OPINIÓN

Cinco meses de Rebelión Popular: La ineficiencia que evidencia la obsoleta Constitución del 80

A cinco meses de Rebelión, el plebiscito, fue el único “logro” adquirido o tal vez el único escuchado que se pronunció en las calles por el pueblo durante las manifestaciones, quién hoy se retrasa y parece tambalear ante la inminente aparición del Covid-19, sumado al pésimo actuar del Gobierno frente a una emergencia sanitaria global y al llamado del pueblo al autocuidado frente a un sistema preocupado por temas económicos y no sociales.

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Hoy se cumplen cinco meses desde iniciada la Rebelión y los hitos que la han marcado son históricos. Ahora no sólo se habla del Estado de excepción Constitucional y que ahora se haya dado luz verde precisamente a la salida de los militares a nuestras calles con la excusa misma.

Las transformaciones socio políticas que se han desencadenado desde el autodenominado “Estallido social” han hecho tambalear las estructuras rígidas del poder.

La élite ha sido cuestionada y puesta en jaque, donde la credibilidad del gobierno y su eficiencia son duramente criticadas, por poner los intereses económicos por sobre los sociales. Bajo esta línea, el cuarto poder -o lo que conocemos como los medios tradicionales de comunicación- se han encargado de censurar las violaciones a los Derechos Humanos propiciados tanto por las fuerzas policiales como las armadas.

El Gobierno, por su parte, no ha tomado medidas en contra de la violencia suscitada en las calles por sus agentes, sino más bien éstas han sido enfocadas hacia las y los manifestantes con controversiales leyes ya aprobadas y proyectos de ley a aprobar. Para el caso, basta mencionar la “ley antibarricadas” y “antisaqueos” vigentes desde el 30 de enero del presente año, ésta última tipificando como delito la acción “el que baila pasa”, donde se busca criminalizar el legítimo derecho a protesta y huelga.

Hoy tenemos cifras que cuentan con 445 heridos por lesiones oculares como última actualización del INDH desde el 17 de octubre hasta el 18 de febrero, sumado a ello los 3765 heridos contabilizados y visitados por la organización a la fecha, y las 10365 personas privadas de libertad durante el tiempo de conflicto actual (por solo nombrar algunos casos), el actuar represivo de las fuerzas de Orden y Seguridad no ha mostrado un cese en lo que a violencia respecta.

Desde entonces, se legitima -aún más- el derecho a reprimir las manifestaciones a través de la fuerza policial y, no contentos con eso, el proyecto de protección a la infraestructura crítica, donde se permite sacar nuevamente militares a las calles, esperaba su pronta aprobación para poder entrar en vigor durante el mes de marzo, fecha en la se suponía, se encontraría una gran confluencia de manifestantes en las calles. Sin embargo, pese a las protestas ocurridas durante las dos primeras semanas del mes, éstas se ven paralizadas por la inminente propagación del Covid-19 y el pésimo actuar de las autoridades respecto a él.

A través de comunicados de diversos movimientos políticos-sociales, el llamado que hacen y hacemos es a cuidarnos entre nosotros y a quedarnos en casa, paralizando de momento las manifestaciones debido a la contingencia nacional, entendiendo que el paupérrimo sistema de salud público no daría ni dará abasto en el caso de la masificación del virus.

En este contexto, durante el sábado 14 de marzo, los casos de infectados por coronavirus en el país se acrecientan, pasando de 75 contagiados durante aquel día, a 155 el día domingo 15 de marzo. Es durante esta semana que los casos ascienden vertiginosamente, donde no se cierran ni centros comerciales, ni fronteras de aduana a pesar de la necesidad de neutralizar los casos y decretar una cuarentena oficial que impida a las y los individuos salir de sus casas.

Recién a partir del 19 del presente mes, con 238 casos confirmados en el país, se cerrarán centros comerciales de manera definitiva y se permitirá sólo tener establecimientos de primera necesidad abiertos (esto es supermercados, farmacias y centros médicos). Sin embargo, todo ello es gracias a las manifestaciones en distintos centros del país, destacando lo ocurrido en Costanera Center cerrado por la alcaldesa de Providencia por emergencia de Covid-19.

Todo esto culmina en el anuncio de Sebastián Piñera de decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe por 90 días para frenar la propagación del virus, donde los militares tienen facultades de salir a las calles para asegurar el orden público, resguardando estructura crítica y evitando el desabastecimiento, además de garantizar la cuarentena y el aislamiento social bajo el cual la ciudadanía debe encontrarse.

 No obstante, este Estado de Excepción viene a reemplazar el proyecto de ley encargado de cuidar la infraestructura crítica que con tanto ímpetu se buscó aprobar previo marzo, debido a la posibilidad de establecer toques de queda durante los 90 días de su funcionamiento, además de restringir los derechos de locomoción, reunión, limitación al derecho de propiedad y requisición de bienes.

Entonces, lo ya señalado encuentra directa relación con lo que podría erigirse como el mayor logro para el pueblo chileno: el plebiscito a realizar durante el 26 de abril, que ha sido corrido sin tener una fecha clara; aunque se especula que podría ser entre los meses de septiembre y noviembre. Si bien el llamado es a cuidarse entre todos, es importante que una vez superada la instancia de crisis sanitaria el movimiento social continúe en las calles para que el único y casi mayor logro hasta el momento no sea un acontecimiento sin fechas establecidas y que se aplazará hasta el fin de este Gobierno.

Hoy las razones para seguir luchando, desde el lugar en el que se pueda debido al Estado de Excepción en el que entraremos a partir de las 00.00 hrs. del día jueves 19 de marzo, han tomado más fuerza que nunca: la Constitución, obsoleta, no puede responder al lucro y al libre mercado, en tanto la sociedad chilena deba gastar cantidades desproporcionadas por artículos de limpieza de primera necesidad que no pueden tener un precio fijo por tratarse de algo inconstitucional.

La unión debe venir más que nunca del pueblo, juntándose y apoyándose, dejando la histeria colectiva y la individualización de lado, pensando en primera instancia en aquellos privados de realizar una cuarentena y utilizando al máximo el privilegio de quedarse en casa. Hoy, nos enfrentamos a una pandemia que puede hacer colapsar rápidamente nuestro pésimo sistema de salud público basado en el lucro, y por ello debemos tomar la consciencia necesaria hacia quienes nos rodean. Que estos cinco meses no hayan sido en vano y nos hayan enseñado que juntas y juntos somos mayoría y que de la misma manera debemos cuidarnos, para que la dignidad por la que se ha luchado durante cinco meses llegue por fin.

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