OPINIÓN

Opinión/ Feministas contra Piñera

No solo es la Macarena Santelices, sino que es una clase política-empresarial defensora del legado de Pinochet, por tanto, las feministas debemos destruir y no solo reformar el sistema actual, con el fin de poder habitar en una sociedad en donde valga la pena vivir.

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Fotografía  de AFI WOMAN/ Marce Araya

Muchas veces los medios de comunicación cometen un error cuando sitúan al movimiento feminista como uno solo, pues, el feminismo no es homogéneo, sino que es diverso, pues hay muchos feminismos con diversas discusiones, tensiones y diferentes métodos de lucha para abolir el patriarcado, capitalismo y colonialismo.

En Chile ha existido un feminismo proletario y revolucionario, pero muchas veces se borra de la historia y solo podemos ver en los museos, aquellas mujeres que lucharon por el voto femenino, al igual que la caricatura de la mujer conciliadora, que pretendía unir a diversos sectores para terminar con la dictadura a través del lápiz y papel. Quiero esclarecer que no minimizo sus luchas, pero el feminismo no solo es institucional, sino que también es potencialmente transformador y revolucionario.

A inicios del Siglo XX las mujeres obreras y proletarias, controlaban sus propios medios de comunicación, publicaban sus reflexiones, participaron en distintas huelgas, gestionaron sus propios Centros Femeninos en plena pampa salitrera formando a mujeres para tuvieran su propia autonomía y rompieran sus cadenas de opresión. El anarquismo y el comunismo (Belén de Zárraga y Teresa Flores), en ese periodo histórico tuvieron un rol importante que es poco conocido.  En periodos de confrontación y pelea contra la burguesía estuvieron las mujeres paralizando la producción y luchando cuerpo a cuerpo contra el capital.

La acumulación del capital se ha sostenido en el cuerpo de las mujeres, abusos y violaciones por parte del hombre blanco burgués hacia mujeres obreras, mujeres mestizas y mujeres de pueblos originarios, y en diversos periodos de la historia la mujer se rebeló y alzó contra este sistema de muerte.

En 1973 con la llegada del tirano la Dirección Nacional del Estado y luego en 1977 con la creación de la Central de Nacional de Informaciones, órganos del Estado que tenían la misión de acabar con cualquier opositor u opositora. Pues, sabemos que el sistema político, económico y social se puedo perpetuar por medio  de balas, torturas, violación, abusos sexuales, abortos producidos por golpes, desapariciones y asesinatos por la espalda. La persecución a las mujeres militantes revolucionarias es la historia que han querido borrar, pues muchas se niegan a creer que las mujeres son capaces de utilizar y validar la violencia revolucionaria para transformar la sociedad.

Tras la rebelión de octubre muchas mujeres no dudaron en ningún momento de legitimar esos métodos de lucha. En muchas secundarias estaba el rostro de Paulina Aguirre, con las mismas ansias de poder vivir en una sociedad justa.

Las estudiantes enfrentando a Carabineros, saltando el torniquete y llamando a la Huelga Feminista con sus propias acciones de propaganda.  Apenas, inició la rebelión de octubre las mujeres salieron con cacerolas, con hondas, con piedras y estuvieron en la “Primera línea”. Por fuera de ese discurso feministas con flashes y luces, en ese periodo las mujeres estaban en las calles enfrentando a una “primera linea” paternalista y machista y a los carabineros.

En reiteradas ocasiones pude divisar como restringían a mujeres a enfrentarse con fuerzas represivas, debido a que ellas eran “delicadas” y habían que “protegerlas”, a pesar de que ninguna les había pedido que se preocuparán por ellas.

Mientras, el feminismo institucional aprobaba leyes que criminalizaba la protesta y el derecho a estar en rebelión.  Muchas mujeres tuvieron que enfrentar la prisión política y resistir la represión y otras vulneraciones (desnudamientos al interior de las comisarías, amenazas de violación, tocaciones en las detenciones). En nuestros cuerpos ha estado en el enfrentamiento contra el capital y patriarcado.

El 30 de noviembre el INDH informo que, “había presentado 96 querellas por torturas o tratos crueles con violencia sexual. Las víctimas totales ascienden a 135, de las cuales 71 son mujeres (equivalente al 53%) y 64 son varones (correspondiente al 47%). Estos datos demuestran que la violencia sexual afectó en mayor medida a mujeres y niñas, pues del total de víctimas representadas por el INDH tres de cada diez mujeres denunciaron este tipo de delitos, en comparación a uno de cada diez hombres”.

Según este informe constata que “los desnudamientos, tocaciones y amenazas de violación afectan en mayor proporción a mujeres, mientras que en los casos de violación sexual todas las víctimas son varones”. Asimismo, los hechos de violencia sexual judicializados según la institución del Estado a la que pertenece el agente imputado indican que, “el 96% de los desnudamientos fueron ejecutados por Carabineros de Chile, al igual que el 89% de las tocaciones, el 80% de las amenazas de violación y el 100% violaciones”.

Durante el periodo de rebelión popular “el violador eres tú” se transformó para las mujeres y disidencias en una denuncia política contra el gobierno de Sebastián Piñera, por tanto, esta  intervención se realizó en las afueras de las comisarías, en las afueras de las instituciones que precarizan y lapidan nuestras condiciones de vida.

La pandemia en Chile llegó en un momento de ascenso de la lucha feminista, el pasado 8 de marzo fue una jornada histórica en el cual las mujeres tenían como objetivo botar el gobierno de Piñera. En Santiago en dicha jornada las mujeres llegaron hasta La Moneda apiedrándola y enfrentándose directamente contra carabineras y carabineros.

Las feministas estamos conscientes que hoy vivimos una ofensiva por parte del capital, la militarización, la crisis económica, política y sanitaria, el racismo, la escalada de violencias que estamos enfrentando, nos está cruzando desde diversas maneras. En ese sentido, ¿es suficiente exigir  solo la renuncia de la Macarena Santelices? La sobrina nieta del tirano  es solo la guinda de la torta, pero si pensamos en Andrés Chadwick y Hernán Larraín, Joaquín Lavín, Patricio Melero, Juan Coloma, Marcela Cubillos.

Y  si hacemos memoria y  recordamos los hechos ocurridos  el 6 de septiembre de 1978, el ex ministro del Interior lideraba un grupo de choque para defender la tiranía de Pinochet. “Recuerdo que salen los alumnos de Teología y se junta gente de Teatro, de Filosofía, de Educación y empiezan a crecer en número y en un patio gigante se empiezan a sentar uno al lado del otro, sin decir absolutamente nada. Hasta que el presidente de la facultad de Teología lee una proclama y en ese momento bajan los tipos de Derecho que estaban en clases, se sacan los cinturones -esto me consta, lo vi con mis ojos, puedo dar fe absoluta de aquello- y empiezan a pegarle a las mujeres y a los hombres que estaban en el círculo, con violencia. El que dirigía toda esta agresión era Andrés Chadwick Piñera”, contó a Politika Antonio Ibarra Moreno, funcionario por 20 años de su vida de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“Nos sacaron la cresta. Fue terrible, yo veía cómo golpeaban a las mujeres, a las compañeras; era una turba que avanzaba, era muy impresionante, muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial que estaba en el Campus San Joaquín y ellos tenían un equipo de choque, y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, recalcó.

Chile. “Vi cómo golpeaban mujeres”: Nuevos testimonios sobre la patota del ministro del Interior Andrés Chadwick en la Universidad Católica

Gran parte de la composición política-empresarial en Chile que está en el parlamento o municipios ha tenido y sigue teniendo vínculos con la dictadura cívica-militar. Hasta el actual “Presidente” defendió en 1998 el régimen de Pinochet, por tanto reitero nuevamente, ¿es suficiente solamente exigir renuncia de Marcela Santelices? Es importante que dentro de los diversos feminismos exijamos la renuncia de la nueva ministra de la Mujer y Equidad de Género, debido a lo que significa para la historia tener una a una sobrina-nieta de Pinochet en este cargo. En suma, que defienda el legado del tirano y respalde a Carabineros y fuerzas armadas,  que históricamente han sido férreos enemigos de las mujeres y disidencias. Pero, no solamente debiese irse esta ministra, sino todo este parlamento corrupto.

Leer:El presidente electo de Chile revela gabinete de línea dura con vínculos con Pinochet

No hay oposición en el gobierno, solo hay complicidad e impunidad, en ese último tiempo solo han legislado leyes que solo lapidan nuestras condiciones de vida. Como por ejemplo, la ley de protección al empleo.

Dentro de los feminismos hay diversas discusiones pendientes, como por ejemplo, ¿cómo enfrentar el confinamiento desde una perspectiva feminista? ¿cuarentena o no cuarentena? Pues, queremos que sigan militarizando nuestras vidas o levantamos una propuesta de control territorial desde una perspectiva feminista popular.

¿Aún pensamos que el cuoteo político y tener más mujeres en el parlamento romperá las cadenas de opresión? ¿Queremos seguir perpetuando el Estado o queremos abolirlo? ¿Queremos reforma o revolución? Dejo estas interrogantes para que reflexionemos, pero hoy es necesario que juntas golpeemos a este gobierno en nuestras diversas trincheras.

 

 

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