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Opinión | Ir más allá de la demanda por el aborto libre, seguro y gratuito

Por Polet Herrera

El movimiento feminista a nivel internacional y regional ha irrumpido las calles con masivas marchas. La prensa burguesa anunciaba con bombos y platillos que la llamada “huelga” feminista y su marcha convocada para el 8 de marzo de este año ha sido una de las más convocadas desde el “retorno” de la “democracia” en Chile; Quizás se espera esta misma multitud en un par de días más.Pese a esto muchas mujeres siguen siendo las no visibles para este sistema capitalista, patriarcal y colonial, por ello, surge la necesidad de resignificar este 25 de julio no tan solo como un día de marcha por el aborto libre, seguro y gratuito, sino que también es urgente  y necesario exigir nuestro derecho a interrumpir un embarazo no deseado por infinitas causales, pero también el acceso a una salud digna, acompañada de una educación sexual con perspectiva feminista.

El feminismo lo podemos situar desde nuestras experiencias vividas, pero también forma parte de procesos históricos y de las luchas sociales, por ello, es importante no olvidar tres sucesos que ocurrieron en el 2011, 2012 y 2013, en  el primer gobierno de Sebastián Piñera, considerando que actualmente está en su segundo periodo con una crisis de legitimidad más acentuada que en su gobierno anterior y envuelto en diversos conflictos.

En el 2011 la Comisión de Salud de la cámara alta aprobó por primera vez Chile legislar sobre aborto terapéutico Luego, en el 2012 el senado rechazó tres proyectos sobre esta materia, además el Presidente Piñera amenazó en aplicar el veto contra toda iniciativa que pretenda impulsar legalizar el aborto en Chile.

A esto se suma en el 2013 el caso Belén, una menor que por causa de reiteradas violaciones  por parte de su padrastro quedó embarazada. El Ejecutivo ante los medios felicitaba a la menor por su “decisión” y “madurez” de continuar un embarazo  tras negar la la opción de interrumpir un embarazo no deseado, a una menor que fue víctima de violencia sexual. En este caso se perpetuán diversas violencias y el Estado chileno es un ente responsable directo y las autoridades que callaron en esa época también. Hasta el presente callan cuando somos víctimas de feminicidios y cuando permiten a  un equipo médico completo ser objetores de conciencia. 

El 2013 marca un hito para la historia del feminismo en Chile tras el caso Belén, como respuesta ante la violencia estatal y patriarcal diversas mujeres se tomaron la Catedral de Santiago  donde estaba presente el Arzobispo de Santiago y encubridor de casos de pedofilia, Ricardo Ezzati. Posterior a esta acción, el Estado chileno a través de la justicia persiguió a las mujeres convocantes de esa manifestación.

Actualmente en Chile el aborto una mujer puede interrumpir un embarazo en tres causales, según las cifras abordadas en septiembre de 2017 hasta mayo 2018. Un total de 258 mujeres se han registrado bajo esta normativa, mientras que 230 mujeres han recibido atención médica ( 116 corresponden a la causal por riego de vida a la mujer, 73 por inviabilidad fetal y 41 por violación).

En cifras porcentuales “un 94% decidió interrumpir su embarazo por riesgo de vida, un 80% por inviabilidad fetal y un 95% por violación”, así lo constata Miles.

El aborto es un conflicto de clase

¿Por qué el aborto es un asunto de clase? Porque son las mujeres pobres que se van a la cárcel por abortar en condiciones paupérrimas. Dentro del 2007 y 2017 se han efectuado ” 166 condenas por delito de aborto, de estos 108 son condenas a mujeres. En promedio el 86% de las mujeres condenadas por este delito lo hizo en una situación de aborto consentido, y el 11% fue sin consentimiento”, datos extraídos de Gendarmería.

Nosotras las mujeres de la clase trabajadora, somos las que se van en cana por abortar o por realizarlo en lugares que solo buscan lucrar con nuestra desesperación. Por el contrario, las mujeres burguesas acuden a clínicas o se van de viajes, pero jamás estarán en riesgo a morir por interrumpir un embarazo no deseado. Si bien es cierto que existen redes feministas que acompañan estos procesos, pero aún nuestras vecinas, estudiantes y mujeres migrantes no pueden acudir a estas redes por falta información en sus territorios.

La demanda del  aborto libre, seguro y gratuito, queda chica, cuando en nuestros territorios no solo están marcados por la negación a interrumpir un embarazo, sino que también nos niegan el derecho a la salud en los hospitales públicos. Un ejemplo de esto es el colapso de maternidad en el Hospital San José en el cual las funcionarias no cuentan con los equipamientos requeridos para asistir en un parto a mujeres, por otra parte, en el sistema salud se intersecta la discriminación socioeconómica y  el racismo. 

Hace unos años atrás en el Hospital San Borja presencié cómo un doctor en una sala de preparto se acercaba a mi, puesto que era la única mujer “blanca” y no migrante, esperando a que le festejará su chiste en el cual se burlaba de las pacientes por no comprender el español. En esa sala habían mujeres haitianas, mujeres peruanas, etc. Las mujeres migrantes son racializadas en los centros de salud, es decir, son vistas en inferioridad, pues a través de la diferenciación y jerarquías que opera en sus cuerpos se configura el  racismo. Mientras que las mujeres que defienden sus territorios deben parir en un centro de salud engrillada. 

También existen otras aristas que debemos considerar en este debate si bien la persecución mujeres por abortar es una problemática urgente, también lo es la esterilización forzada, el caso de Francisca paso desapercibido, pues por padecer de VIH un equipo médico tras un parto sin su consentimiento le negaron el derecho a escoger sobre su maternidad.

Otro punto urgente es la necesidad de instalar una educación sexual y afectiva que abarque el: autoconocimiento, autoplacer, consentimiento, polìtica de los afectos, prevención de las ITS y ETS y enfrentarlas a tiempo cuando ocurren, pues no somos “mujeres promiscuas”- así nos enrostan en la cara los ginecólogos-  por disfrutar de nuestra sexualidad.

El patriarcado amparado por sus dispositivos de control en nuestros cuerpos,  nos obliga asumir la prevención de embarazos, no obstante, ignoran que somos fértiles 6 días al mes, mientras que los hombres son fértiles los 365 días del año ¿por qué el estado no promueve la vasectomía en los centros de salud pública?.

Avanzar hacia la protesta popular

Somos perseguidas y criminalizadas por abortar en este país, muchas de nuestras vecina están en la cárcel por este motivo. Por tanto, no es un día para solo marchar en las calles del centro de la ciudad, sino que también para avanzar hacia la protesta popular.

Al menos las que nos posicionamos desde un feminismo de clase y popular el periodo nos exige “poner el cuerpo en cada lucha, y recurrir a la acciòn directa para enfrentar las amenazas de estos sistemas de muerte” (Korol, 2016).

¿Cómo no adoptar posiciones cuando en junio de este año el Minsal publicaba que de 1.148 especialistas con contrato en los centros de salud, un total de 580 personas se declaran objetores en la causal de violación lo que equivale a un 50,5%. Las principales víctimas de violación son menores de edad. 

El aborto es un derecho para las mujeres y no deber ser conciliado a punta de reforma, sino que debe ser peleado en las calles, cada vez que el reformismo impulsa proyectos los vestigios de la dictadura aparecen con fuerza protegiendo el legado. Un ejemplo preciso es el desempeño del Tribunal Constitucional (TC) en el cual falló a favor de la petición de Chile Vamos- coalición de derecha- conocidos por ser pro-muerte y estar en contra de los derechos sexuales y  reproductivos de las mujeres. Cuando el sistema capitalista está en una crisis integral los grupos reaccionarios y ultraderechistas se afianzan para defender el modelo e instalar su ideología, política y moral, así lo demuestra Trump que ha declarado un mandato que tiene el fin de “impedir que las clínicas con financiamiento público puedan informar sobre el aborto como opción ante un embarazo indeseado”, información extraída de Interferencia. Esta medida no es lejana de impulsar en el ámbito regional.

Para culminar, la coyuntura política del periodo nos exige a marcar posturas claras y motivos para protestar este 25 de julio sobran, pues la precarización de la vida cada vez se hace latente en nuestras poblaciones. La protesta popular es el derecho a interrumpir un embarazo no deseado, la protesta popular es por nuestras vecinas que están en cana por abortar, la protesta popular es salir e irrumpir la cotidianeidad para ir a golpearle a las instituciones que nos matan (Tribunal Constitucional, Fiscalía Nacional, Servicio Nacional de la Mujer, Ministerio de Salud, entre otras). Aplicar la autodefensa feminista si es que grupos reaccionarios nos intentan atacar por nuestra protesta. Nosotras estamos luchando contra el capitalismo y patriarcado que son sistemas de muerte.

Lo fundamental de este día es que nadie quede afuera de la protesta. En el caso que no pueda protestar por movilidad reducida, problemas de salud u otros motivos converse con su circulo de confianza y planifiquemos nuestra lucha. 

 

 

Categorías

OPINIÓN, REPOST

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