OPINIÓN

Opinión | Las asambleas territoriales frente al escenario de movilización

Las Asambleas Populares Autoconvocadas deben asumir el protagonismo para impulsar y sostener la lucha, desde una perspectiva territorial con vocación de articulación y coordinación con otros sectores

Valparaíso en su historia reciente se ha constituido en una ciudad caracterizada por colectivos y espacios comunitarios territorializados en diversos cerros, con una fuerte dispersión y poca articulación. La rebelión popular iniciada en octubre vino a profundizar los procesos políticos de construcción territorial impulsándolos a dialogar, vincularse y pensarse en conjunto. Las asambleas populares son una síntesis del trabajo comunitario desarrollado por años por diversos espacios territoriales y la irrupción más coyuntural que abre la necesidad de enfrentar el proceso histórico constituyente mediante la Asamblea comprendida como un espacio auténtico de encuentro y deliberación política.

Ya transcurrido cuatro meses de la Rebelión, las Asambleas Populares enfrentan un escenario de algidez política que traza principalmente cuatro grandes objetivos: el fortalecimiento territorial, la necesidad del ordenamiento orgánico, la articulación a nivel regional y nacional, pensar las Asambleas desde una perspectiva estratégica y levantar y sostener un plan de lucha.

  1. Fortalecimiento territorial.

Un elemento que ha caracterizado la revuelta popular ha sido su fuerte arraigo territorial, las diversas formas de depredación de las vidas y devastación de los territorios se expresan a nivel nacional, lo que ha configurado un pueblo movilizado que valora y opera fortaleciendo a las comunidades y su poder sobre el espacio habitado. Las asambleas territoriales como espacios de construcción de poder reflejan esta alternativa, que sometidas a los vaivenes de una movilización extensa y con altos niveles de represión estatal, enfrentan durante el verano de 2020 un desgaste, que se refleja en su masividad, no así en la potencia de los enfrentamientos callejeros ni en el apoyo popular, otorgando el tiempo para el necesario fortalecimiento interno de las asambleas como espacios de construcción popular.

2. La necesidad del ordenamiento orgánico.

Algunas asambleas territoriales emergieron espontáneamente tras el comienzo de la revuelta y la visualización de la necesidad de concretar la unión como modo de defensa ante una guerra declarada unilateralmente por el gobierno. La pausada construcción de organizaciones de base en los territorios posibilitó una articulación que hoy se enfrenta a la necesidad de constituir una estructura que funcione bajo las lógicas democráticas que los pueblos están practicando. Este paso es clave, no solamente para el fortalecimiento interno, sino para disipar desconfianzas que hoy en día han inundado la mayoría de los espacios de forma transversal. Evidentemente no se puede construir desde la sospecha constante, levantar la claridad orgánica permitirá delimitar desde que sentido convergemos. Las asambleas territoriales comienzan a erigir con un ritmo propio su rostro en un período histórico caracterizado por las movilizaciones a nivel global.

3. Las Asambleas Populares desde una perspectiva estratégica.

Frente al agotamiento del pacto de dominación, las Asambleas populares nacen como un ejercicio auténtico de poder local territorializado haciendo frente a la crisis de legitimidad existente en la institucionalidad burguesa. En este proceso las Asambleas comienzan a transformarse en un órgano estratégico que permite prefigurar un ejercicio democrático popular por el control territorial en diversos ámbitos de la vida. Si el capitalismo neoliberal se caracteriza por mercantilizar todas las esferas de la vida, la respuesta de las Asambleas debe sostenerse como un espacio de la reapropiación de lo que nos fue arrebatado, de repensarnos contrarrestando las lógicas que impone el capital. Si concebimos el Poder Popular como una expresión de control territorial que logra responder a la reproducción de la vida desde el protagonismo popular consumando prácticas de solidaridad, cabe preguntarnos ¿la cualificación de las Asambleas Autoconvocadas logrará perspectivarse más allá del actual momento constituyente? La apuesta del reformismo es clara, la centralidad con que miran este proceso en el plebiscito es muestra de un horizonte achatado por la inmediatez del presente, el ejercicio revolucionario por resquebrajar el orden existente se aleja de esa mirada, permitiendo concebir a las Asambleas como fuerza histórica en movimiento.

4. Tejer redes regionales y pluri-nacionales.

La contradicción que se expresa para enfrentar la articulación está marcada por la baja momentánea de la asistencia que están teniendo las Asambleas y la necesidad de sostener un proceso constituyente soberano con articulación nacional con protagonismo en las Asambleas. De esta manera, el encuentro realizado en Santiago el 18 de enero en la Escuela de Artes y Oficio en donde según los organizadores habrían participado 164 asambleas de diversas poblaciones de la región metropolitana y 30 asambleas representantes de la quinta, sexta, octava, Temuco y de Antofagasta y traza el camino de la urgencia del reconocimiento de las Asambleas existentes a nivel nacional con miras a levantar los encuentros regionales que permita el fortalecimiento del proceso organizativo sostenido. Cabe preguntarnos ¿Cómo avanzar hacia la complejización organizativa en la articulación, con Asambleas momentáneamente debilitadas? La clave parece estar en los niveles que asuma dicha articulación, esperando que la reactivación del movimiento permita profundizar el proceso. Estamos hilvanando el tejido.

5. Levantar y sostener un plan de lucha.

Los procesos de diagnóstico han sido levantados mediante metodologías participativas develando las problemáticas y necesidades existentes en el transcurso de estos meses. Ante la complejidad del escenario político y la profundización de los conflictos, se vuelve necesario pasar a un momento que levantemos y delimitemos un plan de lucha que traces objetivos claros tales como:

– Libertad a los presxs políticos de la rebelión popular.

– Destitución del Gobierno de Sebastián Piñera.

– Ilegitimidad del proceso constitucional y la necesidad de levantar la Asamblea Constituyente Popular, soberana y vinculante.

– Juicio y castigo a los responsables de las violaciones sistemática de los DDHH.

Las Asambleas Populares Autoconvocadas deben asumir el protagonismo para impulsar y sostener la lucha, desde una perspectiva territorial con vocación de articulación y coordinación con otros sectores, ya que debemos asumir, que este proceso se resolverá sumando a todos los actores del campo popular y la clase trabajadora.

 Por la Voz de los Cerros, Valparaíso

[1] http://elporteno.cl/2020/01/23/exitoso-encuentro-de-asambleas-territoriales-de-la-region-metropolitana/

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