OPINIÓN

Opinión|La batalla de Santiago y las mentiras que se deshacen

La comunidad científica debe colocarse a disposición del pueblo, hoy cumple un rol fundamental, porque esta pandemia en Chile se está manejando como si fuera un problema de Defensa Nacional y no una emergencia sanitaria.

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La primera fotografía fue sacada en abril de 1957 y la segunda corresponde al Diario Universidad de Chile.

“La batalla por Santiago es la batalla crucial en la guerra contra el coronavirus”, exclamó Mañalich el 13 de mayo en una conferencia de prensa, que daba cuenta 2.660 casos de Covid-19 en las últimas 24 horas.

Por primera vez se anunciaba la cifra más alta de contagios tras la llegada del Covid-19 a Chile.

El discurso comunicacional cambió abruptamente del “retorno seguro” a la “batalla” . Pero en las batallas siempre hay confrontación: dos fuerzas se enfrentan directamente para llegar a diversos fines. Así fue esta semana en la gran capital, una pugna entre el gobierno y los trabajadores/as de la salud pública.

Cuando construyes un imperio en base a mentiras estás propenso a que caiga y lo oculto salga a la luz. De esta forma fue saliendo la verdad, primero fue Ciper, que tras una investigación periodística develó que no se realizaron las compras de los ventiladores mecánicos a tiempo. Luego, los y las funcionarias desde el inicio de la pandemia han denunciado la falta de elementos de protección personal e insumos, infraestructura y el colapso que está ocurriendo en las redes de salud pública. Por último, el buen periodismo que está verificando la información oficial entregada por las autoridades.

No terminaría de dar ejemplos si enumero las denuncias de los diversos colegios, gremios y sindicatos de salud que han realizado desde el 3 de marzo.

Pero, los sucesos ocurridos en el Hospital Félix Bulnes (recién inaugurado), más los casos que están ocurriendo en el Hospital San José da cuenta que la pandemia solo viene a mostrar y empeorar lo que miles de personas en el sector norte enfrentan diariamente, pero que ningún gobierno en estos últimos 30 años se hizo cargo cargo. Porque no es solo Piñera, sino que también es Aylwin, Ruiz- Tagle, Lagos y Bachelet encargados de privatizar y concesionar nuestro derecho a la salud.

“Me amenazan con sumarios. No he dicho ninguna mentira. Se me vinculó con el FPMR y no militó en ningún lugar .Todos los que han gobernado y no han hecho nada por la salud en Chile, tienen sus manos manchadas con sangre”, exclamó Gloria Pinto, paramédica de la Unidad de Urgencias del Hospital San José en CHV.

En un país en el cual pocos gozan de privilegios y muchos viven en la miseria las batallas suelen ser desiguales, pero entre tanta injusticia y rabia aparece el coraje. Desde las entrañas Gloria sacó la voz para denunciar lo que está pasando, el estrés, el agobio, trabajar 24 horas de turno, ver morir a tus propios vecinos y vecinas motivó a la paramédica a salir en los grandes medios de comunicación.

Las guerras no se confrontan solo con armas, sino que también son ideológicas. Lo primero que hicieron fue tratar de desprestigiar a la trabajadora, al darse cuenta que su discurso hizo eco en la población la etiquetaron como “terrorista” y la amenazaron con “sumarios” para sacarla fácilmente del camino. Pero, la guerra es arte y el tablero va cambiando.

A pesar de tener todo en contra, una gran parte de la población está con la valiente trabajadora y difícil será olvidar su discurso, que desbordó las pantallas controladas por el Grupo Turner .

La”batalla de Santiago” está siguiendo su curso y están lanzando “toda la carne en la parrilla”. Así fue la épica frase del ministro de Defensa para incorporar a los “boinas negras” e incrementar a las fuerzas Fuerzas Armadas, Carabineros e Investigaciones para contener el aumento de los casos de Covid-19.

La población necesita que las autoridades incrementen los testeos diarios, que solucionen el stock de los exámenes de PCR, que se promulgen leyes que protejan a los y las trabajadoras, no a los empresarios para que congelen contratos y luego se repartan las utilidades de las empresas.

Una emergencia sanitaria es gestionada como si fuera un problema de Defensa Nacional.

La población no debe olvidar que previo a la pandemia en Chile se estaban exigiendo cambios estructurales, por tanto, el discurso que emanó Mañalich no es casual, pues su frase posee un carácter político e histórico.

La batalla de Ibáñez

El antecedente de la “batalla de Santiago” está inserto en el segundo gobierno de Ibáñez, la sociedad está enfrentando un periodo de crisis política, social y económica, de alta inflación a los precios.

En 1957 los empresarios estaban presionando a las autoridades a subir las tarifas del transporte y quitar a la locomoción colectiva del listado de artículos de primera necesidad, los y las pasajeros “no estaban dispuestos a soportar una nueva alza con sus sueldos congelados y por un servicio de mala calidad”, indicó el historiador Pedro Milos.

Carlos Ibáñez del Campo, accedió a la petición del Sindicato General Profesional de Dueños de Autobuses de Santiago, subió los precios y sacó a la lomoción colectiva dentro de la lista de artículos de primera necesitad. Tras estas medidas en “Valparaíso primero, Santiago y Concepción después, fue el itinerario seguido por la expresión de un descontento largamente acumulado. Estudiantes, trabajadores y población en general se fueron sucediendo y sumando como espontáneos protagonistas del sorpresivo desborde social. Una excesiva represión policial y desmesuradas medidas de control militar no hicieron más que multiplicar las vías de escape del malestar social, volviéndolo más violento e incontrolable. El martes 2 de abril se convirtió, así, en la cima más alta y peligrosa del sinuoso camino seguido por la expresividad del descontento popular. El trágico saldo de más de 20 muertos y cientos de heridos y detenidos”, consignó Pedro Milos.

Este levantamiento popular de 1957 estuvo caracterizado por el uso de la violencia política y la confrontación con las instituciones del Estado. “La agresividad y la violencia adquirieron su máxima carga simbólica cuando –el sábado 30 en Valparaíso y especialmente el martes 2 en Santiago– grupos de manifestantes cargaron contra las sedes de importantes poderes públicos como lo eran la comisaría o la Intendencia en Valparaíso y los tribunales de justicia, el Parlamento y la misma casa de gobierno en Santiago. Tampoco escaparon símbolos significativos como las estatuas de Arturo Prat y Bernardo O’Higgins. Poderes privados como algunos medios de comunicación también fueron objeto de repudio: tal fue el caso del edificio del diario El Mercurio. Finalmente, los robos y asaltos a comercios no alimentarios pueden ser interpretados como un intento extremo por revertir una injusta distribución de la riqueza”, señaló Pedro Milos.

Puedes profundizar ingresando a este enlace:La Batalla de Santiago

La batalla de Mañalich

El actual ministro de Salud posee una gran amistad con Sebastián Piñera y se protegen mutuamente. En esta pandemia Mañalich se inmoló por el “Presidente” y este salió a blindarlo como corresponde, porque al final del día ambos creen en la “batalla de Santiago”, que en el fondo es una lucha contra los y las estudiantes, contra los y las pobladoras, contra las mujeres, contra los pueblos originarios, contra los funcionarios y funcionarias de la salud, contra la organización popular, contra los prisioneros y prisioneras políticas. En el fondo esta batalla es contra el pueblo pobre y trabajador.

Esto se constata tras los datos publicados por la plataforma de Ciudadanía Inteligente en una sección llamada Del Dicho al Hecho, estudio que fiscaliza las medidas prometidas por el gobierno.

Dentro de los anuncios que llaman la atención es la creación de un Comité de Inteligencia, “bajo la dependencia de la Presidencia de la República, con todos los órganos con capacidades e información de inteligencia, como las policías, las fuerzas armadas, gendarmería, entre otros, de forma de concretar el rol asesor que le asigna el Sistema de Inteligencia del Estado”, informó la plataforma de Ciudadanía Inteligente.

Este proyecto según este sitio va con un 70% de avance y está en un segundo trámite constitucional. Luego, nos encontramos con el proyecto que tiene el fin reformular la Ley de Inteligencia que contempla crear una red de equipos con: FF.AA., Gendarmería, Carabineros y la PDI, e incorporando un Centro de Fusión de Datos contra el Terrorismo y un Departamento de Protección de Infraestructura Crítica. Según la información proporcionada por Ciudadanía Inteligente este proyecto tiene un 70% de avance y también se encuentra en segundo trámite constitucional.

Dentro de la cuestionada “Ley Antiterrorista” promovida desde los gobiernos de la concertación y en este gobierno para criminalizar la lucha de los pueblos originarios. En el 2019 se presentó una modificación y tiene un 40% de avance, en el presente se encuentra en un primer trámite constitucional.

Asimismo, figura mayor Protección a las Fuerzas de Orden y Seguridad y de Gendarmería de Chile, por tanto, se ingresará un proyecto de ley que regulará y sancionará con mayor fuerza los daños contra Carabineros, la PDI y Gendarmería, ya va en con un 40% de avance este proyecto y está en un primer trámite constitucional.

Tras el 18 de octubre la agenda legislativa ha girado entorno a brindar más control y poder a instituciones que carecen de legitimidad por parte de la población, y están en el escrutinio público por las violaciones a los derechos humanos.

Las autoridades excusan que es por la emergencia sanitaria, pero la militarización tiene un argumento político, al no poder contener el Covid-19 y las crisis política más económica, necesitan poder aplastar cualquier grupo que se rebele contra sus medidas.

Incertidumbre, desesperanza y rebelión

Son días difíciles, al parecer este virus odia el amor y la solidaridad, porque nos quiere mantener lejos, distantes e individualistas.

Hay días de desesperanzas, de penas, en el cual muchos nos hemos sentidos derrumbados e imposibilitados de hacer cosas, pero no debemos sentirnos mal por no tener una “rutina” o “producir”.

Estamos viviendo una crisis sanitaria, política y ecónomica, el día a día cada vez se hace más complejo para millones de familias.

El Covid-19 ya llegó a nuestro entorno, de la tristeza a la rabia por las injusticias que están ocurriendo, pero hay un rayito de luz, la organización popular y feminista no ha cesado.

En este periodo los trabajos que venían realizando las asambleas territoriales, la proliferación de Comités de Emergencia, las redes de apoyo que están surgiendo han podido afrontar esta crisis. Una propuesta de control territorial se ha trazado sin la necesidad de tener a las poblaciones militarizadas.

Las reflexiones de una enfermera me advierten que vendrá un segundo estallido social y esta vez la gente no solo saldrá protestar por las injusticias sociales, sino que también porque esta pandemia se llevó a sus familiares.

Informaciones:

Plataforma del Dicho al Hecho

https://www.senado.cl/appsenado/templates/tramitacion/index.php?boletin_ini=12234-02

https://www.senado.cl/appsenado/templates/tramitacion/index.php?boletin_ini=12234-02

https://www.senado.cl/appsenado/templates/tramitacion/index.php?boletin_ini=13124-07

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