NACIONAL

TP |¡Las vidas del Pueblo están Primero! ¡Huelga General Indefinida YA!

Declaración Publica de Trabajadores y Trabajadoras al Poder (TP):

16 de marzo de 2020

Declaración Publicada en Revista Azimut

Dos hechos políticos de primera relevancia para la situación política mundial han venido desarrollándose durante los últimos días. Nos referimos al derrumbe financiero global (fuertemente agudizado por la crisis del petróleo) y el desarrollo de la pandemia del coronavirus a escala planetaria (en plena fase de expansión), que ya suma más de 150 mil personas afectadas y alrededor de 6 mil muertes en todo el mundo. Ambos hechos han desatado una gran crisis política a escala mundial, y tienen el potencial de profundizar en gran magnitud las contradicciones de un capitalismo en plena fase de descomposición y de crisis integral.

Frente a esta situación, y porque esta importante coyuntura nos empuja a la toma de posiciones, como Trabajadores y Trabajadoras al Poder declaramos:

1) El desarrollo de la pandemia del coronavirus alrededor del mundo pone en evidencia las grandes contradicciones que caracterizan a la época histórica a que asistimos actualmente. Desde la aparición misma de los primeros brotes de la enfermedad, hemos sido testigos de la completa ineptitud del sistema capitalista global para lidiar con una problemática sanitaria de estas características, desatándose de este modo una catástrofe económica y social de consecuencias aun insospechadas para la población mundial.

El desarrollo de la pandemia en curso pone de manifiesto el absoluto antagonismo entre las más elementales necesidades humanas, como son la protección de la salud y el aprovechamiento social de los avances de la ciencia y la tecnología, con un régimen social fundado sobre la propiedad privada de los medios de producción, estando en estos momentos, por ejemplo, los insumos médicos, tecnológicos, clínicos y farmacológicos necesarios para el combate efectivo de la enfermedad bajo el control de las grandes corporaciones capitalistas y no de la sociedad en su conjunto.

En este sentido, la actitud displicente y pusilánime de los distintos gobiernos del mundo para el combate efectivo de la enfermedad nos deja bien claro sus prioridades: lo que buscan no es proteger y salvar la mayor cantidad de vidas posibles, poniendo todos los recursos disponibles en función de este elemental objetivo; No. Por el contrario, lo que priman son los intereses del gran capital, exponiendo a millones de personas a un contagio absolutamente evitable y tratando de salvaguardar a toda costa los negocios de los grandes capitalistas en la situación actual.

La crisis integral del capital coloca a la clase trabajadora y los pueblos del mundo frente a una importante disyuntiva. Ante la actitud criminal de los gobiernos capitalistas, se debe propender a una actuación independiente de los regímenes burgueses, con el objetivo de arribar a una solución efectiva frente a la actual catástrofe propiciada por el propio capitalismo en bancarrota y sus regímenes en crisis.

2) En nuestro país, la llegada de la enfermedad se produce en momentos en que el régimen de Piñera resiente duros embates propiciados por el pueblo durante las primeras dos semanas de marzo. La rebelión popular en curso se encuentra más viva que nunca, y la mayor muestra de aquello está dada por las millones de mujeres que salieron a las calles el pasado 8 de marzo exigiendo el fin de este régimen asesino de corrupción y opresión.

Como era de esperarse, la respuesta de las “autoridades” de gobierno frente a la amenaza de la expansión del covid-19 ha sido hasta el momento completamente ineficiente para evitar la propagación de la enfermedad. La absoluta insuficiencia del “plan” anunciado por Piñera el pasado viernes en cadena nacional es una muestra más del peligro que representa para nuestro pueblo la mantención de este gobierno y de este régimen en bancarrota.

Los anuncios relativos a educación fueron desbordados por las propias comunidades educativas (por vía de la presión a alcaldes) pocas horas después de conocidos, obligando al gobierno a decretar la suspensión general de actividades (contraviniendo su posición original) cuando ésta ya era un hecho. Respecto a las medidas relativas al fortalecimiento del sistema de salud, anuncia un miserable fondo de 220 mil millones de pesos ¡Una burla!. Anuncia además medidas para prevenir el contagio en las hacinadas cárceles de nuestro país mientras las llena de luchadores y luchadoras por la dignidad. Para evitar el contagio, decreta la prohibición de “eventos” que congreguen a más de 500 personas, frente a lo cual, le preguntaríamos a este asesino: ¿Qué pasa con los “eventos” llamados transporte público, centros productivos, centros comerciales, fábricas, es decir, todos aquellos medios de transporte y lugares de trabajo que día a día congregan a millones de trabajadores y trabajadoras?.

En definitiva, las medidas parche de Piñera y el gran capital nos llevan directo a una situación de descontrol del virus, peor incluso que las que se viven en Estados Unidos, Italia o España. La incapacidad de un sistema de salud privatizado de responder socialmente a la crisis se hace sentir con fuerza, y las medidas anunciadas no tienen ningún potencial de significar soluciones reales para evitar contagios y colocar todos los medios disponibles al servicio del combate efectivo de la pandemia.

3) Denunciamos el intento criminal del actual gobierno de instrumentalizar la situación en función de sus mezquinos intereses políticos, como son el aplastamiento de la rebelión y la legítima protesta popular sobre la base de medidas represivas y la amenaza de desplegar a las fuerzas armadas por medio del decreto de un nuevo estado de excepción. El combate real contra la propagación de la enfermedad pasa hoy día no por medidas de carácter represivo, sino por contraponer los intereses de la mayoría por sobre las ganancias de un puñado de farmacias, clínicas privadas, isapres, laboratorios y el gran capital en general. No nos hacemos ilusiones; sabemos que este régimen asesino jamás hará peligrar las ganancias de los capitalistas para resolver las necesidades del pueblo, por más elementales y vitales que éstas sean. No tenemos, por tanto, más opción que prepararnos para resistir el recrudecimiento de los embates represivos del capital, fortaleciendo las organizaciones populares y discutiendo abiertamente estas problemáticas, en la perspectiva de resolver nuestras problemáticas y continuar luchando para que se vaya Piñera y este régimen corrupto.

4) Los principales afectados con toda esta situación somos las y los trabajadores. Las miserables pensiones nos obligan a trabajar hasta avanzada edad; los paupérrimos medios de transporte público nos obligan a recorrer extensas distancias en condiciones de gran hacinamiento; las extenuantes jornadas nos obligan a entregar largas horas a la avaricia de los empresarios; el inhumano sistema de salud nos obliga a la completa desprotección. Todas estas condiciones crean enormes posibilidades para la propagación de la pandemia y su corolario de muertes completamente evitables. No podemos esperar que sean los mismos explotadores los que velen por nuestro bienestar. Consideramos imprescindible en las actuales condiciones el impulso de una gran Huelga General Productiva de carácter indefinido, como punta de lanza de un programa popular para enfrentar la crisis y colocar la salvaguarda de la salud y las vidas del pueblo por sobre cualquier otra consideración. Son las organizaciones del pueblo y la clase trabajadora las llamadas a resolver en qué casos específicos se deberán mantener las actividades y en qué casos paralizar. Los organismos de trabajadores y trabajadoras de la salud y el Movimiento Salud en Resistencia surgido al alero de la rebelión están llamados a jugar un rol protagónico en este impulso. Es deber de los sindicatos declarar de inmediato esta medida.

5) Una de las principales características de la rebelión popular en nuestro país es el gigantesco ímpetu auto organizativo que surge del pueblo, y que se expresa en múltiples organismos tales como asambleas territoriales, brigadas de salud en resistencia, brigadas de acción directa, asambleas de trabajadores y trabajadoras, de estudiantes secundarios y secundarias, asambleas feministas, etc. Frente a la situación anteriormente descrita, es necesario en la actual coyuntura colocar todas estas fuerzas en función de resolver las problemáticas más urgentes que ya se comienzan a sentir debido a la ineptitud del actual “gobierno”: el abastecimiento, la necesidad de adquirir insumos básicos, la necesidad de resolver la problemática que crea la suspensión de clases de niños y niñas, el cuidado de los adultos mayores, etc. en definitiva, la necesidad de encarar las actividades de denuncia, prevención y acción integralmente con el objeto de lamentar los mínimos costos humanos posibles. Frente a esto, consideramos necesario que a partir de los organismos populares se constituyan comités de emergencia territoriales, como forma de resolver todas estas necesidades sobre la base de una acción independiente y organizada. Todo indica que la pandemia se propaga exponencialmente en nuestro país. Es necesario por tanto comenzar desde ya este proceso de acumulación de fuerzas al alero del impulso de los comités. La lucha por el ¡Fuera Piñera! asume en las actuales condiciones la forma concreta de una lucha contra la ineptitud de su gobierno, la que está fatalmente determinada por su carácter capitalista. La construcción de poder popular se coloca a la orden del día para la resolución concreta de los problemas fundamentales de la lucha de clases en nuestro país, estando planteada la tarea de construir las bases sobre las que se erija el futuro gobierno de las y los trabajadores.

6) Para finalizar, hacemos un llamamiento al mismo tiempo que manifestamos nuestra completa disposición para coordinar esfuerzos con todas las fuerzas y organizaciones revolucionarias en la perspectiva de discutir estas importantes tareas e impulsar iniciativas conjuntas. Desde nuestra perspectiva, el eje de nuestros esfuerzos y de nuestra política hoy día no debe estar puesto en la eventual realización o postergación del plebiscito del 26 de abril, sino en los impulsos y acciones concretas para acabar con este gobierno asesino y criminal y echar abajo este régimen corrupto, única forma de avanzar en la resolución de nuestras reivindicaciones más elementales sobre la base de un Gobierno de las y los Trabajadores. El gran capital intenta cargar todos los costos (tanto en vidas humanas como económicos) de esta pandemia sobre los hombros de las masas trabajadoras.

¡Respondamos con una gran acción conjunta por medio de un programa popular de medidas inmediatas frente a la crisis, cuyo eje sea el desarrollo de la huelga general productiva de carácter indefinido!

¡Impulsemos el avance de la clase trabajadora hacia el poder, por medio del control popular y de las y los trabajadores, a través de comités de emergencia territoriales para resolver las problemáticas concretas del combate contra el covid-19!

¡Fuera Piñera! ¡Abajo el parlamento corrupto!

¡Por un Gobierno de las y los Trabajadores!

¡Asamblea Constituyente Libre y Soberana!

¡Las vidas del pueblo están primero! ¡Huelga general indefinida YA!

¡Comités de emergencia territoriales para resolver nuestras problemáticas más urgentes!

Secretariado Nacional

Trabajadores y Trabajadoras al Poder

 

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