OPINIÓN

Opinión | Coronavirus, precariedad y continuidad de la rebelión

Quien aún esté vivo no diga “jamás”.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual 
Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados.
“Loa de la dialéctica”. (Bertolt Brecht)

Por Diego Gutierrez 

Los versos de Brecht quedan plasmados en nuestra historia reciente. El pacto de dominación consumado en la transición explotó, “la medida de lo posible” que se había transformado en la ley de la domesticación de nuestros sueños fue sepultada ante el grito de los y las  dominadas. Hastiados y agobiados por la más brutal experimentación neoliberal, recobramos la pregunta fundante por la vida y la respuesta está lejos de un “jamás”. Todo lo contrario, las precariedades que ha develado el Coronavirus y las medidas que impulsa el Gobierno no hacen más que reforzar que es el tiempo para que hablen y actúen los y las dominadas del mundo. Se abre un nuevo período histórico y su fundamento será la rebelión popular.

  • Libre mercado y el saqueo como norma

Las incoherencias frente al escenario de crisis sanitaria que vivimos han quedado en la superficie de lo evidente. Productos necesarios para enfrentar la crisis han sido secuestrados por la especulación, tales como: alcohol gel, mascarillas y guantes. Lo que queda claro, es que estas prácticas no son excepciones ni eventualidades, constituyen la ley de la acumulación de capital, no es un problema moral, es, ante todo, la expresión estructural que pone en el centro las ganancias y no responde a nuestras necesidades.

 Tal como sentencia la declaración pública de la organización Trabajadorxs al Poder: “El desarrollo de la pandemia en curso pone de manifiesto el absoluto antagonismo entre las más elementales necesidades humanas, como son la protección de la salud y el aprovechamiento social de los avances de la ciencia y la tecnología, con un régimen social fundado sobre la propiedad privada de los medios de producción, estando en estos momentos, por ejemplo, los insumos médicos, tecnológicos, clínicos y farmacológicos necesarios para el combate efectivo de la enfermedad bajo el control de las grandes corporaciones capitalistas y no de la sociedad en su conjunto”[1]

Es este antagonismo el que nos ha llevado a declarar: “Nuestras vidas antes que sus ganancias”. La arremetida histórica del neoliberalismo instauró el mito de que es el mercado quien administra y responde de mejor forma a las necesidades de nuestras vidas, destruyendo todo principio de seguridad y protección social. Ante esta crisis sanitaria, que no es más que la prolongación y profundización de la crisis integral del capital, queda de manifiesto que el saqueo de la especulación no es más que un robo legalizado.

  • AFP, el gran saqueador de la clase trabajadora

La dictadura cívico-militar cimentó las bases de la experimentación neoliberal, la cual descansa y se sostiene en el sistema de capitalización individual, cuyo objetivo no es más que dinamizar la economía mediante el ahorro forzoso destinado a la más burda especulación. La caída brutal de los diversos fondos de pensione da cuenta de la insustentabilidad y evidente fracaso de la capitalización individual, en donde la dignidad de nuestra vejez queda supeditada a los vaivenes del mercado.

Lo que consagra la capitalización individual es la disciplina del individualismo y la competencia en desmedro de experiencias históricas sustentadas en los principios de protección social y solidaridad. De este modo la ofensiva del capital que inaugura la irrupción neoliberal consagra las más brutales privatizaciones en ámbitos insospechados. Lo que anteriormente se regía y resolvía desde principios de solidaridad social quedó sepultado por el advenimiento de resolver nuestras vidas individualmente.

No solamente la capitalización individual consagra la subjetividad funcional a un régimen de explotación, sino también acompaña un tránsito histórico hacia la primacía del capital financiero en diversas esferas de nuestra vida. “Este período inauguró una etapa signada por el protagonismo financiero de Nueva York, la proliferación de operaciones de alto riesgo y la expansión de los bancos de inversión y los fondos de pensión[2].

Lo que nos interesa consignar es que la arremetida histórica del capital sobre el trabajo tiene un escenario global y que se materializa en Chile mediante la Dictadura cívico-militar que desmanteló y despojó a la clase trabajadora de sus conquistas históricas en materia de protección social. Dicha usurpación fue reproducida y amplificada por la Concertación, que perfeccionó los mecanismos heredados de la dictadura.

El actual escenario de propagación del Coronavirus ha desplomado los fondos de pensiones, profundizando un fracaso que quedó manifestado en multitudinarias movilizaciones contra las AFP´s.  Las pensiones miserables y las ganancias exorbitantes manifiestan que la centralidad de dicho mecanismo jamás ha estado en entregar pensiones dignas, muy por el contrario, reproduce el saqueo a la clase trabajadora mediante el ahorro forzoso y la imposición de la más brutal competencia.

  • La precariedad del sistema de salud pública

La crisis sanitaria existente se sostiene por un sistema de salud en total abandono y en decadencia, carente de insumos y con trabajadorxs en condiciones de precariedad, consagrando los intereses del sector privado. La decisión de arrendar Espacio Riesco para afrontar la pandemia habla del total abandono en el que se encuentra la salud pública, perpetuando el principio de subsidiariedad, que evidencia un Estado ausente que privilegia el financiamiento de privados para que lucren bajo contexto de crisis[3].

Pero lo que se expresa en el contexto de despliegue de la pandemia tiene una estructuración en la Dictadura cívico-militar, perpetuándose bajo la Concertación. “El paradigma de ‘focalización de los recursos’ terminó con el gasto global, basal y permanente en salud, instaurando un modelo de gestión en que el Estado sólo construye la planta física de los hospitales públicos, y concesiona todo su funcionamiento, y en que el sistema público de salud (FONASA, AUGE, GES) se dedica sólo a pagar prestaciones individuales”[4].

En el fondo se reproduce el mercado en la salud, dejando el camino fértil para las privatizaciones y la gestión empresarial. Queda anulada la concepción de salud pública y predominan realidades precarias que se expresan en las concesiones, bonos y asignaciones.

Experiencias similares se pueden revivir en la educación, en donde el Estado, más que asumir un rol garante de derechos sociales, se expresa de forma subsidiaria alimentando la voracidad privada del lucro. El arriendo de Espacio Riescoor una suma millonaria simplemente es una acción puesta en continuidad con el desmantelamiento de la salud pública.

La consecuencia de la preponderancia del interés privado queda expresada de la siguiente forma: “en Chile dejó de haber auténticamente salud pública, con las connotaciones sociales, de prevención y empoderamiento de los ciudadanos que eso implica. En realidad, lo que hay es un sistema de bonos y asignaciones estatales a las necesidades médicas de los individuos, considerados como particulares aislados. Un sistema de prestaciones en que se evalúan y fijan los montos de las asignaciones según las tablas de siniestralidad, al estilo de las compañías de seguros, y no de acuerdo a criterios sociales o de prevención”[5].

  • El capital como propietario de la vida de la clase trabajadora

Las medidas del gobierno en materia laboral han venido a retratar que las vidas de la clase trabajadora constituyen mercancías pertenecientes al capital. La necesidad de la reproducción del capital implica depredar la vida de la clase trabajadora. Esta situación queda plasmada en la metáfora del comportamiento del capital con la del vampiro: “El capital es trabajo muerto que sólo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y que vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupa. El tiempo durante el cual trabaja el obrero es el tiempo durante el cual el capitalista consume la fuerza de trabajo que ha adquirido”[6]. El gobierno ha sido reproductor del mandato del capital, no ha estado dispuesto a su suspensión, sino todo lo contrario, exponer las vidas de la clase trabajadora a la propagación del virus, y la protección sagrada de los intereses de la burguesía.

Anteriormente, Marx, en los Manuscritos económicos y filosóficos (1844) aborda la deshumanización del trabajo bajo el modo de producción capitalista develando toda su miseria. Lo que expresa la pandemia, como profundización de la crisis integral del capital, no es más que la actualidad del planteamiento que encontramos en Marx. “La desvalorización del mundo del hombre crece en proporción directa a la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no solo produce mercancías; se produce a sí mismo y al trabajador como una mercancía, y, por cierto, en la producción en que produce mercancías”[7].

El dictamen de la dirección del trabajo, el cual faculta a los empleadores a no pagar el sueldo de los trabajadores que puedan ver alteradas sus funciones habituales debido a las consecuencias logísticas del aislamiento decretado por el Coronavirus[8], no hace más que seguir profundizando la precariedad, no hace más que seguir acrecentando la rabia, misma rabia que estalló en octubre y que bajo la pandemia está siendo alimentada por un gobierno que pone los intereses privados como su prioridad.

A modo de conclusión, tanto el desenvolvimiento del Coronavirus como las acciones desplegadas por el gobierno no logran poner en suspensión el proceso iniciado en octubre, no logran neutralizar a las organizaciones territoriales, todo lo contrario. En el escenario actual, en donde la especulación se desata, los fondos de pensiones caen estrepitosamente, el sistema de salud evidencia su precariedad y la prioridad se centra en la ganancia y no en la vida de la clase trabajadora; lo que se está perspectivando es la continuidad de la rebelión, se está asentando la sentencia de que el gobierno de Piñera caerá producto de la movilización popular.

[1] Declaración pública Trabajadores al Poder ¡Las vidas del pueblo están primero! ¡Huelga General indefinida Ya! http://revistazimut.cl/declaracion-publica-las-vidas-del-pueblo-estan-primero-huelga-general-indefinida-ya/

[2] Katz, Claudio. Bajo el imperio del capital. Ediciones Escaparate, Chile, 2015.

[3] http://www.laizquierdadiario.cl/El-negocio-de-la-pandemia-Gobierno-arrienda-Espacio-Riesco-frente-a-la-crisis-sanitaria-por-el

[4] Pérez Soto, Carlos. Marxismo aquí y ahora, editorial Triángulo, Santiago. 2014

[5] Ibídem, p. 56.

[6] Marx, Karl. EL Capital, Tomo I Vol I.  editorial siglo XXI, México. 2008.

[7] Marx, Karl. Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Colihue, Buenos Aires. 2015.

[8] https://www.elmostrador.cl/noticias/2020/03/27/gobierno-intenta-zafar-de-polemica-por-criticado-dictamen-de-la-direccion-del-trabajo-y-parlamentarios-cuestionan-rol-de-ministra-zaldivar/

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