NACIONAL

Apuntes de Situación Política Nacional: Las jornadas de Julio señalan el camino

Asistimos a una crisis económica agudizada por la pandemia de proporciones históricas y mundiales, solo equiparables en nuestro país a la vivida durante la década de los 80’. Analizando algunas cifras podemos dimensionar la magnitud de la crisis, por ejemplo, el PIB anoto hace algunas semanas la mayor caída desde 1982

Por Gastón, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

En Chile, en términos generales la situación de crisis no deja de ser dramática, pero también repleta de esperanzas para quienes luchamos por una sociedad distinta, si pudiéramos sintetizar el mes de Julio en pocas palabras la definiríamos como la inminente reactivación de la protesta popular o el retorno del pueblo a la lucha directa contra el régimen ¡La rebelión popular sigue más viva que nunca!

Es importante no olvidar en el contexto que se desenvuelven estos hechos. En primer lugar, en lo sanitario asistimos a un esfuerzo desde el régimen y las clases dominantes a nivel mundial de llevar al mundo y al país al desconfinamiento bajo cualquier costo para revertir el escenario de recesión económica que más del 90% de economías del mundo están viviendo. En donde, incluso, organismos internacionales como la ONU han hecho un llamado explícito a retornar a clases ante una “inminente catástrofe generacional”.

La medida de desconfinamiento en nuestro país es tomada en un escenario donde la tendencia se inclina hacia la multiplicación de los rebrotes en el mundo, y, a nivel nacional el virus aún no da tregua alcanzado estos días la cifra de más de 10 mil fallecidos ¡CONFIRMADOS! producto del covid19; con 1 de cada 3 muertes en los últimos tres meses como consecuencia de la pandemia y las medidas defensoras del capital que priorizó este Gobierno sobre las vidas de las personas, a lo cual se suma  la aceleración en la propagación del virus en comunas que abandonaron la cuarentena hace algunas semanas, destacando la situación de Ñuñoa que aumentó al doble y el retroceso de 7 comunas en el plan paso a paso. Por todo lo anterior es necesario preguntarnos: ¿Qué ocurrirá en la RM si repetimos la imagen de miles de personas aglomeradas en la comuna de Santiago y Estación Central en calles y centros comerciales para resolver tramites, y, para poder comprar productos para poner en marcha sus pequeños negocios? Claramente sin medidas eficientes ante las aglomeraciones, el retorno a clases y los contagios (detección, trazabilidad y aislamiento) el futuro cercano será de rebrotes masivos y más muertes para nuestra clase.

En segundo lugar, asistimos a una crisis económica agudizada por la pandemia de proporciones históricas y mundiales, solo equiparables en nuestro país a la vivida durante la década de los 80’. Analizando algunas cifras podemos dimensionar la magnitud de la crisis, por ejemplo, el PIB anoto hace algunas semanas la mayor caída desde 1982 (cayendo el segundo trimestre un 14%). En la misma línea, la situación laboral se deteriora dramáticamente cada día. Según los estudios longitudinales en materia laboral realizados por la Universidad Católica, el mes de Julio, presentaría un porcentaje de desempleo de un 31% si se considera la fuerza laboral potencial y los suspendidos (que ya alcanza setecientos mil), también, según el informe durante un año se han perdido 2,3 millones de empleos y las personas sin trabajo bordearían los 2,7 millones, siendo las mujeres las más perjudicadas (tasa de ocupación cayo 28%). En síntesis 1 de cada 4 empleos existentes el 2019 ha desaparecido y si sumamos a estas dramáticas cifras a los suspendidos cuya probabilidad de recuperar sus empleos es baja según una reciente encuesta realizada a grupos empresariales. En síntesis, el shock laboral superaría los tres millones de trabajadores y trabajadoras sin fuente laboral. En suma, una situación caótica para la clase trabajadora y nuestro pueblo.

En este contexto se circunscriben las masivas peticiones por el retiro del 10% de las AFP (7.335.730 afiliados) donde el 63% de los millones de trabajadores/as que retiraron sus fondos tensionados por la crisis económica se han volcado a retirar sus escuálidos ahorros sin escatimar las consecuencias para el futuro, pareciera haber primado el retiro la necesidad y la desconfianza a unas AFP que ya tienen sentencia a muerte. Por otra parte, las capas medias sumergidas en el endeudamiento y atónitas frente a la crisis han despertado del sueño “de la clase media”, y también, se han volcado por subsidios y bonos para capear el tormento (más de 800 mil han retirado su bono). Concurrimos, por tanto, a nivel global como nacional, a una situación de pauperización de las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo, la cual, seguirá profundizándose a medida que avanza la crisis haciendo inevitable la tendencia a la rebelión popular donde irá adquiriendo protagonismo la clase trabajadora.

En este sentido se hace fundamental un balance de los últimos meses de la rebelión popular, para visualizar hacia donde avanzamos. Para partir es necesario caracterizar los primeros tres meses de la llegada de la pandemia al país, escenario donde vimos disminuir las masivas manifestaciones en relación a las desarrolladas durante las primeras semanas de marzo a raíz de las limitaciones impuestas por el estado de catástrofe, las cuarentenas y la enfermedad misma; mientras tanto en los sectores autoorganizados frente a este escenario parece haber reinado los primeros meses la confusión, por ejemplo desde algunas fuerzas se esgrimía  que existía  una conspiración del régimen para sacarnos de las calles y que debíamos continuar movilizándonos bajo los mismo métodos, opción que quedo estéril a medida que la pandemia avanzaba y las restricciones aumentaban. Otros y otras, veíamos, principalmente por lo que sucedía en otros países que la pandemia era algo real y que llegaría inevitablemente, allí   muchos optaron por cuarentenas preventivas e individuales aludiendo que una vez que esta pasará retomarían las movilizaciones entrando absoluta pasividad, otros asumimos que era necesario adecuar nuestra táctica para enfrentar la enfermedad y las consecuencias económicas a partir del ejercicio colectivo, cualificando el proceso de autoorganización en los territorios adecuándonos a la emergencia. Frente a la incertidumbre generalizada por este escenario, constatamos la política pasiva y regresiva de importantes sectores sindicales y sociales como la CUT y Unidad Social que bajo la conducción burocrática no opusieron ningún plan de lucha concreto para frenar la implementación del programa de emergencia del empresariado, por otra parte vimos como  paulatinamente se fue produciendo el ocaso de importantes espacios de articulación como la CAT, que fueron incapaces de reinventarse frente el cambio de escenario provocándose el desmembramiento de importantes asambleas territoriales de dicha instancia, muchos otros espacios de articulación como los cordones zonales tampoco logran romper la abstracción y pasar a la acción concreta. En suma, los importantes avances alcanzados hasta marzo en articulación regional y nacional se irán viendo truncados, a excepción de nuevas instancias en el marco de la emergencia sanitaria y económica logran confluir en iniciativas concretas para enfrentar la pandemia y sus consecuencias inmediatas.

Sin embargo, Julio, al igual que en la década de los ochenta, nos permite concluir que presenciamos una situación de transición en el proceso de rebelión popular en curso. Si bien se produjo los primeros meses la disminución de las movilizaciones masivas y la atomización de las expresiones de autoorganización, las jornadas de Julio demostraron que los organismos de masas en su mayoría se lograron adecuar y surgieron otros nuevos para enfrentar la emergencia sanitaria y económica consolidándose y extendiéndose en vastos territorios y en algunos centros de trabajo, principalmente hospitales para responder integralmente a la emergencia.  Así lo demostraron las heroicas jornadas del 02 y 03 de Julio donde los sectores autoorganizados logran movilizarse y transformar la jornada en la antesala de las masivas movilizaciones que se darán posteriormente, una de ellas, serán las protestas del 14 y 15 de Julio por el retiro del 10% de los fondos de pensiones, donde además de las expresiones territoriales, se expresará el sector portuario que paralizará algunas faenas a nivel nacional. A estas ya masivas movilizaciones se sumarán las protestas en repudio a la decisión de tribunales que dejo en primera instancia libre al violador Martín Pradenas; las movilizaciones cerrarán el mes con la cuenta pública del 31 de Julio. Donde las expresiones de auto organización gestadas al calor de la rebelión y la emergencia (ollas comunes, comités de emergencia, brigadas de salud, comité de cesantes, asambleas, etc.) se han puesto a la cabeza de dichas convocatorias.

Las primeras semanas de agosto no han sido diferentes y además se han visto condensadas con la ofensiva del pueblo Mapuche por sus reivindicaciones históricas y sus presos políticos mediante cortes de ruta, acciones de sabotaje, marchas, toma de municipios, huelgas de hambre con múltiples expresiones de solidaridad desde el pueblo chileno, y como último gran elemento  las mediáticas manifestaciones en todo el país entorno al dramático asesinato y violación de Ámbar, lo que empuja a amplios sectores de masas a resignificar la niñez y la adolescencia, puntualmente amplificando el repudio al SENAME, y, convocando a jornadas populares de respeto y valoración para nuestros niñes durante el fin de semana recién pasado.

Los episodios de enorme masividad que hemos visto durante estas semanas dan cuenta de la crisis política que asistimos y la inagotable energía de la rebelión popular en curso donde todo episodio de opresión, represión, debate parlamentario sobre cuestiones que competen a al pueblo (como el 10%); se transforma rápidamente en lucha frontal contra el régimen de conjunto, allí debemos agitar ¡Fuera Piñera y abajo el parlamento corrupto! Por un gobierno de las y los trabajadores que logré una salida independiente de la clase y las fuerzas organizadas del pueblo.

Las masivas jornadas se han transformado en instancias de deliberación popular bajo los métodos de la acción directa de masas  no pueden seguir siendo indiferentes para ninguna organización, no podemos convertirnos en meros espectadores una vez más, son las poblaciones y centros de trabajo donde se han volcado las recientes jornadas de protesta las tribunas que debemos ocupar para la lucha política contra el régimen; más que un escaño en el parlamento que termine por volver estéril nuestras fuerzas en su arena, hay que ocupar las tribunas ardientes de la lucha proletaria para volcarnos agitar nuestras consignas.

Podemos concluir que el arte de la política es vincular la lucha global con los elementos reivindicativos, a fin de transformar todas esas pequeñas particularidades en verdadera lucha política contra el régimen de explotación y dominación, tal y como lo ha demostrado nuestro pueblo volcándose a las calles durante estos últimos meses. Debemos avanzar en la construcción de plataformas reivindicativas que vayan acompañadas de un plan de acción que permitan mediante la lucha concreta ir acumulando fuerza social para materializar un programa de emergencia independiente de la clase trabajadora y el pueblo para enfrentar la crisis sanitaria y económica.

Para luchar y materializar un programa de emergencia independiente de la clase trabajadora y el pueblo debemos avanzar necesariamente en la ARTICULACIÓN NACIONAL, De esta forma, todas las expresiones de autoorganzación del pueblo constituidas para enfrentar la emergencia (ollas comunes, abastecimiento, comités de cesantes y de emergencia, asambleas, etc.) debemos conformar un solo puño junto a los trabajadores/as que en medio de la crisis verán agudizada sus condiciones de vida y tensionada a ponerse a la cabeza de las próximas luchas. En lo inmediato debemos responder con un plan de acción articuladamente como clase frente al desconfinamiento, el retorno a clases, la cesantía y la pauperización de las condiciones laborales y de vida del pueblo.

Los meses venideros serán muy similares a los aprendizajes y síntesis que nos entregó Julio. La pandemia se agudizará, la crisis económica golpeará más fuerte, el régimen putrefacto seguirá desarrollando su plan de aplastamiento hacia la clase trabajadora y órganos de poder del pueblo perfeccionando sus leyes represivas, buscará legitimar un nuevo pacto de dominación mediante el proceso constituyente; por ende, la disposición y entrega hacia el movimiento de masas debe ser tal, que permita a nuestro pueblo hacer carne la importancia del momento histórico que asistimos, donde nunca antes, veíamos con tal condición, las enormes posibilidades que se abren para la clase trabajadora y los pueblos del mundo en el camino de la revolución. Debemos tener la fortaleza y serenidad del o la Weychafe que, con valentía, astucia y preparación, materializa paso a paso la liberación del Wallmapu.

Los tiempos futuros son de definición. Debemos continuar con todas las fuerzas de la historia. ¡LA REBELIÓN VENCERÁ!

 

 

 

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