INTERNACIONAL

La fallida incursión de mercenarios en territorio venezolano, ¿Otro intento estadounidense por desestabilizar al gobierno de Maduro?

Los antecendentes aportados por el gobierno de Nicolás Maduro para esclarecer los hechos vinculan al gobierno estadounidense, al gobierno colombiano, a bandas de narcotraficantes y al líder opositor Juan Guaidó en la realización de esta operación.

La trama que precede a la fallida incursión de un grupo de mercenarios en el estado de La Guaira parece sacada de una típica película de acción estadounidense: lanchas, desertores, agentes de seguridad estadounidenses y enfrentamientos nocturnos son parte constituyente y fundamental de ella. En el plano de lo oficial, según fuentes del gobierno venezolano, entre los días domingo y hoy martes 5 de mayo han sido capturados más de 40 mercenarios pertrechados con armamento de guerra, entre los cuales se encuentran dos ciudadanos estadounidenses. 

¿Cuál es la trama previa al desarrollo de esta incursión?

Debemos considerar primero que este suceso muy probablemente es parte de una concatenación de hechos que vienen sucediéndose hace más de un año, siendo el más relevante de estos el intento de Golpe de Estado liderado por Juan Guaidó durante abril de 2019. 

fuerzas militares
Fuerzas Militares venezolanas en un enfrentamiento contra los grupos golpistas durante el 30 de abril de 2019. 

Estos hechos, que vienen sucediéndose prácticamente desde la ascensión de Nicolás Maduro al poder en Venezuela, poseen una relación directa con Estados Unidos, país que históricamente se ha mostrado contrario al proceso bolivariano iniciado por Hugo Chávez y que agudizó sus ataques con la administración de Donald Trump. No es de extrañar este interés, ya que el territorio venezolano reviste una gran importancia geopolítica al ubicarse en las costas del Mar Caribe y estar repleto de grandes reservas petrolíferas, elementos que suelen ubicarse en el “radar” de Estados Unidos.

En este nuevo suceso, el gobierno liderado por Donald Trump ha sido acusado directamente por las principales autoridades de Venezuela de ser el organizador de esta fallida incursión de mercenarios en su territorio, mediante la participación directa de la DEA – Administración para el control de drogas por sus siglas en inglés – en la preparación de esta incursión.

Siempre guiándonos por las fuentes oficiales venezolanas, la operación fue financiada con dineros provenientes del gobierno colombiano e importantes cárteles de narcotráfico colombianos y venezolanos, encargándose de la planificación operativa una empresa estadounidense de seguridad conocida como Silver Corp. 

Miembros fuerzas especiales
Miembros de Fuerzas Especiales del Ejército venezolano resguardan la costa del Macuto, tras la fallida incursión mercenaria ocurrida en la mañana del domingo 03-05. 

Sumando aún más antecedentes a la trama, el gobierno venezolano acusó directamente al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, de hacerse parte de este plan mediante un contrato de financiamiento suscrito con la empresa Silver Corp, al cual posteriormente dejó sin efecto.

A pesar de lo “peliculezco” que pueda parecer este plan que intentaba como fin último derrocar a Nicolás Maduro del poder y que por el momento ha sido desactivado por las Fuerzas Armadas bolivarianas, lo cierto es que no podemos desdeñar la más que posible intromisión de Estados Unidos en asuntos de este tipo.

Desde la crisis originada por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y el inicio de la “guerra contra el terrorismo” sobrellevada por los diversos gobiernos de Estados Unidos, se ha sabido que la utilización de ejércitos mercenarios ha sido un factor común en la política intervencionista estadounidense en distintos territorios. Los ejemplos más claros de esta política pueden encontrarse en Medio Oriente, en los conflictos acontecidos en Afganistán, Irak, Siria o Libia, todos con participación directa o indirecta del gobierno norteamericano.

Por esta misma razón es que no debemos desechar la versión entregada por el gobierno venezolano a pesar de los “sabrosos” elementos que aporta, ya que los antecedentes entregados dan a entender que la mayoría de sus afirmaciones pueden ser reales. Desde la posible participación de un gobierno aliado a Estados Unidos como lo es Colombia en la operación, hasta el posicionamiento de tropas de la Armada estadounidense en el mar Caribe durante las últimas semanas, considerando además que el propio Donald Trump aseguró públicamente hace algunos meses que “todas las cartas estaban sobre la mesa” en su intención de intervenir directamente el conflicto en Venezuela, podemos estructurar un cuadro bastante acabado en el cual esta operación es sólo un paso más en un nuevo intento por sacar a Maduro del poder.

Quizás esta operación haya sido sólo un “tanteo de terreno” por parte de Estados Unidos para desplegar posteriormente su fuerza tal como lo hizo en Panamá durante 1989, aunque dicha opción se ve aún lejana debido a la fuerte cohesión existente dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas.

Por mientras, nos queda estar atentos al desarrollo de estos sucesos, con una premisa clara para los asuntos latinoamericanos: jamás se debe confiar en las buenas intenciones de la Casa Blanca. 

 

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