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Contar mi Verdad|Denuncian por Violencia fisica y psicológica a cantautor Kaskivano

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Desde una Publicación en redes sociales Natalie Pincheira cuenta su verdad y relatando distintos hechos de violencia hacia ella y su hija del ‘reconocido’ cantautor Kaskivano.

Dejamos con ustedes la Declaración y el relato de Natalie:

DECLARO: KASKIVANO AGRESOR

Mi nombre es Natalie Pincheira, y necesito contar mi verdad.
Mi relación de pareja tuvo una duración de siete años con el cantautor Marcelo Castillo “Kaskivano” con quien tengo una hija y con quien viví violencia intrafamiliar.

Ya ha pasado más de un año del quiebre de la relación. Decidir llevar todo esto a una instancia judicial me obligó a armarme de valor y atreverme hablar. La resolución del caso desembocó en una medida cautelar hacia mí —aún vigente—, y visitas directas y regulares con mi hija bajo la supervisión de un familiar cada 15 días. En dicho proceso también se determinó que él debía seguir un tratamiento psicológico, con indicación de tratamiento siquiátrico. Sin embargo, hasta ahora, no he observado cambios, esto es algo que no ha parado y que necesito poner fin, por eso esta declaración.

Como mamá y como mujer que ha vivido violencia intrafamiliar durante esta relación, quiero dejar de ser cómplice por mi silencio, silencio que a él tanto le acomodó y sigue acomodando. Quiero dejar de lidiar con el constante lavado de imagen que él hace hablando de humanidad, de conciencia, de política y quiero desmentir un entramado de historias falsas que él ha ido creando para blanquear su imagen, tanto en la esfera pública como en los círculos cercanos y comunes, donde se observan inconsistencias que nos repercuten, tanto a mí como a mi hija.

Nuestra relación comenzó y al poco tiempo nos fuimos a vivir a Santiago, como primera experiencia de este tipo para mí. Las primeras manipulaciones fueron solapadas, casi imperceptibles. A él le daba “miedo” que yo saliera. Un día salí sola a dar una vuelta por la calle San Diego, y mientras yo miraba unas bicicletas llegó llorando a buscarme porque “algo malo” me podía pasar y él no quería perderme, prefería que estuviéramos siempre cerca. Yo lo encontré extraño, porque estaba acostumbrada a recorrer sola, sin embargo encontré tierno que se preocupara tanto por mía medida que transcurría el tiempo, Kaskivano se mostraba muy aprensivo, me iba a dejar y a buscar a todos lados y me llamaba insistentemente cada vez que salía “solo para saber cómo estaba” ya que de verdad él expresaba que le tenía miedo a la muerte. Yo trataba de comprender y empatizar con su modo de sentir, sin darme cuenta de todo lo que se venía.

El problema se hizo más visible cuando comenzaron las discusiones. Yo no debía enojarme, y si pensaba diferente no podía tomar espacio o salir a dar una vuelta para pensar y resolver mejor. Si había una discrepancia había que arreglarla inmediatamente, si no él se desesperaba, poniéndose nervioso y violento. El primer hecho de violencia que me permito relatar, ocurrió en Santiago. Vivíamos en un departamento y a raíz de una discusión el me encerró en la pieza, yo me desesperé, luego el entró a la pieza, me tiró en la cama, me apretó del cuello, después me metió a la ducha. Posteriormente tomó un cuchillo, gritó y se quería tirar del séptimo piso del edificio. Nunca me había enfrentado a algo así. Una vez, ya calmado, él solo pedía perdón y la eterna promesa de cambio. El pedía perdón y yo perdonaba una y otra vez.

La última vez que me agredió habíamos discutido. Vivíamos en Los Ángeles, en un sector rural. Quería una ducha para salir del malestar y la tensión generada por la discusión. Cerré la puerta con llave y mientras me bañaba, manipuló la chapa, ingresó al baño, sacó la cortina a tirones, yo grité de susto y él me pegó. Yo lloraba angustiada, mi hija de dos años en ese entonces andaba rondando por la casa, ubicada en el campo, sin vecinos cercanos, donde gritar se vuelve un acto nulo, nadie escuchaba.
Yo le había pedido muchas veces que se fuera de la casa. Kaskivano me decía que por el amor que me tenía si volvía a hacer algo se iría por sí solo. Nunca lo hizo. Es más: una vez saqué toda su ropa afuera de la casa, le dije que se fuera, él la entró y cuando yo volví tenía todo ordenado como si nada hubiese pasado.

Si bien fue un padre diligente de hacer comida o cambiar pañales la paciencia no era lo suyo. También le pegó a mi hija de 2 años en ese entonces, le dejó la mano marcada con relieve y fue para mi cumpleaños. Tenía una conducta reiterativa de echar a perder los buenos momentos. Después de pegarle lloró, pidió perdón, decía que él no era así, que estaba presionado, estresado, que su vida era terrible, por supuesto, que lo perdonara. Esto me hace recordar con mucha rabia y dolor el miedo que sentía en la relación, de cómo se enojaba, (incluso llegó al punto de que) si íbamos en automóvil se ponía a andar a exceso de velocidad, los tres con mi hija y él diciendo que ojala nos muriéramos. A medida que pasaba el tiempo, no sólo recibí y fui testigo de violencia hacia mí y hacia mi hija, sino también hacia animales y objetos, siempre bajo un clima de constante temor frente a su temperamento impredecible

Cuando decidí hacer la denuncia por VIF, él dijo que iba a reconocer todo, que me amaba, que no me preocupara porque él no me iba a hacer más daño. Después de varias audiencias, reconoce esto frente al tribunal, lo cual permitió la suspensión condicional de procedimiento. Obviamente el reconocimiento social es inexistente. Continuar hablando de consciencia social con su música y canciones feministas es mucho más fácil y cercano.

Con nuestro entorno, empezó a defenderse diciendo que él me había pegado esa última vez porque yo me quería suicidar, justificando lo injustificable con mentiras, atribuyéndome además la responsabilidad de ‘provocar’ su violencia. Empezó a culparme por haber contado algo que era nuestro, como queriendo decir que la violencia era parte de la intimidad de la pareja. Siempre era la estructura, la presión, el estrés, cualquier cosa externa, la que lo sacaba de sus casillas. Obviamente negó que nos golpeó a mi hija y a mí, y sumó a esto que era yo quien no le había dado la oportunidad de cambiar, a pesar de que él se estaba “tratando” (Esto después de haber tomado varias instancias de terapia juntos, y de creer en sus “supuestos” tratamientos, que incluyen el paso por tres psiquiatras con los cuales nunca concluyó terapias). Su argumento: “aquí no hay violencia, solo una mala relación de pareja que tiene conflictos normales”. Por supuesto, no a todas las personas les dijo lo mismo. Sus versiones son diversas y variadas según sector y grado de “amistad”.

Hoy, y faltando a la verdad, él cuenta que tenemos buena relación, que estamos más amigos, que la cosa está más tranquila, que tenemos amigos en común, que él está sanado, por supuesto para blanquear su imagen y no perder el título de cantautor consciente. Esto no es más que manipulación con el entorno, ya que desde que nos separamos nunca más lo vi, me quedé con la responsabilidad total de la crianza, y la comunicación telefónica que alguna vez tuvimos por nuestra hija fue cada vez peor, hasta tener que decidir no hablarle nunca más, ya que los llantos, los gritos, los malos tratos y las amenazas de suicidio, como tirarse contra los autos, nunca pararon. Cabe resaltar que esta última amenaza la hizo casi en paralelo de que recibí su primer reporte psicológico, firmado por el psicólogo que sostenía que él estaba súper sanado y apto para continuar de lo más normal. Lidiar con esa imagen pública ha sido lejos lo más difícil de todo esto, ya que su reconocimiento social está antes, inclusive, que el rigor profesional.

Para concluir, quiero expresar lo difícil que fue y sigue siendo este proceso. Quedé hecha pebre y parte de salir de toda esta oscuridad es quitarme el miedo y salir del silencio, porque sí, la violencia hay que gritarla, hay que denunciarla. Son años de soportar, de querer ver cambios, de querer crear una familia, de cuestionarse. Me atrevo a dar el primer paso por mí y por mi hija y sé también que esto no es ajeno a muchas mujeres que han vivido lo mismo, y que es incluso peor, ya no pueden contarlo porque han llegado a la muerte.

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Opinion

MANDU, PRESO POLÍTICO DE PUNTA ARENAS: CONSIGUE LIBERTAD VIGILADA INTENSIVA POR CINCO AÑOS

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por Ivonne, Militante Trabajadores y Trabajadoras al Poder

Este martes 1 de diciembre, desde las 13:30 horas, se llevó adelante la audiencia de lectura de la parte resolutiva de la sentencia condenatoria de Marcelo Mandujano, por los delitos de incendio de un edificio en donde funcionaba la AFP Hábitat y por el delito de desórdenes públicos relativos a la jornada del 12 de noviembre del 2019, imputaciones que lo han mantenido en prisión preventiva desde el 10 de enero del 2020.

En la pasada audiencia, el Tribunal de Juicio Oral en lo penal decidió condenarlo como autor del delito de incendio a cuatro años y 324 días de presidio menor en su grado máximo, a la pena accesoria de la inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de sus derechos políticos y a la inhabilitación absoluta del ejercicio de cargos públicos mientras dure la condena y, como autor del delito de desórdenes públicos a la condena de 41 días de prisión en su grado máximo, sumando una condena de 5 años.

Registro de actividad durante una de las jornadas de ayuno, en Punta Arenas, por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta

Sin embargo, hoy, el Tribunal determinó la aplicación de la pena sustitutiva de Libertad vigilada intensiva, por un plazo de cinco años, debiendo dar cumplimiento al plan de intervención individual que determinará en los próximos días Gendarmería de Chile, además del imperativo de que Mandu fije un domicilio permanente y que, en caso de modificaciones de dirección, debe informarlo oportunamente.

En virtud de esta sentencia, Mandu es condenado al pago de 660 UF más los intereses, suma que supera los 19 millones de pesos, por concepto de las rentas de arrendamiento que la dueña habría dejado de percibir producto del incendio del inmueble.

En esta audiencia se dio curso a la revisión de oficio de la medida cautelar de prisión preventiva, al haber transcurrido más de 6 meses desde su inicio. La defensa solicitó que, entendiendo que aún no está ejecutoriada la sentencia que se lee en dicha instancia (lo que significa que pudiera modificarse el resultado por la vía de la impugnación, ya sea por la interposición de un recurso por parte de la fiscalía o por parte de algún otro querellante) el escenario cambia con la lectura de la sentencia definitiva que no tiene como consecuencia la aplicación de una condena de prisión efectiva, por lo que esta medida cautelar es reemplazada por otras 3 de menor intensidad: arresto domiciliario nocturno, firma mensual y arraigo regional, las que permanecerán vigentes hasta que la sentencia quede ejecutoriada, es decir, hasta que se agote el plazo para interponer recursos o que, habiendo interpuesto algún recurso, no se haya acogido a las pretensiones de modificar el contenido de la sentencia.

Registro de actividad durante una de las jornadas de ayuno, en Punta Arenas, por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta

Es motivo de celebración que Mandu pueda gozar de libertad, y aunque no será completa, ya que estará sujeto a un plan de intervención de gendarmería, sí estará fuera de las condiciones de aislamiento e indignidad de los recintos penales de Chile y lejos de los 11 años que estaba pidiendo el Ministerio Público por un proceso con bastas irregularidades ya mencionadas en notas que este periódico ya ha publicado.

Resulta manifiestamente injusto que Mandu haya tenido que pasar 326 días privado de libertad para que finalmente en el procedimiento se determinara que no sería condenado a prisión por los 11 años de condena que el ministerio público majaderamente sostenía.

Esto confirma lo que hemos venido sosteniendo: el carácter político de los procesos que caen sobre nuestros compañeros y compañeras aprisionados injustamente por luchar, ya que durante un año Fiscalía hace un festín mediático respecto de su gestión al lograr identificar y aprisionar a uno de los responsables de las acciones de protesta dadas en la región, en donde ya vemos que su posibilidad de neutralización está limitada a la aplicación de la prisión preventiva, pero no a una sentencia condenatoria de prisión, y  que por otro lado, tampoco se traduce en el aplastamiento de la protesta, sino todo lo contrario. No se logra intimidar represivamente al pueblo organizado, muestra de esto es la red de apoyo que se ha tejido alrededor de los casos de prisión política, en donde se han generado distintas acciones de visibilización, denuncia y apoyo.

Apoyo que será fundamental sostener de manera nacional e internacional, ya que debemos asumir la responsabilidad de pelear en la calle la libertad total e incondicional para todos y todas los presos/as políticas de la rebelión popular.

Este 10 de diciembre, a propósito de la conmemoración del día internacional de los Derechos Humanos, se está convocando a una Huelga Nacional por la libertad de las y los presos/as políticas de la rebelión popular, en el marco de la discusión sobre la posibilidad de una salida política de estos/as. Es de vital importancia que las y los comprometidos con esta justa lucha por la libertad de las y los presos nos aboquemos a la agitación y organización de esta jornada, dejando atrás los sectarismos y los traspiés que lamentablemente se han visto, mostrando unidad, organización y determinación y tensionando a los sectores organizados de trabajadores y trabajadoras a solidarizar y a ponerse a disposición de la combatividad que exige la jornada.

¡10 DE DICIEMBRE HUELGA GENERAL POR LA LIBERTAD TOTAL A LAS Y LOS PRESOS POLÍTICOS DE LA REBELIÓN POPULAR!

¡AMNISTÍA YA, SIN CONDICIONES Y SIN TRANSAR CON LA IMPUNIDAD DE LOS REPRESORES!

¡FUERA PIÑERA, ABAJO EL PARLAMENTO CORRUPTO! ¡POR UN GOBIERNO DE LAS Y LOS TRABAJADORES QUE DISUELVA LAS FF AA Y DE ORDEN!

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Nacional

“Que la CNI devuelva a mis hijos”: 37 años desde la inmolación de Sebastian Acevedo

Un viernes 11 de Noviembre de 1983, el obrero de Coronel se quemó vivo frente a la Catedral de la Plaza de Independencia de Concepción. Su acto fue motivado por la desesperación ante el aprisionamiento de sus hijos por la CNI.

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Por Diego Chacano

Se cumple otra fecha desde la muerte de Sebastian Acevedo Becerra, el hombre que, a sus 52 años, se prendió fuego frente a la Catedral de la Santísima Concepción en plena dictadura militar.

El hecho que desencadenó esta inmolación fue la detención de sus hijos María Candelaria y Galo, apenas dos días antes por civiles armados desde su casa en Coronel.

Tanto María (quien fuera militante de Las Juventudes Comunistas) como su hermano fueron llevados a un centro de detención en Playa Blanca. Sebastian, sospechando que se encontraban en poder de la CNI se encaminó en su búsqueda por diversos recintos de la Región del Bío Bío, sin embargo no encontró respuesta de ninguna autoridad.

El día viernes 11 de Noviembre, Acevedo se cubrió de gasolina e inmoló su cuerpo frente a la Plaza de la Independencia de Chile.

Sus hijos, quienes habrían sido liberados momentáneamente pudiendo despedirse de su padre moribundo, nuevamente fueron encarcelados durante algunos años hasta que consiguieron su libertad (en gran parte gracias al movimiento y revuelo causado a raíz del caso.)

Su hija Erika declaró: “(…) La inmolación de Sebastián sacudió la conciencia de todo Chile, desnudó el drama de las detenciones secretas y las torturas. El impacto de esta acción fue tal que la dictadura se vio obligada a reconocer la detención de Galo y María Candelaria Acevedo, para días más tarde dejarlos en libertad.”

Ante los hechos se conformó un movimiento llamado “Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo” quienes protestaban contra las torturas cometidas por la CNI y que, hasta día de hoy, siguen remomerando el acto desesperado del padre de familia.

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Nacional

“Hasta vencer o morir”: 32 años desde el asesinato de los comandantes Raúl Pellegrin y Cecilia Magni

Un día 28 de octubre de 1988, fueron asesinados en el poblado Los Queñes (VII Región del Maule) los altos rangos del Frente Patriotico Manuel Rodríguez: Cecilia Magni y Raúl Pellegrin.

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Por Diego Chacano

Cecilia Magni, conocida popularmente como “Comandanta Tamara” (apodo puesto en memoria de la guerrillera Tamara Bunke) fue de vital importancia en diversas operaciones de la organización guerrillera Frente Patriótico Manuel Rodriguez. Sus años de experiencia y fuerte liderazgo la llevaron a ser la única mujer en llegar a dirigir a los frentistas.

Raúl Pellegrin, por su parte, fue uno de los comandantes fundadores de la organización. Formado militarmente en Cuba, lideró algunas de las actividades más peligrosas del grupo, como el atentado fallido a Pinochet en septiembre de 1986, del cual también participó Cecilia.

Luego del fracaso en la “Operación Siglo XX” y la posterior separación entre el Partido Comunista de Chile y el FPMR, se comenzó a idear el proyecto denominado “Guerra Patriótica Nacional”, la cual pretendía llevar a las masas a sublevarse contra el régimen ante la desconfianza en un eventual plebiscito o cualquier tipo de “retorno a la democracia” pactada por las castas políticas.

Raúl y la Comandanta Tamara lideraron personalmente las diversas acciones planificadas para la “Guerra Patriótica Nacional”, tomando diversos poblados rurales: La Mora, Pichipellahuén y Los Queñes.

Sin embargo, fue en este último lugar donde, luego de haber ocupado exitosamente el terreno, un grupo de carabineros detuvo a los frentistas. Ambos fueron torturados y asesinados por efectivos policiales.

El día 30 de octubre sus cuerpos fueron encontrados con notorias marcas de tortura en las cercanías del río Tinguiririca. Según los informes se les habría aplicado electricidad y también fueron golpeados brutalmente.

El año 2014 la Corte Suprema absolvió a los principales acusados del asesinato de Raúl y Cecilia. “Dejaron a los asesinos libres. El juicio se fue por el lado de la autopsia y no por el de todo el operativo que hubo detrás. Le quitaron el peso político”. Así dijo Carla Pellegrin, hermana del comandante Raúl.

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