EDITORIAL

Editorial | Contra la Rebelión, mayor represión

A las 22.30 de este martes 12 de noviembre y tras una histórica Huelga General que se vivió a nivel nacional, Sebastián Piñera entregó sus propuestas  en el cierre de un día con sabor a historia para el país, considerando respuestas frente a la enorme adhesión a la Huelga General que se realizó. Los hechos de esta jornada, matizados entre las multitudinarias movilizaciones de masas y las acciones propias de la protesta callejera, demostraron una vez más que la llama de la Rebelión Popular está aún lejos de apagarse. Es más, frente al éxito logrado por esta huelga se presenta frente a nosotros de forma clarificadora la unidad alcanzada por el movimiento, y la validez de innumerables métodos de lucha, los cuales han provocado serias contradicciones en diversos sectores del espectro político institucional.

En este camino, a Piñera y su gobierno se le cierran las opciones. Comienzan a pagar la soberbia e intransigencia demostrada por todos sus personeros, y cada nuevo anuncio parece ser una burla más a las demandas exigidas por el grueso de la clase trabajadora. Bajo estas premisas, es un hecho que cada palabra de Sebsatián Piñera
Ahora, vamos a lo concreto, ¿Qué propuso Piñera en esta ocasión?

1. Reintegración de personal retirado recientemente a servicio activo en las filas de Carabineros y PDI: si bien el matiz es distinto a los rumores que hablaban de decretar nuevamente Estado de Emergencia, en este nuevo anuncio Piñera no abandona un sólo ápice las bases de su discurso frente a la represión ejercida por los agentes del Estado. Continúan las felicitaciones a los asesinos del pueblo, y ahora parece que la represión intenta ser cualificada con el reintegro de personal retirado que haya demostrado mérito en su carrera, a merced de una fuerza policial desestructurada que necesita con urgencia la “probidad” de agentes curtidos en diversos escenarios. Dicho en palabras más simples, para nosotros el anuncio de Piñera no hace más que perpetuar y justificar la represión ejercida, pero ahora en búsqueda de mayores niveles de cualificación.

2. Llamado a la Unidad de los chilenos y chilenas: esta parte de su discurso, que viene instaurando hace ya más de dos semanas en cada comparecencia pública, cada vez se diferencia menos a los llamamientos hechos por don Francisco en pleno desarrollo de la Teletón, lo que no entiende Piñera es que el pueblo chileno está unido pero contra su gobierno.

Se pide que nos unamos todos y todas, que superemos las diferencias, que instauremos el discurso de la paz como bandera de lucha. Se les olvida acaso que las diferencias irreconciliables de una sociedad sustentada en la desigualdad iniciaron esta rebelión, y que gran parte del pueblo ha comprendido que jamás se podrá lograr unidad con los asesinos de su clase, con aquellos que disparan en medio de una marcha pacífica, o con los que mutilan la visión de tantas y tantos chilenos por el sólo hecho de manifestarse. En esta pasada no hay unidad ni paz social que valga, sólo habrá paz cuando la justicia actúe frente al desamparo de las víctimas y el gobierno haga eco de las demandas más elevadas por la población, que no son más que la salida de Piñera de su cargo y la realización de una Asamblea Constituyente realmente soberana, popular y vinculante.

3. Robustecer e impulsar la Agenda Social: hace ya semanas el gobierno intenta convencernos de deponer las movilizaciones con la retahíla de medidas parche que conforman su manoseada Agenda Social. Hoy nuevamente la nombraron, y el pueblo nuevamente, casi por seguro, volverá a pasarla por alto.

Una Agenda compuesta por migajas, falsas promesas y arañazos sin ningún daño al sistema capitalista en Chile jamás tendrá la capacidad de detener la digna lucha de un pueblo en llamas, el sólo hecho de que intenten convencernos con medidas parche que no hace responsable a la burguesía de todo lo que está aconteciendo y achaca al Estado las responsabilidades nos parece de un descaro tremendo, y en este apartado el pliego del pueblo ya ha puesto los puntos sobre las íes: no se negocia ninguna lucha hasta que caigan los pilares que dan soporte al modelo capitalista chileno, que son AFP, educación privada, salud privada, privatización de los recursos naturales y otras sentidas demandas. Mientras no existan avances reales en torno a dichas demandas, seguiremos en la línea de combate.

4. Avanzar hacia una nueva Constitución vía Congreso Constituyente: en la misma línea de lo que veníamos planteando se presenta esta última propuesta de Piñera en la reciente cadena nacional. Cambiarlo todo para no cambiar absolutamente nada. Hacia eso, justamente, están apuntando con la elaboración de esta majamama denominada “Congreso Constituyente”.

Si los mismos corruptos de siempre se sentarán a elaborar una nueva Constitución, sin injerencia real de la base social y con escasa capacidad vinculante y efectiva, el NO será siempre rotundo al proceso.

Las masas en su movilización han sido claras a ese aspecto, y lo dijimos en anteriores líneas. Mientras no exista una representación real de diversos sectores del pueblo en un proceso constituyente, mientras este no sea realmente popular, auto convocado y soberano, y si el Congreso de los desligitimados y corruptos redactará la mentada nueva Constitución, no hay nada que negociar ni aceptar. Se seguirá en la calle peleando por una real Asamblea Constituyente.

Estos recientes anuncios no hacen más que ratificar las exiguas salidas a la “crisis” con las cuales cuenta el Ejecutivo en estos momentos, y en instantes así es que desde nuestra trinchera debemos permanecer aún más unidos, asumir la ofensiva y fortalecernos en la calle, bastión desde el cual hemos avanzado toda esta lucha y en el que seguiremos avanzando, por la totalidad y no por meras migajas, por la caída del modelo neoliberal hasta sus cimientos.

A %d blogueros les gusta esto: