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Opinión | Plebiscito TPP11: ¿Y ahora qué?

Se hicieron públicos los resultados del ‘plebiscito virtual’ en torno al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica o mejor conocido como ‘TPP11’. ¿El resultado? Una aplastante victoria de la opción que rechazaba este proyecto.

Por Bryan Galvez

TPP

Sin embargo, y como siempre se supo, esta ‘consulta’ no tenía ningún tipo de sustento legal ni vinculación con la votación que en el congreso se debe llevar. Frente a esto, cabe preguntarse ¿Ahora qué?

Desde el Frente Amplio han sido muy entusiastas en que la ‘ciudadanía’ participe del proceso, pero ¿para qué? ¿Cuál es el objetivo detrás? A mi parecer, solamente hacer un saludo a la bandera e intentar guiar el malestar de miles de personas hacia lo institucional. Tal como ya lo hicieron con el movimiento ‘NO + AFP’.

Y es que, al ver los números de este nuevo plebiscito, es inevitable que se nos venga el plebiscito contra el pésimo modelo de pensiones de nuestro país. El cual consiguió movilizar a un millón de personas -más que muchos partidos del régimen- para hacerlas votar.

Sin embargo, esta acumulación de fuerza no se utilizó para presionar al gobierno, sino que fue utilizado por el ‘secretariado sindical’ del movimiento -encabezado por Luis Mesina- para pavimentar una posible elección presidencial del Frente Amplio. Tirando por la borda todo el trabajo realizado por los comunales -los cuales fueron desligados por este mismo secretariado del movimiento-.

Entonces, ¿Qué se hace ahora con lo más de 500 mil votos? ¿Qué hará la CUT con esta participación? ¿Frente Amplio, que procede? Sin lugar a duda, el plantearles esta pregunta a estos sectores traerá una que otra discusión ‘táctica’. Pero que en el fondo demostrará la verdadera cara conciliadora de estos mismos y la nula capacidad que se tiene en la institucionalidad para frenar proyectos que atentan contra la vida, la libertad y el bienestar.

Por lo tanto, quien espere que el ‘plebiscito’ -por si solo- sirva de algo, es un ingenuo e ingenua. Frente a esto, debemos plantearnos un camino eficaz de movilización para detener el proyecto que tan contento tiene a los grandes capitales.

Ejemplo de este camino es la forma que han tomado algunos sectores del sur del país. Quienes a punta de cortes y manifestaciones de acción directa han tomado posición en torno a su rechazo. Sin embargo, estos actos siguen siendo aislados. Por lo cual, su eficacia se ve limitada a la capacidad que tienen de paralizar y hacerse notar.

Pero, imagínense que esas 500 mil personas que participaron del ‘plebiscito’ salieran de forma organizada a parar las calles. Cortando el tránsito de autopistas como lo hicieron docentes y trabajadoras de la salud en la Zona Norte de Santiago. ¿Qué sucedería? Lo mismo que sucedió el 4 de noviembre de 2016.

En aquella jornada histórica -impulsada por el ala Izquierda Revolucionaria del No + AFP- se demostró lo que representa una movilización de acción directa para el gobierno. Esa demostración de fuerza, que comenzó con el levantamiento de barricadas en la madrugada en todo Chile y posteriores marchas sectoriales, obligó al gobierno de Bachelet llamar al vocero del movimiento a conversar, pero también a pedir disculpas.

Frente a ello, había dos opciones. Una era la de seguir firme y digno frente al accionar de las masas. Aprovechando la fuerza para llamar a una gran movilización. Por otro lado, estaba la de agachar la cabeza y pedir disculpas por los ‘descolgados’. ¿Recuerda cual fue la elección de Mesina o de Maturana? (Este último un oportunista que ni siquiera tenía representatividad, pero el PS necesitaba cámaras).

Luego de esta enorme protesta, el ala más conciliadora se dedicó a desprestigiar a quienes tomaran posición por acciones más directas de movilización. Llegando incluso a la delación. No olvide aquello, don Mesina.

El resultado de aquella maniobra pusilánime quedó evidenciado en la última marcha que convocó este movimiento. En donde su participación no se compara con los millones que sacaba en otras oportunidades. Mostrando debilidad frente al gobierno que sigue avanzando con su proyecto patronal de reforma al sistema de pensiones.

Entonces, ¿el ‘TPP11’ como se parará? ¿Con una bonita puesta en escena para los flashes o con movilización directa de masas? Claramente con movilización directa de masas. Y que quede claro el carácter de movilización directa, porque el movimiento docente que tuvo millones de movilizados y movilizadas contaba con masas, pero su conducción nunca tuvo la audacia para pasar a formas superiores de lucha.

Ello trajo desgaste y una decepción entre quienes se movilizaron creyendo que esto era hasta las últimas consecuencias. Tal y como lo había planteado en primera instancia el Colegio de Profesores.

Hubo algunos sectores que no se contentaron con marchar y esperar una respuesta de la displicente Cubillos, por lo que decidieron actuar. Cortando con neumáticos carreteras completas, tanto en Santiago como en regiones. Y es que sin movilización directa sabían que el gobierno no los escucharía y apostaría al desgaste. Tal como lo hicieron.

Un tercer movimiento que se vio entre esta disyuntiva fue el sector portuario. Quienes tuvieron que soportar años la conducción conformista y patronal de la ‘Nueva Mayoría’, pero el 2018 superaron estas conducciones para tomar las decisiones por sus manos.

La solidaridad era nacional e internacional, pero que sin movilización efectiva no habría terminado en ‘buen puerto’. Frente a lo cual, las concesiones quedaron de lado y las barricadas incendiaron Valparaíso. No obstante, el gobierno amenazaba con más represión. Ante ello, el puerto mostró toda la imaginación proletaria y puso en jaque ‘el año nuevo en el mar’. Golpe bajo para el comercio y la imagen de la ciudad.

Ante esto, el Estado tuvo que cambiar su postura intransigente y patronal, intentando negociar con Von Appen para poner fin a la movilización. El resto es ya historia para aprender.

Estos ejemplos nos demuestran cual es el camino a tomar para hacer sentir la voz de las masas. Las cuales no se escucharán en el parlamento ni en sus urnas podridas. Sino que solamente se harán sentir y respetar en la calle. Por lo cual, ¿Qué viene ahora con el TPP11? Simple: Protesta y organización de masas.

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