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Opinión | “Nada te detiene. Tu sueño en un minuto”: La masificación del emprendimiento a través de la televisión

Si ante todo, la dominación se constituye como una superposición entre elementos represivos y de consentimiento, la televisión tendrá su sentido en la amplificación y propagación de este último.

A fines del año 2017 las pantallas de TVN exhibían el programa “Inspiradores: querer es poder” una serie de charlas motivadoras que prometían inspirar a los televidentes. Canal 13 durante el 2018 lanzaba el programa “Ellos la hicieron” donde connotados empresarios brindaban una ayuda a “emprendedores” que vivían una situación compleja. Por último, TVN 2019 “Nada te detiene. Tu sueño en un minuto” donde compiten una serie de experiencias que prometen revolucionar el mercado. Esta sucesiva programación televisiva en torno a la noción de “Emprendimiento” va de la mano de la consumación de la racionalidad neoliberal, de su profundización y masificación, no sólo a partir de programas sociales alojados en el Estado, sino también por la Televisión, el mecanismo que por excelencia construye realidad y sentido común.

Televisión y emprendimiento: la cruzada despolitizadora

Más que la invitación a apagar la televisión como suele leerse en las calles, necesitamos comprenderla en su profundidad más allá de las vinculaciones con los grandes grupos económicos. En este sentido la televisión consistirá en ese engranaje en la esfera de producción de consentimiento e ideas preconcebidas, propagando situaciones o noticias que no generen conflicto ni discusión. Como lo plantea Bourdieu “Es una ley que se conoce a la perfección: cuanto más amplio es el público que un medio de comunicación pretende alcanzar, más ha de limar sus asperezas, más ha de evitar todo lo que pueda dividir, excluir – piensen en Paris Match -, más ha de intentar no <escandalizar a nadie>, como se suele decir, no plantear jamás problemas o solo problemas sin trascendencia”[1].

Si la televisión persigue como objetivo la banalización, despolitización y la instalación de ideas preconcebidas (dominantes) podríamos preguntarnos ¿Qué lugar tiene el “emprendimiento”?

Justamente el emprendimiento tiene cabida por su carga despolitizadora, por individualizar los conflictos estructurales, porque en vez de generar una gran manifestación por el desempleo o el trabajo precario, lo que genera es largas filas en bancos para conseguir algún préstamo que permita financiar algún revolucionario proyecto. “El emprendimiento en estos términos pareciera ser un simulacro que permite creer que cualquiera puede llegar a ser un empresario o un nuevo rico, gracias obviamente a una buena dosis de auto-explotación”[2].

La televisión en su agenda despolitizadora vehiculiza la razón neoliberal por medio del emprendimiento. Generando un acuerdo en que las soluciones y respuestas a problemas estructurales, no se encuentran en el sindicato o en el Partido, sino, en el endeudamiento y en el “esfuerzo” individual.

La contracara de la ofensiva del capital sobre el trabajo.

Desde la década de los 70 el neoliberalismo logra consagrarse a nivel global, inaugurando una ofensiva histórica del capital sobre el trabajo, dejando como consecuencia desprotección en materia social, masificación de privatizaciones, desarticulación de organizaciones de la clase obrera y la agudización de la devastación medioambiental. Se desmantelaba el pacto capital-trabajo que contenía el Estado de Bienestar, dando paso a la precariedad, a la incertidumbre y a una vida totalmente mercantilizada. Podemos concordar que este precario diagnóstico es del todo insuficiente, ya que, se vuelve parcial y unidireccional simplificando la ecuación. Tal como lo plantea Verónica Gago “como propone Foucault (2007) con el término gubernamentalidad, supone entender el neoliberalismo como un conjunto de saberes, tecnologías y prácticas que despliegan una racionalidad de nuevo tipo que no puede pensarse sólo impulsado “desde arriba”[3].

La televisión ha venido a sustentar este triunfo global del capitalismo neoliberal con programas que amplifican la despolitización mediante la centralidad en el emprendimiento. Si la televisión busca producir consenso, homogenizar y banalizar desplazando problemáticas profundas y estructurales, cobijarse bajo el emprendimiento permite consumar una relación idílica que consolida la dominación desde otro plano. La moralidad del esfuerzo y el sueño emprendedor acompaña la arremetida histórica del capital sobre el trabajo.

La labor realizada por los diversos canales de televisión se entronca con el trabajo realizado por fundaciones tales como: Fundación para el Progreso o Universidades (Universidad Adolfo Ibáñez) arremetiendo en la consolidación subjetiva de la razón neoliberal y en el proyecto de la clase dominante. En este campo la izquierda revolucionaria extraviada y desorientada aún, no logra posicionarse en un campo de disputa que implique superar el trabajo artesanal en materia comunicacional o que logre sobrepasar los cercos de la experiencia política local.

por Ricardo

[1] Bourdieu. P. Sobre la televisión. Anagrama, Barcelona. 2006.

[2] Estupiñan. M. El ABC del neoliberalismo. Communes, Viña del Mar. 2016.

[3] Gago. V. La razón neoliberal. Economías barrocas y pragmática popular. Tinta Limón. Buenos Aires. 2014.

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