OPINIÓN

Opinión | La economía mundial atraviesa turbulentos momentos: El pueblo debe saber responder al momento histórico y organizarse

La economía capitalista atraviesa momentos críticos a nivel global a causa del coronavirus. Indudablemente esta situación está afectando al pueblo trabajador en su conjunto, y por lo mismo se vuelve una necesidad imperante afrontar dichos momentos con organización.

El Coronavirus – o Covid-19 – ha comenzado a causar estragos económicos a lo largo y ancho del globo. La tendencia, que durante los primeros días transcurridos luego de conocerse la existencia de este virus sólo afectaba a los mercados asiáticos y las grandes economías a nivel global, en la actualidad salpica con funestas consecuencias al sistema económico en su conjunto.

Si consideramos que el sistema capitalista mundial aún no podía recuperarse de una constante tendencia a la baja en sus tasas de ganancias desde la crisis sub prime del año 2008, comprenderemos los enormes alcances que ha tenido la expansión del coronavirus en forma de pandemia por la mayor parte del globo, ya que azota con mayor crudeza un sistema que ya presentaba una tendencia a la crisis.

Las cifras son incuestionables. Hoy por ejemplo, las principales Bolsas de Valores de todo el mundo registraron pérdidas que han sido calificadas por ellos mismos como “históricas”. Considerar este factor no es para nada una arbitrariedad, ya que uno de los mayores “termómetros” de la economía mundial lo encontramos en el sector bursátil, que representa un enorme porcentaje de las inversiones a nivel global.

Wall Street, quizás el distrito financiero más famoso del planeta, registró hoy su mayor caída desde 1987, ya que sus principales indicadores registraron una caída por sobre el 12%. En Europa la situación si bien no ha sido tan crítica, de todas maneras registra una tendencia a la baja mantenida hace más de un mes, ya que las principales bolsas de valores de aquel continente promediaron un porcentaje de pérdida cercano al 5,25%.

Si trasladamos la situación a Sudamérica, uno de los últimos continentes en ser azotados por el coronavirus, las pérdidas en las bolsas de valores comienzan a volverse continuas  en el tiempo. Así por ejemplo, la bolsa de Sao Paulo perdió 13,92% el día de hoy, mientras que la de Buenos Aires un 9,67%.

El caso de Chile es también icónico. Hoy lunes 16 de marzo cerraremos el día con un país en Fase 4 del Coronavirus, con más de 150 casos reportados. En sintonía con el recrudecimiento del virus en este territorio la Bolsa de Valores de Santiago cerró con una enorme caída del 14,31%; la más grande de los últimos 30 años.

A todas luces el coronavirus ha puesto contra las cuerdas a la economía capitalista global, expresándose esta problemática no sólo en las fuertes caídas en las bolsas de valores, sino que también en el cierre temporal de grandes fábricas en países del sector manufacturero como China, la fuerte baja en los precios del petróleo, la evidente caída en picada del turismo mundial debido a las restricciones sanitarias de cada país o el decrecimiento de exportaciones de materias primas en el caso de países como Chile, Brasil o Venezuela. Sólo por nombrar casos relevantes.

Al estar el sistema capitalista globalmente conectado a causa de los monopolios y los dominios de la gran burguesía, cualquier modificación importante en las más grandes economías del mundo puede traer importantes efectos hacia economías que funcionan en directa relación y dependencia a estas. Y si consideramos que el coronavirus ha afectado a prácticamente todas las economías del mundo de una u otra manera, las consecuencias en el futuro próximo pueden ser nefastas.

En el caso chileno, y en realidad en el mundo entero, los principales “enemigos económicos” a enfrentar son la inflación, el desempleo y una posible recesión. Para ello el Banco Central ha anunciado hoy una serie de medidas, siendo la más importante una reducción de la “Tasa de Política Monetaria” para los próximos seis meses, reduciendo las tasas de interés a un mínimo de 1%, con la intención de que las pequeñas y medianas empresas se vean lo menos afectadas con el nuevo escenario económico que se abre.

Si bien es un avance, a todas luces parece insuficiente para paliar los posibles escenarios que puede abrir la expansión del coronavirus en este país. El régimen de Sebastián Piñera se encuentra en la disyuntiva entre arriesgar los grandes negocios que sustentan el neo liberalismo autóctono mediante efectivas medidas sanitarias para evitar la propagación del coronavirus – como la declaración de cuarentena total, lo que indudablemente conllevaría a las y los trabajadores a no asistir a sus lugares de trabajo – o arriesgar la salud de millones de chilenos apostando a que el país continúe funcionando en una relativa normalidad mientras los casos de infectados aumentan de forma exponencial.

Han optado por la segunda opción, y muy probablemente continuarán en dicha apuesta a tenor de lo que está sucediendo en Italia o España, donde a pesar de encontrarse en fases críticas de expansión del coronavirus millones de trabajadores y trabajadoras continúan en sus puestos de trabajo. Esto ha llevado a importantes expresiones de descontento por parte de la masa trabajadora, quienes han establecido paros y huelgas para resguardar su salud.

Debido a todo lo señalado, es evidente que el pueblo de Chile enfrenta momentos difíciles y de mucha incertidumbre. Frente al escenario que se nos presenta poco podemos esperar de un gobierno inoperante y de un sistema de salud pública en permanente crisis mucho antes de la llegada del coronavirus.

Si desean que continuemos asistiendo con normalidad a nuestros puestos de trabajo para así salvaguardar su economía y evitar en la mayor medida posible unirse a la lista de países “en crisis” estamos en nuestro completo derecho a negarnos y convocar a huelgas productivas. Mientras no exista la seguridad de preservar nuestra salud nada le debemos a quienes apuestan por arriesgarla por no perder pan ni pedazo.

La auto gestión en los territorios y la auto organización del pueblo en su conjunto deberán jugar un papel fundamental para paliar en la mayor medida posible los efectos del coronavirus, levantando comités de apoyo sanitario y de abastecimiento donde sea que se pueda realizar.

Si la economía mundial se cae a pedazos, si los grandes negocios de la burguesía trans nacional se ven truncados a causa del coronavirus, pues que se caigan solos. El pueblo trabajador debe continuar de pie.

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