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Rebelión en la Granja chilena

“Todos los animales son iguales, pero
hay unos mas iguales que otros”

La caldera exploto hace ya unos días. No son 300 pesos, son 30 años dice uno de los carteles famosos. El discurso del viejo cerdo en la novela de Orwels, calza perfectamente en el Chile que está siendo transformado por el humo espeso de los neumáticos encendidos, las llamas, los gases lacrimogenos, y la voluntad de millones que parecieran despertar del brutal sueño a que fueron sometidas, como decía la segunda declaración de la Habana, para reclamar lo que quedo inconcluso con el advenimiento de la Alegría, eufemismo que escondía el pacto entre quienes sostuvieron la dictadura y quienes aceptaban mantener su esencia a cambio de incorporarse a tragar las migajas del feroz banquete de los poderosos.

Podemos cambiar el apellido Jones, por cualquiera de los grandes capitalistas y tendremos dibujada la situación chilena previa al estallido, solo habría que sumarle la corrupción, la impunidad y la feroz embestida que estaba desarrollando la gran burguesía para incrementar la explotación cuya fiesta final será durante noviembre en la APEC.

“El hombre es el único ser que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado y su velocidad ni siquiera le permite atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales. Los hace trabajar, les da el mínimo necesario para mantenerlos y lo demás se lo guarda para él. Nuestro trabajo labora la tierra, nuestro estiércol la abona y, sin embargo, no existe uno de nosotros que posea algo más que su pellejo. Vosotras, vacas, que estáis aquí, ¿cuántos miles de litros de leche habéis dado este último año? ¿Y qué se ha hecho con esa leche que debía servir para criar terneros robustos? Hasta la última gota ha ido a parar al paladar de nuestros enemigos. Y vosotras, gallinas, ¿cuántos huevos habéis puesto este año y cuántos pollitos han salido de esos huevos? Todo lo demás ha ido a parar al mercado para producir dinero para Jones y su gente.”(palabras que iniciaron la rebelión de la granja)

Las y los siempre incomprendidos estudiantes secundarios encendieron la mecha y hoy ya llevamos días de intensa lucha, que ha pasado por diversas fases, desde el estallido inicial, su propagación a todo el país como segunda etapa, el inicio de construcciones de poder local mediante asambleas y autodefensa, enfrentado las embestidas de quienes quieren apagar a toda costa la rebelión. Heterogénea en cuanto a quienes constituyen sus fuerzas, la rebelión muestra diversas formas de lucha de acuerdo a las capas y sectores sociales que participan: desde las manifestaciones culturales, marchas pacificas que luego son reprimidas, pasando por feroces combates contra la fuerte represión desatada por los que consideran al pueblo el enemigo que hay que vencer en una guerra.

El Estado de los grandes burgueses a través de su oficina y cuartel general de los supervisores (el Gobierno) recurren a todo tipo de artimañas denotando su debilidad: mienten amenazan, mandan a sus matones a disparar para luego rasgar vestiduras sobre la violencia de las masas y apelar a los derechos humanos, ahora encuentran que es razonable acceder a un centenar de demandas reivindicativas que hasta ayer negaron, para finalmente, muy de ellos, decretaron que la rebelión terminaba y que con unos cuantos cambios cosméticos, enroques de tal o cal ministro e incluso apelando a la unidad nacional, a mesas de negociación y últimamente asumiendo la gran demanda de las masas de una Asamblea Constituyente para una nueva constitución. Ya nadie le cree y su debilidad crece cada día que la rebelión se sostiene en las calles y en todo lugar.

Pero así como en la novela de Orwels, los cerdos se apoderan del control de la granja y cambian el lema básico de “Todos los animales son iguales” por el lema “Todos los animales son iguales, pero hay unos mas iguales que otros” sectores políticos que SIEMPRE condenaron las formas de lucha de las acciones directas de masas, esos mismos que ayer tranzaron, esos mismos que ahora con rostros mas juveniles se aprestan para ser el recambio de la nueva mayoría, aparecen por arte de magia con nuevo traje, se llaman Mesa de Unidad Social, y pretenden ser los lideres y representantes de una posible negociación con los dueños del país.
Ciertamente hay mucha gente que no los conoce realmente y cree en su actual pintura de guerra y olvidan que estuvieron sentados en cámaras de diputados, gobernaciones, municipios, y se limitaron a ser comparsas en el baile de los poderosos.

La Rebelión a entrado en su fase definitoria, fase de incierto desenlace. Agotada las maniobras del gobierno, al igual que los oportunistas, descubren que la formula de dividir al movimiento y apoderarse de su conducción en alianza con los oportunistas del campo popular, es su tabla de salvación. Siguen sin entender las bases objetivas de la revuelta sintetizada en el chilenismo: “vamos por todo, ¿sino pa que?”

El TODO se vislumbra en la generación de una Asamblea Constituyente y frente a esta opción nuevamente comienza una lucha mas bien política e ideológica por ahora. Evidentemente el Gobierno se sube ahora y la toma como elemento a desarrollar, al igual que los sectores oportunistas que agitan la consigna y se lanzan a ganar la conducción de los cabildos y Asambleas que el pueblo a ido generando sin mencionar que desarrollar una proceso constituyente bajo un régimen político como el actual es simplemente una raya en el agua porque finalmente tal proceso sera institucionalizado bajo las mismas normas heredadas de la dictadura.
Señalar de buena fe a los ladrones y asesinos que terminaran sus privilegios sin tener fuerza real para imponerlo es nada mas ni nada menos que una utopía, tal como lo es la famosa acusación constitucional para destituir al presimiente, camino que exige lograr un 75% de senadores para que sea efectivo, sin contar con los otros poderes que han estado operando como el tribunal constitucional o las propias fuerzas armadas.
¿Entonces que?

Antes de abordar el “entonces que”, una reflexión es necesaria y tiene que ver con las bases materiales que sustentan la rebelión y que no es otra cosa que la embestida del gran capital tras nuevas cuotas de plusvalía de la clase trabajadora. ¿ Alguien cree que los cambios cosméticos, las piñuflas de mejoras que ofreció el gobierno, o las medidas que pueda lograr el oportunismo de reformistas y ciudadanistas en su negociación con el gobierno, lograran frenar la voracidad del capital? Es decir, una salida a la rebelión de ese tipo, solo logrará postergar la crisis generada para trasladarla una y otra vez a nuevas coyunturas.

Es un deber señalar esto: el periodo político ha cambiado. La Rebelión de la Granja no es solo chilena, basta mirar lo que recién ocurrió en Haití, Ecuador, Argentina, Uruguay, Europa y África para comprender que lo que esta siendo cuestionado es la embestida del gran capital sobre las masas, la feroz pugna en el sistema imperialista por la hegemonía, y la tendencia al cambio en la subjetividad de las masas que ya no aguantan el estado de cosas. Dicho en pocas palabras, el modelo del cual Chile era la joyita, o el oasis de paz y riqueza que vendían los poderosos, esta terminando su ciclo, y esto pone en el centro del debate el tema del poder.

De allí que, la única posibilidad que tienen las masas de salir de la actual crisis, es asegurando sus niveles de organización, de fuerza, de alianzas sociales que se han ido construyendo y expresarlas, tal como la expresan en las diversas jornadas que hemos vivido hasta hoy, también en el proceso de luchar por una nueva constitución y por un gobierno que asegure el cumplimiento de las reivindicaciones que han sido planteadas por las diversas fuerzas, a través de un Gobierno de Transición de las y los Trabajadores que convoque realmente a un proceso constituyente fuera de los actuales mecanismos institucionales. Esto significa luchar porque Piñera termine su mandato, por justicia para todos los caídos y heridos en las jornadas de rebelión y la única forma en sustentar esta lucha desde las Asambleas Populares que están surgiendo en las comunas, localidades, territorios, poblaciones, e ir articulando Asambleas de carácter regional como la de Concepción, para luego enfrentar una Coordinación Nacional. Es la única forma de que no sea burlada la gran lucha que se viene desarrollando, que existan verdaderos cambios en la granja y que los cerdos no sean los que reuniéndose con los Mr. Jones, nos hagan retroceder a las mismas condiciones anteriores.

Ya lo hicieron una vez, y la mayoría de quienes leen este post creyeron en la alegría que venia, la mayoría de los que leen le “compraron a la nueva generación” que desde el Frente Amplio se constituía en esperanza de cambio.

Sea cual sea el resultado o la salida de la crisis, volvemos a repetir las frases de Miguel en el Caupolican: el pueblo debe preparase para luchar, el pueblo debe preparase para vencer, Trabajadores de Chile, ¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!

Por Guillermo Rodríguez

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