EDITORIAL

¡A proyectar nuestras tareas para el verano!

La movilización popular históricamente suele decrecer durante los meses de verano. Pero esta Rebelión es distinta, y por lo mismo presenta oportunidades únicas para afianzar durante estos meses nuestros principales objetivos como pueblo en lucha.

Atravesamos los primeros compases del año, y con ello también damos inicio a la temporada estival en el país. Históricamente durante los meses de verano la movilización y la organización suelen decrecer, y frente a esta constatación de hechos obviamente debemos preocuparnos y trazar nuestras tareas para los meses venideros con el fin de mantener viva la “llama” de la Rebelión.

Cabe señalar, eso sí, que el 2020 se inicia por estas tierras de una manera muy distinta a los años anteriores, “Chile cambió” y las consecuencias de ese cambio sustancial las vemos en la cotidianidad del pueblo en su conjunto. Más conversación política en espacios comunes, profundos cuestionamientos al modelo neoliberal y al sistema patriarcal, combatividad que no cesa son sólo algunas expresiones de un cambio que no deja de sorprendernos y desafiarnos respecto a sus consecuencias en el futuro próximo.

En el fragor de este cambio, y a pesar de lo que las voces más pesimistas podrían analizar respecto a la naturaleza y continuidad de esta Rebelión, transcurrimos a día de hoy casi 80 días de un proceso que no cesa. En ese contexto muchos criticaron la “falta de consciencia” de las masas por volcarse a comprar en centros comerciales en pleno desarrollo de la Rebelión, argumentando que no existe “nada que celebrar”. Esta falta de consciencia es evidente, no podemos negarlo, pero tampoco debemos ser obtusos y dogmáticos. Ningún proceso, por más revolucionario que pueda parecer, logra cambiar la consciencia de las masas de buenas a primeras, y si bien la vorágine de la Navidad parecía evidenciar que la gente “ya estaba en otra”, creemos nosotros que el despojo de la ideología burguesa ha iniciado ya su curso. Posee matices obviamente, vaivenes definidos por el transcurso de los hechos, pero expresiones de este cambio podemos nombrar algunas.

La cena de Navidad y celebración de Año Nuevo en plena Plaza de la Dignidad, la combatividad demostrada por el pueblo en su conjunto en distintas plazas del país, la vigilia y el memorial hechos en el lugar donde falleció el compañero Mauricio Fredes y sobre todo el despliegue popular en muchos otros territorios son para nosotros expresión concreta de este proceso, el cual ha ido re significando expresiones culturales que en su momento estuvieron sumamente arraigadas en nuestro pueblo. Concluimos entonces que la potencialidad de la Rebelión en Chile para nada ha desaparecido, siguiendo las masas con la firme intención de cambiarlo todo.

Frente a este desafío son muchas las tareas que se presentan. La movilización popular se ha canalizado en diversas expresiones organizativas como Asambleas Territoriales, colectivos y organizaciones varias. Creemos por lo mismo que una de las tareas fundamentales para el verano es articular las distintas instancias asambleísticas a lo largo de Chile, dotándolas de lineamientos políticos preparados para afrontar y definir posturas frente a hechos como la Convención Constituyente o una posible salida de Piñera del gobierno.

En razón de estos últimos dos puntos, el pueblo organizado es quien debe definir cuál será su participación dentro de la Convención, pero desde ya se vuelve necesario agitar el carácter gatopardista y conciliador de esta instancia. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que el Bloque de Unidad cierre la Rebelión desde arriba mediante la convención, es nuestra labor develar las intentonas de cooptar este movimiento el día 26 de abril, asistir a cada asamblea con humildad pero también con firmeza en razón de plantear todas las críticas posibles a un proceso que para un amplio sector del pueblo fue elaborado a espaldas de la ciudadanía y que aún a día de hoy no considera cuotas de participación específicas para pueblos originarios.

Por otra parte, consideramos que el gobierno de Sebastián Piñera ha decretado hace un buen rato su fecha de caducidad, desde el momento en que declaró la guerra a su propio pueblo lanzándole toda la fuerza represiva del Estado, y que ha traído nefastas consecuencias.

Necesariamente nuestras reflexiones y decisiones políticas realizadas durante el verano deben poner sobre la mesa la caída del criminal gobierno de Piñera, acompañado de todos sus pajes y lugartenientes. Es nuestra labor elevar la mirada y superar el hecho político de la convención, sin perderla de vista pero comprendiéndola como uno más de los desafíos a resolver mediante la acción popular.

Frente al pronto desarrollo de esta Convención a fines de abril deben ir planificándose hitos que permitan posicionar nuevamente en la palestra pública el poder movilizador del pueblo. Para nosotros como Diario Venceremos el mayor hito y herramienta capaz de imponer y demostrar los alcances de esta Rebelión es una huelga general pensada para marzo, que idealmente posea un carácter indefinido y agrupe a la mayor cantidad de gremios, sindicatos, organizaciones sociales y políticas. En esta apuesta ya están trabajando algunas organizaciones sociales y políticas, y toda iniciativa que apunte hacia dicho objetivo debe ser cualificada y apoyada de las maneras que sean necesarias. Las huelgas de los días 12 y 25 de noviembre demostraron el poder del pueblo trabajador movilizado y su capacidad para remecer la institucionalidad burguesa, por lo que dos meses de verano se vuelven tremendas oportunidades para organizar una nueva huelga que sea un hito en el desarrollo de este pueblo en lucha, que posea también la capacidad de remecer y cuestionar el desarrollo de esta Convención Constituyente negociada a espaldas de la gente.

Así como el pueblo organizado en asambleas y otras instancias se articula y prepara el desarrollo de una nueva huelga para marzo, también debe mantener la lucha en las calles. Esta cada día parece volverse más difícil a tenor de la pérdida de masividad y el desmedido aumento de contigentes represivos, pero en dicho proceso debemos ser inteligentes y diversificar de todas las maneras que sean necesarias nuestra capacidad para desarrollar la protesta, con un particular énfasis en seguir ocupando aquellos lugares que han sido recuperados y resignificados por el pueblo en lucha, como la Plaza de la Dignidad en Santiago o la Plaza Lautaro en Concepción, sólo por nombrar algunas.

También, creemos que el verano debe ser una oportunidad para profundizar aún más en campañas de solidaridad y apoyo a los Presos Políticos de la Rebelión. Que el tiempo a disposición que nos entrega el verano no sirva solamente para brindarnos necesarios tiempos de descanso y ocio, sino que también para mirar a nuestro lado y solidarizar con aquellos compañeros y compañeras que permanecen hoy tras las rejas por rebelarse contra este sistema de miseria.

Nuestras demandas deben continuar en la línea que propusimos en la anterior editorial, apuntando a la liberación inmediata de todas y todos los presos de la Rebelión, la aceptación de su carácter de prisioneros políticos, y la irrestricta pelea que se debe dar por su dignidad y derechos tras los barrotes carcelarios.

Por último, no deben dejar de agitarse las demandas que han caracterizado todos estos meses de Rebelión. Debemos recordar que esta lucha se inició por cambiarlo todo, al sistema desde sus cimientos, y no sólo por un cambio constitucional. La salud digna, una educación igualitaria, gratuita y de calidad, el fin del actual sistema de pensiones, el reconocimiento a nuestros recursos naturales como derechos humanos, entre otras, deben ser las demandas que permanecerán como el máximo recordatorio del por qué iniciamos esta Rebelión, y que ni el verano ni el descanso nos desvíen del objetivo fundamental.

Los culpables del sufrimiento de nuestro pueblo, a su vez, deben ser juzgados por su participación criminal y cómplice en un sinfín de muertes y vejaciones, y la lucha contra la impunidad debe ser otra de las demandas que no podemos dejar de agitar durante el verano. El pueblo organizado, y no otro sector, debe ser aquel que ponga los puntos sobre las íes en este asunto. Se valoran las iniciativas de algunos políticos y miembros de la institucionalidad en la búsqueda de justicia, pero la última palabra siempre la tendrá nuestra gente.

Establecemos estos elementos como aspectos generales a desarrollar durante el verano, por ningún motivo creemos tener la verdad absoluta y comprendemos que cada asamblea y territorio debe tener sus demandas y objetivos propios, pero la lucha debe pensarse también comprendiendo la globalidad de la misma, y la parcialidad y el autonomismo no permiten avanzar si es que impiden establecer lineamientos y objetivos políticos claros en miras a la lucha de todo un pueblo en el futuro próximo.

Que el necesario descanso del verano se transforme también en la oportunidad de revitalizar nuestras fuerzas, a no decaer la lucha que la Rebelión da para largo.

¡La Rebelión no se toma vacaciones!

¡A no decaer la lucha durante el verano!

 

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