se generó una reacción espontánea de masas que acabó expulsando a Jadue del lugar.

3. Denunciamos y repudiamos la miserable calumnia y provocación lanzada ayer lunes 19 de octubre desde redes sociales oficiales del partido comunista (cuenta de facebook e instagram de Juventudes Comunistas de Recoleta), las funas “anónimas” que se han hecho circular en contra de nuestro compañero Felipe Morales, en las que se le sindica como provocador de derecha, y las múltiples amenazas, amedrentamientos e intimidaciones cobardes recibidas por este compañero militante de nuestra organización durante las últimas horas. Repudiamos con firmeza todas estas provocaciones rastreras y matonescas, y queremos expresar con absoluta claridad que hacemos responsables políticamente respecto de la integridad de nuestros militantes a todos quienes han hecho circular esta sarta de repulsivas calumnias.

Denunciamos y repudiamos la repugnante maniobra que busca enlodar el carácter y el sentido de nuestro acto político del 18 de octubre, realizado desde nuestro “Camión del Pueblo”, por medio de las más sucias difamaciones que sindican a nuestra militancia consumiendo alcohol y drogas. Todos y todas las asistentes a la plaza y a nuestro acto ese día pudieron comprobar que nuestra actividad era libre de consumo de alcohol y drogas. Desde nuestra perspectiva, el consumo de alcohol y drogas representa un serio problema para el desarrollo de las jornadas de manifestación y protesta en la plaza, toda vez que le resta combatividad a las concentraciones, sirviendo de esta forma a los intereses de quienes desde sus puestos de poder en el actual régimen llaman a “aislar a los pacíficos de los violentistas”. Como Trabajadores y Trabajadoras al Poder somos conscientes de este problema, y creemos que para revertir toda esta lógica nefasta para el movimiento (y muy funcional a los intereses de la burguesía) las organizaciones tenemos el deber de ser un aporte a la politización de las jornadas. Todo el sentido de nuestra agitación durante el día 18 perseguía el objetivo de impregnar la conmemoración de un profundo sentido político, de protesta, combativo, de lucha directa y frontal, sobre la base de la consigna ¡Apruebo derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!.

Hacemos un llamado abierto al pueblo y a todas las organizaciones del campo popular a combatir activamente este tipo de planteamientos, que buscan dividir las manifestaciones entre “pacíficos” y “violentos”. Esta estrategia es absolutamente funcional a los intereses del bloque en el poder, ya que  justamente persigue debilitar el potencial revolucionario de las luchas de masas, tratando de desviar el curso del actual proceso por una vía institucional diseñada a la medida de los grandes empresarios.

Rechazamos desde ya los intentos malintencionados de incitar a confusiones respecto de estos hechos, involucrando a compañeros y compañeras que nada tuvieron que ver con los sucesos de aquel día, con el objeto de sembrar un manto de dudas y desconfianza en relación a la presencia del camión y los objetivos reales de nuestra intervención. En este sentido, nos vemos en la obligación de aclarar que la Fonda Permanente “La Popular” nada tiene que ver ni con el camión, ni con el acto, ni con nuestra organización. El Camión del Pueblo se mostró desde un inicio y durante todo el día abiertamente como una iniciativa de Trabajadores y Trabajadoras al Poder. Así consta a las miles de personas que se hicieron parte de nuestro acto durante toda la jornada.

Denunciamos y repudiamos las repulsivas campañas que buscan ensuciar el nombre de luchadores y luchadoras de larga trayectoria revolucionaria al servicio de los intereses del pueblo y de la clase trabajadora. Reivindicamos el compromiso, la conciencia, la trayectoria, la consecuencia y la militancia revolucionaria de nuestro compañero Felipe Morales León. Caminamos con seguridad y con convicción en nuestras ideas debido a que nuestra trayectoria histórica nos ha granjeado el cariño y el aprecio de nuestra clase y de nuestro pueblo. ¡Hacemos un llamado fraterno a todas las organizaciones clasistas, consecuentes, verdaderamente democráticas y revolucionarias a repudiar activamente estas viles difamaciones y a defender a todas las honestas y honestos luchadores de nuestro pueblo! 

4. Repudiamos y rechazamos la calumnia de que nos creemos “dueños de la manifestación” o de que nos arrogamos el “derecho de limitar” la participación de dirigentes políticos. Cualquiera que haya estado el día domingo en la plaza pudo constatar que en la manifestación se encontraban decenas de grupos políticos, con sus lienzos, sus banderas, sus consignas: ¡Y nos parece excelente que  así sea!

Muchas de estas organizaciones hicieron uso de la palabra en nuestro acto, que como ya hemos mencionado, se encontraba abierto para todas las agrupaciones tanto políticas como sociales.

Ahora, es distinto cuando se trata de partidos integrados al actual régimen político y subordinados a los intereses del capital. Más que estar echando mano a extrañísimas teorías conspirativas, los expulsados debiesen preguntarse por su propia conducta política. Todos los partidos que aprobaron la antiobrera Ley de Protección del Empleo, por ejemplo, deben hacerse responsables políticamente frente al pueblo de legislar en función de los intereses de la clase patronal. La lista puede ser interminable, si consideramos las leyes represivas, la acción y omisión en función de preservar a Piñera en la presidencia, el bozal burocrático de las organizaciones sindicales o de masas, el miserable reajuste al sueldo mínimo, la cesantía, el colapso hospitalario, los llamados a la “pacificación” mientras miles de luchadores y luchadoras están tras las rejas, la represión al pueblo mapuche, etc. Reivindicamos y defendemos el derecho fundamental de cualquier manifestación de masas de expulsar a los representantes políticos con credenciales probadas en la defensa del capitalismo. La negación de derechos civiles a los capitalistas y sus representantes políticos, en función de sus intereses de clase, representa la esencia del tipo régimen que buscamos construir: Un gobierno de la clase trabajadora, sobre la base de sus organismos de democracia directa, en contra de la clase dominante actual y todos sus lacayos políticos.

¡Aprobamos derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!

¡Fortalecer y defender a la Primera Línea! ¡Libertad a todos y todas las presas políticas!

¡Por un Gobierno de Las y Los Trabajadoras que disuelva las FF.AA. y de orden!

¡El Pueblo despertó! ¡Juntxs construyamos la Revolución!

Trabajadores y Trabajadoras al Poder.

20 de octubre de 2020.

Revisa también aquí: https://www.facebook.com/notes/trabajadoresas-al-poder/aclaraci%C3%B3n-respecto-de-los-sucesos-del-18-de-octubre-en-plaza-de-la-dignidad/1503290046539061

Compartimos las imágenes:


[1]https://diariovenceremos.cl/2020/10/17/tp-a-un-ano-del-inicio-de-nuestra-revolucion-por-un-gobierno-de-las-y-los-trabajadores-aprobamos-derrocar-a-pinera-y-a-todo-el-regimen-actual/

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