OPINIÓN

Apuntes de Situación Política Internacional | Entre la crisis integral, la pandemia y la determinación invaluable de los pueblos del mundo a la Rebelión

En la actual crisis se están jugando los destinos de la clase trabajadora y pueblos del mundo.

Por Gastón, militante de Trabajadores y Trabajadoras al Poder

La clase trabajadora y el pueblo necesita, ahora más que nunca, saber lo que sucede en el mundo, hablar, debatir sobre la crisis. Estas informaciones no pueden provenir de las fragmentadas, episódicas y parciales relatos de los medios monopólicos de la burguesía, que solo desalienta, desorientan y confunden las luchas del pueblo.

En la actual crisis se están jugando los destinos de la clase trabajadora y pueblos del mundo. La burguesía y las clases patronales para echar mano a su supervivencia han venido ampliando sus grados de explotación hacia la humanidad y la naturaleza, lo que ha traído una monumental respuesta de las masas explotadas convertidas en rebeliones populares que han ido reconfigurando el escenario de la lucha de clases. Ahora más que nunca en todas las latitudes se siente: Socialismo o Barbarie.

En el plano general, es importante tener en consideración sobre la base de qué tendencias fundamentales se desenvuelve el actual periodo de la lucha de clases que hemos caracterizado como crisis integral del capitalismo, hoy nos detendremos a analizar algunas; la disputa interburguesa, la crisis de los regímenes burgueses y la determinación invaluable de los pueblos del mundo a la rebelión.

En esta línea no podemos pasar por alto que durante estos meses se ha sumado un factor no menor, que tiene que ver con la pandemia, que ha puesto en evidencia las elocuentes e irreconciliables contradicciones del capitalismo con la propia vida, y como tal, el enemigo de clase no ha escatimado mandar a los cementerios a las y los miembros de la tercera edad, principalmente de nuestro pueblo, con tal de no trastocar sus intereses, pero por otra parte se ha transformado en un catalizador fatal de la crisis capitalista  y sus principales tendencias.

La crisis sanitaria producida por la pandemia ha provocado la dramática cifra de más de 18 millones de contagios por Covid-19 y más de 700 mil fallecidos hasta ahora. Mientras en Chile se ha comenzado a hablar de desconfinamiento y se ha intentado llevar adelante el plan paso a paso, a nivel mundial la situación dista mucho de retornar a la calma, asistimos más bien a un evidente rebrote y recrudecimiento de la Pandemia. Durante la semana pasada en Alemania se alcanzó la cifra de 900 casos nuevos diarios, en comparación con el promedio sobre 300 en abril, Francia subió a más de mil casos diarios y España a más de dos mil, mientras que Suecia, Portugal, Bulgaria mantiene altas tasas de infección. En la misma línea países como Japón, Israel, Australia, etc. también han experimentado rebrotes en sus principales ciudades. Mientras tanto Estados Unidos la semana pasada volvió alcanzar la peor cifra de muertos diarios desde Mayo (1592 muertes) y 60.000 contagios en un día. Estos hechos producidos en su mayoría por el retorno a clases, la apertura de lugares de diversión y comercio amenaza con impedir la reapertura post cuarentena en el mundo. De esta manera podemos identificar que la forma en cómo abordar la pandemia y su solución también es un enclave en disputa abierta, terreno en el cual es la clase trabajadora la que ha sacado la peor parte.

En otro reglón, la dimensión de la crisis sanitaria provocada por el Coronavirus también ha abierto un nuevo campo de confrontación: Ha comenzado la carrera por la “vacuna contra el virus”. La ciencia y la tecnología en manos de la gran burguesía y sus diversas facciones, especialmente en sus laboratorios y farmacéuticas ha abierto un forastero nicho de disputa. Hemos visto como Estados Unidos acapara comprando 100 millones de posibles vacunas a los laboratorios de Pfizer (del propio país) y de Biontech de origen alemán. Por su parte, Rusia y China han desarrollado distintos tipos de muestras y se encuentran en avance, donde ya, por ejemplo, en parte del ejército oriental se han probado dosis las cuales se encuentran en desarrollo a la espera de resultados. Este escenario genera declaraciones cruzadas al alero de la disputa interburguesa. Lo cierto es que, en el caso de que exista una vacuna realmente confiable, faltan varios meses aún, y lo que es más gravitante, nadie sabe la certeza de cómo será la forma de distribución o implementación bajo la lógica del negocio y el mercado,  en este sentido, alarmas provocaron las palabras del OMS al señalar que quizá nunca habrá una” bala de plata” contra el coronavirus por lo que la burguesía se verá atada de manos, dado que por una parte no puede seguir en detención el desarrollo de la fuerza de trabajo, y por otro, debe resolver la incertidumbre del cómo, cuándo y a quién será dirigida la “posible vacuna de salvación”.

Una de las tendencias que se seguirá profundizando mientras no se resuelva la pandemia es la crisis económica, que, ya veníamos estudiado hace algunos años, tras la paralización en curso que vive la fuerza del trabajo a nivel mundial como consecuencia del Covid-19, estamos posados como humanidad en la punta de un iceberg de lo que será una recesión económica de proporciones nunca antes vistas, solo equiparable con la depresión económica de 1929. Son en la actualidad alrededor del 90% de las economías mundiales que se encuentran en recesión y según datos de la FAO, dicho deterioro económico amenaza con multiplicar el hambre en el mundo, pronosticando una dramática cifra en donde a fin de año unas 12 mil personas al día podrían morir de hambre, claramente no por falta de producción de alimentos a nivel mundial, sino, producto de las repudiables diferencias de clase cuya raíz es el Capitalismo. Lo que catalizará una crisis alimentaria, que solo podrá ser resuelta bajo los métodos que nos ha enseñado el combate de clases.

Según estimativos de la agencia Fitch Ratings, ante el escenario de rebrotes, destrucción de empleos, disminución de las horas de trabajo, etc. El impacto en el PIB de la recesión seguirá manifestándose en los años venideros [1]. Incluso según cifras entregadas recientemente la situación económica de Estados Unidos es dramática,  con una caída histórica de 9,5% de contracción del PIB, la peor desde 1940 correspondiente al segundo trimestre del 2020, que anualizado alcanzaría la cifra de 32,9%. En la misma línea según datos de la oficina de CENSO de Estados Unidos el 51.1% de los hogares del país ha visto caer los ingresos del hogar.

En suma, evidentemente los próximos años la crisis económica lejos de alejarse, se presentarán de manera más aguda y se irán prolongando en el tiempo, por lo que es de esperar que la disputa interburguesa se desate abiertamente y las condiciones de superexplotación sean más agresivas, por lo que, el enfrentamiento de clases ya no tiene vuelta atrás.

 En este sentido, las clases dominantes han empujado con fuerza ajustes económicos, que permitan revertir el dramático escenario económico que asistimos, en esta línea la UE ha alcanzado un acuerdo histórico estas semanas aprobando un fondo de recuperación para paliar los efectos de la crisis con un monto de 700.000 millones de Euros y un marco financiero de más de un billón de euros para los próximos siete años. El mayor salto de la UE en su modelo presupuestario desde hace 30 años. Situación que nos permite dimensionar las proporciones de la crisis y pronosticar que dichos fondos irán a salvaguardar al gran capital y tarde o temprano serán traspasados a los hombros de la clase trabajadora y el pueblo tensionando a nuevos levantamientos populares en el viejo continente.

Otra tendencia en curso es la agudización de los conflictos Interburgueses, frente a un escenario de crisis integral que asistimos, las facciones burguesas a nivel mundial no escatiman esfuerzos para emprender la disputa por la conquista de otros planetas, como han sido las recientes misiones a marte enviadas por EE. UU, China y Emiratos Árabes. En la misma línea, se agudiza la disputa por las materias primeras, las rutas de comercio, los mercados y la fuerza de trabajo. En esta línea, los conflictos chinos – indio, no han cesado, a los recientes enfrentamiento en la región de Ladakh se suman estas últimas semanas los ejercicios navales conjuntos de Washington – Nueva Delhi, efectuados en el estrecho de Malaca en el océano indico, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, también se ha producido amenazas de cancelación de una serie de aplicaciones tecnológicas chinas. De la misma forma en contexto elecciones, hemos visto recrudecerse las relaciones de China con los Estados Unidos, que ha provocado amenazas de prohibición de aplicaciones (como Tik Tok) y consecutivos cierres de consulados de ambos países por denuncias de espionaje, reviviendo el viejo fantasma de la Guerra Fría.

Otro punto de inflexión en la disputa interburguesa han sido las criticadas maniobras del presidente de Israel Benjamín Netanyahu, bajo la venia de Donald Trump por extender la ocupación israelí en territorio Palestino en la zona del valle del Jordán que tornan aún más inestable la situación de la región, solo bloqueadas por el impulso de la rebelión en el país del norte y las intensas protestas contra Netanyahu.

 A estos hechos se suman los avances militares de Turquía y la decisión de Erdogan de transformar el conocido templo de Santa Sofia en una mezquita, un hecho claro y desafiante hacia el mundo occidental, Oriente Medio ha de ser la zona donde los hornos beligerantes están a una temperatura elevadísima, sumado a lo dicho anteriormente, en la zona sur de esa región el combate entre fuerzas saudíes junto con militares británicos e ingleses siguen confrontando al ejército de liberación popular yemení, estos últimos apoyados y asistidos técnica y militarmente por Irán, que por lo demás ha declarado hace un par de semanas un precio por la cabeza de Donald Trump. La disputa interburguesa en Medio Oriente avanza a una velocidad agresiva, contexto que, por el avance de la crisis, su forma y consecuencias, es cosa de tiempo para que se extrapole a otras zonas del mundo. En su fondo, estos hechos particulares, expresan de forma clara el evidente escenario de crisis y el reacomodo y el posicionamiento de las facciones de la burguesía ante una cada vez más inevitable confrontación abierta ¿Será que, pese a la interdependencia existente entre las grandes potencias, la crisis capitalista empuja inevitablemente a la guerra imperialista a nivel mundial?

Por su parte, en este contexto, otras dos tendencias de la actual etapa de la lucha de clases que asistimos tampoco han cesado; hablamos de la rebelión popular y la crisis de los regímenes políticos. Abriendo así un espacio concreto para avanzar hacia la disputa por el poder por parte de las masas que se logre transformar a futuro en un evidente proceso de liberación de la clase trabajadora y los pueblos del mundo. La lucha de clases trazó el camino, las masas lo sabrán desarrollar.

Un ejemplo de aquello es la continuidad de la rebelión popular en las entrañas del imperio, estas semanas hemos visto en varias ciudades de EEUU múltiples protestas contra los abusos policiales y la discriminación racial. Estas últimas semanas hemos visto duros choque en Portland (Oregón), entre manifestantes y agentes federales enviados por la Administración de Donald Trump en una segunda intentona represiva. No obstante, los levantamientos populares que se han vivido en Portland han propagado a Seattle, y otras ciudades. De esta forma, la rebelión popular desatada en las entrañas del propio imperio cuya principal bandera es la lucha anti racial, ha logrado de forma rápida propagarse por todos los rincones del mundo, luego del asesinato a George Floyd, de esa forma, en múltiples países del mundo, las luchas callejeras contra el racismo y la violencia policial superan las 700 ciudades y han movilizado solo en los estados unidos más de 20 millones de personas poniendo en jaque a los regímenes burgueses, profundizando su crisis y acentuando en las masas las enormes posibilidades que se emanan al clamor de la lucha.

La violencia y la represión policial ante el ímpetu de las masas en el país de muchas estrellas ha puesto en la palestra los manotazos de ahogados dados por Trump quien anuncio estos días ante la mirada atónita de los propios republicanos la postergación de las elecciones en un contexto de caída estrepitosa de su popularidad en las encuestas, y ante la derrota política de los últimos intentos represivos para aplacar la rebelión que se desarrolla en sus propias narices mediante las “armas de los federales”,  sin olvidar que, distintos gobiernos locales y federales se encuentran en disputas abiertas con la administración de la casa blanca, sumado a las crisis de los partidos del régimen, tanto Demócrata como Republicano. El ocaso de Tio Sam avanza sin dar pie atrás, por lo que el momento actual es de una profundidad y potencialidad inimaginables.

Como indicábamos con anterioridad, la crisis integral del capitalismo y sus principales tendencias; la recesión económica, disputa interburguesa, la crisis de los regímenes burgueses  en medio de una pandemia en curso traerán  consigo superexplotación y destrucción del planeta que se verá traducida en mayor precariedad, miseria, hambre y muerte para el proletariado y los pueblos del mundo, sin embargo, ha llegado la hora de decir: Basta!, colocando su ímpetu, determinación y fuerza en continuos levantamientos por todos los continentes, no por nada, el año pasado una veintena de países atravesaron procesos abiertos de rebelión, con mayor o menor intensidad, pero colocando en el centro la disputa por el poder, la construcción de un horizonte programático y el empleo de todas las formas de lucha popular directa y ofensiva. ¡Paso a paso el sartén es tomado por el mango! La inevitable rebelión de los pueblos del mundo ha creado lazos materiales que establecen entre ellos una solidaridad inevitable. El internacionalismo no es sólo un ideal; hoy más que nunca es una realidad histórica, rememorando así las distintas experiencias internacionalistas de militantes, hombres y mujeres, de la revolución mundial. En esta crisis la clase trabajadora y el pueblo no es un espectador; es un actor fundamental, en el reside embrionariamente el porvenir de una sociedad sin clases sociales.

La lucha de clases a escala planetaria no tiene boleto de término, se avecina un tren de guerras, levantamientos, crisis y revoluciones, que marcaran el camino de la humanidad en los próximos años. Es ahora cuando la determinación y convicción de las masas cobra un sentido de relevancia histórica. La ofensiva del capital a escala planetaria como consecuencia de la crisis ha chocado estrepitosamente con las fuerzas de la rebelión, la clase trabajadora y los pueblos del mundo no deben dar su brazo a torcer en este combate histórico hasta ver este sistema en su mínima expresión. Asistimos claramente a la apertura de periodo revolucionario que pone con urgencias tareas titánicas a desarrollar en el desenvolvimiento de lucha real y concreta contra la burguesía y en la construcción de una dirección revolucionaria capaz de conducir la lucha hacia el socialismo. El tiempo en este momento histórico avanza de manera vertiginosa, los pueblos del mundo desarrollan un aprendizaje de experiencia al clamor de sus justas luchas, donde evidenciamos que el internacionalismo no es una cuestión de fantasías, sino, de realidad pura.

Los pueblos del mundo se preparan para los combates decisivos del futuro cercano. Bien sabemos que la insurrección es ciencia y arte, vale decir, teórica, comprobación y praxis. Saber leer momentos, avanzar o retroceder según sea el caso, audacia y cautela, pues como nos enseñó el revolucionario vietnamita Ho Chi Minh: “Iniciemos la lucha con todos los medios a nuestra disposición. Quien tenga un fusil, que use su fusil. Quien tenga una espada, que use su espada. Y si no se tiene espada, que se usen azadones y palos.” Cada pueblo ha de cumplir un rol en la lucha final, por tanto, agrupémonos todas y todos.

Gastón

[1] El impacto de la recesión de este 2020 por el coronavirus, en el Producto Interno Bruto continuará sintiéndose en los años venideros, y se espera que los niveles del PIB en las economías avanzadas más grandes se mantengan entre 3% y 4% por debajo de su trayectoria de tendencia previa al virus a mediados de esta década, según la agencia Fitch Ratings.

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