OPINIÓN

Ante la represión y criminalización: la solidaridad como arma de resistencia

El inicio de marzo ha estado copado por movilizaciones, protestas secundarias y la histórica Huelga Feminista, la represión ha estado en aumento en las regiones de Santiago, Concepción, Valparaíso y Antofagasta. En la Región Metropolitana las comunas de Puente Alto, Pudahuel Sur, Renca y Quilicura han estado en el ojo de los medios de comunicación por las protestas, para efecto de esta nota solo nos enfocaremos en la última comuna tras el caso de Patricio Bao y los sucesos acontecidos en el Colegio San Carlos de Quilicura.

Hace meses que en nuestras editoriales hemos sostenido que tras el acuerdo Por la Paz, Por la Justicia y Nueva Constitución firmada en la madrugada del 15 de noviembre se produjo un Gobierno de Unidad en el Bloque del Poder Burgués, es decir una alianza entre Chile Vamos, Frente Amplio, Concertación, empresariado, Poder Judicial, Fuerzas Armadas, que tienen la misión de aplastar a la rebelión popular y asegurar la gobernabilidad de Sebastián Piñera.

La principal diferencia entre la primera y segunda gestión del Ejecutivo, es que hoy necesita tanto a la “oposición” como el “oficialismo” para poder terminar su periodo, mientras que en su primer gobierno reinaba el bonapartismo, la figura personal por sobre los partidos políticos, más bien primaba la tecnocracia.

Cabe destacar, que cuando afirmamos esta alianza en el bloque en el poder, no podemos tildarla como homogénea, pues tienen sus fracturas internas, el caso más visible es en Renovación Nacional (el banco entre Desbordes y Allamand). Sin embargo, actúan en bloque para criminalizar la protestar y encarcelar a los y las que luchan (Ley Antibarricadas y Ley Antisaqueos), en el presente se está tramitando el Proyecto de Infraestructura Crítica, que busca sacar nuevamente a los militares a la calle, bajo la excusa de proteger la “propiedad pública y privada”.Esto cada vez está avanzando, ya la Comisión de Constitución aprobó legislar este proyecto, por tanto, continuará su trámite en el congreso.

En esta semana los matinales le han dado énfasis al “plebiscito” y a la “violencia”, debates entre María José Hoffman (UDI) y Ximena Rincón (DC), en el cual afirmaban que se debían suspender las manifestaciones hasta la realización del plebiscito de entrada que tiene fecha para el 26 de abril. El fin es claro: desmovilizar y volver a la “normalidad”. Han pasado cuatro meses y el modelo neoliberal sigue intacto, ninguna demanda ha sido acogida, las pensiones, el sueldo, el precio del transporte, el sistema indigno de salud se mantienen.

Mientras que la represión cae con fuerza contra las personas que se movilizan contra este gobierno, la derecha fascista puede caminar tranquila y escoltada por Carabineros, estos sectores están rearmando su movimiento de masas y retomaron la iniciativa con su campaña por el “rechazo” que solo es una excusa. En el fondo ellos no apuestan por una mejor vida para la población solo desean mantener sus privilegios como clase dominante.

La situación política en los territorios

El contexto político nacional influye directamente con el accionar de las autoridades en los territorios, en efectos para esta nota solo nos enfocaremos en Quilicura describiendo dos hechos: el caso de Patricio Bao y la prohibición y castigo por manifestarse en el Colegio San Carlos de Quilicura en el marco de la Huelga General Feminista del pasado martes.

Nos comunicamos con una fuente cercana de Patricio Bao en el cual nos señala que “está machucado, pero psicológicamente bien (…) esto no le afecta emocionalmente. Salvo la rabia y las ganas de justicia”. Patricio, es vecino de la comuna de Quilicura, ex preso político en la dictadura de Pinochet. En su vida se ha enfrentado a diversas situaciones, en una circunstancia fue asaltado, mientras trabajaba como taxista y fue puesto en un maletero. Durante el 8 de marzo tras intentar salvar una detención a una persona lanzó una patada a un Carabinero, y fue golpeado hasta dejarlo ensangrentado, las mujeres que se encontraban en aquel lugar asistieron y defendieron a Patricio.

Tras la repercusión del caso, el ministro Blumel debió salir a dar explicaciones el cual reconoció “se nota que hay un uso excesivo de la fuerza”. Según Diario Concepción, “la autoridad no confirmó si los carabineros siguen en servicio y nuevamente descartó una salida del general director Mario Rozas. En el Ministerio Público se abrió una investigación por posibles apremios ilegítimos.

A pesar de esto la intendencia a cargo de Felipe Guevera se querelló contra Patricio y enfrenta una querella invocando la “Ley Antibarricadas”. La respuesta por parte de vecinos y vecinas de la comuna fue organizar hoy una convocatoria en apoyo a Patricio a las 19:00 horas en la Plaza de Quilicura.

En el marco de la Huelga General Feminista las estudiantes del San Carlos de Quilicura se manifestaron e interrumpieron sus clases para reunirse. Felipe Toro, inspector de dicho establecimiento amenazó con que las estudiantes “serán suspendidas por común acuerdo con los apoderados”.

Este establecimiento como ex estudiante puedo afirmar que es conocido por evitar la reunión de los y las estudiantes, evitar la organización e intervenir en los centros de estudiantes y amenazar a quiénes quieran movilizarse. Pues pretenden que los y las estudiantes estén ajenos a los hechos que transcurren en el país y no tengan ninguna posición política. A pesar de estar insertos en una comuna que dentro de la Región Metropolitana es la segunda más contaminada con una pésima calidad de aire. Una comuna en el cual el racismo hacia la población migrante haitiana es altísima, una comuna pobre que tiene serios problemas de hacinamiento, acceso a la salud, consumo problemáticos de drogas, violencia y precarización.

Un municipio que fomenta la segregación socioespacial, es decir, que si una persona no vive en el lugar “bonito” es abandonada. Pues, son pocos los espacios con áreas verdes. Por más que intenten las autoridades educativas que los y las estudiantes estén ajenos a los hechos que transcurren en el país le es imposible, pues la represión la están viviendo en sus narices, aún siguen en curso los casos de tortura en el mall de Quilicura.

Las intervenciones de las mujeres gritando “En quilicura torturan igual que en dictadura” no son olvidadas. Y en una semana en donde los y las estudiantes de La Pincoya, Recoleta y Renca se han organizado por medio de fugas y mochilazos los y las estudiantes no son indiferentes y quieren ser parte de la rebelión popular.

La movilización secundaria en la periferia superó a los liceos emblemáticas y no se quedarán con los brazos cruzados, mientras sigue en el poder un gobierno que tiene las manos manchadas de Sangre.

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