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Apuntes de Situación Política Internacional | Entre la crisis integral, la pandemia y la determinación invaluable de los pueblos del mundo a la Rebelión

En la actual crisis se están jugando los destinos de la clase trabajadora y pueblos del mundo.

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Por Gastón, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

La clase trabajadora y el pueblo necesita, ahora más que nunca, saber lo que sucede en el mundo, hablar, debatir sobre la crisis. Estas informaciones no pueden provenir de las fragmentadas, episódicas y parciales relatos de los medios monopólicos de la burguesía, que solo desalienta, desorientan y confunden las luchas del pueblo.

En la actual crisis se están jugando los destinos de la clase trabajadora y pueblos del mundo. La burguesía y las clases patronales para echar mano a su supervivencia han venido ampliando sus grados de explotación hacia la humanidad y la naturaleza, lo que ha traído una monumental respuesta de las masas explotadas convertidas en rebeliones populares que han ido reconfigurando el escenario de la lucha de clases. Ahora más que nunca en todas las latitudes se siente: Socialismo o Barbarie.

En el plano general, es importante tener en consideración sobre la base de qué tendencias fundamentales se desenvuelve el actual periodo de la lucha de clases que hemos caracterizado como crisis integral del capitalismo, hoy nos detendremos a analizar algunas; la disputa interburguesa, la crisis de los regímenes burgueses y la determinación invaluable de los pueblos del mundo a la rebelión.

En esta línea no podemos pasar por alto que durante estos meses se ha sumado un factor no menor, que tiene que ver con la pandemia, que ha puesto en evidencia las elocuentes e irreconciliables contradicciones del capitalismo con la propia vida, y como tal, el enemigo de clase no ha escatimado mandar a los cementerios a las y los miembros de la tercera edad, principalmente de nuestro pueblo, con tal de no trastocar sus intereses, pero por otra parte se ha transformado en un catalizador fatal de la crisis capitalista  y sus principales tendencias.

La crisis sanitaria producida por la pandemia ha provocado la dramática cifra de más de 18 millones de contagios por Covid-19 y más de 700 mil fallecidos hasta ahora. Mientras en Chile se ha comenzado a hablar de desconfinamiento y se ha intentado llevar adelante el plan paso a paso, a nivel mundial la situación dista mucho de retornar a la calma, asistimos más bien a un evidente rebrote y recrudecimiento de la Pandemia. Durante la semana pasada en Alemania se alcanzó la cifra de 900 casos nuevos diarios, en comparación con el promedio sobre 300 en abril, Francia subió a más de mil casos diarios y España a más de dos mil, mientras que Suecia, Portugal, Bulgaria mantiene altas tasas de infección. En la misma línea países como Japón, Israel, Australia, etc. también han experimentado rebrotes en sus principales ciudades. Mientras tanto Estados Unidos la semana pasada volvió alcanzar la peor cifra de muertos diarios desde Mayo (1592 muertes) y 60.000 contagios en un día. Estos hechos producidos en su mayoría por el retorno a clases, la apertura de lugares de diversión y comercio amenaza con impedir la reapertura post cuarentena en el mundo. De esta manera podemos identificar que la forma en cómo abordar la pandemia y su solución también es un enclave en disputa abierta, terreno en el cual es la clase trabajadora la que ha sacado la peor parte.

En otro reglón, la dimensión de la crisis sanitaria provocada por el Coronavirus también ha abierto un nuevo campo de confrontación: Ha comenzado la carrera por la “vacuna contra el virus”. La ciencia y la tecnología en manos de la gran burguesía y sus diversas facciones, especialmente en sus laboratorios y farmacéuticas ha abierto un forastero nicho de disputa. Hemos visto como Estados Unidos acapara comprando 100 millones de posibles vacunas a los laboratorios de Pfizer (del propio país) y de Biontech de origen alemán. Por su parte, Rusia y China han desarrollado distintos tipos de muestras y se encuentran en avance, donde ya, por ejemplo, en parte del ejército oriental se han probado dosis las cuales se encuentran en desarrollo a la espera de resultados. Este escenario genera declaraciones cruzadas al alero de la disputa interburguesa. Lo cierto es que, en el caso de que exista una vacuna realmente confiable, faltan varios meses aún, y lo que es más gravitante, nadie sabe la certeza de cómo será la forma de distribución o implementación bajo la lógica del negocio y el mercado,  en este sentido, alarmas provocaron las palabras del OMS al señalar que quizá nunca habrá una” bala de plata” contra el coronavirus por lo que la burguesía se verá atada de manos, dado que por una parte no puede seguir en detención el desarrollo de la fuerza de trabajo, y por otro, debe resolver la incertidumbre del cómo, cuándo y a quién será dirigida la “posible vacuna de salvación”.

Una de las tendencias que se seguirá profundizando mientras no se resuelva la pandemia es la crisis económica, que, ya veníamos estudiado hace algunos años, tras la paralización en curso que vive la fuerza del trabajo a nivel mundial como consecuencia del Covid-19, estamos posados como humanidad en la punta de un iceberg de lo que será una recesión económica de proporciones nunca antes vistas, solo equiparable con la depresión económica de 1929. Son en la actualidad alrededor del 90% de las economías mundiales que se encuentran en recesión y según datos de la FAO, dicho deterioro económico amenaza con multiplicar el hambre en el mundo, pronosticando una dramática cifra en donde a fin de año unas 12 mil personas al día podrían morir de hambre, claramente no por falta de producción de alimentos a nivel mundial, sino, producto de las repudiables diferencias de clase cuya raíz es el Capitalismo. Lo que catalizará una crisis alimentaria, que solo podrá ser resuelta bajo los métodos que nos ha enseñado el combate de clases.

Según estimativos de la agencia Fitch Ratings, ante el escenario de rebrotes, destrucción de empleos, disminución de las horas de trabajo, etc. El impacto en el PIB de la recesión seguirá manifestándose en los años venideros [1]. Incluso según cifras entregadas recientemente la situación económica de Estados Unidos es dramática,  con una caída histórica de 9,5% de contracción del PIB, la peor desde 1940 correspondiente al segundo trimestre del 2020, que anualizado alcanzaría la cifra de 32,9%. En la misma línea según datos de la oficina de CENSO de Estados Unidos el 51.1% de los hogares del país ha visto caer los ingresos del hogar.

En suma, evidentemente los próximos años la crisis económica lejos de alejarse, se presentarán de manera más aguda y se irán prolongando en el tiempo, por lo que es de esperar que la disputa interburguesa se desate abiertamente y las condiciones de superexplotación sean más agresivas, por lo que, el enfrentamiento de clases ya no tiene vuelta atrás.

 En este sentido, las clases dominantes han empujado con fuerza ajustes económicos, que permitan revertir el dramático escenario económico que asistimos, en esta línea la UE ha alcanzado un acuerdo histórico estas semanas aprobando un fondo de recuperación para paliar los efectos de la crisis con un monto de 700.000 millones de Euros y un marco financiero de más de un billón de euros para los próximos siete años. El mayor salto de la UE en su modelo presupuestario desde hace 30 años. Situación que nos permite dimensionar las proporciones de la crisis y pronosticar que dichos fondos irán a salvaguardar al gran capital y tarde o temprano serán traspasados a los hombros de la clase trabajadora y el pueblo tensionando a nuevos levantamientos populares en el viejo continente.

Otra tendencia en curso es la agudización de los conflictos Interburgueses, frente a un escenario de crisis integral que asistimos, las facciones burguesas a nivel mundial no escatiman esfuerzos para emprender la disputa por la conquista de otros planetas, como han sido las recientes misiones a marte enviadas por EE. UU, China y Emiratos Árabes. En la misma línea, se agudiza la disputa por las materias primeras, las rutas de comercio, los mercados y la fuerza de trabajo. En esta línea, los conflictos chinos – indio, no han cesado, a los recientes enfrentamiento en la región de Ladakh se suman estas últimas semanas los ejercicios navales conjuntos de Washington – Nueva Delhi, efectuados en el estrecho de Malaca en el océano indico, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, también se ha producido amenazas de cancelación de una serie de aplicaciones tecnológicas chinas. De la misma forma en contexto elecciones, hemos visto recrudecerse las relaciones de China con los Estados Unidos, que ha provocado amenazas de prohibición de aplicaciones (como Tik Tok) y consecutivos cierres de consulados de ambos países por denuncias de espionaje, reviviendo el viejo fantasma de la Guerra Fría.

Otro punto de inflexión en la disputa interburguesa han sido las criticadas maniobras del presidente de Israel Benjamín Netanyahu, bajo la venia de Donald Trump por extender la ocupación israelí en territorio Palestino en la zona del valle del Jordán que tornan aún más inestable la situación de la región, solo bloqueadas por el impulso de la rebelión en el país del norte y las intensas protestas contra Netanyahu.

 A estos hechos se suman los avances militares de Turquía y la decisión de Erdogan de transformar el conocido templo de Santa Sofia en una mezquita, un hecho claro y desafiante hacia el mundo occidental, Oriente Medio ha de ser la zona donde los hornos beligerantes están a una temperatura elevadísima, sumado a lo dicho anteriormente, en la zona sur de esa región el combate entre fuerzas saudíes junto con militares británicos e ingleses siguen confrontando al ejército de liberación popular yemení, estos últimos apoyados y asistidos técnica y militarmente por Irán, que por lo demás ha declarado hace un par de semanas un precio por la cabeza de Donald Trump. La disputa interburguesa en Medio Oriente avanza a una velocidad agresiva, contexto que, por el avance de la crisis, su forma y consecuencias, es cosa de tiempo para que se extrapole a otras zonas del mundo. En su fondo, estos hechos particulares, expresan de forma clara el evidente escenario de crisis y el reacomodo y el posicionamiento de las facciones de la burguesía ante una cada vez más inevitable confrontación abierta ¿Será que, pese a la interdependencia existente entre las grandes potencias, la crisis capitalista empuja inevitablemente a la guerra imperialista a nivel mundial?

Por su parte, en este contexto, otras dos tendencias de la actual etapa de la lucha de clases que asistimos tampoco han cesado; hablamos de la rebelión popular y la crisis de los regímenes políticos. Abriendo así un espacio concreto para avanzar hacia la disputa por el poder por parte de las masas que se logre transformar a futuro en un evidente proceso de liberación de la clase trabajadora y los pueblos del mundo. La lucha de clases trazó el camino, las masas lo sabrán desarrollar.

Un ejemplo de aquello es la continuidad de la rebelión popular en las entrañas del imperio, estas semanas hemos visto en varias ciudades de EEUU múltiples protestas contra los abusos policiales y la discriminación racial. Estas últimas semanas hemos visto duros choque en Portland (Oregón), entre manifestantes y agentes federales enviados por la Administración de Donald Trump en una segunda intentona represiva. No obstante, los levantamientos populares que se han vivido en Portland han propagado a Seattle, y otras ciudades. De esta forma, la rebelión popular desatada en las entrañas del propio imperio cuya principal bandera es la lucha anti racial, ha logrado de forma rápida propagarse por todos los rincones del mundo, luego del asesinato a George Floyd, de esa forma, en múltiples países del mundo, las luchas callejeras contra el racismo y la violencia policial superan las 700 ciudades y han movilizado solo en los estados unidos más de 20 millones de personas poniendo en jaque a los regímenes burgueses, profundizando su crisis y acentuando en las masas las enormes posibilidades que se emanan al clamor de la lucha.

La violencia y la represión policial ante el ímpetu de las masas en el país de muchas estrellas ha puesto en la palestra los manotazos de ahogados dados por Trump quien anuncio estos días ante la mirada atónita de los propios republicanos la postergación de las elecciones en un contexto de caída estrepitosa de su popularidad en las encuestas, y ante la derrota política de los últimos intentos represivos para aplacar la rebelión que se desarrolla en sus propias narices mediante las “armas de los federales”,  sin olvidar que, distintos gobiernos locales y federales se encuentran en disputas abiertas con la administración de la casa blanca, sumado a las crisis de los partidos del régimen, tanto Demócrata como Republicano. El ocaso de Tio Sam avanza sin dar pie atrás, por lo que el momento actual es de una profundidad y potencialidad inimaginables.

Como indicábamos con anterioridad, la crisis integral del capitalismo y sus principales tendencias; la recesión económica, disputa interburguesa, la crisis de los regímenes burgueses  en medio de una pandemia en curso traerán  consigo superexplotación y destrucción del planeta que se verá traducida en mayor precariedad, miseria, hambre y muerte para el proletariado y los pueblos del mundo, sin embargo, ha llegado la hora de decir: Basta!, colocando su ímpetu, determinación y fuerza en continuos levantamientos por todos los continentes, no por nada, el año pasado una veintena de países atravesaron procesos abiertos de rebelión, con mayor o menor intensidad, pero colocando en el centro la disputa por el poder, la construcción de un horizonte programático y el empleo de todas las formas de lucha popular directa y ofensiva. ¡Paso a paso el sartén es tomado por el mango! La inevitable rebelión de los pueblos del mundo ha creado lazos materiales que establecen entre ellos una solidaridad inevitable. El internacionalismo no es sólo un ideal; hoy más que nunca es una realidad histórica, rememorando así las distintas experiencias internacionalistas de militantes, hombres y mujeres, de la revolución mundial. En esta crisis la clase trabajadora y el pueblo no es un espectador; es un actor fundamental, en el reside embrionariamente el porvenir de una sociedad sin clases sociales.

La lucha de clases a escala planetaria no tiene boleto de término, se avecina un tren de guerras, levantamientos, crisis y revoluciones, que marcaran el camino de la humanidad en los próximos años. Es ahora cuando la determinación y convicción de las masas cobra un sentido de relevancia histórica. La ofensiva del capital a escala planetaria como consecuencia de la crisis ha chocado estrepitosamente con las fuerzas de la rebelión, la clase trabajadora y los pueblos del mundo no deben dar su brazo a torcer en este combate histórico hasta ver este sistema en su mínima expresión. Asistimos claramente a la apertura de periodo revolucionario que pone con urgencias tareas titánicas a desarrollar en el desenvolvimiento de lucha real y concreta contra la burguesía y en la construcción de una dirección revolucionaria capaz de conducir la lucha hacia el socialismo. El tiempo en este momento histórico avanza de manera vertiginosa, los pueblos del mundo desarrollan un aprendizaje de experiencia al clamor de sus justas luchas, donde evidenciamos que el internacionalismo no es una cuestión de fantasías, sino, de realidad pura.

Los pueblos del mundo se preparan para los combates decisivos del futuro cercano. Bien sabemos que la insurrección es ciencia y arte, vale decir, teórica, comprobación y praxis. Saber leer momentos, avanzar o retroceder según sea el caso, audacia y cautela, pues como nos enseñó el revolucionario vietnamita Ho Chi Minh: “Iniciemos la lucha con todos los medios a nuestra disposición. Quien tenga un fusil, que use su fusil. Quien tenga una espada, que use su espada. Y si no se tiene espada, que se usen azadones y palos.” Cada pueblo ha de cumplir un rol en la lucha final, por tanto, agrupémonos todas y todos.

Gastón

[1] El impacto de la recesión de este 2020 por el coronavirus, en el Producto Interno Bruto continuará sintiéndose en los años venideros, y se espera que los niveles del PIB en las economías avanzadas más grandes se mantengan entre 3% y 4% por debajo de su trayectoria de tendencia previa al virus a mediados de esta década, según la agencia Fitch Ratings.

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Opinion

Quien se olvida de las y los presos, ¡Se olvida de la lucha!

Algunas propuestas para reforzar la lucha por la liberación de todas y todos nuestros compañeros.

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Por célula 26 de julio, parte de Trabajadoras y Trabajadores al poder.

Desde iniciada la Rebelión se dio pie a una serie de medidas que atentaron contra el pueblo, entre ellas el recrudecimiento de la prisión política. Esta ha dejado desde el 18 de octubre a la fecha, más de 2.000 jóvenes encarceladas/os en prisión preventiva, arresto domiciliario, cautelares nocturnas entre otras. Por tanto, hoy es posible decir que en Chile se sigue encarcelando a las y los que luchan.

Al calor de ello, son distintas las coordinadoras, agrupaciones de familiares y amigos/as, y otras instancias auto-organizadas de la clase trabajadora y el pueblo que surgen para atender la situación de las y los PP y sus necesidades más básicas (visitas, encomiendas, etc.) logrando mediante estas acciones de solidaridad constituirse en espacios de contención, articulación y lucha.

Sin embargo, es a partir de fines de octubre del año 2020 que se han logrado conjugar diversos factores; como por ejemplo la victoria abrumadora del Apruebo, las primeras condenas, absoluciones de casos emblemáticos, etc. que han transformado la demanda por la libertad de las y los PP, en un elemento transversal y fundamental de la rebelión en curso. Es en este marco que diversos colectivos, sindicatos, asambleas y ollas comunes toman “la exigencia de libertad de las y los PP” como bandera de lucha, mientras que algunos partidos del régimen, de manera oportunista, han comenzado a hablar de la prisión política y se ponen en disposición de transformar el trabajo (que ya venían desarrollando diversas familias) en un proyecto de ley que permita otorgar una salida política al tema de la prisión por luchar.

Un hecho simbólico del fenómeno descrito anteriormente, fue el punto de prensa donde participaron el Senador Navarro, la diputada Camila Vallejos, entre otros; en conjunto con familiares de presos/as políticos/as (Agrupación de Familiares y amigos/as de PP de La Granja y OFAPP) en donde se presenta un borrador del proyecto de ley bajo la figura jurídica de la Amnistía, sumado a eso, se comienzan a llevar adelante reuniones (mesa técnica) en conjunto con familiares y amigos/as de PP para ir recogiendo las opiniones y así hacer ajustes al proyecto.

Conscientes del escenario en ciernes en las convocatorias a Plaza Dignidad se vuelve un elemento central la prisión política, mientras que paralelamente asistíamos a la reactivación de las movilizaciones en los centros de las grandes capitales, cuya consigna central será ¡Exigir la libertad de las y los PP y Fuera Piñera!, empujado por las rebeliones populares en Perú y Guatemala y los disparos perpetrados por carabineros a niños del Sename. Se configura durante este tiempo un escenario propicio, en el cual se puede graficar un salto importante de los sectores más avanzados del pueblo, que esta vez se proponen avanzar directamente hacia los símbolos de poder del régimen, un ejemplo de ello comienza a ser las convocatorias hacia la Moneda. De esta forma, se va configurando un escenario favorable para preparar las jornadas del 26 de noviembre y el 10 de diciembre a nivel nacional.

Lienzo desplegado en una de las convocatorias a Plaza Dignidad a fines de 2020, exigiendo la liberación de las y los presos políticos.

Aquí nos encontramos con los primeros obstáculos, pues si bien, OFAPP y algunas agrupaciones dan el vamos a la iniciativa de proyecto, desde otras organizaciones políticas, sociales y de apoyo a presos/as políticos/as tardan en marcar posición sobre la amnistía, atrapados en posturas cerradas y sectarias a la posibilidad de una salida política al tema. En este escenario se sufre el primer freno, puesto que el viernes 13 de noviembre (fecha crucial) no se logra instalar en las calles la consigna de “Amnistía sin condiciones», a lo quese suma la hospitalización de Navarro (impulsor del proyecto de ley de la amnistía). Hechos que derivaron en que el sábado 14 de noviembre, en una nueva reunión con los parlamentarios, donde asume la conducción el senador Latorre y los abogados de los diputados que apoyan la iniciativa, se cambia la figura de la Amnistía y se instala finalmente la figura del Indulto General.

Bajo esas condiciones comienzan a producirse las primeras tensiones entre familias, amigos/as, agrupaciones y coordinadoras; entre las que apostaban a la iniciativa de proyecto de ley v/s las que no. Sin embargo, es importante señalar que finalmente, mediante la presión ejercida tanto en reuniones y en las calles, es que el proyecto de indulto general logra incorporar los tres elementos fundamentales que la diferenciaban de la amnistía, haciendo extensivo el indulto tanto para imputados/as y condenados/as, dejando fuera la posibilidad de que agentes del estado (policías, FF.AA.) pudieran acogerse a éste, y finalmente incorporando la totalidad de los delitos por los cuales se inculpa a las y los presos de la rebelión.

Entre todo ese proceso, es que se levantan dos fechas de llamado a movilización: una para el 26 de noviembre, como una jornada de protesta para la liberación de las y los PP, y, por otro lado, un llamado a Huelga General para el 10 de Diciembre que coincidía con el día internacional por los DDHH.

 El día 10 de diciembre se enmarcó finalmente en una Jornada de Protesta y Agitación política por la liberación de las y los PP, marcada por la participación activa de coordinadoras, agrupaciones, asambleas, etc., distintos espacios auto-organizados del pueblo se hicieron parte durante el día con intervenciones diversas (cortes de ruta, colocaciones de lienzos, intervenciones en centros de trabajo como, por ejemplo: el mall, mitting en estaciones de metro, etc).

 Los grandes ausentes dentro de la jornada fueron los grandes gremios, quienes mediante algunos de sus dirigentes habían señalado de palabra que se sumarían a la jornada, pero que en los hechos concretos participaron sólo de forma nominal, no logrando convocar ni movilizar a sus bases; gremios y sindicatos entre los que destacan el Colegio de Profesores, los sectores portuarios, los trabajadores de la salud, entre otros; haciendo imposible materializar una jornada de paralización nacional. Si bien la jornada instala en el debate la situación de los/as presos/as de la rebelión, la misma no logra tener la fuerza de poner en jaque al régimen en su conjunto y lograr la liberación de las y los PP, única forma posible de crear las condiciones para su libertad.

En este sentido se hace fundamental proyectar los pasos a seguir, es importante considerar que durante este año estaremos cruzados por diversas elecciones, destacándose entre ellas la elección de constituyentes para la convención. Por lo mismo, hay que instalar desde ya, que ningún plebiscito o posibilidad de cambio constitucional hubiera sido posible sin la determinación de miles que se volcaron a las calles a exigir una vida digna, y que muchos de ellos/as hoy se encuentran en las cárceles en condiciones paupérrimas de vida.

Creemos por tanto que, hay que continuar multiplicando las acciones que hasta ahora se han venido realizando en favor de las y los presos, sin embargo estas no son suficientes, las agrupaciones de familiares de PP y coordinadoras deben debatir las diferencias y poner en el centro los puntos en común para ponerse a trabajar en la convocatoria de una nueva jornada de carácter nacional para exigir la libertad de las y los presos políticos, una huelga general donde los/as trabajadores/as y fundamentalmente los grandes gremios, se hagan realmente participes de la convocatoria a sus bases, estableciendo también sus reivindicaciones directas entorno a la precarización que ha sufrido el trabajo tras la pandemia, sumando a sectores de mujeres, asambleas y coordinadoras y sus respectivas demandas para ejercer una presión efectiva al régimen político.

En el camino hacia la libertad de nuestros presos/as políticos/as, que sabemos muy bien solo lograremos con presión desde las calles, debemos exigir además a los candidatos  al órgano constituyente un pronunciamiento público respecto al reconocimiento de la prisión política en Chile, debemos también impulsar una campaña para exigir mejoras reales de las condiciones carcelarias y preparar una jornada de huelga general como antesala a la elección de constituyentes para exigir la libertad de todos y todas las presas políticas de la rebelión, instalando nuevamente las demandas por las cuales como trabajadores/as y pueblo nos levantamos el 18 y 19 de octubre del 2019 en todos los rincones de Chile.

Por esta razón exigimos:

1.-Libertad sin condiciones para las y los PP de la Rebelión, subversivos/as y Mapuche, como objetivo último.

2.- Reconocimiento de estatuto jurídico de Preso Político (Paso previo al  Indulto General) que contemple:

a) Módulos especiales, alejados de la población común (como en el caso de los presos Mapuche). Fin al hacinamiento, y mejoramiento de condiciones de encierro, celdas, etc.

b) Acceso a bibliotecas, información, cultura, esparcimiento, recreación.

c) Restablecer el régimen de visitas integralmente.

d) Fin a los aislamientos; intervención de Organismos de DD.HH y justicia en determinación de castigos y sanciones (no solo al arbitrio de Gendarmería).

e) Misión permanente de DD.HH. (nacional, internacional) en cárceles y centros de reclusión.

f) Acabar con brutalidad y hostigamientos (Relación con Gendarmes): Penalidad más alta por agresiones, intervención de DD.HH., mecanismos de supervisión y control de otros entes.

g) Huelga de hambre hasta el fin como Derecho Humano, sin intervención de gendarmes ni médica (prohibición de alimentación forzosa).

h) No traslado a zonas lejanas (permanencia donde vive, donde está la familia), que eso no sea a voluntad de Gendarmería. No a la dispersión.

i) Garantías para la buena salud de los presos y presas, contemplando tanto la prevención frente al Covid como la salud mental de los compañeros, situación que se vuelve urgente de resolver ante distintos casos de intentos de suicidio. Una propuesta para prevenir los contagios por coronavirus sería contemplar módulos más separados, considerando el hacinamiento propio de las cárceles, como medida de prevenir y frenar los contagios. 

j) También considerando que son las y los presos de la rebelión, puede instalarse la demanda de la no marginación del proceso constituyente, para tensionar al Estado a considerarles como votantes y como posibles candidatos.

k) Un teléfono por preso, que garantice el contacto con su familia, en la actualidad (acá en la zona) es uno por módulo manejado por el gendarme (en los hechos manejado por el más alzado) y otro teléfono en el patio, el que depende de las monedas de la encomienda y del acceso al patio (en situación de aislamiento, castigo o protocolo covid se ve impedido).

 3. Fiscalización a la acción del Ministerio Público, considerando:

a) Existencia de una entidad revisora de los procesos judiciales de las y los detenidos, apresados y condenados de la rebelión, con participación de organismos de DD.HH.

b) Limitación a la desproporcionalidad de la aplicación de la medida cautelar de prisión preventiva

c) Creación de unidad especializada en la defensoría penal pública con recursos financieros y profesionales para responder a la totalidad de casos perseguidos por la justicia desde el 18 de octubre, con seguimiento de organismos de DD.HH.

Estas exigencias sientan la base de un plan de lucha claro, el cual debe ser agitado en las calles, con objetivos en el corto, mediano y largo plazo hasta alcanzar la libertad de las y los presos políticos en Chile. Por lo mismo, es importante señalar que dicha propuesta será alcanzada en la unidad de los distintos sectores que trabajan como eje la prisión política en conjunto con los espacios auto-organizados, de trabajadores/as, entre otros. Lo importante es generar tal nivel de presión que coloque en jaque a quienes hoy se encuentran en el poder, tal como se hizo desde el 18 de Octubre hasta el 12 de Noviembre de 2019.

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El izquierdismo como obstáculo para una propuesta y práctica revolucionaria

Abrir el debate sobre la actualidad del texto “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” escrito por Lenin con un increíble carácter político – educativo para la clase obrera se vuelve una imperiosa necesidad, en cuanto reconocimiento sincero de prácticas obstaculizadoras en la actual construcción política y en la abertura de ejes de discusión que vienen a remecer, tales como: la construcción del partido, parlamentarismo, alianzas y la construcción táctica. A la luz de la Rebelión Popular las formas del “Izquierdismo” quedan en evidencia en cuanto incapacidad política de constituir respuestas concretas para derrocar al capitalismo.

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Abrir el debate sobre la actualidad del texto “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” escrito por Lenin con un increíble carácter político – educativo para la clase obrera se vuelve una imperiosa necesidad, en cuanto reconocimiento sincero de prácticas obstaculizadoras en la actual construcción política y en la abertura de ejes de discusión que vienen a remecer, tales como: la construcción del partido, parlamentarismo, alianzas y la construcción táctica.  A la luz de la Rebelión Popular las formas del “Izquierdismo” quedan en evidencia en cuanto incapacidad política de constituir respuestas concretas para derrocar al capitalismo.

  1. El izquierdismo en la consigna “Yo no voto me organizo”

La explosión de la Rebelión Popular y su desenvolvimiento constituye una experiencia vital en la lucha de clases, dejando innumerables aprendizajes que nos permiten abrir críticas hacia posiciones que expresan lo que Lenin precisó como “izquierdismo”. Entendemos por “Izquierdismo” a aquellas posiciones y prácticas que se transforman en leyes generales y universales para toda época y situación histórica concreta, siendo complaciente con principios abstractos de una supuesta radicalidad.

“Yo no voto me organizo” se transformó en una posición que asumió una franja de la izquierda para encarar el proceso plebiscitario que emergió del Acuerdo de Paz y Nueva Constitución. Lejos de abrir una lectura sobre las particularidades del proceso, se refugia en una mecánica consigna que contrapone el ejercicio de votar y el de organizarse, negando propuestas y construyendo una abstracción que se reproduce una y otra vez frente a todo proceso electoral.

En este aspecto, Lenin nos abre la experiencia de la Revolución Rusa precisando dos hitos históricos que evidencian que la reproducción de fórmulas trae consecuencias perjudiciales para el avance de la clase trabajadora. Al respecto, Lenin es enfático en ver la apuesta del boicot en 1905 como un acierto, pero dicha posición de boicot a la Duma en 1906 constituyó un error.

“Cuando en agosto de 1905 el Zar anunció la convocatoria a un “parlamento” consultivo, los bolcheviques le declararon el boicot, contra todos los partidos de oposición y de los mencheviques, y el “parlamento” fue barrido, en realidad, por la revolución de octubre de 1905. El boicot era correcto en ese momento, no porque sea correcta en general la no participación en los parlamentos reaccionarios, sino porque valoramos acertadamente la situación objetiva, que conducía a la rápida transformación de las huelgas de masas, primero, en huelga política, luego, en huelga revolucionaria, y, por último, en insurrección”[1].

Valorar acertadamente la situación objetiva constituye la dificultad de todo ejercicio político revolucionario, no podemos homologar experiencias de lucha, la extrapolación mecánica nos lleva a la marginalidad y a constituirnos en espectadores del escenario político. En este sentido la consigna “Yo no voto me organizo” no logra precisar las particularidades del proceso que se abre en torno al Apruebo, se niega a la disputa, abrazando el pánico a la discusión política abierta.

La condena y la crítica al Acuerdo de Paz y Nueva Constitución entendido como un pacto que protege y blinda al gobierno de Piñera y la institucionalidad dominante en su conjunto es acertada, pero insuficiente si nos quedamos en la comodidad de la crítica sin propuesta que invite a la disputa. Evidentemente no construimos bajo condiciones ideales sino bajo condiciones políticas impuestas y es en ese marco donde nos desenvolvemos. En este sentido Lenin es certero en precisar que la apuesta táctica no se constituye desde el estado de ánimo revolucionario.

“Es muy fácil demostrar espíritu revolucionario sólo lanzando improperios contra el oportunismo parlamentario o sólo repudiando la participación en los parlamentos; su misma facilidad, precisamente no puede hacer de esto la solución de un problema difícil, muy difícil”[2].

La abertura de un período histórico revolucionario que se abre a nivel global y a nivel nacional se precisa en que la Rebelión Popular sobrepasa con creces las posiciones puristas y sectarias, evidenciando su insuficiencia de cara a las necesidades históricas que se abren para la construcción de proyecto revolucionario.

2. El “Izquierdismo” en el antipartidismo

Otra expresión del “Izquierdismo” que se nos presenta con fuerza en el actual período histórico tiene relación con el rechazo a toda forma de construcción partidaria, una negación por principio y una sospecha totalizante. En este sentido el “Izquierdismo” estaría manifestado en que dicha crítica es una generalización basada en una abstracción que no concibe y no precisa el carácter de clase de los partidos políticos, ni sus diversas formas que pueden asumir, reduciéndose a una ecuación moralista monolítica.

La confusión existente precisa una crítica a los Partidos políticos que han perpetuado y profundizado el legado de la dictadura cívico – militar, transformándose en verdaderos clubes electorales sin proyecto político. Este proceso de descomposición es visto de forma precisa por Tomas Moulián.

Como consecuencia de este fenómeno los partidos políticos se han transformado en partidos de camarillas, con agrupamientos internos sin consistencia ideológica y con un altísimo grado de antropofagia. Los partidos parecen haber perdido la dimensión comunitaria y los lazos de afectividad primaria suscitada por la común pertenencia a una causa, para convertirse en estresantes lugares de competencia por el poder, para lo cual se generan relaciones instrumentales con un grupo[3].

De este modo pasar de esta constatación a una generalización vulgar que niega la construcción de Partido, como si este fuese una forma preestablecida, constituye un error político fruto del “Izquierdismo”. La construcción del Partido debe ser síntesis del período histórico, debe responder a los requerimientos de un momento determinado.

Por otro lado, el antipartidismo es funcional al triunfo ideológico neoliberal que viene a reducir el ejercicio político a un asunto de mera gestión y administración, diluyendo los antagonismos políticos. En este sentido la posición antipartidista se refugia en formas laxas e inorgánicas reproduciendo una fragmentación insostenible.

Negación del principio de partido y de la disciplina de partido: a esto ha llegado la oposición. Y esto equivale a desarmar por completo al proletariado en interés de la burguesía. Todo se suma a esa dispersión e inestabilidad pequeñoburguesas, a esa incapacidad de realizar esfuerzos sostenidos, de actuar en forma unida y coordinada que, si se estimulan, destruirán inevitablemente todo movimiento revolucionario del proletariado[4].

En el reverso de la posición antipartidista encontramos formas rígidas y mecánicas de construcción Partidaria que niegan todo ejercicio problematizador que implique abordar la pregunta ¿Qué Partido revolucionario necesitamos construir para enfrentar el período histórico que se abre? En el nombre de la estrategia se defiende una forma monolítica incapaz de abrirse a los requerimientos históricos que posiciona la lucha de clases.

La paradoja que abre la Rebelión Popular constituye la posibilidad de evidenciar la necesidad de la construcción de Partido revolucionario para dar forma orgánica a la profundización de la crisis integral del capital. Lo desafiante está en que debemos construir formas orgánicas auténticas y genuinas en la respuesta de un período histórico revolucionario que supere las expresiones actuales de fragmentación.

3. El «Izquierdismo» en el aislamiento o la marca de la derrota

Seremos enfáticos en sostener que las prácticas políticas que pueden caracterizarse bajo el “Izquierdismo” son fruto de la derrota político – histórica e ideológica que instaló un capitalismo totalizante en todas las esferas de la vida.

Las consecuencias de la derrota tienen forma de dispersión, atomización y parcialidad del ejercicio político, rehuyendo del debate, de la disputa y posicionamiento ante coyunturas nacionales e internacionales. La experiencia política pasa a concebirse en una dimensión paralela, en una especie de burbuja que propicia una práctica incesante pero impotente de vocación de poder.

Respecto de los “seductores discursos ultra radicales” a los que hacíamos referencia, creemos que su principal déficit – insistimos: reconociendo que estas limitaciones tienen lugar en el marco de una serie de propuestas de lo más lúcidas y originales – consiste en considerar el “micropoder”, el “poder local”, el “antipoder”, el “contrapoder”, o la situación concreta con potencial revolucionario como un fin; perdiendo de vista la totalidad, el horizonte de la conexión dialéctica; diluyendo el proceso de emancipación en actos individuales, conquistas aisladas y placeres solitarios[5].

De forma mecánica se establece una escisión del ejercicio político que claudica en las posibilidades de concebir la disputa como práctica totalizadora, quedando recluido a lo local, a la inmediatez que impide pensarnos en una dimensión táctica y estratégica.

Los actuales pensadores de la dominación les dejan con gusto a las organizaciones de las clases subalternas el terreno de lo micro, de lo estrictamente local o sectorial, cuanto más pequeño y localizado mejor; de la pequeña política que sólo disputa sobre cuestiones parciales y cotidianas. De esa forma se encubre eficazmente el monopolio que se conserva de la gran política, la que se abandona con exclusividad a las clases dominantes[6].

Remontándonos a lo vivido recientemente en torno al proceso plebiscitario y las futuras elecciones de convencionalistas, se expresa justamente las limitantes de un amplio sector de la izquierda revolucionaria, que hace omisión y retrocede hacia lugares seguros. Reestablecer un ejercicio político que vaya desde la disputa y reapropiación de las esferas de la vida hasta marcar posiciones en la escena política general nos permitirá concebir que el ejercicio revolucionario no se constituye desde el miedo a la disputa. Sacudirnos de la inercia de la derrota político histórica constituyó el gran gesto de la Rebelión Popular que interpela profundamente a nuestras insuficiencias.

Enfrentamos una bella posibilidad histórica para el avance de los espacios autoorganizados del pueblo protagonizando la escena política en el debate y en la propuesta. La Rebelión popular remece nuestros quehaceres, constituye una síntesis histórica de las diversas movilizaciones expresadas en nuestra historia reciente y visibiliza las tareas más urgentes a resolver. El estado de desorientación de las clases dominantes, la crisis profunda de legitimidad de la democracia liberal a nivel mundial, el colapso civilizatorio abre innumerables esperanzas para el campo popular revolucionario.


[1] Lenin, Vladimir Illich. Obras selectas/ Vladimir Illich Lenin; compilado por Cecilia Feijoo y Demian Paredes. 1ª ed. Buenos Aires: Ediciones IPS, 2013.

[2] Ibid. p. 469.

[3] Moulian Tomás. Chile actual anatomía de un mito. LOM ediciones. Santiago. 2002.

[4] Op cit. p. 454.

[5] Mazzeo, Miguel. ¿Qué (no) hacer? Quimantú. Santiago. 2016.

[6] Mazzeo, Miguel; Acha Omar. Reflexiones sobre el Poder Popular. Tiempo Robado. Santiago. 2014.

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Opinion

Por la libertad de nuestras y nuestros presos políticos: ¡A derribar a Piñera y todo el régimen!

El llamado para la jornada del 10 de diciembre es a organizarse y articularse en los territorios, para golpear como un solo puño al régimen con una sola finalidad: arrebatarles la libertad de nuestras y nuestros presos políticos.

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Por Célula 26 de Julio de Trabajadoras y Trabajadores al Poder

Asistimos a un período revolucionario, caracterizado por una profunda crisis integral del capital, agudizada por la pandemia y una etapa de ascenso de la rebelión popular en el mundo. En este marco los levantamientos populares en Guatemala y Perú, que pusieron en el centro de sus reivindicaciones al poder ejecutivo y legislativo de sus respectivos países, se han transformado en factores dinamizadores de la situación política en nuestro país.
De esta forma, durante estas semanas hemos asistido a una serie de huelgas reivindicativas, donde destacan los trabajadores/as del retail, la salud, portuarios, vendedores ambulantes, etc. A esto se suman las jornadas de agitación y manifestación de estas últimas semanas por la libertad de los presos/as políticos de la rebelión.

En este marco hemos visto como, tras los recientes acontecimientos internacionales y el actuar represivo contra niños del Sename en Concepción por parte de Carabineros de Chile, se ha provocado un ascenso de las movilizaciones en los sectores más avanzados del pueblo, que se han volcado con radicalidad a las calles proponiéndose avanzar hacia los símbolos del poder; levantándose en clara ruptura con el régimen político, sosteniendo las consignas por la libertad de los preso/as políticos de la rebelión, de juicio y castigo, fuera Piñera y la disolución de las fuerzas de orden.
Es importante señalar cómo estos escenarios se dan en un contexto de recesión económica y evidente pauperización de las condiciones materiales de vida a escala global.

En nuestro país en particular, la situación no es distinta ni menos aislada del acontecer global. Sólo a modo de ejemplo, y según datos entregados por la última encuesta de la Universidad Católica, tras el leve mejoramiento de las condiciones sanitarias del país, estos últimos meses se han creado nuevos empleos, no obstante, la cifra actual está muy lejos de representar un avance significativo, ya que se estiman a la fecha más de 1.660.0000 puestos de trabajo menos que hace un año. La encuesta, además, señala que la normalización ha sido muy lenta y se requerirá hasta el 2022 para restablecerla, todo esto en medio de una inminente segunda ola del Covid19 y el reciente anuncio de que todas las comunas de la RM retrocederán a Fase 2.

A tenor con lo anteriormente señalado, el desempleo en el país durante el tercer trimestre móvil – agosto, septiembre y octubre – se volvió a situar sobre los dos dígitos con un 12,7%, sin mayor horizonte que seguir deteriorándose, al igual que todos los otros índices económicos. Por ejemplo, el Imacec nuevamente sufrió una caída, esta vez del 1,2% en relación con igual mes del año anterior.

En consecuencia, se avecinan escenarios complejos para nuestra clase, el propio Banco Mundial ha anunciado que la crisis seguirá agudizándose y ha indicado que la pobreza en Chile aumentará de 8,1 % (proyección 2019) hasta un 12,3% en el próximo año. Mientras tanto el Estado sigue protegiendo al gran empresariado y se ha propuesto extender el Estado de catástrofe, para seguir utilizándolo como una herramienta de control social en el contexto de pandemia y rebelión popular que asistimos.

Mientras tanto es el pueblo quien costea la crisis con trabajos precarios y sueldos indignos o dedicándose al negocio por cuenta propia improvisando variados negocios. Un ejemplo de cómo asumimos los costos de esta crisis, es que debamos apelar a nuestros fondos de pensiones para sobrevivir, pero a su vez esta situación se expresa como una abierta crítica a todo el sistema de pensiones nefasto que tenemos. Frente a este escenario y a la inminente respuesta popular que podría haber provocado negar un nuevo retiro del 10%, el Gobierno se ha visto obligado a enviar un proyecto de ley, que en concreto se asemeja bastante a la reforma constitucional de retiro de los fondos, logrando evitar un nuevo enfrentamiento con las masas populares.

De esta forma, la demanda que ha adquirido transversalidad en los sectores auto organizados durante estas semanas ha sido la exigencia de libertad de todos y todos los presos políticos, caracterizado por factores tan diversos como la victoria del Apruebo, la venida de una serie de juicios emblemáticos, la absolución de compañeros y compañeras por ausencia de pruebas y montajes. Estas situaciones han abierto una posibilidad clara de arrebatar al Estado mediante la presión popular la libertad de nuestros compañeros/as que viven actualmente la prisión política.

Este escenario de lucha por la libertad de los PP, en perspectiva, da cuenta de una clara tendencia hacia la articulación, que se ha expresado estos últimos días en una serie de encuentros e instancias de articulación comunal, sectorial y/o zonal con el objetivo de preparar la jornada del 10 de Diciembre. en este contexto hemos visto como siguen ausentes o con pronunciamientos ambiguos y tibios las dirigencias sindicales presentes en Unidad Social y la CUT, por ejemplo, por lo cual la herramienta que se torna fundamental para dotar de fuerza real la jornada ha sido en distintos lugares convocar a encuentros de base, comunales o zonales de trabajadores/as, pobladores/as y estudiantes para preparar la huelga general del 10 de diciembre.

De esta forma, el llamado de esta jornada es a dejar las mezquindades y diferencias de lado para golpear unidos y unidas al régimen, con la finalidad última de arrebatarles la libertad de nuestras y nuestros presos.

Tras esta jornada, no cabe duda que las instancias auto organizadas del pueblo debemos seguir apostando hacia la articulación nacional como un objetivo central, para lograr levantar un programa de lucha que dé una salida a la crisis a favor de nuestra clase. A su vez lograr articularla con las reivindicaciones inmediatas en nuestro pueblo, con la finalidad de ir transformándolas en una lucha permanente e ininterrumpida hasta derribar a Piñera y todo el régimen.

Por la disolución de las FF.AA de orden
¡A fortalecer la primera línea! ¡a derrotar el toque de queda en las calles!

Por la Libertad inmediata de los/as presos políticos mapuche y de la rebelión popular
¡Amnistía sin condiciones ya!

Por un Gobierno de las y los trabajadores
Fuera Piñera y todo el parlamento corrupto
¡Cárcel para los asesinos, violadores y torturadores del pueblo!

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