NACIONAL

Balance: Jornada de protesta del 5 de octubre por la liberación de todas y todos los presos políticos

La jornada del 5 de octubre fue a todas luces positiva, ya que contó con gran masividad y presencia en distintos territorios, tanto nacionales como internacionales.
Octubre llegó al país con el influjo de los históricos días de octubre del año pasado. A medida que nos acercamos al 18 de octubre, y a la vez acompañados por la flexibilización de las medidas sanitarias en buena parte del país, el pueblo ha comenzado a retomar nuevamente las calles y elevar las históricas demandas establecidas durante la Rebelión Popular. La consigna es clara: se hace necesario cambiarlo todo, y el Plebiscito es apenas el primer paso.
El epicentro de dichas demandas y de la protesta popular no ha sido otro que Plaza Dignidad; la cual, si bien venía siendo tomada desde hace algunas semanas, vio aumentar el número de manifestantes en ella debido a la criminal acción de Carabineros en contra de Anthony Araya el viernes pasado, quien fue lanzado desde el Puente Pío Nono tras una arremetida de la policía.
La brutalidad de esta acción levantó una ola de indignación en todo el territorio nacional que revitalizó la rabia popular, y entre las protestas volvió a escucharse también con fuerza la demanda por la liberación de todas y todos nuestros compañeros presos políticos.
Desde que comenzaron a caer los primeros compañeros en octubre pasado, la movilización por su liberación jamás ha cesado, y ni siquiera la pandemia pudo detener el empuje de miles que abogan por sacarlos de entre los barrotes de la prisión.
Ese empuje llevó a que se lograra establecer el pasado 5 de octubre como una fecha de agitación y protesta a nivel nacional e internacional por la liberación de todas y todos los presos políticos, y en estas escuetas líneas queremos entregar un balance sobre lo que fue dicha jornada de protesta.

La jornada de protesta a nivel nacional
Las voces por la liberación de nuestras y nuestros compañeros lograron escucharse de norte a sur, concentrándose tanto en los centros cívicos como en las poblaciones y territorios organizados mediante asambleas auto convocadas.
En el norte las movilizaciones estuvieron presentes en Iquique, Antofagasta y La Serena.
En la ciudad más septentrional de las mencionadas anteriormente la movilización se concentró en el centro cívico, realizándose una pequeña marcha que avanzó por las principales calles de la ciudad.
En Antofagasta en tanto, la protesta por la liberación de nuestras y nuestros compañeros se tomó las calles del centro y de poblaciones que se caracterizaron por su combatividad en los meses más álgidos de la Rebelión, como la Bonilla o el sector de Cachimba del agua.  Por las calles del centro hubo una concentración y posterior marcha que terminó con enfrentamientos entre los manifestantes y Fuerzas Especiales, mientras que en la periferia de la ciudad miles de personas salieron a plantar cara a la represión a nombre de las y los compañeros encarcelados.

Por último, en la Cuarta Región la protesta también se tomó las calles de La Serena y Coquimbo. En la capital regional los manifestantes se reunieron en la Plaza Buenos Aires, mientras que lo propio hicieron las y los coquimbanos en la Plaza Las Américas. Ambas concentraciones terminaron con barricadas y expresiones de protesta no sólo exigiendo la liberación de nuestros presos políticos, sino que también la renuncia del Director de Carabineros Mario Rozas.
En la Zona Central en tanto, diversos fueron los puntos de concentración y movilización. En San Felipe la gente se congregó cerca del centro cívico, donde luego se levantaron espontáneas barricadas que obligaron a intervenir a Fuerzas Especiales.
En Santiago, diversos fueron los puntos de concentración y las acciones de protesta exigiendo la libertad de nuestras y nuestros compañeros. Todo partió temprano en la mañana frente a los Tribunales de Justicia, donde diversas agrupaciones por la liberación de las y los presos políticos se congregaron para dar a conocer sus demandas y la situación de las y los compañeros.
Durante la tarde las movilizaciones se trasladaron a diversos puntos de la capital, tanto en el centro como en las poblaciones.
La mayor concentración de personas se produjo en dos puntos: Plaza de la Dignidad y Estación Central. En el primer punto el enfrentamiento entre manifestantes y Fuerzas Especiales se produjo durante horas, azuzado por las acciones criminales que ha perpetrado la fuerza policial durante los últimos meses. Al igual que en días anteriores, la Plaza de la Dignidad nuevamente pudo ser recuperada por el pueblo y las fuerzas represivas debieron replegarse en diversos momentos.
En Estación Central, en tanto, los focos de enfrentamiento se produjeron en las inmediaciones de la Universidad de Santiago, donde cientos de manifestantes levantaron barricadas y se enfrentaron a Carabineros.
En los territorios, y especialmente en las periferias, diversas fueron las movilizaciones por la liberación de las y los presos. La Granja, Renca, Ñuñoa, Pudahuel, Puente Alto, La Florida, Buin, Colina y otras tantas comunas registraron puntos de concentración y marchas, copando en muchos de estos casos esquinas y lugares icónicos de los meses de Rebelión, como Vespucio/Santa Rosa, Walker/Avenida La Florida o la Plaza Ñuñoa. 
Cabe también destacar que se realizó una cicletada a las afueras del penal Santiago 1, el que ha concentrado la mayor cantidad de presos políticos de la capital.

Otras manifestaciones enmarcadas en la jornada de protesta y agitación se dieron en San Antonio y Quilpué, ciudades en las que se realizaron marchas que contaron con cientos de asistentes, y que terminaron siendo dispersadas por la fuerza policial.
Más al sur, en el Gran Concepción, se produjeron también diversas acciones en apoyo a las y los compañeros presos, con concentraciones, puestas de lienzos y expresiones de todo tipo en Hualqui, Talcahuano y el mismo Concepción.
Por último, en las regiones más australes del país las voces que abogan por la libertad de los presos políticos también se hicieron sentir, con concentraciones y posturas de lienzos en Chiloé y Punta Arenas.

La jornada de protesta a nivel internacional
El llamamiento a movilizarse este 5 de octubre cruzó fronteras y miles de kilómetros de distancia, ya que en distintos países se realizaron manifestaciones que abogaban por la liberación de las y los compañeros. En Argentina, específicamente en Buenos Aires, en Francia, en el País Vasco y en Estocolmo cientos de personas se reunieron en pequeñas concentraciones agitando las consignas por la liberación de nuestros presos, e incluso en Barcelona se llevó a cabo una performance con el mismo fin.


Nuestra conclusión como Diario Venceremos
Los hechos saltan a la vista, la adhesión a la Jornada de Protesta del 5 de octubre fue multitudinaria y re posicionó la protesta y la movilización callejera en la centralidad de nuestras demandas. Las concentraciones no sólo se produjeron en los centros cívicos de cada ciudad, sino que también trasladaron la lucha hacia los territorios, lugares en los que muchos casos la pandemia había desdibujado del mapa las expresiones de protesta.
El llamado atravesó fronteras y caló hondo también en distintos países, en los que, a su modo, quienes se manifestaron lograron posicionar la demanda por la liberación de los presos políticos.
Las expresiones en pos de aquel objetivo fueron sumamente diversas, y pasaron de la concentración a la marcha, de la marcha a la protesta y las barricadas, mientras que en otros sectores algunos compañeros y compañeras llevaron batucadas, tocaron música y realizaron performance con el fin de posicionar de manera pública la demanda por la liberación. Incluso nuestros compañeros al interior de los penales también se hicieron presentes, elevando volantines blancos desde la cárcel Santiago 1.
Como se puede observar, como Diario Venceremos evaluamos de manera sumamente positiva esta jornada, consideramos que el objetivo de posicionar la demanda por la liberación de nuestras y nuestros compañeros logró calar en amplios sectores de masas, quienes hicieron suya esta demanda desde las más diversas expresiones y territorios, posicionando nuevamente la protesta callejera como un método válido para exigir y presionar lo que sea necesario.
No obstante, no debemos quedarnos con esto, se hace necesario sumar aún más gente a la causa por la liberación de nuestras y nuestros compañeros. El camino ya está trazado y quién desee hacerse parte puede hacerlo de las más diversas maneras, pero con el convencimiento de que sólo el trabajo mancomunado de nosotros como pueblo, teniendo la solidaridad como bandera, logrará avanzar hacia la liberación de todas y todos los presos políticos. Ya se han logrado avances, algunos compañeros han podido optar a medidas cautelares y condenas fuera de los centros penitenciarios, pero aún quedan miles dentro.
Por lo tanto, el llamado es a hacerse parte de esta demanda y considerarla una centralidad de nuestra lucha, ya que, tal cual como reza una frase que hemos podido observar en distintas concentraciones y jornadas de agitación, “quién olvida a sus presos olvida la lucha misma”.

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