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EDITORIAL

Editorial |Que el 10% sea solo el primer paso, ¡Nosotros y nosotras vamos por todo!

La actual crisis se expresa de tres maneras distintas, aunque indivisibles una de la otra al momento de comprender el por qué del actual estado de la lucha de clases en el territorio.

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Durante el transcurso de la crisis abierta por el avance de la pandemia en el país hemos sostenido, como Diario Venceremos, que esta crisis se expresa de tres maneras distintas, aunque indivisibles una de la otra al momento de comprender el por qué del actual estado de la lucha de clases en el territorio.

En primer lugar, afirmamos que la crisis se expresa como crisis política, ya que durante los últimos años el régimen político venía cargando con el amplio peso de la falta de legitimidad frente a las masas, situación que se profundizó aún más tras el estallido de la Rebelión en octubre pasado, cuando derechamente dicha crisis de legitimidad devino en una profunda crisis de gobernabilidad.

A pesar del paso del tiempo y la llegada de la pandemia a Chile, el régimen, y en específico el gobierno de Piñera, jamás fueron capaces de reponerse del todo del enorme remezón que el pueblo chileno venía dando en las calles desde hace meses, basando sus posibilidades de gobernabilidad en el poder coercitivo ejercido por las FF.AA. y las alianzas establecidas con aquellos partidos que otrora ejercían la “oposición”.

Como la pandemia y el pésimo manejo del gobierno no hicieron más que profundizar esta crisis, podemos afirmar que el reciente debate parlamentario respecto al Retiro del 10% de los fondos de pensiones y las enormes fisuras y contradicciones que abrió en el seno de los partidos oficialistas, no son más que una expresión de ella, demostrando además el actual estado de la lucha de clases, en el cual el gobierno de Piñera parece encontrarse sin salidas y los partidos oficialistas sin capacidad para operar a su favor en el campo legislativo.

Al presentárseles en todo su alcance el poder del pueblo movilizado durante las jornadas del 14 y 15 de julio, muchos parlamentarios – tanto de “oposición” como del oficialismo – votaron a favor de legislar no por un verdadero convencimiento en acabar con las AFP, sino más bien por temor a las consecuencias que su postura negativa podrían provocar en la rabia popular. Ejemplos de esta situación son las declaraciones de Mario Desbordes, presidente de Renovación Nacional que constantemente ha brindado alocuciones a los medios de prensa calificando a algunos militantes de su partido como “faltos de calle”, al no querer escuchar la “voz popular” y, sobre todo, culpándolos de no conocer las capacidades de la clase trabajadora a la hora de protestar por lo que le pertenece.

Rodolfo Carter, alcalde perteneciente a la bancada UDI, emitió durante la semana declaraciones que van en el mismo tono de Desbordes, al expresar que “el próximo lunes se acabará Chile” si los parlamentarios no eran capaces de votar a favor de legislar el retiro de los fondos de pensiones.

Miedo, por donde se le mire. Este miedo proveniente de las esferas más conservadoras del espectro político institucional, que incluso tiene a fascistas de tomo y lomo como Iván Moreira planteando soluciones intermedias, no es más que la expresión misma del actual desenvolvimiento de la lucha de clases y la deriva política a la cual se encuentra sometido el régimen.

De todas maneras, si el problema fuese sólo político encontrarían de alguna u otra manera la salida a sus problemas, pero como hemos afirmado en párrafos anteriores, asistimos actualmente a una concatenación estructural de tres crisis a la vez, y es tanto política como sanitaria y económica.

El debate parlamentario respecto al Retiro de los Fondos de las AFP remeció también las bases económicas en las cuales está sostenido el país, y develó consigo el pilar fundamental en los que descansa el modelo capitalista chileno. En el mismísimo instante que el debate sobre el retiro de estos fondos comenzó a asomarse en los medios y a tomar fuerza aparecieron también los empresarios, quienes desesperados no tardaron en hacerse notar públicamente mediante una Carta al Director publicada en el diario El Mercurio, bastión informativo de la burguesía desde sus inicios como medio escrito.

En dicha misiva, 15 representantes de los más grandes gremios empresariales del país expresan su preocupación ante lo que califican “el principio del fin” en caso de aprobarse el retiro de fondos de pensiones, dejando, según ellos, como principales afectados a la clase trabajadora y la estabilidad económica y política del país.

Resulta paradójico, por decir lo menos, que los grandes empresarios se muestren ahora preocupados por la deriva a la cual puede quedar sometida la clase trabajadora, mientras esos mismos trabajadores y trabajadoras deben movilizarse por millones hacia sus puestos de trabajo sin mayores regalías para evitar el contagio en el transporte público. Jamás los escuchamos hablar de horarios diferenciados de ingreso a las empresas, de apoyos en concreto a las familias más afectadas; sino más bien los vimos aplaudir una ley que endosa el cuidado de las y los trabajadores desempleados en fondos creados por ellos mismos, mientras intentaban reabrir los centros comerciales para “echar a andar la economía”.

Esta preocupación por la institucionalidad de larga data y la familia chilena no es más que un ardid de lo más bajo, una falacia alarmista que sólo pretende generar caos y preocupación en torno al posible retiro de un porcentaje de nuestros fondos de pensiones. Frente a un modelo de pensiones absolutamente deslegitimado por el pueblo en su conjunto, los argumentos políticos van desapareciendo y no queda más que echar mano a añejas fórmulas económicas y la tan manoseada “institucionalidad”.

No es menor su preocupación, tienen razones para hacerlo. Sólo un 10% del fondo total de pensiones representa más de 3.4 billones de dólares en activos, la mayoría de los cuales termina invirtiéndose en sus propias empresas.

Las AFP son el molino de agua que otorga activos frescos a las inversiones del gran empresariado local, la “gallina de los huevos de oro” que les permite echar a andar la máquina de sus miles de empresas, bajo la promesa de multiplicar dichos activos para así mejorar el fondo global de pensiones. Un eventual retiro de un miserable 10% de nuestros fondos de pensiones pone en jaque gran parte de su negocio. Es evidente que saldrán a respaldarlo a como dé lugar.

El vergonzoso lobby empresarial realizado durante los últimos días en el Parlamento es un claro ejemplo de la defensa a rajatabla que pretenden hacer del modelo que tantos réditos les ha otorgado.

Por último, toda esta problemática se ve agudizada por la actual situación de la pandemia, que está absolutamente lejos de acabarse. A día de hoy son más de 8.000 los fallecidos por Covid-19 en el país, sumándose a una larga lista de más de 300.000 contagiados.

Aunque el Ministerio de Salud afirme que existe una leve mejoría, y por lo mismo comiencen a preparar las condiciones para el desconfinamiento, lo cierto es que en las regiones donde se está intentando esa medida – Los Ríos y Aysén – rápidamente se reactivaron los casos. Esto quiere decir que la pandemia “va para largo”, la experiencia de otros países así lo demuestra, por lo que sus implicancias en la profundización de la crisis económica y política seguramente continuarán presentes.

Frente a este escenario de crisis integral del régimen, que se expresa con especial claridad durante esta semana con el debate por el retiro de los fondos de pensiones,

¿QUÉ ANALIZAMOS Y PROPONEMOS NOSOTROS Y NOSOTRAS COMO DIARIO VENCEREMOS?

En primer término, consideramos relevante posicionar dicho debate en un marco de análisis más amplio, que para nosotros es la Rebelión Popular y la apertura de un periodo revolucionario a nivel mundial. Consideramos que el avance de la discusión parlamentaria respecto al retiro de los fondos y su aprobación en la Cámara de Diputados y Diputadas, es una victoria popular, como decíamos más arriba, el miedo a un «nuevo estallido social» pone nerviosos a quienes hoy buscan sostener, en plena crisis, el sistema. Pero además, la fuerza con la que el pueblo salió estos últimos días, los levantamientos populares que se desarrollaron a nivel nacional, apuntalaron la votación y lo seguirán haciendo en las discusiones que vienen. Así lo han dicho Portuarios y Mineros, así se preparan hoy los organismos territoriales para expresar con movilización que van por todo.

Debemos ser claros en este punto, no sólo la pandemia empuja a diversos sectores parlamentarios a tomar postura respecto al retiro de fondos, lo hace también la Rebelión Popular. Estamos totalmente seguros que, de no mediar la enorme movilización popular de octubre hasta la fecha, seguramente una propuesta de este estilo hubiera muerto rápidamente en las cámaras parlamentarias, a pesar de la crisis abierta por la pandemia.

De todas maneras, y si bien la propuesta no surge directamente de un proceso de movilización constante del pueblo, evidentemente es un producto derivado de la larga lucha que viene desarrollándose desde el 2016 hasta la fecha por acabar con el actual sistema de pensiones y las AFP. Por lo mismo es que, apenas la propuesta fue aprobada en una primera instancia en la Cámara de Diputados, el pueblo salió a las calles a levantar barricadas y desarrollar la violencia de masas, situación que se vio corroborada con la espontánea celebración en las calles de Chile al momento de aprobarse la propuesta en específico.

Es necesario, eso sí, “poner la pelota contra el piso”. Retirar el 10% de nuestros fondos de pensiones no representa, en lo concreto, una tremenda solución. La mayor parte de las y los cotizantes poseen muy pocos fondos en sus pensiones, merced de la enorme especulación que durante décadas han hecho con ellos los grandes grupos económicos del país, por lo que la solución sería meramente coyuntural y transitoria. Aún así, creemos legítimo el retiro de esta parte de las pensiones, que representa parte de la fuerza de trabajo que es quitada forzozamente todos lo meses por las AFP, más aún cuando el gobierno desarrolla una serie de propuestas que no son más que deudas, miseria, hambre y represión.

Creemos que se debe analizar esta coyuntura desde un marco aún más amplio, separándola de la discusión económica a la cual intentan sumergirnos la gran empresa y el gobierno y llevándola al campo desde el cual cobra sentido: el campo político.

En aspectos políticos, como decíamos anteriormente, el avance de una medida de este tipo no representa más que la deriva política y cultural en la cual se encuentran sumergidos los defensores de las AFP, y eso como clase trabajadora debemos aprovecharlo. Hoy más que nunca se escucha fuerte y claro la necesidad de acabar de una vez por todas con este sistema productor de miseria, y el 10% debe ser considerado sólo como una medida transitoria, para avanzar en un mediano plazo hacia un sistema de pensiones controlado a favor del pueblo y no de la burguesía.

Para lograr aquello, evidentemente el gobierno criminal de Piñera debe caer, ya que son la principal piedra de tope que impide dar “el golpe de gracia” a este sistema. Tanto el gobierno como el actual sistema de pensiones son partes constituyentes del mismo régimen, por lo cual deben ser derribados por igual.

Avanzar hacia el fin del régimen criminal de Piñera y de las AFP no será tarea fácil, sin duda, y puede que nuestros esfuerzos “choquen en roca” en algún momento. De todas maneras, desde octubre hasta la fecha el pueblo movilizado ha demostrado con creces su capacidad para sortear cualquier obstáculo, y ni siquiera la pandemia, la fuerza represiva de pacos y milicos , el miedo y criminalización que intentan instaurar los medios masivos de comunicación fueron capaces de detener a las y los miles que salieron a las calles durante las jornadas del 14 y 15 de julio.

Esta fuerza que incuba nuestro pueblo día a día por la rabia acumulada en años de desigualdad que se han develado en su más cruda realidad durante la pandemia necesita objetivos claros. En el horizonte se observa el fin de las AFP, pero dicho fin debe ir apuntalado con propuestas concretas para hacer frente a la crisis unidos como clase trabajadora.

Entre nuestras propuestas, y tal como hemos afirmado en otras editoriales, como Diario Venceremos considerados absolutamente relevante avanzar hacia la construcción de un Frente Único. Éstos, que pueden ser llamados como se quiera, deben ser la síntesis organizativa de amplios sectores de masas, que en estos momentos hacen frente a la pandemia de forma parcializada. Ya sea desde el sector de la salud, o del retail, de la educación, de organizaciones territoriales o del más amplio espectro de la clase trabajadora, deben buscar converger hacia plataformas que aúnen objetivos estratégicos, con capacidad de movilización real y la posibilidad de hacer frente al gobierno de Piñera para avanzar hacia un gobierno de las y los trabajadores, echando abajo el actual gobierno. Creemos que sobre la base de los organismos que el pueblo se ha dotado en estos meses, articulados en un Frente Único, debemos no solo sacar al gobierno de Piñera, si no que construir un Gobierno de Trabajadores y Trabajadoras que lleve adelante el programa que ha levantado el pueblo en estos meses.

Dicho Frente será sin duda el fruto de un arduo trabajo, y evidentemente no se construirá de un día para otro, pero ya comienzan a aflorar experiencias concretas de unidad en la movilización, como lo son las Asambleas Territoriales, los Comités de Emergencia Territoriales y de Salud, las Ollas Comunes o los Centros de Acopio, muchas de estas experiencias coordinadas unas con otras. En momentos como éste nuestro deber como sectores movilizados y revolucionarios es poner los puntos en común por delante de nuestras diferencias, las mismas que durante años han impedido la unidad en el seno del pueblo.

¿Y una vez conformado un Frente Único de Emergencia hacia dónde debemos apuntar?

Hacia el fin de todo aquello que está mal, y que ha provocado que nuestras y nuestros hermanos de clase mueran por miles durante esta pandemia; y muchos otros mutilados, encarcelados y asesinados durante los meses más álgidos de la Rebelión. El sistema capitalista en Chile evidentemente posee fecha de caducidad, ya no aguantamos vivir como lo hacíamos antes de octubre, pero sólo con el fin del neoliberalismo no alcanza, el capitalismo como sistema debe acabarse en nuestro territorio y en el mundo si realmente queremos una vida digna para nuestro pueblo. Pero como dijimos más arriba, debemos desde este Frente Único de Emergencia instalar un gobierno de trabajadores y trabajadoras.

Para dicho fin, hemos establecido ciertas tareas fundamentales, como puente a una transformación revolucionaria del sistema chileno, bases estructurales que apunten a desmantelar  el sistema capitalista en el país, las cuales podríamos resumir en:

  • Creación de un sistema de salud único, que apunte a la expropiación y control estatal de toda la infraestructura e insumos de las grandes empresas de la salud privada en Chile, las mismas que han lucrado con la salud de miles de personas durante la pandemia.
  • Expropiación del gran capital junto a las AFP y las industrias estratégicas, para otorgar liquidez y financiamiento a planes estatales destinados a hacer frente a la crisis sanitaria, sin mediar la voluntad de la gran empresa de por medio.
  • Expropiación de la banca y el comercio exterior, para asegurar así la cadena de pagos y evitar, de paso, el aprovechamiento desmesurado que los bancos privados pretenden hacer de la crisis en complicidad con el gobierno, entregando créditos para subsanar las necesidades económicas de millones de personas en medio de la pandemia.
  • Profundización y multiplicación de los Comités de Emergencia en centros de salud, trabajo y territorios, con el fin último de avanzar hacia la conformación de un Frente Único.

Estas medidas, que hemos mencionados en anteriores editoriales, pero consideramos siguen totalmente vigentes como solución a la crisis, sólo podrán lograrse mediante la fuerza del pueblo movilizado y organizado, sin mediar ni esperar que desde los poderes del Estado se realice un primer paso que probablemente jamás llegará.

Por lo mismo, nuestro llamado es a no conformarnos con un 10% ni con las escuálidas medidas del gobierno, sino que, a posicionar la totalidad de nuestra lucha como elemento central, con la caída de Piñera y de las AFP como tarea más urgente y necesaria para avanzar hacia un gobierno de las y los trabajadores.

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Editorial | ¡Se derrumban! ¡Se tienen que ir! ¡Tienen que pagar!

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

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El mantenimiento del actual régimen político se ha vuelto insostenible

Durante la semana pasada, dos menores de edad dependientes del Sename fueron baleados por carabineros en Talcahuano. El hecho -que tuvo una inmediata y combativa respuesta de masas- determinó la salida de Rozas y su recambio por el general Yáñez en la dirección de la criminal institución policial.

Es claro que por medio de esta maniobra el gobierno buscaba “descomprimir” la situación, instalando la idea de una “asunción de responsabilidad” por parte de la institución a través de la salida del director general. El estrepitoso fracaso de la maniobra quedó demostrado el mismo viernes en distintos puntos del país, y fundamentalmente, en el centro de Santiago, donde miles se congregaron en una combativa jornada al grito de ¡Fuera Piñera! ¡Juicio y castigo a los asesinos del pueblo! ¡Libertad a los presos y presas políticas de la Rebelión Popular! El objetivo de la acción: La Moneda.

Esta respuesta nos muestra que la revolución ha impuesto una conclusión categórica en la conciencia del Pueblo Trabajador: Ya no basta con las simples “remociones”; de nada sirven las maniobras ni las reformas cosméticas donde sale uno y entra otro igual.

Los responsables políticos de la brutalidad se tienen que ir y tienen que pagar por todos sus crímenes.

La descomposición de carabineros, las fuerzas armadas y el aparato represivo en general es una manifestación abierta de que la tendencia al derrumbe del actual régimen es imparable. Esta tendencia se expresa de igual forma en la crisis política que ha generado la discusión respecto del segundo retiro del 10% de las AFP. La maniobra de la presentación del proyecto de retiro del gobierno responde al afán de intentar un repliegue ordenado -que ya venían exigiendo los capitalistas desde hace semanas por medio de las editoriales de los grandes medios- ante una derrota inminente.

La disputa ejecutivo-parlamento que se intenta perfilar como la panacea de todos los males (por medio de eufemismos como el “parlamentarismo de facto” o la “constitución paralela”) no representa más que el extravío de un régimen que ha perdido toda capacidad de arbitrar el conflicto de clases, es decir, no constituye una disputa de poder real. Por esta razón, las precarias conspiraciones parlamentarias para acabar anticipadamente con el mandato de Piñera se estrellan siempre contra la propia debilidad de los conspiradores. Queda claro que ni el oficialismo ni la oposición tienen capacidad alguna de recomponer el arbitraje político que por esencia está llamado a desempeñar el Estado bajo la dictadura del capital. La reiterativa amenaza de recurrencia al Tribunal Constitucional por parte de Piñera representa un callejón sin salida: al pretender pugnar con las masas a través de este mecanismo, dejará inmediatamente expuesto al órgano -garante institucional último de la constitución pinochetista- como un tigre de papel, lo que contribuirá enormemente al desenvolvimiento mucho más abierto de la verdadera disputa de poder que subyace toda la crisis actual: Poder burgués contra el ascenso todo el pueblo trabajador. La lucha de clases actúa como factor decisivo de disolución de todo el orden social actual.

El Tribunal Constitucional, la «añeja» institución que tendrá que deliberar respecto al Segundo Retiro del 10% a petición del Ejecutivo. Foto: Agencia Uno.

Es claro que en este escenario de derrumbe ya no puede prosperar ningún “arbitraje” de la lucha de clases por medio de los mecanismos estatales. Por el contrario, lo que sí va tomando forma concreta es la caída de Piñera y de todo el régimen actual por medio de la fuerza incontenible de la presión popular y los métodos de la rebelión. En la situación actual, los explotadores temen por sobre todas las cosas un nuevo ascenso colosal de la lucha popular. El desenvolvimiento de la situación internacional ha contribuido a exacerbar hondamente dichos temores.

El alcance y colosal extensión de la crisis capitalista, catastróficamente profundizada con la llegada de la pandemia, ha colocado de manifiesto frente a millones de trabajadores y trabajadoras alrededor del mundo el absoluto agotamiento de todo el orden capitalista de dominación. Los recientes levantamientos en Perú y Guatemala constituyen síntomas irrefutables de la invencible tendencia mundial al fortalecimiento de la Rebelión Popular, y señalan la hoja de ruta más efectiva para los pueblos y las masas trabajadoras de América Latina:

¡Es momento de golpear duramente a los explotadores! ¡Sólo por medio de la acción directa podremos conquistar nuestras reivindicaciones! ¡Ha llegado la hora de imponer nuestra salida frente a la crisis!

La lucha por juicio y castigo contra los represores y todos los responsables políticos de la brutalidad contra el pueblo coloca en perspectiva el surgimiento de tribunales populares que se hagan cargo de decidir y ejecutar dichas resoluciones sobre los marcos de un nuevo poder. El derrumbe del saqueo institucionalizado contra las y los trabajadores que representa el sistema de las AFP coloca en perspectiva la lucha por la expropiación del capital y la nacionalización de la banca, los fondos de pensiones y todo el sistema financiero, en miras a la reorganización completa de la sociedad sobre las bases de un nuevo poder. Todo el trasfondo histórico de la crisis actual apunta hacia la destrucción del régimen actual y su reemplazo por un Gobierno de Las y Los Trabajadores, es decir, la imposición del poder real de la clase trabajadora sobre la base de sus propios órganos y todo el pueblo en armas, como única salida realista frente a la crisis actual.                                                       

                                                      

El Congreso ardiendo en Guatemala. Expresión concreta del sostenido ascenso de la Rebelión en distintos países de Latinoamérica. Foto: AP.

¡Fuera Piñera! ¡Abajo todo el régimen de represión e impunidad! ¡Huelga General! Por medio de la lucha concreta y la organización popular en miras de la conquista de todas nuestras demandas, impulsemos la construcción de un gran Frente del Pueblo y de Las y Los Trabajadores para imponer nuestra salida frente a la crisis.

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Editorial | ¡Disolución de la policía bajo un Gobierno de la Clase Trabajadora!

En las actuales condiciones de decadencia mundial del capitalismo, el problema de la brutalidad policial no constituye un fenómeno aislado, es decir, determinado por factores puramente nacionales. La crisis mundial empuja a los capitalistas al fortalecimiento de sus organismos represivos.

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Durante la tarde de ayer miércoles tuvimos noticia de nuevos casos de brutalidad policial y estatal: Desde la madrugada se conoció el fallecimiento en prisión de Keysi Vigoroux, interna que padecía un cáncer en etapa terminal, tras meses de luchar por un indulto presidencial que jamás llegó. Durante la tarde se difundió ampliamente un video que muestra a funcionarios de carabineros disparando contra un grupo de menores residentes de un hogar del Sename en Talcahuano, hechos que acabaron con dos menores baleados por los funcionarios. Hasta el momento, estos hechos han determinado una enérgica respuesta de masas, la salida del director de carabineros y el adelantamiento del toque de queda en todo el gran Concepción como forma de evitar un levantamiento popular.

Lamentablemente, esta clase de hechos vienen repitiéndose con una frecuencia cada vez mayor. Hace sólo un par de semanas, carabineros intentó asesinar a un joven manifestante lanzándolo por un puente al río Mapocho en Santiago, lo que sumado a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos desde hace un año, la brutalidad policial en Wallmapu, los conocidos casos de corrupción que involucran a la institución, la cantidad de funcionarios y oficiales procesados (incluidos altos mandos y ex directores), han colocado a la orden del día la discusión respecto de qué hacer con este órgano policial. Desde los sectores reformistas y democratizantes (PC, FA), se apunta hacia la necesidad de una “reforma”, una “refundación” o una “democratización” de la policía en los marcos del actual estado burgués. ¿Es esto posible? ¿Deben los trabajadores y trabajadoras prestar atención a las propuestas de quienes se presentan como sus auténticos “aliados” y “representantes”?

En primer lugar, debemos considerar que, dado el carácter de la presente revolución, la clase trabajadora no cuenta con “aliados” genuinos entre las clases poseedoras y explotadoras. Este hecho determina que todo problema político fundamental (como la reforma de la policía) conduzca hacia el problema del poder, es decir, quién tiene el poder para implementar esta clase de decisiones. Por esta razón, el único programa viable para la resolución de la crisis actual es el de la concentración de todo el poder en manos de la clase proletaria. De nada nos sirven los cantos de sirena de las propuestas de “reformar” carabineros, de “democratizar” la institución o de someterla al imperio de un inexistente poder de la “sociedad civil”.

En las actuales condiciones de decadencia mundial del capitalismo, el problema de la brutalidad policial no constituye un fenómeno aislado, es decir, determinado por factores puramente nacionales. La crisis mundial empuja a los capitalistas al fortalecimiento de sus organismos represivos, como último recurso para imponer frente a las masas todo el programa de saqueo y superexplotación a la que la propia situación objetiva les arrastra. Todas las rebeliones populares en curso alrededor del globo dan cuenta de esta realidad, colocando transversalmente en cuestión el rol de todos los aparatos armados de defensa del orden capitalista, y poniendo en perspectiva histórica el armamento concreto de las masas populares (EE.UU., México, Perú, Colombia, Chile, por nombrar algunos ejemplos recientes).

Por otra parte, la inviabilidad histórica de todas las propuestas de reformas democratizantes ha quedado de manifiesto en el hecho de que los mismos que hoy se llenan la boca hablando de la “refundación” de carabineros (PC, Frente Amplio), han apoyado la legislación represiva y de súper explotación durante todo el último año (anti capuchas, anti saqueo, anti barricadas, protección del empleo).

Seamos realistas: no hay ni reforma ni refundación posibles de una policía cuya función es servir como brazo armado para la defensa de los mezquinos intereses de una clase lumpenezca, criminal, corrupta, parasitaria e improductiva: la actual burguesía. Debemos abocarnos a preparar sistemáticamente una intervención histórica de la clase trabajadora que destruya el actual régimen hasta sus cimientos, y que lo reemplace por un régimen de nuevo tipo: Un Gobierno de Las y Los Trabajadores, que disuelva a carabineros y todas las actuales fuerzas armadas, y cuya defensa esté puesta en manos de todo el pueblo en armas.

Afiche de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

La intensificación de la brutalidad policial constituye un llamado urgente a la acción. Las tareas del momento se encuentran determinadas por la organización y la movilización de pueblo. Concretamente, se debe trabajar arduamente en la construcción y el fortalecimiento de las asambleas populares junto al impulso de comités de acción en los centros laborales, cuya orientación esté puesta en organizar la lucha por la libertad de las y los presos políticos de la rebelión y del pueblo mapuche (exigiendo la amnistía general de las y los luchadores como primer paso), en preparar de inmediato las acciones de protesta en contra de los crímenes de carabineros y el Estado (movilización fuera de las comisarías, centros penitenciarios y del sename y edificios gubernamentales. ¡Derrotar en las calles el toque de queda, como hicimos el año pasado!), en organizar grupos y equipos de autodefensa territoriales y en los centros de trabajo, que constituyan la primera línea de enfrentamiento contra la represión, y en colocar toda esta perspectiva en función de desarrollar la convocatoria del 10 de diciembre hacia la Huelga General por Amnistía total a las y los luchadores, juicio y castigo a los represores, ¡Fuera Piñera y todo el régimen actual!.
¡Hoy más que nunca debemos impulsar con fuerza el Frente Único contra la brutalidad policial, los crímenes del Estado y por ¡Fuera Piñera! a través de la acción y la lucha en las calles!.

¡Amnistía Total! ¡Huelga General! ¡Fuera Piñera!
¡Juicio y castigo para los represores y asesinos del Pueblo!
¡Gobierno de Las y Los Trabajadores que disuelva las actuales FF.AA. y de orden!

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TP | Aclaración respecto de los sucesos del 18 de octubre en Plaza de la Dignidad

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Frente a la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto, como Trabajadores y Trabajadoras al Poder declaramos:

1. Como organización nos hicimos presentes durante la jornada del 18 de octubre en la plaza de la Dignidad, con el objetivo de participar de la manifestación en conmemoración del primer año del inicio de la revolución en nuestro país. En el marco de nuestras actividades previstas para aquella jornada, instalamos desde antes del mediodía en las inmediaciones de la plaza nuestro “Camión del Pueblo”, iniciativa tendiente a colocar una tribuna abierta para la agitación política, tribuna desde la cual pudieron expresar sus planteamientos durante toda la jornada una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales, las familias de presos, presas y mártires de la rebelión, además de expresiones artísticas firmemente comprometidas con las luchas del pueblo. La reivindicación de esta iniciativa por parte de nuestra organización fue clara y abierta desde un inicio, expresándose por medio de la presencia de nuestros símbolos, banderas, lienzos y discursos. La totalidad de las organizaciones que solicitaron un espacio para hacer uso de la palabra en nuestro acto tuvieron la posibilidad de expresarse abiertamente.

El contenido fundamental de dicha agitación estuvo marcado por el llamado a votar Apruebo, a develar los límites y las trampas del actual proceso constituyente, a no soltar las calles, a seguir impulsando con más fuerzas que nunca la caída de Piñera y de todo el ŕegimen actual, a seguir luchando por la libertad de las y los presos políticos; a defender y fortalecer todas las legítimas expresiones de lucha y autodefensa de nuestro pueblo, y a reafirmar nuestra perspectiva de un Gobierno de Las y Los Trabajadores que lleve este proceso revolucionario hasta la victoria, por medio del aplastamiento de todos los actuales partidos del régimen, integrados al estado y subordinados a los intereses del capital[1].

2. Aproximadamente a las 12:15 hrs, se desplazaba el candidato presidencial del partido comunista Daniel Jadue en el sector donde se encontraba instalado el Camión del Pueblo. Al percatarse de su presencia, un grupo de compañeros y compañeras se acercó a increparlo, enrostrándole principalmente sus declaraciones de días anteriores, en las que realizó un llamado abierto a “aislar y condenar la violencia en las manifestaciones”. Estas declaraciones constituyen de por sí un hecho gravísimo, toda vez que se enmarcan en la línea que han venido impulsando la totalidad de los partidos del régimen en función de criminalizar toda legítima expresión de protesta popular. En esta línea, se enmarcan las odiosas leyes antiprotesta sancionadas por el congreso durante este año, como también la situación que enfrentan miles de compañeros y compañeras presas por luchar.

De igual modo, parte de quienes se acercaron a increpar a Jadue eran ex estudiantes estafados por la universidad ARCIS, quienes le enrostraron al candidato la responsabilidad política del partido comunista ante la quiebra de esta institución, que dejó a cientos de estudiantes sin poder terminar sus carreras.

Ante esta situación, se produjeron agresiones por parte del círculo de seguridad de Jadue hacia las y los manifestantes que se encontraban encarándolo. En estos momentos, es que nuestro compañero Felipe Morales León, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder, interviene junto a otros compañeros con el objetivo de detener estas agresiones. Desde ya manifestamos con absoluta claridad que en ningún momento nuestros militantes agredieron a Jadue, sino por el contrario, buscaban evitar que su círculo siguiera violentando a las y los manifestantes que se encontraban enrostrándole abiertamente las situaciones antes descritas. Estos hechos se generaron frente a la estatua de Baquedano. Frente a este escenario, se generó una reacción espontánea de masas que acabó expulsando a Jadue del lugar.

3. Denunciamos y repudiamos la miserable calumnia y provocación lanzada ayer lunes 19 de octubre desde redes sociales oficiales del partido comunista (cuenta de facebook e instagram de Juventudes Comunistas de Recoleta), las funas “anónimas” que se han hecho circular en contra de nuestro compañero Felipe Morales, en las que se le sindica como provocador de derecha, y las múltiples amenazas, amedrentamientos e intimidaciones cobardes recibidas por este compañero militante de nuestra organización durante las últimas horas. Repudiamos con firmeza todas estas provocaciones rastreras y matonescas, y queremos expresar con absoluta claridad que hacemos responsables políticamente respecto de la integridad de nuestros militantes a todos quienes han hecho circular esta sarta de repulsivas calumnias.

Denunciamos y repudiamos la repugnante maniobra que busca enlodar el carácter y el sentido de nuestro acto político del 18 de octubre, realizado desde nuestro “Camión del Pueblo”, por medio de las más sucias difamaciones que sindican a nuestra militancia consumiendo alcohol y drogas. Todos y todas las asistentes a la plaza y a nuestro acto ese día pudieron comprobar que nuestra actividad era libre de consumo de alcohol y drogas. Desde nuestra perspectiva, el consumo de alcohol y drogas representa un serio problema para el desarrollo de las jornadas de manifestación y protesta en la plaza, toda vez que le resta combatividad a las concentraciones, sirviendo de esta forma a los intereses de quienes desde sus puestos de poder en el actual régimen llaman a “aislar a los pacíficos de los violentistas”. Como Trabajadores y Trabajadoras al Poder somos conscientes de este problema, y creemos que para revertir toda esta lógica nefasta para el movimiento (y muy funcional a los intereses de la burguesía) las organizaciones tenemos el deber de ser un aporte a la politización de las jornadas. Todo el sentido de nuestra agitación durante el día 18 perseguía el objetivo de impregnar la conmemoración de un profundo sentido político, de protesta, combativo, de lucha directa y frontal, sobre la base de la consigna ¡Apruebo derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!.

Hacemos un llamado abierto al pueblo y a todas las organizaciones del campo popular a combatir activamente este tipo de planteamientos, que buscan dividir las manifestaciones entre “pacíficos” y “violentos”. Esta estrategia es absolutamente funcional a los intereses del bloque en el poder, ya que  justamente persigue debilitar el potencial revolucionario de las luchas de masas, tratando de desviar el curso del actual proceso por una vía institucional diseñada a la medida de los grandes empresarios.

Rechazamos desde ya los intentos malintencionados de incitar a confusiones respecto de estos hechos, involucrando a compañeros y compañeras que nada tuvieron que ver con los sucesos de aquel día, con el objeto de sembrar un manto de dudas y desconfianza en relación a la presencia del camión y los objetivos reales de nuestra intervención. En este sentido, nos vemos en la obligación de aclarar que la Fonda Permanente “La Popular” nada tiene que ver ni con el camión, ni con el acto, ni con nuestra organización. El Camión del Pueblo se mostró desde un inicio y durante todo el día abiertamente como una iniciativa de Trabajadores y Trabajadoras al Poder. Así consta a las miles de personas que se hicieron parte de nuestro acto durante toda la jornada.

Denunciamos y repudiamos las repulsivas campañas que buscan ensuciar el nombre de luchadores y luchadoras de larga trayectoria revolucionaria al servicio de los intereses del pueblo y de la clase trabajadora. Reivindicamos el compromiso, la conciencia, la trayectoria, la consecuencia y la militancia revolucionaria de nuestro compañero Felipe Morales León. Caminamos con seguridad y con convicción en nuestras ideas debido a que nuestra trayectoria histórica nos ha granjeado el cariño y el aprecio de nuestra clase y de nuestro pueblo. ¡Hacemos un llamado fraterno a todas las organizaciones clasistas, consecuentes, verdaderamente democráticas y revolucionarias a repudiar activamente estas viles difamaciones y a defender a todas las honestas y honestos luchadores de nuestro pueblo! 

4. Repudiamos y rechazamos la calumnia de que nos creemos “dueños de la manifestación” o de que nos arrogamos el “derecho de limitar” la participación de dirigentes políticos. Cualquiera que haya estado el día domingo en la plaza pudo constatar que en la manifestación se encontraban decenas de grupos políticos, con sus lienzos, sus banderas, sus consignas: ¡Y nos parece excelente que  así sea!

Muchas de estas organizaciones hicieron uso de la palabra en nuestro acto, que como ya hemos mencionado, se encontraba abierto para todas las agrupaciones tanto políticas como sociales.

Ahora, es distinto cuando se trata de partidos integrados al actual régimen político y subordinados a los intereses del capital. Más que estar echando mano a extrañísimas teorías conspirativas, los expulsados debiesen preguntarse por su propia conducta política. Todos los partidos que aprobaron la antiobrera Ley de Protección del Empleo, por ejemplo, deben hacerse responsables políticamente frente al pueblo de legislar en función de los intereses de la clase patronal. La lista puede ser interminable, si consideramos las leyes represivas, la acción y omisión en función de preservar a Piñera en la presidencia, el bozal burocrático de las organizaciones sindicales o de masas, el miserable reajuste al sueldo mínimo, la cesantía, el colapso hospitalario, los llamados a la “pacificación” mientras miles de luchadores y luchadoras están tras las rejas, la represión al pueblo mapuche, etc. Reivindicamos y defendemos el derecho fundamental de cualquier manifestación de masas de expulsar a los representantes políticos con credenciales probadas en la defensa del capitalismo. La negación de derechos civiles a los capitalistas y sus representantes políticos, en función de sus intereses de clase, representa la esencia del tipo régimen que buscamos construir: Un gobierno de la clase trabajadora, sobre la base de sus organismos de democracia directa, en contra de la clase dominante actual y todos sus lacayos políticos.

¡Aprobamos derrocar a Piñera y a todo el régimen actual!

¡Fortalecer y defender a la Primera Línea! ¡Libertad a todos y todas las presas políticas!

¡Por un Gobierno de Las y Los Trabajadoras que disuelva las FF.AA. y de orden!

¡El Pueblo despertó! ¡Juntxs construyamos la Revolución!

Trabajadores y Trabajadoras al Poder.

20 de octubre de 2020.

Revisa también aquí: https://www.facebook.com/notes/trabajadoresas-al-poder/aclaraci%C3%B3n-respecto-de-los-sucesos-del-18-de-octubre-en-plaza-de-la-dignidad/1503290046539061

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[1]https://diariovenceremos.cl/2020/10/17/tp-a-un-ano-del-inicio-de-nuestra-revolucion-por-un-gobierno-de-las-y-los-trabajadores-aprobamos-derrocar-a-pinera-y-a-todo-el-regimen-actual/

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