OPINIÓN

“Red Comunal Limache Somos todos” y “Solidaridad sobre Ruedas”: la municipalidad limachina coaptando la organización popular

La respuesta municipal (conducida por sectores del oficialismo), ha ido en la dirección de implementar una serie de medidas con el objetivo de disfrazar y paliar cosméticamente la precariedad generalizada que vive la comuna.

Por Cristián

Desde hace algunos meses que en Limache se vienen desarrollando iniciativas vecinales para ir en apoyo de los habitantes de la comuna que se han visto azotados por el desempleo, el hambre, la enfermedad y la precariedad generalizada. Es así como organizaciones de vecinxs han impulsado diferentes puntos de acopio de mercadería, repartos solidarios y ollas comunes en sectores como la San Alfonso, los Laureles, Maitenes Alto y Bernardo O’Higgins.

La respuesta municipal (conducida por sectores del oficialismo), ha ido en la dirección de implementar una serie de medidas con el objetivo de disfrazar y paliar cosméticamente la precariedad generalizada que vive la comuna. En tanto que su estrategia hacia la organización popular ha recaído en los viejos métodos de invisibilizar e inclusive coaptar la organización popular y autónoma de los habitantes de la comuna, que se levantan como respuesta frente a la indolencia e inoperancia del gobierno de Piñera y sus fuerzas afines.

La respuesta municipal de cara a las iniciativas de organización popular y el escenario de precariedad generalizada.

Desde sus organismos encargados de la vinculación con las organizaciones sociales del territorio (Dideco), han plagiado el nombre (usando el eslogan “Red comunal Limache solidario”, para luego cambiarlo a “Red comunal Limache somos todos”), el diseño de afiche, y la estrategia de trabajo en red, de una de las iniciativas de organización popular del territorio la: “Red de Solidaridad Limache”. Si bien esto podría parecer una tontería o una simple coincidencia, el punto central y más grave de la cuestión, no tiene que ver con lo superficial (con la estética o el nombre), sino que con el sentido o intención política de fondo. Creemos que en última instancia esta intención se dirige hacia aminorar el trabajo realizado por la comunidad activa y también hacia blanquear la cuestionada gestión que ha hecho la municipalidad en lo que respecta a la entrega de cajas de mercadería, las cuales llegan rapidísimo a las poblaciones de alto padrón electoral, mientras que a los sectores disidentes de la política municipal o que tienen bajas tasas de participación electoral, llegan de manera escasa, o simplemente no han llegado.

La cuestionable “Solidaridad sobre ruedas” u “Ollas comunes móviles”: la municipalidad ha gestionado en conjunto a emprendedores del rubro gastronómico (“food trucks”) cocinas y entregas de almuerzos. Si bien esta iniciativa ha resultado beneficiosa para gran cantidad vecinxs, es necesario poder hilar más fino, y entender que estos actos no son por simple buena voluntad, sino que responde a intereses de orden político y económico. De partida, la principal característica de una olla común es que es organizada por los mismos vecinxs de manera autogestionada y como forma de demanda social y política. La iniciativa de la municipalidad no es más que mera caridad y asistencialismo (nada más nefasto que la derecha apropiándose de una tradición de resistencia que es del pueblo); y si bien se preocupa de paliar un tanto la baja en ingresos de las capas medias precarizadas, a su vez la contrarresta siendo parte de un conglomerado político (el alcalde Morales es de RN) que ha impulsado proyectos que llaman profundizar el nivel de endeudamiento de la llamada “clase media”. Y si a todo esto le sumamos la famosa y mal llamada “Ley de protección del empleo”, el nivel de hipocresía se vuelve fatal. Esta ley fue impulsada desde el gobierno/oficialismo y votada por sectores de “oposición” (RD y PC). En un principio se la emite con “bombos y platillos” como una ley destinada a salvar a las pymes, pero lo que sucedió al final, es que holdings y consorcios se acogieron y aprovecharon de despedir a miles y miles de trabajadores. Por último, habría que preguntarse cuales son los llamados emprendedores, con quienes la derecha empresarial se llena tanto la boca hablando: ¿los es la señora desempleada o con una pensión miserable, que tiene que salir a vender verduras en un carrito de supermercado?, ¿Ella podrá seguir trabajando en un escenario de cuarentena total? Al menos lo que hemos visto, es que todos estos trabajadores independientes, precarizados, ambulantes y pequeños negocios de barrio, no han podido trabajar con regularidad, sus ganancias se han visto mermadas, y cuando se decrete cuarentena total en la comuna tendrán cero posibilidades de continuar trabajando; pero claro, los supermercados y grandes tiendas si mantendrán sus puertas abiertas, ya que ellas son las “únicas fuentes de abastecimiento” posibles….

Palabras de cierre.

Es necesario dejar de entender a la municipalidad limachina como una entidad meramente administrativa y abstraída de un conglomerado político concreto (Chile Vamos). El alcalde Morales (RN) al ser parte orgánica del oficialismo, tiene absoluta responsabilidad en las decisiones que ha tomado el impopular y anti obrero gobierno de Piñera.

Es menester que el alcalde Morales asuma que Piñera – su compañero de partido- es un ladrón y asesino del pueblo, que, en conjunto a su gobierno y fuerzas afines, ha hecho imposible la vida a los chilenos, obstruyendo medidas destinadas a hacer más digna la cuarentena (prohibición del corte de servicios básicos y retiro del 10%), impulsando leyes que han generado desempleo masivo (ley de protección del empleo) y proyectos que llaman a profundizar el endeudamiento (plan para la clase media). Son estas algunas de las grandes razones que dan sentido a la organización popular comunal.

Mientras que la municipalidad intenta limpiar su imagen, luciéndose en TVN con las “innovadoras ollas comunes móviles” y con ello, tratando de pavimentar el camino en miras de una futura reelección; la organización popular continua en marcha, haciendo el trabajo que el Estado no hace o que no quiere hacer, superando lógicas caritativas o asistenciales, y, en definitiva, tomando las riendas de sus propias vidas y territorios.

 Pero el trabajo hacia dentro de nuestras comunidades y abstraído del escenario nacional en curso, es insuficiente, es necesario que las organizaciones territoriales de la comuna, superen el reflujo de las movilizaciones pasadas, que construyan orgánicas sólidas, que asuman las demandas políticas nacionales y comunales y que en definitiva, se articulen en función de un plan de lucha comunal, que permita dar una respuesta contundente al escenario de precariedad generalizada y que permita poder proyectar movilizaciones, que tengan peso en la comuna y que hagan sentido a nuestros vecinos.

Agregar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: