EDITORIAL

La Rebelión, como una gran ola, no deja de golpear a los poderosos

Es momento de articular y dotar de poder a los distintos sectores en lucha en esta Rebelión. Nuestros objetivos para el verano, aunque diversos, deben apostar a un sólo gran golpe en común: la Huelga General para marzo de este año.

Un tsunami es, en palabras simples, una sucesión de olas que se desplazan constantemente movilizadas por una gran liberación inicial de fuerza. Estas olas van y vienen golpeando regularmente las costas, y bien es sabida acá en el país la capacidad destructiva que pueden poseer.

La Rebelión, tal como las olas de un gran tsunami, ha ido y venido constantemente durante estos meses sin parar jamás su demoledora fuerza. Cuando pensábamos, por ejemplo, que la protesta había decrecido, el movimiento feminista puso nuevamente en la órbita las demandas populares mediante la ya famosa intervención de “Las Tesis”. Esta performance tuvo la capacidad de reactivar las luchas en diversos ámbitos, expresándose incluso en la combatividad que adquirieron algunos territorios debido a la represión policial hacia quienes realizaban la intervención frente a sus cuarteles.

En estas acciones comandadas por el movimiento feminista se cristaliza el desarrollo de una rebelión que se ha reactivado y cualificado en base a hitos políticos que la han dotado de fuerza y capacidad movilizadora. Como vemos, una acción simple, decidida, con perspectivas tácticas clarificadoras posee la potencialidad de remecer constantemente las cenizas y reanimar una y mil veces el fuego de esta lucha popular.

En anteriores editoriales versábamos sobre la importancia de mantener la movilización durante el verano, a sabiendas de la natural baja de ésta en los meses estivales. Algunos sectores de la burguesía y ciertos adalides del pesimismo suponían ya que la Rebelión comenzaba un reflujo, y que por lo mismo se hacía necesario preparar las condiciones para cerrarla definitivamente en Abril mediante el Plebiscito Constituyente.

“Las evidencias están a la vista” podían decir, mientras Carabineros falseaba información – qué novedad – versando sobre la sensible baja en las convocatorias a marchas y protestas. Mientras se llenaban la boca, una gran ola nuevamente los sacudió por completo. Y les recordó que la Rebelión seguía frente a sus ojos y avanzaba a paso firme.

Quienes generaron aquella ola y posicionaron nuevamente la protesta y la lucha callejera de esta Rebelión en la palestra pública no podían ser otros que los secundarios, los mismos que dieron el puntapie inicial a todo esto.

Con un análisis táctico aguzado y una tremenda capacidad para leer el período salieron por miles a boicotear la PSU a inicios de la semana pasada por identificarla como una expresión concreta de las diferencias de clase y la desigualdad existentes en esta sociedad. La ACES asumió la vocería del movimiento y el gobierno tardó poco en criminalizar a quienes se hicieron parte activa en el boicot. Se habló de invocar la Ley de Seguridad Interior del Estado, de dejar sin proceso de selección a quienes fueron parte del boicot, de persecución hacia los voceros de la ACES Víctor Chanfreau y Ayelén Salgado.

Al cabo de unos días, el escenario en el cual se desarrollaría la Prueba de Selección Universitaria se veía mermado completamente. Más de 100 establecimientos educacionales a lo largo del país tuvieron que suspender la prueba, mientras la PSU de Historia era definitivamente suspendida debido a filtraciones de sus preguntas.

El llamado a boicot cumplió su efecto y las y los secundarios no se amilanaron ni por las amenazas ni por la recalendarización de la prueba. De hecho llamaron a boicotearla nuevamente a fines de este mes, sellando seguramente el fin de la PSU como instrumento de ingreso a las universidades.

Junto con ello, el boicot se extendió como reguero de pólvora en diversos territorios y en algunos casos reactivó el desarrollo de la protesta en éstos, siendo uno de los casos más icónicos Pudahuel Sur, sector en el que la pelea contra la represión policial se extendió prácticamente por toda la semana recién pasada.

En el ir y venir de esta Rebelión el boicot organizado por las y los secundarios nos golpeó a todos como una gran ola, como un tremendo recordatorio de la vocación de lucha que se ha engendrado en el seno del pueblo durante estos meses.

Durante el verano nos toca a todas y todos aunar esfuerzos para no dejar de agitar estas aguas. La burguesía, a pesar de expresarse como un bloque monolítico y unificado ante las cámaras y la prensa, frente al desarrollo de la Rebelión parece no dejar de sentirse con el agua hasta el cuello, y nosotros debemos aprovecharnos de eso.

No son tiempos para mezquindades y sectarismos en busca de resguardar pequeñas trincheras, las perspectiva histórica nos demuestra que el momento es ahora y nuestros esfuerzos deben enfocarse en clave estratégica, apostando sin reparos ni condiciones por la caída de este gobierno asesino y todos sus secuaces.

Los secundarios han trazado nuevamente la hoja de ruta, nos recordaron la necesidad imperiosa de no abandonar la calle y la protesta, cabe en nosotros escucharlos humildemente y definir ciertos objetivos a desarrollar en miras a lo que queda de verano. Dichos objetivos los consideramos en cuatro ejes principales, los cuales son:

  1. Se necesita profundizar la articulación multisectorial entre todas y todos los actores de la Rebelión. Ésta viene desarrollándose desde hace meses expresada en diversas instancias que aglutinan y coordinan gran cantidad de Asambleas Territoriales a lo largo del territorio, dando cuenta de la tendencia a la auto organización del pueblo y la articulación en forma de coordinadoras, bloques y otros. Es labor de todo el pueblo movilizado profundizar dichas articulaciones y extenderlas hacia sectores sindicales, gremiales, feministas, comités, etc., ya que sólo trabajando en conjunto en función de un objetivo común podremos seguir fortaleciendo estas experiencias de poder popular, para así vencer definitivamente en esta Rebelión.
  2. Debemos apostar por una Huelga General para marzo que tenga la capacidad de marcar un nuevo hito político que genere una “gran ola” contra el actual régimen. En esta huelga deben participar todas y todos los actores antes mencionados, aunque por razones obvias el rol protagónico lo tendrán las compañeras feministas. En el “2do Encuentro Plurinacional de las que luchan” convocado por la Coordinadora 8M las compañeras definieron el 8 de marzo como un puntapié inicial de las movilizaciones para el 2020, y como Diario Venceremos estamos de acuerdo con iniciar en dicha fecha las movilizaciones que apunten a sacar a Piñera del Gobierno.

Para ello se vuelve absolutamente necesario desarrollar una Huelga con capacidades de paralización iguales o similares al 12 de Noviembre pasado, demostrando así la capacidad existente en el pueblo para poner en jaque la normalidad burguesa.

Por lo mismo, la articulación expresada en el punto 1 se vuelve una tarea urgente a desarrollar durante estos meses de verano.

  1. Develar la incapacidad del Plebiscito convocado para abril para dar solución a las demandas exigidas por el pueblo, por intentar cerrar la Rebelión desde arriba “cambiándolo todo para no cambiar nada”. Se vuelve necesario que durante el verano tengamos la capacidad de develar cómo este plebiscito cocinado a espaldas del pueblo no hará más que reoxigenar a las fuerzas del Bloque de Unidad planteándonos una solución parche e insuficiente a nuestras demandas.

Si apostamos por una Asamblea Constituyente esta debe ser realmente soberana, resolutiva, plurinacional y feminista, convocada por un gobierno de las y los trabajadores, que se realice sin mediación de ningún actor perteneciente al bloque en el poder, y sobre todo con Piñera y el Parlamento corrupto fuera del poder.

Cabe en nosotros desarrollar campañas comunicacionales que apunten a develar dichas apuestas, llevar nuestra postura a los espacios de masas y confrontar así a los sectores movilizados para tomar posición frente a dicho plebiscito.

No llamamos al boicot del plebiscito, ya que consideramos que la fuerza de la propia Rebelión tiene la capacidad de echarlo abajo por su propio peso. La idea entonces es llegar a abril con la movilización en alza y la protesta en las calles.

  1. A mantener y profundizar la campaña de solidaridad con las y los presos de la Rebelión. Las y los más de 2.000 compañeros y compañeras presos por el Estado han tomado parte de esta Rebelión, y no debemos dejarlos solos en ningún momento. Como hemos dicho anteriormente y lo seguiremos diciendo, no sólo debemos apostar por la liberación inmediata de todas y todos ellos, sino que también por mejorar sus condiciones dentro de los recintos carcelarios considerándolos como presas y presos políticos.

Atravesamos momentos decisivos para la Rebelión, debemos tomar testigo de ello y planificar bien los pasos a seguir. La pelea en las calles no ha cesado en ningún momento y seguramente no cesará en todo el verano, en torno al ímpetu de lucha del pueblo en su conjunto debemos trazar la estrategia que nos lleve definitivamente a la consecución de todo por lo cual se inició esta Rebelión.

Por el momento, parece que vamos por ancho camino, y como una gran ola no hemos dejado de azotar las adornadas y privatizadas playas de los poderosos.

¡Por un verano de lucha y organización!

¡LA HUELGA GENERAL EN MARZO VA!

¡Fuera Piñera y todos sus secuaces del gobierno!

 

 

 

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