OPINIÓN

Opinión |“Estamos en Guerra” La fugaz lucidez de Piñera

"Estamos en guerra" fue unas de las frases más polémicas que Sebastián Piñera habló recién iniciada la Rebelión Popular.

Tras agitadas e intensas jornadas de movilización desatadas desde octubre, la respuesta del presidente no tardó en expresarse: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso”[1]. En una fugaz lucidez, Piñera, desenmascaraba la lucha de clases, lograba comprender que existen momentos en que ésta se expresa de forma explícita, como enfrentamiento abierto y directo. De este modo, Piñera convocaba a los aparatos represivos que resguardan los intereses del capital para actuar frente a un enemigo poderoso: el pueblo movilizado en las calles.

La condena a la declaración constituyó la principal reacción, catalogándola como una especie de exceso,  una expresión más de la torpeza del parodiado Sebastián Piñera. Por el contrario, creemos que dicha declaración resquebrajó el orden aparente de la conciliación y el consenso, evidenciando, que en una sociedad de clases, el conflicto la constituye.

Esta declaración, de fugaz lucidez, perfectamente puede dialogar con la amplia elaboración de Marx, como es el caso del Manifiesto Comunista, en donde la lucha de clases es expuesta desde una centralidad histórica.

Pero la propiedad privada burguesa moderna es la última y más acabada expresión del modo de producción y apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros[2].

En un orden social histórico constituido en intereses de clases irreconciliables -evidentemente- lo que reina es la violencia para perpetuar y reproducir la relación social que instaura el capital. La explotación de los unos por los otros, puede cobrar la apariencia de paz social. Justamente, la declaración de Piñera devela y conflictúa la ilusoria expresión.

En la continuidad de referencias que pueden existir entre la obra de Marx y la fugaz lucidez de la declaración de Piñera, encontramos las consideraciones frente a La Guerra civil en Francia. En un magnífico análisis histórico de la experiencia de la Comuna, Marx reconocerá cuando se abandona el disfraz de la conciliación y la unidad nacional.

La dominación de clase ya no se puede disfrazar bajo el uniforme nacional; todos los gobiernos son uno solo contra el proletariado[3].

La declaración de Piñera abandona el disfraz de la retórica liberal-democrática, dado que, asume la confrontación, reconoce una oposición que se expresa como un enemigo. En los momentos de agudización de la lucha de clases, simplemente se asumen posiciones de forma manifiesta, sin ambigüedades.

Uno de los pilares en la obra de Marx es la expresión de la apariencia, es decir, no se trata de una simple ilusión o una farsa fácilmente identificable. Por el contrario, lo aparente, en el régimen del capital constituye la realidad. A modo de ejemplificar, nos hablan de participación ciudadana, de las bondades de vivir en un país democrático o de la posibilidad de expresarnos libremente, pero detrás de estos hermosos enunciados, subyace la explotación, la violencia y la usurpación de una clase por sobre otra. Lo relevante de la afirmación de Piñera es que constituye una expresión pedagógica para asumir la lucha de clases.

Para afianzar esta noción de lo aparente es necesario identificarlo en los discursos hipócritas vinculados a la violencia. ¿Qué violencia es la que condenan las instituciones? ¿Condenan la represión?, ¿Condenan las pensiones miserables? ¿Condenan la precariedad laboral?, ¿Condenan la falta de insumos en los hospitales? Lo que condenan es lo que atenta contra sus intereses y privilegios. En alusión a esta expresión de lo aparente Carlos Pérez (2014) lo menciona de la siguiente manera:

En realidad, siempre las discusiones sobre la violencia están contaminadas de una hipocresía esencial: el aceptar como paz aquello que las clases dominantes llaman paz. Las clases dominantes llaman paz a los momentos en que van ganando la guerra, en que han logrado establecer su triunfo como orden de dominación, y empiezan a hablar de violencia sólo cuando se sienten amenazados[4].

Octubre abrió la amenaza a la “normalidad” de la precariedad, violentó la sagrada propiedad privada, el enemigo poderoso del cual habla Piñera es el pueblo movilizado en las calles, desplegándose desde todas las expresiones de lucha. A lo que ellos llaman paz social, no es más que la dictadura del capital desplegándose con la fuerza represiva para restituir un orden de explotación.

Diego Gutierrez

 

[1] https://www.cnnchile.com/pais/pinera-estamos-en-guerra-contra-un-enemigo-poderoso_20191021/

[2] Marx, Karl; Engels, Friedrich. El manifiesto comunista. Taurus, Buenos Aires, 2017.

[3] Antología Karl Marx. Siglo XXI. Buenos Aires. 2015.

[4] Pérez Soto, Carlos. Marxismo aquí y ahora. Editorial Triángulo, Santiago, 2014.

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