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Opinion

¡A desarrollar la rebelión popular en toda América Latina! El pueblo despertó, ¡Construyamos la revolución!

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Por Erwin Escobar, militante de Trabajadoras y Trabajadores al Poder.

Hace un poco más de un año en uno de los documentos de nuestra organización decíamos “¡A desatar la Rebelión Popular contra la ofensiva del capital en toda América Latina!”, en el cual se daba cuenta del levantamiento del pueblo hermano de Ecuador. “La Rebelión popular en Ecuador expresa con colosal determinación el camino de los pueblos de Latinoamérica y el mundo.”.

De esta manera se constataba esta definición y continuaba dando a conocer en simples palabras el camino optado por el pueblo movilizado: “Durante las últimas dos semanas fuimos testigos de la ofensiva creciente y generalizada de las masas contra el gobierno, expresada a través de la Huelga General (catalizada ésta desde la protesta de masas y la acción directa), los paros, cortes, marchas, enfrentamientos y la llegada de miles de indígenas a Quito…” siendo esta la tónica del proceso que estaba en curso, días después llega el 18 de Octubre en Chile, en el cual comienzan álgidas jornadas de protesta, que con el paso de los días devienen en un proceso de Rebelión Popular, desatado principalmente por los estudiantes secundarios que rápidamente respondieron con movilizaciones luego del anuncio del ministro respectivo sobre el alza del transporte en la capital del país.

Los secundarios saltando torniquetes fueron aplaudidos y acompañados por la mayoría del pueblo, y luego del pasar de varias jornadas de agitación y de movilización previa el día 18 de Octubre y 19 en otros sectores del país, la protesta desatada de las masas en las calles daba un salto cuantitativo y cualitativo en todas sus expresiones de lucha y acción directa.

Hace unos días, más de un año después de los hechos anteriormente relatados, veíamos como el pueblo de Perú salía a las calles por el descontento generalizado, producido por la vacancia que el Congreso Peruano le dio el día 9 de Noviembre al entonces presidente Martín Vizcarra, sacándolo de su cargo y posicionando un “gobierno de facto”, encabezado por el presidente del congreso Manuel Merino, volcando a las masas a exigir en las calles la salida de Merino, producto también  de las decisiones de una clase política corrupta al servicio de la burguesía en un país que, agravado por la crisis integral del capital, (crisis de legitimidad, política, económica, sanitaria) con altas tasas de desempleo a nivel nacional que mantienen al pueblo trabajador en una constante incertidumbre por el Régimen, que respondió con una fuerte represión la cual, en poco más de una semana de  protestas, dejaba un saldo de al menos 2 muertos, más de 100 heridos y 20 desaparecidos luego de ser detenidos por la policía de dicho país. Finalmente, Merino decide renunciar luego del desborde del pueblo peruano que protestaba y se enfrentaba con las fuerzas represoras y avanzando en sus métodos de lucha, violencia política y revolucionaria propias de la clase trabajadora.

Concentración en la calle San Martín de Lima el día 12 de noviembre, en protesta contra Manuel Merino, designado presidente del Perú.

La situación en Guatemala

A pesar de estar atravesando una de las pandemias más fuertes a nivel mundial, en Guatemala el gobierno burgués de Alejandro Giammattei anunciaba el Presupuesto para el 2021 que involucraba un fuerte recorte en el gasto social (educación, salud, etc) y por ende un mayor endeudamiento de la población, estas medidas fueron repudiadas y rechazadas por el pueblo del país caribeño que a los siguientes días no dudaron en salir a las calles, siendo miles que se movilizaron por el centro de la capital asediando al congreso de este país, con un claro objetivo político y decisión, y al momento de llegar a dicha institución terminaron por ingresan al edificio parlamentario e incendiarlo. Giammattei sale en respuesta de estos hechos y declara:

“…tampoco podemos permitir que se vandalice con la propiedad pública o privada. Al que se le compruebe su participación en estos hechos delictivos les caerá todo el peso de la ley.”

Alejandro Giammattei, presidente de Guatemala declarando tras el incendio del congreso en dicho país.

En esta declaración el presidente guatemalteco deja en claro la política de persecución que dejará caer sobre el valiente pueblo de dicho país, que se levantó una vez más en contra de las injusticias.

Manifestante se fotografía a las afueras del Congreso de Guatemala ardiendo en llamas, el pasado domingo 22 de noviembre.

Las situaciones mencionadas, puestas en una perspectiva global

1.- Los levantamientos masivos de los pueblos de Latinoamérica no podemos visualizarlos ni entenderlos como “casos aislados” uno del otro. Los regímenes burgueses se ven apremiados por la profunda crisis capitalista que, al momento de dar golpes a la clase trabajadora, está observando respuestas con más fuerza y una incipiente organización, contando la lucha directa con una clara contra ofensiva y desborde total de masas trabajadoras movilizadas. Como es de costumbre y pilar fundamental dentro de estos regímenes, no dudan en echar mano al uso la violencia policial y persecución política para sostener sus democracias burguesas y el capital.

Los explotadores, la clase política, empresarios, altos mandos de FFAA, latifundistas, etc., ven con preocupación cómo se alteran sus intereses y capitales al momento de que los explotados entienden que no tienen nada más que perder que sólo sus cadenas. Pero la contra revolución no dejará esperar las últimas consecuencias para hacerse presente; en esa línea, hay que mirar con mucha profundidad cómo se desarrollan los procesos de los países hermanos que se levantan en contra de los explotadores y ya se enfrentan a sus brazos armados que defienden a muerte a sus patrones.

2.- Es momento de desarrollar y organizar estos grandes embates de masas trabajadoras al podrido sistema capitalista. El desarrollo de la lucha abierta contra los enemigos de la clase dará pie a que los más amplios sectores de los pueblos combativos en rebelión adquieran la conciencia necesaria para ponerse en función de organizar y luchar en las futuras batallas, y desarrollarlas hasta ponerlas en perspectivas de la organización de la revolución. La creciente crisis no está ad portas de acabar y es aquí donde debemos derribar los pilares fundamentales de la antigua sociedad capitalista para construir el poder del pueblo.

Sobre la situación nacional: ¡El pueblo despertó! ¡Construyamos la revolución!

3.- En Chile, el período Revolucionario delimita con muchas más fuerza el camino que está tomando el pueblo movilizado en sus distintas expresiones, a pesar de haber sido fuertemente golpeado por la pandemia y crisis sanitaria agravada por el ineficiente manejo del régimen, hoy se levantan los y las trabajadoras de la salud en huelgas y un paro indefinido por el aumento del ingreso per cápita para el año 2021, que concretamente es mejorar las condiciones de trabajo y las necesidades para los usuarios, lo cual ha sido negado por la ministra respectiva.

Previo a la conmemoración de un año del Levantamiento Popular del 18-O el pueblo ya empezaba a congregarse nuevamente en la Plaza Dignidad, fue una constante de carácter simbólica y a la vez combativa, la “recuperación” de la Plaza luego de estar sitiada todo el tiempo por las fuerzas represivas.

 Ahora vemos como la movilización toma otro carácter marchando en dirección al Palacio la Moneda para así derribar de una vez por todas a los responsables políticos de todas las muertes y violaciones a los DD.HH. de nuestro pueblo. Hemos visto heroicas jornadas de lucha en las calles, como el día 20 de noviembre donde el pueblo vuelve a desbordar las calles y se enfrentó a los aparatos represivos por más de 4 horas por la Alameda, habiendo llegado a solo cuadras de donde se escondía el cobarde de Piñera resguardado por sus esbirros. Las consignas más agitadas han sido “Libertad a tod@s l@s pres@s poltic@s de la Rebelión!” y “¡Fuera Piñera!”. La caída de Rozas dentro de Carabineros solo cambiará el rostro de la represión, pero no su acción esencial.

Seamos realistas: no hay ni reforma ni refundación posibles de una policía cuya función es servir como brazo armado para la defensa de los mezquinos intereses de una clase lumpenezca, criminal, corrupta, parasitaria e improductiva: la actual burguesía.

Editorial de trabajadores y trabajadoras al poder.

4.- La Clase Trabajadora debe prepararse para las futuras luchas e intervenir en el proceso histórico hasta derribar a todo el actual régimen burgués y sea reemplazado por un Régimen de nuevo tipo: ¡Un gobierno de las y los Trabajadores! teniendo al pueblo en armas encargados de su defensa y que disuelva a carabineros y las fuerzas armadas del antiguo régimen.

5.- Las tareas más urgentes están determinadas por la organización y movilización del pueblo, construir y fortalecer las asambleas populares, impulsar comités de acción en centros laborales donde se desarrollen las acciones de protesta contra los crímenes de carabineros y el Estado y que exijan la amnistía para las y los presos políticos y del pueblo mapuche como el primer paso.

6.- Organizar grupos de autodefensa territoriales y en centros de trabajo que sean la primera línea ante la represión y desarrollar la jornada de Protesta y movilización en las calles el 10 de Diciembre hacia la Huelga General por Amnistía total de las y los luchadores con el juicio y castigo a los culpables.

¡A desatar la Rebelión en toda América Latina!

¡El pueblo despertó: construyamos la revolución!

¡Amnistía Total! ¡Huelga General! ¡Fuera Piñera!

¡Juicio y castigo para los represores y asesinos del Pueblo!

¡Gobierno de Las y Los Trabajadores que disuelva las actuales FF.AA. y de orden!

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El izquierdismo como obstáculo para una propuesta y práctica revolucionaria

Abrir el debate sobre la actualidad del texto “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” escrito por Lenin con un increíble carácter político – educativo para la clase obrera se vuelve una imperiosa necesidad, en cuanto reconocimiento sincero de prácticas obstaculizadoras en la actual construcción política y en la abertura de ejes de discusión que vienen a remecer, tales como: la construcción del partido, parlamentarismo, alianzas y la construcción táctica. A la luz de la Rebelión Popular las formas del “Izquierdismo” quedan en evidencia en cuanto incapacidad política de constituir respuestas concretas para derrocar al capitalismo.

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Abrir el debate sobre la actualidad del texto “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” escrito por Lenin con un increíble carácter político – educativo para la clase obrera se vuelve una imperiosa necesidad, en cuanto reconocimiento sincero de prácticas obstaculizadoras en la actual construcción política y en la abertura de ejes de discusión que vienen a remecer, tales como: la construcción del partido, parlamentarismo, alianzas y la construcción táctica.  A la luz de la Rebelión Popular las formas del “Izquierdismo” quedan en evidencia en cuanto incapacidad política de constituir respuestas concretas para derrocar al capitalismo.

  1. El izquierdismo en la consigna “Yo no voto me organizo”

La explosión de la Rebelión Popular y su desenvolvimiento constituye una experiencia vital en la lucha de clases, dejando innumerables aprendizajes que nos permiten abrir críticas hacia posiciones que expresan lo que Lenin precisó como “izquierdismo”. Entendemos por “Izquierdismo” a aquellas posiciones y prácticas que se transforman en leyes generales y universales para toda época y situación histórica concreta, siendo complaciente con principios abstractos de una supuesta radicalidad.

“Yo no voto me organizo” se transformó en una posición que asumió una franja de la izquierda para encarar el proceso plebiscitario que emergió del Acuerdo de Paz y Nueva Constitución. Lejos de abrir una lectura sobre las particularidades del proceso, se refugia en una mecánica consigna que contrapone el ejercicio de votar y el de organizarse, negando propuestas y construyendo una abstracción que se reproduce una y otra vez frente a todo proceso electoral.

En este aspecto, Lenin nos abre la experiencia de la Revolución Rusa precisando dos hitos históricos que evidencian que la reproducción de fórmulas trae consecuencias perjudiciales para el avance de la clase trabajadora. Al respecto, Lenin es enfático en ver la apuesta del boicot en 1905 como un acierto, pero dicha posición de boicot a la Duma en 1906 constituyó un error.

“Cuando en agosto de 1905 el Zar anunció la convocatoria a un “parlamento” consultivo, los bolcheviques le declararon el boicot, contra todos los partidos de oposición y de los mencheviques, y el “parlamento” fue barrido, en realidad, por la revolución de octubre de 1905. El boicot era correcto en ese momento, no porque sea correcta en general la no participación en los parlamentos reaccionarios, sino porque valoramos acertadamente la situación objetiva, que conducía a la rápida transformación de las huelgas de masas, primero, en huelga política, luego, en huelga revolucionaria, y, por último, en insurrección”[1].

Valorar acertadamente la situación objetiva constituye la dificultad de todo ejercicio político revolucionario, no podemos homologar experiencias de lucha, la extrapolación mecánica nos lleva a la marginalidad y a constituirnos en espectadores del escenario político. En este sentido la consigna “Yo no voto me organizo” no logra precisar las particularidades del proceso que se abre en torno al Apruebo, se niega a la disputa, abrazando el pánico a la discusión política abierta.

La condena y la crítica al Acuerdo de Paz y Nueva Constitución entendido como un pacto que protege y blinda al gobierno de Piñera y la institucionalidad dominante en su conjunto es acertada, pero insuficiente si nos quedamos en la comodidad de la crítica sin propuesta que invite a la disputa. Evidentemente no construimos bajo condiciones ideales sino bajo condiciones políticas impuestas y es en ese marco donde nos desenvolvemos. En este sentido Lenin es certero en precisar que la apuesta táctica no se constituye desde el estado de ánimo revolucionario.

“Es muy fácil demostrar espíritu revolucionario sólo lanzando improperios contra el oportunismo parlamentario o sólo repudiando la participación en los parlamentos; su misma facilidad, precisamente no puede hacer de esto la solución de un problema difícil, muy difícil”[2].

La abertura de un período histórico revolucionario que se abre a nivel global y a nivel nacional se precisa en que la Rebelión Popular sobrepasa con creces las posiciones puristas y sectarias, evidenciando su insuficiencia de cara a las necesidades históricas que se abren para la construcción de proyecto revolucionario.

2. El “Izquierdismo” en el antipartidismo

Otra expresión del “Izquierdismo” que se nos presenta con fuerza en el actual período histórico tiene relación con el rechazo a toda forma de construcción partidaria, una negación por principio y una sospecha totalizante. En este sentido el “Izquierdismo” estaría manifestado en que dicha crítica es una generalización basada en una abstracción que no concibe y no precisa el carácter de clase de los partidos políticos, ni sus diversas formas que pueden asumir, reduciéndose a una ecuación moralista monolítica.

La confusión existente precisa una crítica a los Partidos políticos que han perpetuado y profundizado el legado de la dictadura cívico – militar, transformándose en verdaderos clubes electorales sin proyecto político. Este proceso de descomposición es visto de forma precisa por Tomas Moulián.

Como consecuencia de este fenómeno los partidos políticos se han transformado en partidos de camarillas, con agrupamientos internos sin consistencia ideológica y con un altísimo grado de antropofagia. Los partidos parecen haber perdido la dimensión comunitaria y los lazos de afectividad primaria suscitada por la común pertenencia a una causa, para convertirse en estresantes lugares de competencia por el poder, para lo cual se generan relaciones instrumentales con un grupo[3].

De este modo pasar de esta constatación a una generalización vulgar que niega la construcción de Partido, como si este fuese una forma preestablecida, constituye un error político fruto del “Izquierdismo”. La construcción del Partido debe ser síntesis del período histórico, debe responder a los requerimientos de un momento determinado.

Por otro lado, el antipartidismo es funcional al triunfo ideológico neoliberal que viene a reducir el ejercicio político a un asunto de mera gestión y administración, diluyendo los antagonismos políticos. En este sentido la posición antipartidista se refugia en formas laxas e inorgánicas reproduciendo una fragmentación insostenible.

Negación del principio de partido y de la disciplina de partido: a esto ha llegado la oposición. Y esto equivale a desarmar por completo al proletariado en interés de la burguesía. Todo se suma a esa dispersión e inestabilidad pequeñoburguesas, a esa incapacidad de realizar esfuerzos sostenidos, de actuar en forma unida y coordinada que, si se estimulan, destruirán inevitablemente todo movimiento revolucionario del proletariado[4].

En el reverso de la posición antipartidista encontramos formas rígidas y mecánicas de construcción Partidaria que niegan todo ejercicio problematizador que implique abordar la pregunta ¿Qué Partido revolucionario necesitamos construir para enfrentar el período histórico que se abre? En el nombre de la estrategia se defiende una forma monolítica incapaz de abrirse a los requerimientos históricos que posiciona la lucha de clases.

La paradoja que abre la Rebelión Popular constituye la posibilidad de evidenciar la necesidad de la construcción de Partido revolucionario para dar forma orgánica a la profundización de la crisis integral del capital. Lo desafiante está en que debemos construir formas orgánicas auténticas y genuinas en la respuesta de un período histórico revolucionario que supere las expresiones actuales de fragmentación.

3. El «Izquierdismo» en el aislamiento o la marca de la derrota

Seremos enfáticos en sostener que las prácticas políticas que pueden caracterizarse bajo el “Izquierdismo” son fruto de la derrota político – histórica e ideológica que instaló un capitalismo totalizante en todas las esferas de la vida.

Las consecuencias de la derrota tienen forma de dispersión, atomización y parcialidad del ejercicio político, rehuyendo del debate, de la disputa y posicionamiento ante coyunturas nacionales e internacionales. La experiencia política pasa a concebirse en una dimensión paralela, en una especie de burbuja que propicia una práctica incesante pero impotente de vocación de poder.

Respecto de los “seductores discursos ultra radicales” a los que hacíamos referencia, creemos que su principal déficit – insistimos: reconociendo que estas limitaciones tienen lugar en el marco de una serie de propuestas de lo más lúcidas y originales – consiste en considerar el “micropoder”, el “poder local”, el “antipoder”, el “contrapoder”, o la situación concreta con potencial revolucionario como un fin; perdiendo de vista la totalidad, el horizonte de la conexión dialéctica; diluyendo el proceso de emancipación en actos individuales, conquistas aisladas y placeres solitarios[5].

De forma mecánica se establece una escisión del ejercicio político que claudica en las posibilidades de concebir la disputa como práctica totalizadora, quedando recluido a lo local, a la inmediatez que impide pensarnos en una dimensión táctica y estratégica.

Los actuales pensadores de la dominación les dejan con gusto a las organizaciones de las clases subalternas el terreno de lo micro, de lo estrictamente local o sectorial, cuanto más pequeño y localizado mejor; de la pequeña política que sólo disputa sobre cuestiones parciales y cotidianas. De esa forma se encubre eficazmente el monopolio que se conserva de la gran política, la que se abandona con exclusividad a las clases dominantes[6].

Remontándonos a lo vivido recientemente en torno al proceso plebiscitario y las futuras elecciones de convencionalistas, se expresa justamente las limitantes de un amplio sector de la izquierda revolucionaria, que hace omisión y retrocede hacia lugares seguros. Reestablecer un ejercicio político que vaya desde la disputa y reapropiación de las esferas de la vida hasta marcar posiciones en la escena política general nos permitirá concebir que el ejercicio revolucionario no se constituye desde el miedo a la disputa. Sacudirnos de la inercia de la derrota político histórica constituyó el gran gesto de la Rebelión Popular que interpela profundamente a nuestras insuficiencias.

Enfrentamos una bella posibilidad histórica para el avance de los espacios autoorganizados del pueblo protagonizando la escena política en el debate y en la propuesta. La Rebelión popular remece nuestros quehaceres, constituye una síntesis histórica de las diversas movilizaciones expresadas en nuestra historia reciente y visibiliza las tareas más urgentes a resolver. El estado de desorientación de las clases dominantes, la crisis profunda de legitimidad de la democracia liberal a nivel mundial, el colapso civilizatorio abre innumerables esperanzas para el campo popular revolucionario.


[1] Lenin, Vladimir Illich. Obras selectas/ Vladimir Illich Lenin; compilado por Cecilia Feijoo y Demian Paredes. 1ª ed. Buenos Aires: Ediciones IPS, 2013.

[2] Ibid. p. 469.

[3] Moulian Tomás. Chile actual anatomía de un mito. LOM ediciones. Santiago. 2002.

[4] Op cit. p. 454.

[5] Mazzeo, Miguel. ¿Qué (no) hacer? Quimantú. Santiago. 2016.

[6] Mazzeo, Miguel; Acha Omar. Reflexiones sobre el Poder Popular. Tiempo Robado. Santiago. 2014.

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Opinion

Por la libertad de nuestras y nuestros presos políticos: ¡A derribar a Piñera y todo el régimen!

El llamado para la jornada del 10 de diciembre es a organizarse y articularse en los territorios, para golpear como un solo puño al régimen con una sola finalidad: arrebatarles la libertad de nuestras y nuestros presos políticos.

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Por Célula 26 de Julio de Trabajadoras y Trabajadores al Poder

Asistimos a un período revolucionario, caracterizado por una profunda crisis integral del capital, agudizada por la pandemia y una etapa de ascenso de la rebelión popular en el mundo. En este marco los levantamientos populares en Guatemala y Perú, que pusieron en el centro de sus reivindicaciones al poder ejecutivo y legislativo de sus respectivos países, se han transformado en factores dinamizadores de la situación política en nuestro país.
De esta forma, durante estas semanas hemos asistido a una serie de huelgas reivindicativas, donde destacan los trabajadores/as del retail, la salud, portuarios, vendedores ambulantes, etc. A esto se suman las jornadas de agitación y manifestación de estas últimas semanas por la libertad de los presos/as políticos de la rebelión.

En este marco hemos visto como, tras los recientes acontecimientos internacionales y el actuar represivo contra niños del Sename en Concepción por parte de Carabineros de Chile, se ha provocado un ascenso de las movilizaciones en los sectores más avanzados del pueblo, que se han volcado con radicalidad a las calles proponiéndose avanzar hacia los símbolos del poder; levantándose en clara ruptura con el régimen político, sosteniendo las consignas por la libertad de los preso/as políticos de la rebelión, de juicio y castigo, fuera Piñera y la disolución de las fuerzas de orden.
Es importante señalar cómo estos escenarios se dan en un contexto de recesión económica y evidente pauperización de las condiciones materiales de vida a escala global.

En nuestro país en particular, la situación no es distinta ni menos aislada del acontecer global. Sólo a modo de ejemplo, y según datos entregados por la última encuesta de la Universidad Católica, tras el leve mejoramiento de las condiciones sanitarias del país, estos últimos meses se han creado nuevos empleos, no obstante, la cifra actual está muy lejos de representar un avance significativo, ya que se estiman a la fecha más de 1.660.0000 puestos de trabajo menos que hace un año. La encuesta, además, señala que la normalización ha sido muy lenta y se requerirá hasta el 2022 para restablecerla, todo esto en medio de una inminente segunda ola del Covid19 y el reciente anuncio de que todas las comunas de la RM retrocederán a Fase 2.

A tenor con lo anteriormente señalado, el desempleo en el país durante el tercer trimestre móvil – agosto, septiembre y octubre – se volvió a situar sobre los dos dígitos con un 12,7%, sin mayor horizonte que seguir deteriorándose, al igual que todos los otros índices económicos. Por ejemplo, el Imacec nuevamente sufrió una caída, esta vez del 1,2% en relación con igual mes del año anterior.

En consecuencia, se avecinan escenarios complejos para nuestra clase, el propio Banco Mundial ha anunciado que la crisis seguirá agudizándose y ha indicado que la pobreza en Chile aumentará de 8,1 % (proyección 2019) hasta un 12,3% en el próximo año. Mientras tanto el Estado sigue protegiendo al gran empresariado y se ha propuesto extender el Estado de catástrofe, para seguir utilizándolo como una herramienta de control social en el contexto de pandemia y rebelión popular que asistimos.

Mientras tanto es el pueblo quien costea la crisis con trabajos precarios y sueldos indignos o dedicándose al negocio por cuenta propia improvisando variados negocios. Un ejemplo de cómo asumimos los costos de esta crisis, es que debamos apelar a nuestros fondos de pensiones para sobrevivir, pero a su vez esta situación se expresa como una abierta crítica a todo el sistema de pensiones nefasto que tenemos. Frente a este escenario y a la inminente respuesta popular que podría haber provocado negar un nuevo retiro del 10%, el Gobierno se ha visto obligado a enviar un proyecto de ley, que en concreto se asemeja bastante a la reforma constitucional de retiro de los fondos, logrando evitar un nuevo enfrentamiento con las masas populares.

De esta forma, la demanda que ha adquirido transversalidad en los sectores auto organizados durante estas semanas ha sido la exigencia de libertad de todos y todos los presos políticos, caracterizado por factores tan diversos como la victoria del Apruebo, la venida de una serie de juicios emblemáticos, la absolución de compañeros y compañeras por ausencia de pruebas y montajes. Estas situaciones han abierto una posibilidad clara de arrebatar al Estado mediante la presión popular la libertad de nuestros compañeros/as que viven actualmente la prisión política.

Este escenario de lucha por la libertad de los PP, en perspectiva, da cuenta de una clara tendencia hacia la articulación, que se ha expresado estos últimos días en una serie de encuentros e instancias de articulación comunal, sectorial y/o zonal con el objetivo de preparar la jornada del 10 de Diciembre. en este contexto hemos visto como siguen ausentes o con pronunciamientos ambiguos y tibios las dirigencias sindicales presentes en Unidad Social y la CUT, por ejemplo, por lo cual la herramienta que se torna fundamental para dotar de fuerza real la jornada ha sido en distintos lugares convocar a encuentros de base, comunales o zonales de trabajadores/as, pobladores/as y estudiantes para preparar la huelga general del 10 de diciembre.

De esta forma, el llamado de esta jornada es a dejar las mezquindades y diferencias de lado para golpear unidos y unidas al régimen, con la finalidad última de arrebatarles la libertad de nuestras y nuestros presos.

Tras esta jornada, no cabe duda que las instancias auto organizadas del pueblo debemos seguir apostando hacia la articulación nacional como un objetivo central, para lograr levantar un programa de lucha que dé una salida a la crisis a favor de nuestra clase. A su vez lograr articularla con las reivindicaciones inmediatas en nuestro pueblo, con la finalidad de ir transformándolas en una lucha permanente e ininterrumpida hasta derribar a Piñera y todo el régimen.

Por la disolución de las FF.AA de orden
¡A fortalecer la primera línea! ¡a derrotar el toque de queda en las calles!

Por la Libertad inmediata de los/as presos políticos mapuche y de la rebelión popular
¡Amnistía sin condiciones ya!

Por un Gobierno de las y los trabajadores
Fuera Piñera y todo el parlamento corrupto
¡Cárcel para los asesinos, violadores y torturadores del pueblo!

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Opinion

MANDU, PRESO POLÍTICO DE PUNTA ARENAS: CONSIGUE LIBERTAD VIGILADA INTENSIVA POR CINCO AÑOS

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por Ivonne, Militante Trabajadores y Trabajadoras al Poder

Este martes 1 de diciembre, desde las 13:30 horas, se llevó adelante la audiencia de lectura de la parte resolutiva de la sentencia condenatoria de Marcelo Mandujano, por los delitos de incendio de un edificio en donde funcionaba la AFP Hábitat y por el delito de desórdenes públicos relativos a la jornada del 12 de noviembre del 2019, imputaciones que lo han mantenido en prisión preventiva desde el 10 de enero del 2020.

En la pasada audiencia, el Tribunal de Juicio Oral en lo penal decidió condenarlo como autor del delito de incendio a cuatro años y 324 días de presidio menor en su grado máximo, a la pena accesoria de la inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de sus derechos políticos y a la inhabilitación absoluta del ejercicio de cargos públicos mientras dure la condena y, como autor del delito de desórdenes públicos a la condena de 41 días de prisión en su grado máximo, sumando una condena de 5 años.

Registro de actividad durante una de las jornadas de ayuno, en Punta Arenas, por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta

Sin embargo, hoy, el Tribunal determinó la aplicación de la pena sustitutiva de Libertad vigilada intensiva, por un plazo de cinco años, debiendo dar cumplimiento al plan de intervención individual que determinará en los próximos días Gendarmería de Chile, además del imperativo de que Mandu fije un domicilio permanente y que, en caso de modificaciones de dirección, debe informarlo oportunamente.

En virtud de esta sentencia, Mandu es condenado al pago de 660 UF más los intereses, suma que supera los 19 millones de pesos, por concepto de las rentas de arrendamiento que la dueña habría dejado de percibir producto del incendio del inmueble.

En esta audiencia se dio curso a la revisión de oficio de la medida cautelar de prisión preventiva, al haber transcurrido más de 6 meses desde su inicio. La defensa solicitó que, entendiendo que aún no está ejecutoriada la sentencia que se lee en dicha instancia (lo que significa que pudiera modificarse el resultado por la vía de la impugnación, ya sea por la interposición de un recurso por parte de la fiscalía o por parte de algún otro querellante) el escenario cambia con la lectura de la sentencia definitiva que no tiene como consecuencia la aplicación de una condena de prisión efectiva, por lo que esta medida cautelar es reemplazada por otras 3 de menor intensidad: arresto domiciliario nocturno, firma mensual y arraigo regional, las que permanecerán vigentes hasta que la sentencia quede ejecutoriada, es decir, hasta que se agote el plazo para interponer recursos o que, habiendo interpuesto algún recurso, no se haya acogido a las pretensiones de modificar el contenido de la sentencia.

Registro de actividad durante una de las jornadas de ayuno, en Punta Arenas, por la libertad de las y los presos políticos de la Revuelta

Es motivo de celebración que Mandu pueda gozar de libertad, y aunque no será completa, ya que estará sujeto a un plan de intervención de gendarmería, sí estará fuera de las condiciones de aislamiento e indignidad de los recintos penales de Chile y lejos de los 11 años que estaba pidiendo el Ministerio Público por un proceso con bastas irregularidades ya mencionadas en notas que este periódico ya ha publicado.

Resulta manifiestamente injusto que Mandu haya tenido que pasar 326 días privado de libertad para que finalmente en el procedimiento se determinara que no sería condenado a prisión por los 11 años de condena que el ministerio público majaderamente sostenía.

Esto confirma lo que hemos venido sosteniendo: el carácter político de los procesos que caen sobre nuestros compañeros y compañeras aprisionados injustamente por luchar, ya que durante un año Fiscalía hace un festín mediático respecto de su gestión al lograr identificar y aprisionar a uno de los responsables de las acciones de protesta dadas en la región, en donde ya vemos que su posibilidad de neutralización está limitada a la aplicación de la prisión preventiva, pero no a una sentencia condenatoria de prisión, y  que por otro lado, tampoco se traduce en el aplastamiento de la protesta, sino todo lo contrario. No se logra intimidar represivamente al pueblo organizado, muestra de esto es la red de apoyo que se ha tejido alrededor de los casos de prisión política, en donde se han generado distintas acciones de visibilización, denuncia y apoyo.

Apoyo que será fundamental sostener de manera nacional e internacional, ya que debemos asumir la responsabilidad de pelear en la calle la libertad total e incondicional para todos y todas los presos/as políticas de la rebelión popular.

Este 10 de diciembre, a propósito de la conmemoración del día internacional de los Derechos Humanos, se está convocando a una Huelga Nacional por la libertad de las y los presos/as políticas de la rebelión popular, en el marco de la discusión sobre la posibilidad de una salida política de estos/as. Es de vital importancia que las y los comprometidos con esta justa lucha por la libertad de las y los presos nos aboquemos a la agitación y organización de esta jornada, dejando atrás los sectarismos y los traspiés que lamentablemente se han visto, mostrando unidad, organización y determinación y tensionando a los sectores organizados de trabajadores y trabajadoras a solidarizar y a ponerse a disposición de la combatividad que exige la jornada.

¡10 DE DICIEMBRE HUELGA GENERAL POR LA LIBERTAD TOTAL A LAS Y LOS PRESOS POLÍTICOS DE LA REBELIÓN POPULAR!

¡AMNISTÍA YA, SIN CONDICIONES Y SIN TRANSAR CON LA IMPUNIDAD DE LOS REPRESORES!

¡FUERA PIÑERA, ABAJO EL PARLAMENTO CORRUPTO! ¡POR UN GOBIERNO DE LAS Y LOS TRABAJADORES QUE DISUELVA LAS FF AA Y DE ORDEN!

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