NACIONAL

Opinión | El Frente Amplio, nuevo punto de apoyo al modelo de Pinochet

Este texto, tecleado al calor de los primeros meses de Rebelión, específicamente tras el acuerdo constitucional de Noviembre de 2019, estuvo guardado todos estos meses por una serie de ''azares''. Me parece pertinente desempolvarlo tras tanto tiempo a propósito del periodo plebiscitario.

Por Axel, Militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

*Este texto, tecleado al calor de los primeros meses de Rebelión, específicamente tras el acuerdo constitucional de Noviembre de 2019, estuvo guardado todos estos meses por una serie de ”azares”. Me parece pertinente desempolvarlo tras tanto tiempo a propósito del periodo plebiscitario. El Frente Amplio todavía no era ”engañado” por la derecha para votar en favor de la ley antibarricadas, ley que tiene hoy a miles de proletarios presos. Todavía no guardaban silencio sepulcral y vergonzoso frente al Programa de súper explotación y pauperización de la clase trabajadora que ha desarrollado la burguesía durante la pandemia y la histórica crisis económica. Sin embargo, ya en esos tiempos dejaban bien claro de qué lado de la barricada están.

Lo que debía ser una supuesta fuga del que hacer político chileno del pacto transicional, termina erigiéndose en una subordinación definitiva al modelo heredado de la dictadura militar. El Frente Amplio, aquella juventud que renegaba de la obra de la Concertación, que pretendía encaminarse a una democracia radical, donde se politizara a la sociedad en el objetivo de administrar el capitalismo hacia posiciones más humanas, se somete a los deseos de gobernabilidad de las clases dominantes del país a fin de salvar el Gobierno de Sebastián Piñera.

Fiel a las tradiciones antidemocráticas y anti populares del modelo institucional chileno, el viernes 15 de Noviembre en la madrugada, la mayoría de las fuerzas políticas con representación en el parlamento, desde la extrema derecha representada en la UDI, hasta la ‘‘izquierda’’ con numerosos sectores del conglomerado Frente amplista, pasando por la Concertación, resolvieron a espaldas de las grandes mayorías, que sostenían en sus hombros -y tumbas- casi 30 días de lucha masiva y radical contra la institucionalidad política y económica que desangra a las familias trabajadoras de nuestro país. Durante aquella oscura y ‘‘fría’’ madrugada se acuerda salvar el régimen dictatorial y pacificar los ánimos sociales. Lo anterior era una necesidad para todos ellos, las manifestaciones de rebeldía y lucha ejecutadas por millones de personas y de las más diversas formas, constituían una síntesis perfecta de crítica al modelo imperante, eran además inabarcables para el Estado de dominación en su ficción democrática, de ahí que en esa lucha las ideas y banderas de los sectores que cocinaron el acuerdo no tuvieran cabida, el fuego y la lucha callejera, el correr riesgos y tener que solucionar los problemas más profundos y estructurales que aquejan a nuestro pueblo no es su estilo, no es su vocación ni su objetivo político.

Las condiciones eran propicias para imponer, al menos, una agenda que lograra verdaderas conquistas para la clase trabajadora y serios golpes a los intereses empresariales, también para hacer rodar cabezas como la del General Director de Carabineros, emblema de la represión brutal contra los manifestantes que tuvo el descaro de asegurar que ‘‘no separaría a ningún funcionario de su institución, incluso aunque lo obliguen’’ y expresarles que les daría ‘‘la mejor defensa jurídica’’. Tampoco era descabellado echar abajo el Gobierno de Piñera, habían las fuerzas suficientes para lograr estos objetivos, la masividad y el descontento generalizado eran garantes de ello, sin embargo las direcciones burocráticas que ejercen dirección en las diversas organizaciones de masas de nuestro país apostaron por críticas tibias y lanzar voladores de luces como la acusación constitucional contra Chadwick. Lejos de utilizar su influencia en el movimiento de masas y su pedestal parlamentario para denunciar y golpear al Gobierno, el Frente Amplio y el Partido Comunista en menor medida -que avala el contenido de la cocina, pero no la forma- lo estabilizan. No es menor esto, un Gobierno confuso, casi dañado de muerte, a la defensiva, totalmente aislado, cuestionado internacionalmente, no tenía oportunidad de sobrevivir si alguien -‘‘los llamados a profundizar la democracia’’- hubieran tenido la decisión, pues condiciones políticas sobraban. Desde el mal menor podrían haber puesto como piso mínimo acabar con las AFP, una de las demandas más transversales y que lesionaría más los intereses económicos del empresariado, pero no, era demasiado para ellos, optando así por una salida ‘‘Constituyente’’ amañada, antidemocrática y defensista de lo existente.

A grandes rasgos la cocina política busca 3 objetivos:

1.- Orientar la discusión hacia un procedimiento burocrático que omita la crítica radical al sistema creado por la Dictadura, en el cual seguirá existiendo el poder de veto de una minoría y donde solo tendrán reales posibilidades de competir los mismos Partidos del Bloque en el Poder que han administrado y profundizado el modelo en 30 años, a los que se suman las fuerzas jóvenes para dar gobernabilidad al capitalismo chileno. La cocina política de Noviembre es una maniobra de carácter estratégica para salvar la herencia de Pinochet, a pesar que pueda ser maquillada nuevamente la Constitución del 80’

2.- Descomprimir la presión a fin de realizar una ‘‘Pacificación’’ de los ánimos populares mandándonos para la casa a calmarnos y esperar unos meses para cumplir con el deber ciudadano del voto (¿Se acuerda de la Transición del 88’?). El objetivo de la desmovilización es fundamental para instalar con fuerza el discurso de normalidad que necesitan nuestras clases dominantes para salvar la imágen de Chile. Así mismo este es el medio para que todos se olviden de la violación sistemática e indiscriminada de los Derechos Humanos con el fin de asegurar impunidad a los represores, violadores y asesinos.

3.- Finalmente aislar la lucha y la manifestación política de los sectores más radicales y avanzados del movimiento popular, generando divisiones y quiebre en la base del pueblo, entre los pacíficos y democráticos que respetan el designio que los políticos profesionales mandatan y los intransigentes y violentistas antipatriotas que solo quieren destruir y quemar. En ese mismo sentido se orienta la maquinaria comunicacional de los medios informativos que cada día nos bombardean masivamente con el discurso de los poderosos: la división, la mentira y los lavados de imágen.

Como si renunciar a sus planteamientos iniciales y sus discursos inaugurales fuera poco, Catalina Pérez, Presidenta de Revolución Democrática, tiene el descaro de plantear que la cocina fue un ‘‘triunfo de las personas, de los estudiantes que saltaron los torniquetes y de los trabajadores que se cansaron de los abusos por parte del Estado’’, pero es muchachita no es conformista, para nada, seguirá la lucha y tampoco quiere impunidad, por ello está dispuesta a impulsar la acusación constitucional contra el Presidente, a condición de que se ‘‘presente una acusación con fundamentos reales’’. Para esta tipa no son antecedentes suficientes los más de 20 muertos, los asesinatos perpetrados por agentes del Estado, la instalación de centros de tortura en diversas regiones, las represiones indiscriminadas y las selectivas, las torturas, abusos sexuales y vejaciones que miles de compañeros y compañeras han sufrido durante este mes de lucha. Es un descaro propio de quien no ha vivido nada de esto en carne propia, vociferar este acuerdo como una avance, como un logro, cuando todavía lloramos a nuestros mártires, cuando mas de ciento veinte familias se encuentran en la incertidumbre sabiendo que sus hijos están tuertos, y algunos con más suerte solo nos seguimos sobando los disparos de balines y lacrimógenas en alguna zona del cuerpo. Solo para salvar la dignidad y engañar a despistados, luego se retiran de la discusión de presupuesto con el pretexto de la muerte de Abel Acuña el día viernes en la Plaza de la Dignidad, aquel a quien los Carabineros impidieron prestar los auxilios adecuados.

En solo dos años, el Frente Amplio terminó su etapa de juventud y maduró, su proceso político fue tremendamente veloz, podríamos decir que fue un ‘‘salto cualitativo’’, crecieron dejando atrás su ‘‘rebeldía juvenil’’ pensando ahora como sujetos de Estado, al igual de quienes antes renegaban. Sin pudor se sentaron con lo más rancio de la derecha, los golpistas que se burlan de nuestros muertos y desaparecidos, los mismos que siguen visitando y enalteciendo a los criminales de Punta Peuco. Para la posteridad quedará la imagen de Ena Von Baer con Miguel Crispi redactando el acuerdo final. Como estos jóvenes tienen toda una vida por delante y necesitan como cualquier común asegurar el futuro, dan grandes lecciones de obediencia a los dueños del país para demostrarles que se respetarán los privilegios y la legalidad de la sociedad de clases, y serán un real aporte a la gobernabilidad del modelo, así es que el irreverente y radical Gabriel Boric hace público su rechazo a visitar al profesor de matemáticas Roberto Campos, que se encuentra en prisión preventiva por la destrucción de unos torniquetes del metro San Joaquín y por lo cual arriesga 15 años de cárcel, haberlo visitado enfurecería a sus compinches de derecha por lo cual tendría que pedir disculpas, tal como lo hizo luego de su ingrata visita a Palma Salamanca, o por posar con la famosa polera de Jaime Guzmán. En un sentido político figurado, pero no menos real, fue también el Frente Amplio quien nos reprimió el Viernes 15 en la Plaza de la Dignidad, quienes nos gasearon y dispararon, así podríamos decir que el Frente Amplio se ha transformado luego del apoyo a la cocina en un Frente de criminalización y persecución contra los y las luchadoras.

El Frente Amplio se transformó en un nuevo pie de apoyo al Gobierno de Piñera, es decir, de la clase burguesa que dirige el país. Deben hacerse responsables por ello de la sangre derramada de nuestro pueblo, de todos quienes sufrieron y seguirán sufriendo la violencia clasista del Estado de Chile, de los miles de presos y presas pobres que inundan las cárceles del país, de todas las brutalidades cometidas. Sobre nosotros están encumbrándose, accediendo a las cuotas de poder que tanto añoran. Luego del acuerdo constitucional el bloque en el poder ha ensanchado su base de apoyo, enraizamiento que no es en el movimiento popular que como quedó demostrado el viernes 15 sigue intacto en sus ánimos de victorias y justicia, sino es un ensanchamiento en las franjas pequeño burguesas que solo quieren cambios en la medida de lo posible, y también en la medida que no afecten a los poderosos del país. En contraposición a esto, es valorable la actitud de los sectores honestos y consecuentes del Frente Amplio que desconocieron el acuerdo por arriba y no se harán parte del show burgués.

La crisis manifiestamente abierta a partir de Octubre no se ha cerrado, el acuerdo cupular y burocrático de Noviembre no solucionará los problemas de nuestro pueblo ni acallará su clamor por acabar el modelo de Pinochet, por ello es más preciso que nunca dar una lucha efectiva, amplia e inteligente por denunciar y cercar las tesis derrotistas y pusilánimes que el progresismo nos vende como victoria, a fin de construir una verdadera salida popular a la crisis.

¡No a las burocracias políticas que vendieron nuevamente al pueblo!

¡No al acuerdo que promete impunidad y estabilidad al Gobierno burgués!

¡Que la crisis la paguen los ricos!

¡Por la memoria de nuestros caídos, mutilados, heridos y abusados, a luchar por una salida victoriosa de la clase trabajadora!

2 Comentarios

  1. Tanta verborrea para no decir nada, el acuerdo zel 15/11 tuvo una consecuencia concreta, el plebiscito del ahora 25/10. Que propone axel? El abstencinismo electoral? ¿Los millones que iremos a votar seremos las escasas fuerzas de la pequeñoburguesía? Y el gran y potente movimiento popular del que habla axel, estará arrinconado en el aislamiento político por su ineptitud y por su falta de carácter para plantear una política audaz, radicalme distinta de el abstencionismo electoral noventero. Incapacidad de adaptación y flexibilidad táctica. Axel critica el aislacionismo y se aisla, no ve la enorme oportunidad en la profundización de la crisis del próximo plebiscito, tampoco confía en el movimiento popular que dice representar, porque su posición es derrotista como lo que critica. Te voy a leer el futuro Axel, como siempre.
    El Apruebo va a ganar por lejos, abrumadoramente.
    La lucha va a seguir profundizándose y la crisis política se agravará.
    El verdadero pueblo que lucha, que es más pequeñoburgués que revolucionario va a seguir en la calle. Y va a estar ahí abierto a escuchar, von la conciencia prístina y libre en forma creciente del prejuico pequeñobirgués.
    Pero para eso, para eso, hay que proponer una política activa, audaz y en línea con el proceso de profundización de la crisis. HAY QUE HACER POLÍTICA y no esconder la cabeza en la arena del abstencionismo que perdió todo sentido a partir del mismo 18 de Octubre. No sepuede politizaral pueblo y convertirlo en proletariado consciente desde las cloacas de la no participación política en el marco de una enorme movilización electoral.
    Y si, el acuerdo del 15/11 es una trampa, un intento de engaño. Pero está destinado ala fracaso porque las causas del estallido están ahí, fresquitas, vivitas y coleando, nada ha cambiado.

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