OPINIÓN

Debate | Para comprender las contradicciones históricas del imperialismo contemporáneo

Mucho se ha popularizado entre el pensamiento de izquierda y revolucionario, la tesis que a mi juicio la plataforma RED VOLTAIRE que dirige el periodista Thierry Meyssan, sintetiza muy bien al plantear que el “conflicto entre el capitalismo financiero transnacional y el capitalismo productivo nacional entra en una fase paroxística.

Por Marcelo D. Cornejo Vilches

 Trabajo dedicado a la juventud proletaria y popular, a aquella juventud que hizo posible el alzamiento proletario del 19 de octubre de 2019 Como no reivindicar incansablemente al combatiente indoblegable.

Mauricio Hernández Norambuena (Comandante Ramiro), cuya lealtad a la lucha popular ha pagado caro en las cárceles del capitalismo latinoamericano.

Mucho se ha popularizado entre el pensamiento de izquierda y revolucionario, la tesis que a mi juicio la plataforma RED VOLTAIRE que dirige el periodista Thierry Meyssan, sintetiza muy bien al plantear que el “conflicto entre el capitalismo financiero transnacional y el capitalismo productivo nacional entra en una fase paroxística1. Sin embargo, la tesis plantea en lenguaje matemático, el problema de los límites, a saber, ¿cuál es el límite entre capitalismo nacional y otro transnacional?, ¿es posible que el capital tenga una identidad nacional y otra que niegue lo nacional, un capitalismo globalista?, ¿existen clases sociales dominantes y explotadoras cuya base es el capitalismo nacional?, y si no es así, ¿significa que el capitalismo globalizante es tanto enemigo de las clases explotadoras como de las explotadas?, por lo que, ¿es el imperialismo una “imposición” sobre intereses locales nacionales “legítimos”?, ¿qué leyes históricas rigen a ese capitalismo nacional, a ese capitalismo transnacional, a ese imperialismo globalizante?, o , ¿estamos hablando de un capitalismo mundial sin leyes, de un imperialismo zomby enfrentado a la conciencia potencialmente libertadora de un “capitalismo nacional”, incluso de una respuesta progresista desde la identidad de lo “nacional”?, ¿qué rol le cabe aquí a la lucha de clases, a la ley del valor, a la tasa de ganancia, a la tesis de Lenin sobre el imperialismo, los monopolios y las guerras inter imperialistas? Finalmente, ¿qué rol juegan aquí las leyes de desarrollo capitalista descubiertas por Marx y Engels?, ¿es posible comprender aquí el actual rol de Rusia y China como potencias liberadoras que se enfrentan a un malvado imperialismo occidental “europeo-norteamericano”?

A mi juicio, uno de los troncos teóricos enquistados ya en la historia del pensamiento político de bastos sectores de izquierda del planeta es la tesis relativa a la sobre acumulación y su concomitante tesis relativa a la falta de mercado interno para el desarrollo del capitalismo, pulsiones que lo llevarían “hacia afuera”, en una acción de verdadera fuerza centrífuga basada en la creencia de que el capitalismo no puede crecer si el consumo “interno” está restringido, cuestión que, por lo demás, Marx dejo aclarada en “El Capital” hace más de 150 años.

Pero, la tesis formulada en los términos ya citados nos lleva a concebir las crisis imperialistas haciendo abstracción e ignorando las consecuencias de las leyes de la lucha de clases, lo que implica que las crisis y las guerras imperiales afectarían por igual a todas las clases sociales.

Por otro lado, la tesis de la sobre acumulación supone aceptar que la escala de la acumulación de capitales esta anclada en parámetros ajenos a la lógica de existencia misma del sistema capitalista y de la lucha de clases. Y es que la clase burguesa habría perdido el control de este inmenso monstruo que no para de crecer, haciéndose necesario entonces, la acción mancomunada de todas las clases sociales por medio de políticas de “estados democráticos” con el propósito manifiesto de salvar a la sociedad en su conjunto. Los presupuestos de esta tesis comporta que la lucha de clases ya no es suficiente. La lucha anti imperialista rebasaría por todos sus costados a la lucha de clase. Si aceptamos este presupuesto, cabe preguntarse, ¿qué motivaría a la humanidad para hacer la “Historia”?, ¿en qué planos se darían las nuevas contradicciones tras la pérdida de centralidad histórica de la lucha de clases?

De otro lado, la lógica del capital y el imperialismo sería la destrucción de la sociedad en su conjunto, la devastación de los presupuestos materiales de todas las clases sociales, la configuración de zonas planetarias caotizadas, desmanteladas social y políticamente, depredadas a tal punto que perdería viabilidad la organización social misma, devenida en un nuevo estado de salvajismo, una situación de declive como especie. El imperialismo al prescindir de la sociedad, omitiendo a las clases sociales, de todas, incluyendo a la propia burguesía, tendría vía libre para extraer directamente las materias primas y energéticos por medio de enclaves productivos, en beneficios de entes a-históricos, de construcciones abstractas, carentes de materialidad e historicidad.

Sin embargo, no es posible establecer arbitrariamente los límites materiales de la escala de la acumulación del “Capital”.

¿De qué depende “el más” y “el menos”?, estos parámetros se determinan en función de la tasa de ganancia, la que a su vez está determinada por factores objetivos (Composición Orgánica del Capital, productividad) y factores subjetivos (la lucha de clases). Por lo tanto, es sustancial estudiar estos vectores para comprender la escala de la acumulación de capital. A partir de las componentes de la Tasa de Ganancia, es posible establecer que:

  • Se debe diferenciar la masa de capital a acumular respecto de la tasa de acumulación del capital.
  • Las enormes magnitudes de deuda con las que funciona el capitalismo mundial no muestra que haya sido disfuncional con el patrón de acumulación de capital, ni tampoco es posible establecer el efecto retardatario y desequilibrante de esta abultada deuda en el crecimiento mundial del capitalismo, sino que más bien es al revés, el capitalismo planetario actual requiere de siderales masas de deudas para impulsar el crecimiento.
  • Al revés de la tesis que considera un sobre giro , un exceso, una dilatación de la escala de acumulación de capital, esta se ve constreñida, reducida, sofocada por una tasa de ganancia que empuja hacia abajo, que hace más pesada la acumulación, que masas cada vez mayores de capital sean lanzadas para obtener porciones de plusvalía cada vez más pequeña, haciendo del ritmo de acumulación un movimiento más dificultoso y lento, empujándola hacia límites mínimos. La caída de la productividad mundial es una importantísima manifestación de este estilo de crecimiento, obligando a los capitales a dar manotazos de ahogado, viéndose asfixiados se enfervorizan con mayor fuerza e ímpetu en una lucha de clases planetaria que llega al paróxismo. La molesta lucha de clases esta lejos de perder centralidad histórica, más bien aumenta y se exacerba a tal punto que ya no es simplemente la lucha entre burguesía y proletariado, sino que se agudizan las luchas inter burguesas pues distintas fracciones de capitales se pelean con inusitado encono. Y claro, las luchas inter imperialistas también se agudizan. En este escenario, el imperialismo anglo-europeo es potencialmente más destructivo y devastador pues su lucha contra la tendencia a la caída de la tasa de ganancia ha sobre exigido los expedientes del colonialismo, mostrando síntomas de fatiga por cuanto su lucha es de larga data.
  • Cabe en este momento, preguntarnos, ¿de qué manera influye la renta absoluta y la renta diferencial en la tendencia de la tasa de ganancia?, ¿la ralentiza?, ¿la detiene, la impulsa la acelera? En la lucha del capital contra la caída y ralentización de la tasa de ganancia, la acumulación de capital, ha requerido incrementar su retaguardia tendiendo a aumentar la masa de capitales a salvo, poniéndolos a resguardo por medio del incremento de la Renta de la Tierra, cual techo o paraguas que actúa como un atractivo vector para acoger capitales en refugio. Bajo este juego, los capitales bajo forma imperial se enloquecen buscando afanosamente todo lo relacionado con tierras, materias primas, energéticos naturales, agua, territorios, propiedades inmuebles, tierras raras, petróleo, metales preciosos, litio, gas, etc.
  • La exasperación de la lucha de clases, el enfrentamiento inter imperialista, la caída de productividad hace que se desquicien las contradicciones entre los sectores productores de medios de producción y medios de consumo, deviniendo en las guerras comerciales entre distintas zonas de valores regionales. Estas guerras comerciales implican que a través de la ley del valor trabajo, se forman espacios territoriales con distinta ley. Estos espacios se enfrentan en el mercado mundial, lugar donde los precios de producción y los tiempos de trabajo social son sometidos a fuertes presiones para estandarizarse conforme a la norma social de los imperialismos que luchan por una legitimación de sus propios espacios de valor que les han dado soporte. Los distintos espacios regionales de valor no solo se enfrentan en el mercado, sino que sus monopolios luchan entre sí acicateados por tratar de imponer sus propios precios de monopolio y de este modo lograr atraer hacia si mismo transferencias de ganancias desde otros espacios y zonas de valor. Empero, la búsqueda incansable de plusvalía extraordinaria hace que los capitales individuales de los distintos espacios de valor se enfrentan en el mercado mundial buscando azarosamente esa esquiva plusvalía. Cabe destacar que esta lucha es simultanea, por cuanto los precios de monopolio solo transfieren una parte de la ganancia de los otros productores. Este es el origen de una perturbación en el reparto de la tasa de plusvalía y su correspondiente distribución.

El imperialismo con dos corazones: ley del valor y monopolios

En The Economics2 se formulan un desconcertante problema para los economistas no marxistas, ¿por qué desde mediados de los años 70 los incrementos de la productividad del trabajo son cada vez menores? ¿Por qué, países de perfiles tan diferentes como EEUU, Japón, Alemania, México o Turquía convergen hacia crecimientos anuales de productividad cercanos al 1%, seis veces menores que los conocidos en los años 60?, ¿qué poderosa razón existe para que en Estados Unidos la productividad cayera desde 2,5% en los sesenta hasta bordear el 1% en la década de los 10 del siglo XXI? Aferrados dolosamente a sus propias creencias, los economistas culpan de ello a las matemáticas y especialmente a la estadística. El problema sería una mala medición, errores metodológicos que no consideran el enorme progreso tecnológico en la economía de los intangibles (servicios financieros, redes sociales, etc). Sin embargo, un observador atento pronto descubre que dichas desviaciones son explicables para el corto plazo, porque a mediano y largo plazo, la tendencia tiende a corregirse …pero a la baja. No se puede justificar una desaceleración tan persistente en el tiempo y, tan general en países tan diferentes como EEUU, Japón y Alemania cúspides de una alta industrialización que comparten la tendencia a la caída con países de economías e industrialización emergente como Turquía o México.

En el mismo lapso que ocupamos para observar el gráfico precedente, Inglaterra se ve remecida por un gran escándalo: Reino Unido sufre su peor caída de productividad en 250 años. En 2018, la productividad fue casi 20% inferior a su trayectoria previa a 2008, la peor desaceleración desde 1760-1800, cuando se produjo la Revolución Industrial. Es un desempeño “sorprendentemente malo”, dijo Nicholas Crafts, coautor del análisis junto con Terence Mills, investigadores de University of Sussex y Loughborough University. Los hallazgos fueron publicados por National Institute Economic Review el 6 de febrero3. Por su parte, en los Estados Unidos, en el periodo 2007-2016 se produce una importante caída de la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo respecto a 1953-2007, al pasar del 2,25% en el primer subperiodo al 1,17% de tasa anual media acumulativa del segundo subperiodo4. A su vez, en una hora, el trabajador chileno produce menos de la mitad de lo que produce su par norteamericano y un poco más de la mitad de  lo que producen en promedio los trabajadores en los países desarrollados (OCDE)5.

¿Qué puede hacer el capital frente a la caída histórica de la tasa de ganancia? Los lineamientos históricos se desenvuelven en una trenza de elementos objetivos y subjetivos. Desde el punto de vista objetivo, el capital continúa casi mesiánicamente. Rastrojea nichos para automatizar, espacios para provocar una mayor Composición Orgánica de Capital, aumentar la mecanización y digitalización. A nivel mundial, las actividades automatizables equivalen a mil cien millones de empleados y 15.8 billones de dólares en salarios. Cuatro economías (China, India, Japón y los EE.UU.) representan un poco más de la mitad de estos salarios y empleados; China e India en su conjunto representan el mayor potencial de empleos automatizables (más de 700 millones de empleados contratados a tiempo completo). El potencial también es alto en Europa: 54 millones de empleados contratados a tiempo completo o $1.7 billones de dólares en salarios, están asociados con actividades automatizables en las 5 economías más importantes: Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido6. Sin embargo, la automatización tiene un límite: menos de 5% de las ocupaciones pueden ser automatizadas por completo. Conforme a este estudio, en los últimos 50 años, el crecimiento del capitalismo mundial se ha sostenido sobre la base del crecimiento del empleo (1.7%) y la automatización (1.8%); Sin embargo, en los próximos 50 años se espera que el crecimiento económico alcance un techo de 2.9% promedio, respecto de lo cual se espera que el 2.8% sea aportado por la automatización y un 0.1% sea aportado por el empleo7.

Pero no todos los países y sectores tienen la misma capacidad para absorber tecnología. Un documento de trabajo titulado “Automatización, uso de habilidades y capacitación”8 reveló que la mediana de empleo en el país tiene un riesgo de 55% de ser reemplazado por máquinas, la quinta mayor probabilidad entre los 32 mercados analizados. En el otro extremo se ubican los territorios anglosajones y del norte de Europa: Nueva Zelandia (39%), Noruega (40%), Finlandia (41%), Estados Unidos (41%) e Irlanda del Norte (42%). “En general, los trabajos en los países anglosajones y nórdicos y Holanda son menos automatizables que los trabajos en los países de Europa del Este, del sur de Europa, Alemania, Chile y Japón”, sostuvo el reporte, añadiendo que cerca del 14% de los puestos en los países de la OCDE es altamente automatizable, es decir, tiene una probabilidad de más de 70% de ser sustituido por tecnología. La cifra equivale a más de 66 millones de empleados. En tanto, el 32% de los trabajos tiene una posibilidad de automatización de entre 50% y 70%. En el caso de Chile, más de 30% de los empleos entra en esta categoría. Según el informe, el riesgo de automatización no se distribuye de manera equitativa entre los empleados, sino que afecta principalmente a los que se desempeñan en manufactura y agricultura, aunque algunos sectores de servicios, como el postal, el transporte terrestre y los de alimentos también son altamente susceptibles al cambio tecnológico.

Por su parte, según el Foro Económico Mundial (WEF) en Informe Future of Jobs 2018, la automatización eliminara unos 57 millones de empleo para el año 2025. El fenómeno de una tendencia potencial de pérdida de empleos, referencia WEF, indica que actualmente el 29% de funciones y tareas laborales se realizan con sistema tecnológico, y que para el 2025 esta cifra significara la pérdida de 75 millones de empleos. El WEF refiere que un 54% de trabajadores necesitara formación en habilidades en los próximos 5 años en áreas como el internet móvil de alta velocidad, la inteligencia artificial, análisis de big data y computo en la nube9. De otro lado, el futuro del empleo según la OCDE señala que más del 20% de los trabajos en Chile están con alto riesgo de automatización. El organismo entregó un informe en el que estima que además otro 31,4% de empleos en nuestro país podría sufrir cambios significativos por el progreso tecnológico10.

Paradójicamente esta afanosa automatización laboral conduce a un resultado discordante. En efecto, si se llegase a subir la productividad del trabajo, el valor de la misma fuerza cae inexorablemente. Por ejemplo, si la productividad llegase a duplicarse, la plusvalía obtenida sólo crecería en un cuarto. Marx da extensos detalles de esta contradicción: cuanto menor sea la fracción de la jornada de trabajo correspondiente al tiempo de trabajo necesario que queda por capitalizar (fracción de trabajo necesario de la que el capital pretende apoderarse mediante su valorización) tanto más valor en capital constante deberá emplear para desarrollar la fuerza productiva del trabajo. No se debe olvidar que lo que se pretende en definitiva es convertir esa progresiva disminución de la fracción de tiempo de trabajo necesario en una parte integrante de la plusvalía. Dada la proporción en que va disminuyendo el trabajo necesario respecto del excedente ya capitalizado, tanto menos tiempo de la jornada laboral queda por capitalizar, volviéndose cada vez más difícil y escabroso la valorización (conversión en plusvalía) del capital en esa proporción cada vez más reducida de trabajo necesario.

Para obtener plusvalía, siempre se invierte más en capital constante. Ahora bien, si el plusvalor aumenta más rápidamente que la Composición Orgánica del Capital, estaremos en presencia de una intensificación del trabajo y no frente a un crecimiento de la productividad, que es lo que ha venido ocurriendo durante las últimas décadas en el capitalismo mundial. Empero, el sistema capitalista planetario ha acelerado a niveles impensados la capacidad de retorno del capital, base objetiva sobre la que descansa el desarrollo exuberante de los sectores financieros y comerciales. Efectivamente el capital puede revertir la caída de la tasa de ganancia recurriendo entre otros mecanismos a una mayor aceleración de la rotación del capital, posibilitando que la tasa de plusvalía sea mayor que la inversión en Composición Orgánica del Capital. Sin embargo, la tasa de ganancia es directamente proporcional a la tasa de plusvalía e inversamente proporcional a la Composición Orgánica del Capital, por lo que, a medida que el capital relativo  disminuye, las dificultades de valorización de capital ya acumulado aumentan, pues al disminuir la magnitud de capital variable respecto del capital constante, el plusvalor obtenido es insuficiente para garantizar la reproducción ampliada del capital. En definitiva, a medida que aumenta la tecnologización del trabajo menor es la tasa de ganancia.

¿Cómo escapar a este dilema?

En la principal potencia capitalista del planeta, Estados Unidos, la disminución de la tasa de ganancia resulta de la utilización acrecentada de tecnología, deduciendo el aumento de la composición orgánica del capital (la relación entre  el valor de las máquinas y el trabajo). Sin embargo, también opera una contratendencia que frena e incluso anula este comportamiento. En efecto, las ganancias de productividad hacen disminuir el valor de los medios de producción y permiten así compensar el acrecentamiento de su número. Dicho de otro modo, la composición técnica del capital provoca una intensificación del trabajo. Siendo así, “…la composición orgánica del capital no se acrecienta más que cuando las ganancias de productividad se ralentizan en el sector de los medios de producción y ya no permiten compensar el aumento de la composición técnica del capital (el número de máquinas por trabajador)”11. En conjunto, desde el fin de la segunda guerra mundial hasta la crisis del 2008, un asalariado norteamericano utiliza, por término medio, cinco veces más de máquinas el 2008 que al acabar la guerra. Por lo tanto, cuando el valor por medio de producción disminuye más rápidamente que el aumento de la composición técnica del capital, entonces la composición orgánica disminuye, e inversamente. A contrapelo del comportamiento de la composición técnica del capital, la productividad no crece y la tasa de ganancia sigue cayendo a tal punto que el 71º Secretario del Tesoro de los Estados Unidos de 1999 a 2001 bajo la presidencia de Bill Clinton, Lawrence Summers, ha llegado a proyectar que el capitalismo contemporáneo ha entrado en una irremediable era de “estancamiento secular”12. La tesis es discutible, sin embargo, la tendencia irrefutable es que, en las principales economías industrializadas del mundo, la tasa de ganancia cayó secularmente desde el pico alcanzado el año 196413.

Los economistas han culpado a “la ineficiencia de las inversiones”, cuyo origen sería determinadas políticas adoptada por gobiernos y Estados que socavan los principios mismos del mercado libre.

¿Qué hacer?

Para alterar el curso objetivo e inexorable de las leyes de desarrollo capitalista, “el mercado libre” deja de lado la vergüenza y muestra obscenamente las fauces del imperialismo. El sistema capitalista mundial agobiado por las contradicciones entre la ley del valor y los precios de monopolio imperial, recurre a todos los aspectos subjetivos y políticos de la lucha de clases. En un desesperado intento por escapar a la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, está dispuesto llevar el planeta al límite de su existencia.

Una aproximación a este problema la encontramos en palabras de Valeri Guerasimov, Viceministro de Defensa de Rusia y Jefe del Estado Mayor General. A su juicio, el capitalismo anglosajón se vuelve cada vez más violento y feroz, de hecho, afirma que “Estados Unidos y sus aliados han marcado en su política exterior un vector agresivo. Están estudiando operaciones ofensivas, tales como ataque global, combate múltiple, revoluciones de colores y tecnologías de poder blando. Su objetivo es desmantelar el Estado donde no sea de su agrado, minar la soberanía y cambiar los organismos legítimos de poder estatal…Así fue en Irak, Libia y Ucrania…lo intentan en Siria y Venezuela.”

Pero, ¿qué rol juega Rusia y China en el desarrollo del capitalismo mundial y en la geopolítica del imperialismo? A la luz de los acontecimientos mundiales es posible establecer que Estados Unidos apresura el tranco del neocolonialismo porque se acelera la necesidad del capital de ponerse a salvo bajo la forma de renta de la tierra, pretendiendo fugarse de la caída de la tasa de ganancia. En este escenario, Rusia se presenta como una gran anomalía histórica. Sin tener un desarrollo del capitalismo de la envergadura de Estados Unidos y Europa Occidental, es capaz de oponerse a Estados Unidos por dos razones: por un lado, posee un descomunal y descollante desarrollo tecnológico en el campo de la industria militar espacial. Este no es mérito propio del desarrollo capitalista de Rusia, sino herencia del enorme salto adelante que significo la revolución bolchevique y luego el socialismo soviético. De otro lado, Rusia es la representante por excelencia de la oposición entre capital y renta. Del imperio ruso, la Federación de Rusia actual heredó la renta de grandes extensiones planetarias, dominio extensivo que le permite obtener el mayor beneficio posible del fondo mundial de ganancias y plusvalía sin necesitar el esfuerzo tecnológico de otras zonas regionales del planeta. A su vez, esta oligarquía rusa que acapara abundantes ganancias con la ley del menor esfuerzo, se ve presionada y empujada por la burguesía china que le exige compartir los beneficios extraordinarios sacados al capitalismo anglonorteamericano y europeo. No podía ser de otra forma, al fin y al cabo, la única posibilidad del capitalismo ruso para sobrevivir es la valorización y reproducción de capital proveniente de la inyección creciente de capitales chinos. En este escenario, a la oligarquía rusa no le queda otra más que acoplarse al capitalismo chino. Al mismo tiempo, la caída mundial de la tasa  de ganancia convierte a la renta de Rusia en el albergue adecuado tanto para capitales chinos, como para otros provenientes fundamentalmente de Europa Occidental. En este esquema cobra claridad el hecho de que Rusia, gracias a los avances tecnológicos de la Unión Soviética, aprovecha su base de poder, que es la renta, para obtener ganancias extraordinarias a costa de Estados Unidos que, a su vez, se ve atenazado e impelido para ponerse a salvo bajo el gran paraguas protector de capitales asfixiados por la baja tendencial de la tasa de ganancia a saber, la renta del planeta entero. EE.UU (la potencia capitalista más importante del mundo), cuan gigante asfixiado, aspira a estrujar la renta de todo el planeta Tierra, no por una cuestión ética de pura maldad y perversidad, sino por una cuestión consustancial a las leyes históricas del desarrollo del capitalismo y es que, a mayor masa de capital mayor es el esfuerzo para valorizarlo. Por su parte, la oligarquía rusa debe pagar a China el costo de su antagonismo con los Estados Unidos y la OTAN por lo que China le arranca a la oligarquía rusa una fracción de las ganancias extraordinarias que esta había sacado del mercado mundial por su condición de gran terrateniente del planeta.

Pero, además, China hurta ganancias al capitalismo europeo-norteamericano, profana al sector productor de medios de producción de EE.UU al depredar tecnologías que costaron cuantiosas inversiones y tiempo en investigación científica. A Estados Unidos, no le queda otro camino que la guerra comercial. En esta lucha, el ensañamiento de los contrincantes es prudente: las armas de destrucción no deben acabar con la base del capitalismo mundial, la explotación laboral. La estrategia imperial busca adecuar y subordinar las organizaciones político-estatales regionales y locales con la lógica geopolítica de las burguesías que actúan como cabecera de los grandes espacios mundiales de valor.

Por su parte, en América Latina, vuelven a cobrar importancia las economías de enclave de las décadas del 1900-1930 que permitía funcionalizar la renta local con el capital imperial norteamericano. Ante el temor del desmembramiento y valcanización, los Estados latinoamericanos son impelidos a la subordinación total y completa hacia los intereses rentísticos locales; las pequeño-burguesía latinoamericanas enfrentados a los intereses de clase de las oligarquías, recurren y se debaten entre proyectos ciudadanistas y cuasi fascistas. Atentos a esta situación, China ofrece una  relación alternativa a las burguesías y oligarquías mundiales: propone estabilidad político-estatal y serenidad geopolítica a cambio de la facilitación a la avalancha comercial de la industria china junto al acceso pleno de capitales en las áreas productoras de renta. Si algo le debemos a Freud, es leer a la inversa las declaraciones del individuo. En este sentido, cómo no considerar una verdadera declaración de intenciones las declaraciones de Mike Pompeo y sus recurrentes acusaciones hacia China, en orden a la supuesta promoción del desorden con sus inversiones, en circunstancias que es el propio Estados Unidos el que promueve las fuerzas centrifugas y caóticas sobre las instituciones estatales y representativas de aquellas fracciones burguesas y oligárquicas “rebeldes”. Las luchas inter imperialistas se traducen en luchas fraticidas al interior de las mismas burguesías y oligarquías locales. Unas ganan, otras pierden. Las fracciones burguesas y oligárquicas que no aceptan la sumisión sodomítica del Imperio norteamericano son castigadas. Pero no  son castigadas todas las fracciones burguesas pues, otras, son premiadas, reciben su respectiva compensación en la medida que el imperio al que se plegaron conquista una nueva victoria en la lucha mundial. En este sentido, qué mejor ejemplo que las elocuentes imágenes sobre lo ocurrido con Kahadaffi en Libia el año 2011….

…CONTINUARÁ EN PRÓXIMA ENTREGA

Fuentes:

1 “Respuesta Bélica a la Negociación” por Manlio Dinucci, en RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 24 DE JULIO DE 2018. Disponible en https://www.voltairenet.org/article202151.html

2 https://www.economist.com/finance-and-economics/2016/03/19/doing-less-with-more

3 Disponible en El Mostrador, 3 de febrero de 2020. https://www.elmostrador.cl/dia/2020/02/03/reino-unido-sufre-su-peor-caida- de-productividad-en-250-anos/

4 Al respecto leer informe: Economic Report of the President 2018 elaborado por el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca (CEA). Disponible en https://www.whitehouse.gov/cea/

5 Datos disponibles en: The Conference Board Economic Total Database

6 “UN FUTURO QUE FUNCIONA: AUTOMATIZACIÓN, EMPLEO Y PRODUCTIVIDAD”, ENERO de 2017 RESUMEN EJECUTIVO. Disponible

en        https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/featured%20insights/digital%20disruption/harnessing%20automation%20for%20a

%20future%20that%20works/a-future-that-works-executive-summary-spanish-mgi-march-24-2017.ashx

7 Los estudios más recientes sobre el impacto de la automatización en el lugar de trabajo se enfocan en las profesiones. Refiérase a: Carl Benedikt Frey and Michael A. Osborne, The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation? Oxford Martin School, September17, 2013;The futureof jobs: Employment, skills, and workforcestrategyforthefourth Industrial Revolution, World Economic Forum, January2016.

8 Nedelkoska, L. y G. Quintini (2018), “Automatización, uso de habilidades y capacitación”, Documentos de trabajo de la OCDE sobre cuestiones sociales, empleo y migración , núm. 202, OECD Publishing, Paris, http://dx.doi.org/10.1787/2e2f4eea-en.

9 Al respecto revisar periódico El Siglo con fecha 15 de julio de 2019, disponible en https://www.elsiglo.cl/2019/07/15/automatizacion-del-trabajo-asalariado-el-caso-de-walmart/       10 Al respecto revisar periódico El Mercurio, con fecha 26 de Abril de 2019, disponible en –

https://www.emol.com/noticias/Economia/2019/04/26/945895/El-futuro-del-empleo-segun-la-OCDE-Mas-del-20-de-los-trabajos- en-Chile-estan-con-alto-riesgo-de-automatizacion.html

11 Tasa de ganancia – Tasa de plusvalía – Composición orgánica del capital, Estados Unidos Roelandts Marcel, el 20/02/2010, disponible en http://bancapublica.info/wp-content/uploads/2016/05/ATTAC-MADRID-PLATAFORMA-BANCA-P%C3%9ABLICA- CURSO-ECONOM%C3%8DA-SESI%C3%93N-01-TAS-DE-GANANCIA-PLUSVALIA-Y-COMPOSICI%C3%93N-DE-CAPITAL-EN-EEUU.pdf

12 Al respecto ver: Secular Stagnation: Facts, Causes and Cures, Londres, CEPR, 2014. También, “Global economy: the case for

expansion”, Financial Times, 7/10/15.

13 Hacia una tasa de Ganancia Mundial, Michel Roberts, en “Sin Permiso”, 16/09/2017, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/hacia-una-tasa-de-ganancia-mundial-una-vez-mas

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