NACIONAL

La protesta popular se re posicionó en el acontecer nacional este 2 y 3 de julio

Tanto el 2 como el 3 de julio estuvieron marcados por las movilizaciones en diversas partes del territorio, concentrándose éstas en los barrios populares de las ciudades y pueblos.

Ya transcurridos los dos días de Protesta Nacional convocados por diversas organizaciones sociales y políticas podemos afirmar que el balance final es sumamente positivo.

A contrapelo de lo que muchos pudieran pensar, y en medio de los momentos más álgidos de la pandemia en el país, miles de personas desarrollaron las más variadas formas de protesta en diversas zonas del territorio nacional, reflejándose en expresiones de movilización que abarcaron lo largo y ancho del país.

Desde Arica, Iquique, Alto Hospicio, Copiapó y La Serena en el norte, pasando por Valparaíso, San Felipe, Santiago o Chillán en el centro, y terminando en Valdivia, Temuco, Gran Concepción u Osorno, sólo por nombrar algunas ciudades; la movilización se tomó las calles de importantes avenidas y barrios, desarrollándose jornadas que nos recordaron los momentos más álgidos de la rebelión iniciada en octubre.

En dichas movilizaciones, destacan ciertos elementos que ya nombramos en nuestro anterior balance, y que es necesario volver a mencionar:

En primer término, el protagonismo se lo llevaron las regiones en ambas jornadas. Más de 40 puntos de movilización se registraron en distintas ciudades y pueblos, iniciando en muchos casos cada una de las jornadas mediante cortes de masas o barricadas. La Región Metropolitana de todas maneras tuvo bastante movimiento, concentrándose éste en Villa Francia, La Victoria, Cerro Navia, Peñalolén y Melipilla, donde se dieron hechos tan relevantes como la quema de dos buses del transporte público, un “zorrillo” de la C.O.P. – ex FF.EE. – o la lamentable muerte de un joven en Melipilla, bajo circunstancias aún en investigación.

Cuarentena
La lucha contra el hambre y el desarrollo de una cuarentena digna fueron dos de las principales demandas levantadas durante los días de protesta.

Como segundo punto, cabe destacar que la mayoría de las movilizaciones y expresiones de protesta se desarrollaron en los barrios populares, muchas de ellas organizadas por Asambleas auto convocadas propias de dichos barrios. Esto no es un tema baladí ni una mera coincidencia, ya que demuestra en gran medida la auto organización popular que se ha ido desarrollando desde el estallido de la Rebelión, y que ha alcanzado un nuevo giro en medio de la pandemia, con expresiones de solidaridad reflejadas en ollas comunes, centros de acopio o comités de emergencia.

Al ser la clase trabajadora la más golpeada por esta pandemia, muriendo día a día cientos de trabajadores y trabajadoras y otros miles pasando hambre, no es de extrañar que en los barrios populares “prenda” fácilmente la chispa del descontento, tal cual como sucedió durante mayo denunciando el hambre que diversos sectores comenzaban a vivir debido a las consecuencias de la pandemia y la escasa ayuda del gobierno.

Por último, pero no menos importante, nos resulta interesante comprobar cómo la violencia de masas y los métodos de protesta aprendidos y/o perfeccionados durante la Rebelión continúan presentes, posicionándose estas expresiones nuevamente en las discusiones colectivas. En muchos barrios se dio cara a la represión durante horas, como sucedió, por ejemplo, en Antofagasta, La Victoria, Villa Francia o Cerro Navia; muchos de ellos signados por una historia de lucha reciente o histórica.

Bus
Bus de Red incendiándose en Cerro Navia, durante la noche del 3 de julio.

En respuesta a dichas situaciones actuó la represión, dejando como saldo decenas de manifestantes detenidos – la mayoría de ellas y ellos liberados en las horas posteriores -, siendo los casos más graves la violenta detención de un joven de 17 años en Villa Francia, acusado por Carabineros de ser partícipe en el incendio de un bus de Red en las cercanías, además de la muerte en circunstancias aún no aclaradas de un joven haitiano de 21 años en Melipilla, en medio de una manifestación cercana al peaje de acceso a la ciudad. 

Un hecho que debe sumarse en este recuento es la intervención del Ejército en algunos sectores, quienes ejercieron el rol de elemento disuasivo debido a su presencia en las calles en plena cuarentena. Los entreveros con dichas fuerzas, de todas maneras, fueron menores comparados al actuar de Carabineros.

En suma, a pesar de algunos hechos lamentables, el pueblo demostró que la rebelión aún continúa su curso, logrando un tremendo despliegue de manifestaciones de diversa índole en casi todo el país, incluso en medio de la cuarentena y toques de queda.

Por lo mismo, para nosotros resulta evidente que estas expresiones de descontento continuarán su curso en un futuro no tan lejano, ya que las soluciones reales aún no llegan en medio de esta cuarentena de hambre y represión, aumentando la rabia de un pueblo que nunca se fue una vez llegada la pandemia.

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