OPINIÓN

Opinión |El legado de la dictadura cívico-militar en la entrega de bonos y canastas familiares

Debemos concebir la dictadura cívico-militar como un proceso de desposesión en torno a las conquistas históricas de la clase trabajadora y el inicio de una profunda reestructuración que puso como centralidad la despolitización del pueblo.

Por Diego Gutierrez

Para enfrentar la crisis política, económica y sanitaria en la cual estamos inmersos, las respuestas de parte del gobierno han tenido dos principios: a) la protección al gran capital dejando que la crisis sea costeada por la clase trabajadora y b) las migajas sociales mal llamadas “política social” centrada en bonos (Bono de Emergencia Covid-19) y canastas de alimentación, que no son más que la continuidad de la reestructuración impulsada por la dictadura Cívico-Militar en materia de política social, perpetuada y perfeccionada por los diversos gobiernos de la Transición.

  1. La reestructuración política-social impulsada por la dictadura Cívico – militar

Debemos concebir la dictadura cívico-militar como un proceso de desposesión en torno a las conquistas históricas de la clase trabajadora y el inicio de una profunda reestructuración que puso como centralidad la despolitización del pueblo. Reestructuración que no fue solamente una arremetida represiva, sino también se acompañó de una propuesta política que consumó la ofensiva neoliberal.

La ofensiva neoliberal se materializó en una “política social” que impuso la fragmentación y la estratificación, que llevó a asumir una nueva lógica del asistencialismo, esta vez movilizando una exitosa nomenclatura que identifica sectores sociales en riesgo. “Uno de los giros más importantes que hace la dictadura chilena es la instalación de la focalización como mecanismo que permita seleccionar a los beneficiarios de las políticas sociales”[1].

La creación de instrumentos tales como el Registro social de hogares no persiguen otro objetivo que la identificación de sectores que ameritan una respuesta, es acá donde observamos una continuidad, una perpetuación de las lógicas neoliberales en materia de política social impuestas en la dictadura cívico-militar que resquebraja el sentido de pertenencia a una clase social transversalmente explotada, ya que la fragmenta, la disecciona en estratos constituyendo una implacable forma de dominación, que individualiza problemas estructurales.

  1. Del proletariado a los sectores vulnerables.

La imposición de una nomenclatura que despolitiza profundamente lleva por título “los sectores vulnerables” que desplaza y neutraliza la acción política. La sobrevivencia está dada por dar cuenta de las exigencias que instauran los perfiles de los programas sociales que ameritan un beneficio, de esta forma la entrega de canastas de alimentación o los bonos, terminan siendo un mecanismo de contención social que se expresa como una carrera frenética de formularios.

“La traducción hacia la política social deviene entonces en esto que conocemos y que hemos naturalizado profundamente como vulnerabilidad, ya que de esta forma evitamos el ejercicio lógico de preguntarnos por los orígenes de los riesgos, su existencia o su reproducción”[2].

Tal como se plantea, la instauración de la “vulnerabilidad” como piedra angular de la “política social” provoca una profunda despolitización, que nos hace apreciar problemas de orden económico-político como meros problemas técnicos que se resuelven con el despliegue de programas asistenciales. En esta esfera se evidencia la complejidad de la dominación neoliberal, la cual no solamente se constituye en la mercantilización de las esferas de la vida, ni como reducción del Estado, sino que opera como imposición de lógicas empresariales subjetivas desplegadas en una cotidianidad popular, lo que nos hace evidenciar que el neoliberalismo también se afianza y arraiga <desde abajo>.

A modo de conclusión, comprendemos que el actual impulso del gobierno materializado en Bonos y canastas de alimentación no es más que la consumación de lógicas neoliberales impregnadas en la política social, que encuentra su raíz en la reestructuración impulsada por la dictadura cívico-militar y perfeccionada por los gobiernos de la Transición. Como estrategia de estratificación la “vulnerabilidad” vehiculiza la despolitización provocando que nos concibamos desde condiciones particularizadas y no desde problemáticas estructurales asumidas como clase social oprimida y explotada en su conjunto.

[1] Darat Nicole; Sir Retamales Hugo. El ABC del neoliberalismo II. Communes, Viña del Mar. 2018.

[2] Op. cit p. 163

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