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EDITORIAL

Este 1° de mayo, ¡A definir los objetivos de la clase trabajadora frente al momento histórico!

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La conmemoración de este 1°de Mayo ha sido distinta no sólo en Chile, sino que en todo el mundo. Un día que frecuentemente se caracteriza por marchas, combatividad y actividades políticas ha dado paso a un pequeño puñado de actividades debido a los efectos de la pandemia y el temor de muchas y muchos a salir a las calles.

A pesar del nuevo escenario que enfrentamos, aún así la clase trabajadora comienza de forma paulatina a salir nuevamente a las calles, organizándose en los territorios y desarrollando instancias y métodos que permitan afrontar en unidad el escenario de crisis que se avecina.

En dicho proceso se enmarcan las distintas convocatorias a manifestarse este 1° de mayo frente a un gobierno que nos ha dejado a la deriva, siendo nuevamente reprimidas  por la fuerza policial con la brutalidad que los caracteriza, recordándonos un hecho que para nosotros no ofrece motivos de discusión: El escenario y la coyuntura han cambiado radicalmente debido a la pandemia, pero el marco histórico de ascenso en las luchas de masas que caracterizó el 2019 alrededor del mundo continúa presente.

Detención 1°de mayo

Momento de la detención de un manifestante en Plaza de la Dignidad, en medio de una convocatoria a manifestarse este 1° de Mayo. 

Para muchos el derrotismo ha sido la mejor válvula de escape en sus análisis para explicar la des movilización que vive actualmente el pueblo chileno en retrospectiva de los acontecimientos de la Rebelión de Octubre, casi asegurando que la pandemia abre un período en el cual los principales derrotados nuevamente seremos los trabajadores y trabajadoras.

Consideramos que dicho análisis se queda corto y no comprende las dinámicas propias de la lucha de clases para cada territorio, sino más bien toma en cuenta elementos super estructurales, sin dotar de poder catalizador del período histórico a la clase trabajadora.

Resulta evidente que el momento al cual asistimos es histórico, como pocas veces la humanidad hoy puede observar como el sistema capitalista en su conjunto afronta una crisis de proporciones aún incalculables, en la cual han logrado concatenarse tres expresiones de una misma problemática: la crisis sanitaria, la crisis económica y la crisis política. Cada una de ellas indivisible de la otra desde una comprensión dialéctica de la realidad, ya que comprender el período actual sólo desde una de estas perspectivas haría perder ostensiblemente la capacidad de analizar la problemática desde una posición global.

De todas maneras, por más agudizada que se estructure la actual crisis capitalista en el mundo no significa que el capitalismo y su sistema de relaciones caerá de forma irremediable “por su propio peso”, sin considerar las acciones y objetivos que se tracen una y otra clase en el camino. Porque mientras algunos sectores focalizados de la clase trabajadora han comenzado a levantarse lentamente del obligado letargo en el cual nos ha sumido la pandemia y el confinamiento – con las protestas en El Líbano como ejemplo más evidente –, los grandes bloques imperialistas y representantes de la burguesía a nivel global comienzan también a trazar sus respectivas apuestas.

Manifestante contra soldado

Manifestante increpa a un militar en medio de las protestas sucedidas en El Líbano durante esta semana. 

Independiente de las evidentes desavenencias y acusaciones cruzadas libradas entre los grandes bloques imperialistas por ver quién sale “mejor parado” de esta crisis, sabemos muy bien que el plan de los grandes capitales, ya sean chinos, rusos o estadounidenses, es hacer pagar a la clase trabajadora las consecuencias de la crisis, mediante la profundización de una ofensiva que se había visto interrumpida en muchos territorios por grandes rebeliones y movilizaciones de masas.

Grandes analistas y economistas defensores del modelo de libre mercado han comenzado a reconocer que una rápida recuperación mundial de la actual crisis económica – en forma de V – es un escenario muy poco probable, por lo cual se vuelve necesaria la tarea de comenzar a trazar un plan lo suficientemente efectivo para mantener con vida al modelo de relaciones capitalistas.

Esta planificación ha visto sus primeras expresiones en la decisión de muchos países de preservar la economía mediante paquetes de leyes y salvatajes a la gran empresa, dejando a su paso un amplio sector de la clase trabajadora expuesto al desempleo y la precarización de sus labores.

Ha sido el caso de Estados Unidos, que a la fecha cuenta con más de 30 millones de desempleados como consecuencia de la crisis que azota a dicho país, y es también el caso de Chile, en donde la Ley de Protección al Empleo ha reflejado en su máxima expresión la puesta en marcha de un plan estratégico de la gran burguesía para mantener a salvo sus propios negocios.

Esta Ley, que permite a grandes empresas finalizar de forma unilateral relaciones laborales con sus trabajadores, ha dejado a su paso a miles de trabajadores y trabajadoras desempleados, quienes sólo cuentan con el Seguro de Cesantía como máximo sustento, totalmente insuficiente debido a su carácter decreciente en el tiempo.

Si a leyes de este tipo sumamos la decisión irrenunciable del gobierno por no declarar cuarentena total exponiendo a millones de trabajadores y trabajadoras a un posible contagio, nos permitirá apreciar en su plenitud el cuadro de acción con el cual la gran burguesía ha comenzado a echar andar su ofensiva.

En la consecución del que podríamos denominar “su plan estratégico” el gran capital cuenta con el apoyo de un amplio sector, compuesto por sectores medios y pequeños de la burguesía, además de la mayoría de sectores políticos presentes en el poder legislativo y judicial.

La puesta en marcha de este plan ha develado sus más ruines y vergonzosas expresiones, como lo han sido la omisión de datos por parte del Minsal, la reapertura de algunos centros comerciales exponiendo a sectores de la población a nuevos brotes de contagio, los llamados de grandes empresarios a no parar la economía a pesar de la posible muerte de personas, entre otras. Dejándonos en claro que si la pandemia fuese una gran amenaza que obligara al gobierno a decidir entre el dinero y la vida, apostaría sin vacilar por el dinero.

De todas maneras, mientras el gobierno y grandes sectores empresariales exponen sin tapujos la salud de nuestra clase en medio de una pandemia, el pueblo chileno también ha tenido algo que decir.

Como afirmábamos al principio, la coyuntura a la cual nos enfrentamos cambió absolutamente con la pandemia de Covid-19, pero la Rebelión y el ascenso en las luchas de masas no han sido doblegados ni aplacados por la misma. Sólo estamos reajustando nuestras piezas, reacomodándonos al tiempo presente intentando salvaguardar la vida de nuestros pares en los territorios, sin perder la capacidad de trazar nuestros objetivos futuros como clase trabajadora.

Mientras la pandemia avanza y se agudiza, en los más diversos territorios vuelve a fortalecerse también la capacidad de auto organización de un pueblo que se unió más que nunca con la Rebelión de octubre. Es así como puede observarse de forma paulatina, incipiente, el posicionamiento de respuestas populares para afrontar la crisis, con el levantamiento de Comités de Emergencia, Centros de Acopio y ayuda, brigadas sanitarias, etc.; que nacen al calor de las mismas asambleas auto convocadas que surgieron en octubre.

Dichas iniciativas, esparcidas a lo largo y ancho del territorio, surgen bajo la comprensión de una premisa elocuente, que no da lugar a medias tintas: la labor del pueblo chileno en esta nueva coyuntura no es profundizar una crisis que de todas maneras avanzará sin contención, sino trazar las tareas del tiempo presente y el porvenir, visualizando la forma de crear una síntesis superadora del período actual en clave revolucionaria, para dejar atrás al mismo sistema que nos tiene sumidos en esta problemática de ribetes históricos.

brigadistas

Brigadas sanitarias en la comuna de La Granja, en medio de un operativo. 

Aquella tarea, titánica y de ribetes mayores, exige los esfuerzos del conjunto de la clase trabajadora, amplificando las incipientes expresiones de poder popular acontecidas en diversos territorios a los más variados lugares, considerando no sólo poblaciones o barrios, sino que también sindicatos, escuelas y todo aquel lugar o institución donde los trabajadores puedan organizarse para afrontar la crisis sin perjuicio a sus propios intereses.

Trazar nuestros objetivos en este momento histórico es fundamental, ya que se vuelve absolutamente necesario superar la “encrucijada” en la cual aún nos vemos sumidos como clase sin poder acomodar nuestras fuerzas a la nueva situación política, para así retomar nuevamente la iniciativa popular a lo largo y ancho del territorio.

Como Diario Venceremos, en virtud de ser un aporte a la superación de esta encrucijada y abrir, a la vez, paso a la discusión fraterna con el fin último de actuar como un solo puño, consideramos que el pueblo debe apostar en plenitud por fortalecer los organismos ya instaurados de auto organización, al amparo de un plan estratégico que les otorgue soporte y sentido, tal como la burguesía también ha optado por su propio plan.

Dicho plan, en este período debe considerar tres fases de desarrollo:

  1. Puesta en marcha
  2. Articulación en miras a la construcción de un Frente Único
  3. Período de transición

Con puesta en marcha nos referimos a las iniciativas que de forma incipiente ya están poniéndose en marcha, como son los organismos de auto organización previamente mencionados. A medida que la crisis continúe su curso nuestra labor revolucionaria deberá considerar el fortalecimiento de aquellas expresiones como núcleos de poder territorial, dotados de capacidad para dar respuesta a la ofensiva capitalista.

Estas expresiones deben ir necesariamente articulándose, mediante una visión global que permita ir estructurándolas en un Frente Único de Emergencia capacitado de poner en centralidad el programa del pueblo por sobre la ofensiva del capital, mediante propuestas e iniciativas que calen y hagan sentido en los más amplios sectores de la clase trabajadora.

Este programa debiese considerar aspectos de toda índole, que permitan la superación de la crisis en beneficio del pueblo y no de la burguesía. Nosotros apostamos por los siguientes:

  • Debemos asegurar el trabajo en medio de la cuarentena sin perjuicio monetario para aquellos que no puedan asistir a sus lugares, con mantención de los sueldos y cese de actividades no esenciales. Derogar también las leyes patronales como la Ley de Protección al Empleo.
  • Salud asegurada mediante la expropiación y control estatal de las grandes empresas de salud, como clínicas o isapres. Este nuevo sistema debiese ser controlado por representantes de comités de emergencia.
  • Expropiación del gran capital, las AFP y las industrias estratégicas para hacer frente a la crisis en ascenso que enfrentamos. Esta redistribución de ganancias debería ir en ayuda directa a la salud del pueblo, con la construcción de hospitales, compra de insumos, aseguramiento de pensiones dignas, entre otros objetivos.
  • Expropiación de la banca privada para la construcción de una banca única nacional bajo control estatal, para así asegurar la continuidad de la cadena de pagos evitando el cese de actividades productivas.
  • Desarrollo de comités de emergencia en centros de trabajo, empresas y territorios, bajo el control de las y los trabajadores y no de dirigencias anquilosadas y desmovilizadoras.

Liberación de las y los presos políticos chilenos y mapuche, partiendo por el inmediato cambio de medidas cautelares en medio de la pandemia.

Finalmente, el programa del pueblo debe ser defendido en el período de transición, en el cual la lucha de clases debería alcanzar nuevos estadios de confrontación debido a la respuesta del gran capital y sus mecanismos afincados en el estado, con la clase trabajadora lo suficientemente preparada para afrontar aquel escenario.

Sabemos muy bien que el actual momento histórico abre un importante abanico de posibilidades en el cual pueden sucederse escenarios sumamente dispares alrededor del mundo, que van desde un fortalecimiento a largo plazo del sistema capitalista al advenimiento de grandes procesos revolucionarios. De algo, eso sí, estamos seguros: las medidas adoptadas por la burguesía alrededor del mundo generarán una irremediable respuesta de amplios sectores de masas, que saldrán a luchar aún con más bríos que el 2019 frente a una crisis que amenazará directamente su subsistencia. Como muchos economistas ya lo prevén, sólo estamos observando la punta del iceberg de esta crisis.

Acá en Chile la burguesía ha optado por su plan y jugado sus cartas, y al amparo del gran capital se ha conformado un amplio bloque de unidad. Este bloque, empero, es frágil, posee contradicciones que en momentos de mayor algidez y crisis pueden generar fisuras irreconciliables.

Para aquel momento debemos estar preparados como clase trabajadora y tener nuestros objetivos más que clarificados, y salir a luchar, una vez más, como en algún momento lo hicieron los mártires de Chicago.

 

¡Por una cuarentena con gestión territorial y control obrero!

¡Sólo el pueblo cuida al pueblo!

¡A levantar el programa del pueblo para hacer frente a la ofensiva patronal!

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EDITORIAL

Editorial | ¡Se derrumban! ¡Se tienen que ir! ¡Tienen que pagar!

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

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El mantenimiento del actual régimen político se ha vuelto insostenible

Durante la semana pasada, dos menores de edad dependientes del Sename fueron baleados por carabineros en Talcahuano. El hecho -que tuvo una inmediata y combativa respuesta de masas- determinó la salida de Rozas y su recambio por el general Yáñez en la dirección de la criminal institución policial.

Es claro que por medio de esta maniobra el gobierno buscaba “descomprimir” la situación, instalando la idea de una “asunción de responsabilidad” por parte de la institución a través de la salida del director general. El estrepitoso fracaso de la maniobra quedó demostrado el mismo viernes en distintos puntos del país, y fundamentalmente, en el centro de Santiago, donde miles se congregaron en una combativa jornada al grito de ¡Fuera Piñera! ¡Juicio y castigo a los asesinos del pueblo! ¡Libertad a los presos y presas políticas de la Rebelión Popular! El objetivo de la acción: La Moneda.

Esta respuesta nos muestra que la revolución ha impuesto una conclusión categórica en la conciencia del Pueblo Trabajador: Ya no basta con las simples “remociones”; de nada sirven las maniobras ni las reformas cosméticas donde sale uno y entra otro igual.

Los responsables políticos de la brutalidad se tienen que ir y tienen que pagar por todos sus crímenes.

La descomposición de carabineros, las fuerzas armadas y el aparato represivo en general es una manifestación abierta de que la tendencia al derrumbe del actual régimen es imparable. Esta tendencia se expresa de igual forma en la crisis política que ha generado la discusión respecto del segundo retiro del 10% de las AFP. La maniobra de la presentación del proyecto de retiro del gobierno responde al afán de intentar un repliegue ordenado -que ya venían exigiendo los capitalistas desde hace semanas por medio de las editoriales de los grandes medios- ante una derrota inminente.

La disputa ejecutivo-parlamento que se intenta perfilar como la panacea de todos los males (por medio de eufemismos como el “parlamentarismo de facto” o la “constitución paralela”) no representa más que el extravío de un régimen que ha perdido toda capacidad de arbitrar el conflicto de clases, es decir, no constituye una disputa de poder real. Por esta razón, las precarias conspiraciones parlamentarias para acabar anticipadamente con el mandato de Piñera se estrellan siempre contra la propia debilidad de los conspiradores. Queda claro que ni el oficialismo ni la oposición tienen capacidad alguna de recomponer el arbitraje político que por esencia está llamado a desempeñar el Estado bajo la dictadura del capital. La reiterativa amenaza de recurrencia al Tribunal Constitucional por parte de Piñera representa un callejón sin salida: al pretender pugnar con las masas a través de este mecanismo, dejará inmediatamente expuesto al órgano -garante institucional último de la constitución pinochetista- como un tigre de papel, lo que contribuirá enormemente al desenvolvimiento mucho más abierto de la verdadera disputa de poder que subyace toda la crisis actual: Poder burgués contra el ascenso todo el pueblo trabajador. La lucha de clases actúa como factor decisivo de disolución de todo el orden social actual.

El Tribunal Constitucional, la «añeja» institución que tendrá que deliberar respecto al Segundo Retiro del 10% a petición del Ejecutivo. Foto: Agencia Uno.

Es claro que en este escenario de derrumbe ya no puede prosperar ningún “arbitraje” de la lucha de clases por medio de los mecanismos estatales. Por el contrario, lo que sí va tomando forma concreta es la caída de Piñera y de todo el régimen actual por medio de la fuerza incontenible de la presión popular y los métodos de la rebelión. En la situación actual, los explotadores temen por sobre todas las cosas un nuevo ascenso colosal de la lucha popular. El desenvolvimiento de la situación internacional ha contribuido a exacerbar hondamente dichos temores.

El alcance y colosal extensión de la crisis capitalista, catastróficamente profundizada con la llegada de la pandemia, ha colocado de manifiesto frente a millones de trabajadores y trabajadoras alrededor del mundo el absoluto agotamiento de todo el orden capitalista de dominación. Los recientes levantamientos en Perú y Guatemala constituyen síntomas irrefutables de la invencible tendencia mundial al fortalecimiento de la Rebelión Popular, y señalan la hoja de ruta más efectiva para los pueblos y las masas trabajadoras de América Latina:

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

La lucha por juicio y castigo contra los represores y todos los responsables políticos de la brutalidad contra el pueblo coloca en perspectiva el surgimiento de tribunales populares que se hagan cargo de decidir y ejecutar dichas resoluciones sobre los marcos de un nuevo poder. El derrumbe del saqueo institucionalizado contra las y los trabajadores que representa el sistema de las AFP coloca en perspectiva la lucha por la expropiación del capital y la nacionalización de la banca, los fondos de pensiones y todo el sistema financiero, en miras a la reorganización completa de la sociedad sobre las bases de un nuevo poder. Todo el trasfondo histórico de la crisis actual apunta hacia la destrucción del régimen actual y su reemplazo por un Gobierno de Las y Los Trabajadores, es decir, la imposición del poder real de la clase trabajadora sobre la base de sus propios órganos y todo el pueblo en armas, como única salida realista frente a la crisis actual.                                                       

                                                      

El Congreso ardiendo en Guatemala. Expresión concreta del sostenido ascenso de la Rebelión en distintos países de Latinoamérica. Foto: AP.

¡Fuera Piñera! ¡Abajo todo el régimen de represión e impunidad! ¡Huelga General! Por medio de la lucha concreta y la organización popular en miras de la conquista de todas nuestras demandas, impulsemos la construcción de un gran Frente del Pueblo y de Las y Los Trabajadores para imponer nuestra salida frente a la crisis.

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Editorial | ¡Disolución de la policía bajo un Gobierno de la Clase Trabajadora!

En las actuales condiciones de decadencia mundial del capitalismo, el problema de la brutalidad policial no constituye un fenómeno aislado, es decir, determinado por factores puramente nacionales. La crisis mundial empuja a los capitalistas al fortalecimiento de sus organismos represivos.

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Durante la tarde de ayer miércoles tuvimos noticia de nuevos casos de brutalidad policial y estatal: Desde la madrugada se conoció el fallecimiento en prisión de Keysi Vigoroux, interna que padecía un cáncer en etapa terminal, tras meses de luchar por un indulto presidencial que jamás llegó. Durante la tarde se difundió ampliamente un video que muestra a funcionarios de carabineros disparando contra un grupo de menores residentes de un hogar del Sename en Talcahuano, hechos que acabaron con dos menores baleados por los funcionarios. Hasta el momento, estos hechos han determinado una enérgica respuesta de masas, la salida del director de carabineros y el adelantamiento del toque de queda en todo el gran Concepción como forma de evitar un levantamiento popular.

Lamentablemente, esta clase de hechos vienen repitiéndose con una frecuencia cada vez mayor. Hace sólo un par de semanas, carabineros intentó asesinar a un joven manifestante lanzándolo por un puente al río Mapocho en Santiago, lo que sumado a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos desde hace un año, la brutalidad policial en Wallmapu, los conocidos casos de corrupción que involucran a la institución, la cantidad de funcionarios y oficiales procesados (incluidos altos mandos y ex directores), han colocado a la orden del día la discusión respecto de qué hacer con este órgano policial. Desde los sectores reformistas y democratizantes (PC, FA), se apunta hacia la necesidad de una “reforma”, una “refundación” o una “democratización” de la policía en los marcos del actual estado burgués. ¿Es esto posible? ¿Deben los trabajadores y trabajadoras prestar atención a las propuestas de quienes se presentan como sus auténticos “aliados” y “representantes”?

En primer lugar, debemos considerar que, dado el carácter de la presente revolución, la clase trabajadora no cuenta con “aliados” genuinos entre las clases poseedoras y explotadoras. Este hecho determina que todo problema político fundamental (como la reforma de la policía) conduzca hacia el problema del poder, es decir, quién tiene el poder para implementar esta clase de decisiones. Por esta razón, el único programa viable para la resolución de la crisis actual es el de la concentración de todo el poder en manos de la clase proletaria. De nada nos sirven los cantos de sirena de las propuestas de “reformar” carabineros, de “democratizar” la institución o de someterla al imperio de un inexistente poder de la “sociedad civil”.

En las actuales condiciones de decadencia mundial del capitalismo, el problema de la brutalidad policial no constituye un fenómeno aislado, es decir, determinado por factores puramente nacionales. La crisis mundial empuja a los capitalistas al fortalecimiento de sus organismos represivos, como último recurso para imponer frente a las masas todo el programa de saqueo y superexplotación a la que la propia situación objetiva les arrastra. Todas las rebeliones populares en curso alrededor del globo dan cuenta de esta realidad, colocando transversalmente en cuestión el rol de todos los aparatos armados de defensa del orden capitalista, y poniendo en perspectiva histórica el armamento concreto de las masas populares (EE.UU., México, Perú, Colombia, Chile, por nombrar algunos ejemplos recientes).

Por otra parte, la inviabilidad histórica de todas las propuestas de reformas democratizantes ha quedado de manifiesto en el hecho de que los mismos que hoy se llenan la boca hablando de la “refundación” de carabineros (PC, Frente Amplio), han apoyado la legislación represiva y de súper explotación durante todo el último año (anti capuchas, anti saqueo, anti barricadas, protección del empleo).

Seamos realistas: no hay ni reforma ni refundación posibles de una policía cuya función es servir como brazo armado para la defensa de los mezquinos intereses de una clase lumpenezca, criminal, corrupta, parasitaria e improductiva: la actual burguesía. Debemos abocarnos a preparar sistemáticamente una intervención histórica de la clase trabajadora que destruya el actual régimen hasta sus cimientos, y que lo reemplace por un régimen de nuevo tipo: Un Gobierno de Las y Los Trabajadores, que disuelva a carabineros y todas las actuales fuerzas armadas, y cuya defensa esté puesta en manos de todo el pueblo en armas.

Afiche de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

La intensificación de la brutalidad policial constituye un llamado urgente a la acción. Las tareas del momento se encuentran determinadas por la organización y la movilización de pueblo. Concretamente, se debe trabajar arduamente en la construcción y el fortalecimiento de las asambleas populares junto al impulso de comités de acción en los centros laborales, cuya orientación esté puesta en organizar la lucha por la libertad de las y los presos políticos de la rebelión y del pueblo mapuche (exigiendo la amnistía general de las y los luchadores como primer paso), en preparar de inmediato las acciones de protesta en contra de los crímenes de carabineros y el Estado (movilización fuera de las comisarías, centros penitenciarios y del sename y edificios gubernamentales. ¡Derrotar en las calles el toque de queda, como hicimos el año pasado!), en organizar grupos y equipos de autodefensa territoriales y en los centros de trabajo, que constituyan la primera línea de enfrentamiento contra la represión, y en colocar toda esta perspectiva en función de desarrollar la convocatoria del 10 de diciembre hacia la Huelga General por Amnistía total a las y los luchadores, juicio y castigo a los represores, ¡Fuera Piñera y todo el régimen actual!.
¡Hoy más que nunca debemos impulsar con fuerza el Frente Único contra la brutalidad policial, los crímenes del Estado y por ¡Fuera Piñera! a través de la acción y la lucha en las calles!.

¡Amnistía Total! ¡Huelga General! ¡Fuera Piñera!
¡Juicio y castigo para los represores y asesinos del Pueblo!
¡Gobierno de Las y Los Trabajadores que disuelva las actuales FF.AA. y de orden!

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TP | Aclaración respecto de los sucesos del 18 de octubre en Plaza de la Dignidad

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Frente a la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto, como Trabajadores y Trabajadoras al Poder declaramos:

1. Como organización nos hicimos presentes durante la jornada del 18 de octubre en la plaza de la Dignidad, con el objetivo de participar de la manifestación en conmemoración del primer año del inicio de la revolución en nuestro país. En el marco de nuestras actividades previstas para aquella jornada, instalamos desde antes del mediodía en las inmediaciones de la plaza nuestro “Camión del Pueblo”, iniciativa tendiente a colocar una tribuna abierta para la agitación política, tribuna desde la cual pudieron expresar sus planteamientos durante toda la jornada una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales, las familias de presos, presas y mártires de la rebelión, además de expresiones artísticas firmemente comprometidas con las luchas del pueblo. La reivindicación de esta iniciativa por parte de nuestra organización fue clara y abierta desde un inicio, expresándose por medio de la presencia de nuestros símbolos, banderas, lienzos y discursos. La totalidad de las organizaciones que solicitaron un espacio para hacer uso de la palabra en nuestro acto tuvieron la posibilidad de expresarse abiertamente.

El contenido fundamental de dicha agitación estuvo marcado por el llamado a votar Apruebo, a develar los límites y las trampas del actual proceso constituyente, a no soltar las calles, a seguir impulsando con más fuerzas que nunca la caída de Piñera y de todo el ŕegimen actual, a seguir luchando por la libertad de las y los presos políticos; a defender y fortalecer todas las legítimas expresiones de lucha y autodefensa de nuestro pueblo, y a reafirmar nuestra perspectiva de un Gobierno de Las y Los Trabajadores que lleve este proceso revolucionario hasta la victoria, por medio del aplastamiento de todos los actuales partidos del régimen, integrados al estado y subordinados a los intereses del capital[1].

2. Aproximadamente a las 12:15 hrs, se desplazaba el candidato presidencial del partido comunista Daniel Jadue en el sector donde se encontraba instalado el Camión del Pueblo. Al percatarse de su presencia, un grupo de compañeros y compañeras se acercó a increparlo, enrostrándole principalmente sus declaraciones de días anteriores, en las que realizó un llamado abierto a “aislar y condenar la violencia en las manifestaciones”. Estas declaraciones constituyen de por sí un hecho gravísimo, toda vez que se enmarcan en la línea que han venido impulsando la totalidad de los partidos del régimen en función de criminalizar toda legítima expresión de protesta popular. En esta línea, se enmarcan las odiosas leyes antiprotesta sancionadas por el congreso durante este año, como también la situación que enfrentan miles de compañeros y compañeras presas por luchar.

De igual modo, parte de quienes se acercaron a increpar a Jadue eran ex estudiantes estafados por la universidad ARCIS, quienes le enrostraron al candidato la responsabilidad política del partido comunista ante la quiebra de esta institución, que dejó a cientos de estudiantes sin poder terminar sus carreras.

Ante esta situación, se produjeron agresiones por parte del círculo de seguridad de Jadue hacia las y los manifestantes que se encontraban encarándolo. En estos momentos, es que nuestro compañero Felipe Morales León, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder, interviene junto a otros compañeros con el objetivo de detener estas agresiones. Desde ya manifestamos con absoluta claridad que en ningún momento nuestros militantes agredieron a Jadue, sino por el contrario, buscaban evitar que su círculo siguiera violentando a las y los manifestantes que se encontraban enrostrándole abiertamente las situaciones antes descritas. Estos hechos se generaron frente a la estatua de Baquedano. Frente a este escenario, se generó una reacción espontánea de masas que acabó expulsando a Jadue del lugar.

3. Denunciamos y repudiamos la miserable calumnia y provocación lanzada ayer lunes 19 de octubre desde redes sociales oficiales del partido comunista (cuenta de facebook e instagram de Juventudes Comunistas de Recoleta), las funas “anónimas” que se han hecho circular en contra de nuestro compañero Felipe Morales, en las que se le sindica como provocador de derecha, y las múltiples amenazas, amedrentamientos e intimidaciones cobardes recibidas por este compañero militante de nuestra organización durante las últimas horas. Repudiamos con firmeza todas estas provocaciones rastreras y matonescas, y queremos expresar con absoluta claridad que hacemos responsables políticamente respecto de la integridad de nuestros militantes a todos quienes han hecho circular esta sarta de repulsivas calumnias.

Denunciamos y repudiamos la repugnante maniobra que busca enlodar el carácter y el sentido de nuestro acto político del 18 de octubre, realizado desde nuestro “Camión del Pueblo”, por medio de las más sucias difamaciones que sindican a nuestra militancia consumiendo alcohol y drogas. Todos y todas las asistentes a la plaza y a nuestro acto ese día pudieron comprobar que nuestra actividad era libre de consumo de alcohol y drogas. Desde nuestra perspectiva, el consumo de alcohol y drogas representa un serio problema para el desarrollo de las jornadas de manifestación y protesta en la plaza, toda vez que le resta combatividad a las concentraciones, sirviendo de esta forma a los intereses de quienes desde sus puestos de poder en el actual régimen llaman a “aislar a los pacíficos de los violentistas”. Como Trabajadores y Trabajadoras al Poder somos conscientes de este problema, y creemos que para revertir toda esta lógica nefasta para el movimiento (y muy funcional a los intereses de la burguesía) las organizaciones tenemos el deber de ser un aporte a la politización de las jornadas. Todo el sentido de nuestra agitación durante el día 18 perseguía el objetivo de impregnar la conmemoración de un profundo sentido político, de protesta, combativo, de lucha directa y frontal, sobre la base de la consigna ¡Apruebo derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!.

Hacemos un llamado abierto al pueblo y a todas las organizaciones del campo popular a combatir activamente este tipo de planteamientos, que buscan dividir las manifestaciones entre “pacíficos” y “violentos”. Esta estrategia es absolutamente funcional a los intereses del bloque en el poder, ya que  justamente persigue debilitar el potencial revolucionario de las luchas de masas, tratando de desviar el curso del actual proceso por una vía institucional diseñada a la medida de los grandes empresarios.

Rechazamos desde ya los intentos malintencionados de incitar a confusiones respecto de estos hechos, involucrando a compañeros y compañeras que nada tuvieron que ver con los sucesos de aquel día, con el objeto de sembrar un manto de dudas y desconfianza en relación a la presencia del camión y los objetivos reales de nuestra intervención. En este sentido, nos vemos en la obligación de aclarar que la Fonda Permanente “La Popular” nada tiene que ver ni con el camión, ni con el acto, ni con nuestra organización. El Camión del Pueblo se mostró desde un inicio y durante todo el día abiertamente como una iniciativa de Trabajadores y Trabajadoras al Poder. Así consta a las miles de personas que se hicieron parte de nuestro acto durante toda la jornada.

Denunciamos y repudiamos las repulsivas campañas que buscan ensuciar el nombre de luchadores y luchadoras de larga trayectoria revolucionaria al servicio de los intereses del pueblo y de la clase trabajadora. Reivindicamos el compromiso, la conciencia, la trayectoria, la consecuencia y la militancia revolucionaria de nuestro compañero Felipe Morales León. Caminamos con seguridad y con convicción en nuestras ideas debido a que nuestra trayectoria histórica nos ha granjeado el cariño y el aprecio de nuestra clase y de nuestro pueblo. ¡Hacemos un llamado fraterno a todas las organizaciones clasistas, consecuentes, verdaderamente democráticas y revolucionarias a repudiar activamente estas viles difamaciones y a defender a todas las honestas y honestos luchadores de nuestro pueblo! 

4. Repudiamos y rechazamos la calumnia de que nos creemos “dueños de la manifestación” o de que nos arrogamos el “derecho de limitar” la participación de dirigentes políticos. Cualquiera que haya estado el día domingo en la plaza pudo constatar que en la manifestación se encontraban decenas de grupos políticos, con sus lienzos, sus banderas, sus consignas: ¡Y nos parece excelente que  así sea!

Muchas de estas organizaciones hicieron uso de la palabra en nuestro acto, que como ya hemos mencionado, se encontraba abierto para todas las agrupaciones tanto políticas como sociales.

Ahora, es distinto cuando se trata de partidos integrados al actual régimen político y subordinados a los intereses del capital. Más que estar echando mano a extrañísimas teorías conspirativas, los expulsados debiesen preguntarse por su propia conducta política. Todos los partidos que aprobaron la antiobrera Ley de Protección del Empleo, por ejemplo, deben hacerse responsables políticamente frente al pueblo de legislar en función de los intereses de la clase patronal. La lista puede ser interminable, si consideramos las leyes represivas, la acción y omisión en función de preservar a Piñera en la presidencia, el bozal burocrático de las organizaciones sindicales o de masas, el miserable reajuste al sueldo mínimo, la cesantía, el colapso hospitalario, los llamados a la “pacificación” mientras miles de luchadores y luchadoras están tras las rejas, la represión al pueblo mapuche, etc. Reivindicamos y defendemos el derecho fundamental de cualquier manifestación de masas de expulsar a los representantes políticos con credenciales probadas en la defensa del capitalismo. La negación de derechos civiles a los capitalistas y sus representantes políticos, en función de sus intereses de clase, representa la esencia del tipo régimen que buscamos construir: Un gobierno de la clase trabajadora, sobre la base de sus organismos de democracia directa, en contra de la clase dominante actual y todos sus lacayos políticos.

¡Aprobamos derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!

¡Fortalecer y defender a la Primera Línea! ¡Libertad a todos y todas las presas políticas!

¡Por un Gobierno de Las y Los Trabajadoras que disuelva las FF.AA. y de orden!

¡El Pueblo despertó! ¡Juntxs construyamos la Revolución!

Trabajadores y Trabajadoras al Poder.

20 de octubre de 2020.

Revisa también aquí: https://www.facebook.com/notes/trabajadoresas-al-poder/aclaraci%C3%B3n-respecto-de-los-sucesos-del-18-de-octubre-en-plaza-de-la-dignidad/1503290046539061

Compartimos las imágenes:


[1]https://diariovenceremos.cl/2020/10/17/tp-a-un-ano-del-inicio-de-nuestra-revolucion-por-un-gobierno-de-las-y-los-trabajadores-aprobamos-derrocar-a-pinera-y-a-todo-el-regimen-actual/

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