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OPINIÓN | PORTUARIOS: EJEMPLO DE DIGNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA

PORTUARIOS: EJEMPLO DE DIGNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA

ANÁLISIS Y LECCIONES PARA LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

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INDICE

  1. INTRODUCCIÓN

    1. Contextualización general de la movilización portuaria.

 

  1. DESARROLLO

    1. Escenario político y lucha de clases en el marco de la huelga portuaria.
    2. Represión e inteligencia, la dictadura que no termina.
    3. Nunca más solos”, unidad en la lucha como única forma de vencer al enemigo.
    4. Violencia política reivindicativa desde una mirada estratégica.

 

  1. CIERRE

    1. Las tareas de la Organización Revolucionaria.

 

Contexto de la Movilización Portuaria

La movilización de los trabajadores eventuales portuarios nace el 16 de Noviembre del año 2018, fecha en la cual se da inicio a una huelga que se extendió hasta Enero del presente año. ULTRAPORT del grupo Vonn Apenn Y OPVAL del grupo Obrascón Huarte Lain, fueron las empresas involucradas, ambas encargadas del muellaje en el Terminal Pacifico Sur Valparaíso (TPS) y el Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL) respectivamente.

Los trabajadores de las empresas se articularon desde un principio en el camino de la lucha, no existieron los sectarismos o recelos políticos, en sólo un día (17 de Noviembre) se unieron en huelga conjunta, circunstancia generada por el agotamiento de la paciencia de los trabajadores, quienes han debido sufrir históricamente de la explotación y la eventualidad en el trabajo, situación que los mantiene en un estado precario e inestable, evidenciada en términos jurídico/legales en la falta de remuneración mínima, indemnizaciones, fuero sindical, vacaciones pagadas, pre ni post-natal, pago de capacitaciones, ni el reconocimiento de la labor como trabajo pesado y de alto riesgo.

Cabe destacar que no es primera vez que l@s trabajador@s portuarios desarrollan una lucha combativa como la recién pasada, importante fue el proceso de movilización del año 2013, en donde se exigía como principal demanda la consagración de media hora de colación diaria como derecho irrenunciable de l@s trabajador@s. Cuestión que luego de represión de los aparatos del estado, criminalización de los trabajadores en lucha e intransigencia por parte del gobierno y las empresas portuarias, culmina con la entonces Ministra del Trabajo de Sebastián Piñera; Evelyn Matthei, viajando a Antofagasta cediendo finalmente a la demanda portuaria, obteniendo una victoria que –al igual que la actual– sería ejemplo de dignidad para la clase trabajadora entera.

Con toda seguridad se puede afirmar que son bastantes las experiencias que deja la movilización de l@s trabajador@s eventuales de Valparaíso. Desde su génesis ésta estuvo marcada por la aparición de nuevos voceros y dirigentes de base, los cuales –en algunos casos– habían sido invisibilizados por años debido al actuar de otros burócratas del ‘‘mundo’’ portuario, pertenecientes a algunos de los principales sindicatos de los puertos de Valpo. El surgimiento de estos nuevos dirigentes y su correlación con el encumbrado ánimo político de las bases agilizó considerablemente la movilización, prueba de esto es el hecho de que a 2 días de haberse levantado la huelga, los trabajadores anunciaron el carácter de “indefinido” de la paralización. Asimismo, en un comunicado emitido por los trabajadores aclararon que “Este es un movimiento de trabajadores de base, que quede claro, transversal de todos los trabajadores/as del puerto, que tiene presencia de todas las bases de los sindicatos (Uniport, Sudemp, Auxiliares, Sindicato Estibadores) pero no necesariamente el apoyo de todos los dirigentes de dichos sindicatos. Justamente por la falta de confianza de los trabajadores en dirigencias complacientes con las empresas en vez de defender los derechos de los trabajadores. Es por esto, que las dirigencias patronales han sido sobrepasadas por sus bases y solo participan algunos dirigentes que defienden los derechos laborales de los trabajadores/as.”. Dejando de esta manera en claro su independencia a nivel político y en la toma de decisiones con respecto a los demás sindicatos existentes, construyendo así un precedente organizativo importantísimo para l@s trabajador@s de los diferentes sectores productivos, ya que fue precisamente ese funcionamiento con independencia de clase, teniendo como centralidad a las bases en la toma de decisiones, el que les permitió en términos prácticos desprenderse de los ‘‘no se puede’’, la burocracia complaciente con la patronal y al mismo tiempo concentrarse por completo en la lucha reivindicativa a través de los métodos propios de la lucha de clases, siempre en armonía con los objetivos de corto y mediano plazo trazados por los propios trabajador@s.

Escenario político y lucha de clases en el marco de la huelga portuaria.

A nivel global la movilización portuaria se desarrolla en medio de la crisis integral del sistema capitalista, el cual a través de sus instituciones hegemónicas ha luchado arduamente por implementar y fortalecer su ofensiva sobre el trabajo y los recursos naturales, al mismo tiempo, a nivel nacional se desenvuelve en pleno hundimiento político-orgánico de la clase dominante, bloque en el poder que de un tiempo a esta parte demuestra repetitivamente su incapacidad para poder sobrellevar la gobernabilidad del país, golpeándose unos a otros constantemente, sin posibilidad de dar respuestas homogéneas a su crisis y dejando en claro en sus propios medios de comunicación masivos sus discrepancias, choques de ego y amenazas reciprocas. Ejemplo de esto es el desacato del ex general en jefe de carabineros Hermes Soto Isla a las órdenes de renuncia emanadas de sus ‘‘Jefes’’ Sebastían Piñera y Andrés Chadwick, situación que obligó al gobierno a darle curso a su destitución a través de los métodos burocráticos de la institucionalidad, el cual contempla como proceso legal el desarrollo de un decreto “fundado’’ al Congreso por parte del gobierno, la recepción de la contraloría del decreto gubernamental, la toma de razón de él en plazo de 15 días y la posterior nueva designación del reemplazante. Engorrosa traba que hizo brotar en la derecha chilena el cuestionamiento de su funcionamiento a través de los márgenes de la legalidad burguesa, emanando entre algunos personajes de gobierno la idea de que el presidente pueda remover a su antojo -sin ningún tipo de proceso- los altos mandos de las Fuerzas Armadas, lo que deja entrever la división interna de la clase dominante en torno a la forma de materializar el régimen de dominación y su vinculo con el fascismo, en un periodo de la lucha de clases que se agudiza cada día más.

Por lo mismo, no es casualidad que la huelga portuaria se haya engendrado en un escenario en donde la tasa de desocupación a nivel nacional alcanza cifras de sobre el 7% (Informe INE)1, sumado al criminal despido masivo de sobre 2.500 trabajadores públicos2 y el cierre de alrededor de mil empresas e industrias en el año recién pasado3. Tampoco es casualidad que el levantamiento portuario se haya dado en fechas cercanas al asesinato de Alejandro Castro en Quintero y Camilo Catrillanca en el Wallmapu, junto con el auge de la movilización a nivel laboral (movilización trabajadoras de INTEGRA, los trabajadores/as a honorarios, la huelga de gendarmería, la primera huelga del Sindicato Forus Retail, de CIC etc), territorial (surgimiento de organizaciones territoriales en distintos puntos del país, desarrollo de movilización de masas y lucha callejera Desde Arica a Punta Arenas demandando el fin a las “zonas de sacrificio”) y del pueblo-nación mapuche (Exigiendo el fin a las forestales, la devolución de las tierras usurpadas, justicia para los weychafes –guerreros mapuche– asesinados por la democracia u otras reivindicaciones históricas). Teniendo como denominador común en las diferentes luchas su nivel de masividad y radicalidad, además, el incremento del legitimo rechazo del pueblo con la institucionalidad burguesa, dejando de ser una vía confiable en el desarrollo y desenlace de las movilizaciones, es así como políticos, empresarios, Fuerzas Armadas e instituciones del estado forman un enemigo común en las diversas reivindicaciones y movilizaciones de los pueblos.

Hemos podido presenciar que la lucha portuaria no se encuentra separada de la realidad del pueblo, tampoco podemos decir que es una manifestación aislada dentro del contexto nacional, al contrario, se puede aseverar que la movilización portuaria es una manifestación concreta de la agudización de la lucha de clases, del aumento sostenido en la movilización de masas y del fortalecimiento de la ofensiva del capital sobre el trabajo.

 

Represión e inteligencia, la dictadura que no termina

Otra de las advertencias que deja la reciente batalla portuaria a l@s trabajador@s y sus organizaciones, es la necesidad imperiosa de realizar en cada lucha reivindicativa de la clase un estudio del actual funcionamiento de los aparatos de represión, junto con la lectura de su proyección cada vez más sofisticada, violenta y criminal.

A estas alturas para nadie debería ser completamente ajeno desapariciones como la de José Huenante, (comunero mapuche detenido por una radiopatrulla de Carabineros en Puerto Montt el 3 de septiembre del 2005) o los asesinatos en ‘‘democracia’’, como los de Rodrigo Cisternas (Compañero trabajador del área forestal, asesinado por FF.EE durante la protesta frente a la ‘‘Celulosa Horcones’’, de propiedad del empresario chileno Anacleto Angelini, la madrugada del jueves 3 de mayo del 2007) , Juan Pablo Jimenez (Dirigente sindical de una empresa subcontratista que cumplía labores en Chilectra, asesinado de una “Bala loca” el 21 de febrero del 2013), Nelson Quichillao (Héroe trabajador minero del cobre asesinado por un disparo de Fuerzas Especiales de Carabineros que interceptó su ingle, en medio de las protestas del 24 de julio del 2015) o los recientes asesinatos de los combatientes de Chile y Wallmapu Alejandro Castro y Camilo Catrillanca.

No obstante, durante esta movilización hemos presenciado esa represión que intenta ‘‘pasar más piola’’, esa que no tiene auge en los noticieros, ni grandes repercusiones a nivel mediático. A modo de ejemplo están los intentos de secuestro, amenazas de muerte, sapeos, atropellos, detenciones arbitrarias, allanamientos etc. Es que por si no se enteró, fueron esas las agresiones que tuvieron que sufrir los trabajadores Portuarios de Valpo a lo largo de la huelga, todas con un desenlace de absoluta impunidad, propiciado por el rechazo e indiferencia de la justicia chilena, el gobierno, los empresarios y partidos políticos institucionales.

Para facilitar un acertado conocimiento del sistemático actuar represivo, daré a conocer los hechos acontecidos de manera cronológica.

En primer lugar se encuentra el intento de secuestro llevado a cabo el jueves 29 de noviembre en contra de Francisco Baez, trabajador de base activo en la huelga, que saliendo de su casa temprano en la mañana como rutinariamente lo hace fue interceptado por tres personas armadas con rostro descubierto a bordo de un vehículo. Según lo relatado por el compañero Francisco, el trío cobardes se acercó a él diciéndole “Te traemos un mensaje; termina el hueveo del paro, porque ya tenemos listo el hoyo para echarte adentro y hacerte desaparecer (…) de ahí me pegaron unos palmazos en la cabeza y desaparecieron”4 .

Luego, el día lunes 17 de diciembre cumpliéndose 31 días en huelgase llevó a cabo el atropello de compañer@s, fue a durante la tarde/noche, en el contexto de protestas en solidaridad con la lucha portuaria. Aquel día la movilización congregó a cientos de personas portuarios, estudiantes, pobladores y trabajadores en general a las afueras de la sede del sindicato nº1 de trabajadores portuarios, como es de costumbre Fuerzas Especiales llegó agresivamente a reprimir la concentración y en medio del enfrentamiento con Carabineros un vehículo particular Suzuki gris de patente XL 6857 atropelló varias/os compañeras/os para luego darse a la fuga. Esta cobarde actuación se realizó frente a un gigantesco contingente de carabineros que no realizó ningún tipo de esfuerzo por detener al agresor.5 Al unísono de los atropellos, el mismo 17 de diciembre a eso de las 19:00 horas, se ejecutó la violenta agresión del gobierno y los empresarios en contra de los trabajadores, en esta ocasión la represión no actúa de forma individual, desconocida, ni secreta, sino frente a tod@s de manera indiscriminada, su ejercicio fue a través del allanamiento amparado por la legalidad. Carabineros entró la sede del sindicato N°1 de estibadores del puerto destruyendo todo a su paso –infraestructura, muebles, implementos de trabajo, lienzos etc–, por su parte, los trabajadores resistieron al allanamiento con piedrazos, bombas molotov y diferentes objetos contundentes que tenían a su disposición. Las F.F.E.E capturaron a 17 compañeros dejando a algunos gravemente heridos, pasando por alto todos los protocolos legales de detención. En palabras del vocero de los trabajadores Pablo Klimpel ‘‘Están en la Segunda Comisaría de Valparaíso, los han vuelto a golpear en el calabozo y no los han llevado a constatar lesiones. No dejaron entrar al Instituto ni observadores de derechos humanos. La gobernadora (María de los Ángeles de la Paz) nos dice que este es un procedimiento policial, pero nadie se hace responsable de la orden de allanamiento”.

Fueron alrededor de 50 carabineros quienes hicieron ingreso a la sede sindical, según los relatos, los pacos’ se encontraban fuera de sí, dispararon muchas bombas lacrimógenas, utilizaron sus tanquetas para abrir paso en las puertas y amenazaron violentamente a los trabajadores, ante la adversa situación, audazmente 28 compañeros portuarios subieron al techo de la sede sindical desde donde golpearon a carabineros y le negaron con violencia el acceso a la cima del edificio. En el video compartido por los trabajadores desde arriba del edificio, se puede apreciar que están mojados y con frío, sin embargo expresaron firmemente que no se iban a rendir nicagando’. FFEE, al verse sobrepasados por la acción de los trabajadores desistieron rápidamente en su pretensión de llevarse detenidos a los compañeros que se encontraban en el techo, abandonando finalmente el procedimiento con una derrota mediática, moral y política que sería decisiva en el desenlace de la huelga.

Por último, se realizó en contra de los trabajadores la acción de espionaje, conocido popularmente como sapeo’. Efectuado el Jueves 20 de diciembre, por policías de civil que desde la azotea del edificio público del ministerio de culturas y artes de Valparaíso monitoreaban a través de un dron la intimidad y movimientos de los trabajadores portuarios. Los perros autores materiales de la orden emanada estatal fueron identificados como Teniente Carlos Gajardo y el cabo primero Eliesel Robles, quienes entraron al edificio con la fachada de periodistas. Sin embargo, fueron l@s mismos trabajador@s del ministerio quienes al percatarse de su extraña presencia cesaron sus actividades regulares y fueron decididos a echar a los carabineros, increpándolos hasta su salida del edificio mediante gritos como Váyanse, sapos’’, cobardes, no les cree nadie” y “desclasados”. Posteriormente, mediante un comunicado emitido por los trabajadores del ministerio aclararon que  ‘‘los trabajadores y trabajadoras del patrimonio cultural decimos de manera firme que no aceptamos que se realicen actos de delación y espionaje sobre las legítimas demandas que los compañeros y compañeras del Puerto llevan a cabo, demandas que por lo demás apuntan simplemente a mejorar sus condiciones de vida familiar y laboral. Por lo mismo, es que apoyamos fuertemente la causa de los trabajadores y trabajadoras portuarios y solidarizamos con su causa, esperando que sus demandas sean acogidas de manera plena y con la prontitud que se merecen. Igualmente, exigimos que los responsables políticos que permitieron esta maniobra de “inteligencia’’; la cual no tiene absolutamente ninguna relación con los objetivos de este Ministerio; cesen de sus cargos de manera indeclinable e inmediata. Dichos responsables, no están a la altura de liderar procesos en materias de culturas, artes y patrimonio’’6 De esta manera los trabajadores demostraron su irrestricta solidaridad con la lucha portuaria y su absoluto rechazo a la acción de persecución y hostigamiento por parte de las fuerzas del estado en contra de l@s trabajador@s portuarios, emplazando al mismo tiempo a los responsables políticos de tal hecho a cesar sus cargos de manera inmediata.7

Estas actuaciones –junta a otras– acontecidas en el último periodo en Chile y Wallmapu revela la forma en que se materializa el acuerdo represivo táctico de la clase dominante al calor de la lucha de clases, practicada a través del amedrentamiento, violencia pública y acoso personalizado, con el objeto de obtener la neutralización política de los sectores más avanzados, asentando también un precedente violento y amenazador para quienes intenten levantarse de manera decidida contra el actual sistema de dominación.

Es importante analizar el despliegue llevado a cabo por la represión, ya que a pesar de las diferentes épocas en las cuales ha actuado, podemos evidenciar empleando el análisis materialista que las actuaciones llevadas a cabo por la represión hoy, se encuentran análogas –en algunos aspectos– con el funcionamiento llevado a cabo por la represión en dictadura y en momentos previos a esta. Las amenazas de muerte ocasionadas por personas a rostro descubierto, al interior de un auto y armadas, los sapeos con sofisticada tecnología a los compañeros en sus diferentes cotidianidades y su complicidad con el estado, es un claro símil con el actuar de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y posterior Central Nacional de Informaciones (CNI) de la dictadura de Augusto Pinochet, por otra parte, los atropellos automovilísticos indiscriminados por particulares no identificados es una acción que puede ser atribuible al actuar de los sectores políticos reaccionarios que hoy se encuentran en una relativa alza a nivel social (neofascismo) y los allanamientos a la sede sindical es semejante a los realizados en plena Unidad Popular bajo el alero de ‘‘La ley de control de armas’’ que facultaba a las fuerzas de estado para allanar diferentes industrias o lugares de trabajo bajo el pretexto de ‘‘encontrar las armas escondidas por los trabajadores’’, o a los allanamientos indiscriminados realizados en dictadura con el objeto de desarticular al máximo nivel las organizaciones del pueblo. Es así, como el estado deja de manifiesto que la arremetida patronal no sólo tiene por objeto la aniquilación de los derechos laborales para sobrellevar de mejor manera su crisis, sino también, tiene una mirada estratégica en términos de debilitar mediante la violencia personalizada o pública las diferentes organizaciones políticas y sociales del pueblo

Ante esto, es necesario que toda organización política revolucionaria construya o fortalezca los esfuerzos técnicos de contra-inteligencia, sumado a la reflexión colectiva dialéctica, en miras a responder las siguientes interrogantes que entreguen claridades en términos políticos y de seguridad interna y externa:

  • El estado y su vínculo con la represión

  • ¿Qué rol está cumpliendo la Agencia nacional de inteligencia A.N.I en estas acciones?

  • ¿Es el sicariato el nuevo método preferido por el poder para materializar la represión selectiva/personalizada?

  • ¿Cuál debe ser la respuesta de las organizaciones sociales y políticas frente a la violencia organizada de los ricos?

  • ¿De qué forma se puede/debe involucrar a las masas en la lucha contra la represión?

 

Nunca más solos”, unidad en la lucha como única forma de vencer al enemigo

La nueva dinámica anti burocrática dada en la movilización generó que desde el primer día de paralización existieran muestras de la protesta callejera en Valparaíso, con cortes de ruta gigantescos y enfrentamientos con las Fuerzas Especiales de carabineros, las cuales en reiteradas ocasiones se vieron sobrepasadas al ver el nivel de organización, decisión y combatividad de los trabajadores, junto con el factor clave de UNIDAD, nos referimos con esto a la lucha mancomunada de la clase.

Durante el extenso transcurso de la huelga pudimos ser testigos de cómo aparte de los portuarios, también se manifestaban dentro de Valparaíso los estudiantes y pobladores aledaños, todo esto por sus propias reivindicaciones y al mismo tiempo en solidaridad con la batalla portuaria. Siguiendo esta línea, fundamental fue el día 18 de diciembre pasado un día del allanamiento a la sede sindical pues vimos la materialización de un importante avance de la consciencia en un sector de las masas, la unidad se hizo concreta en las decenas de puertos que nivel nacional paralizaron8 y salieron a las calles a manifestarse bajo la amenaza de continuar indefinidamente, si no se cumplía con las exigencias emanadas de los trabajadores de Valparaíso. También, pudimos ver como un sector importante de pobladores salía desde la puerta o ventana de sus casas a ‘‘cacerolear’’ en apoyo a los trabajadores portuarios.

La experiencia demuestra en términos concretos que cuando se deja de lado la abstracción y se acciona conjuntamente con la mirada puesta en el enemigo, las diferencias se van extinguiendo y la movilización –cualquiera sea– se cualifica.

Cuento aparte es como se estremecen y dudan los sectores reformistas y vacilantes al ver el nivel de ímpetu y combatividad de los trabajadores que luchan sin conciliación alguna, superando por creces su política limitada a la cuestión legal o meramente reivindicativa. Experiencias de lucha en la construcción, la minería, los pescadores y los portuarios permiten identificar cuáles son los sectores de vanguardia de la clase trabajadora chilena, cuestión que así como aleja a los reformitas, debe al mismo tiempo tensionar a la organización revolucionaria a darle la primacía política correspondiente, materializada -fundamentalmente- en el nivel de inserción que en estos sectores puede llegar a tener la organización.

¿Por qué estos elementos son tan importantes para las organizaciones políticas revolucionarias? La revolución es la guerra de todo el pueblo y los oprimid@s contra la clase dominante, necesitaremos de todos los sectores conscientes de la sociedad para asegurar la toma del poder. En el proceso y construcción de la organización revolucionaria se debe propiciar la unidad en cada periodo de la lucha de clases, ya que sólo mediante la articulación y conducción de las diferentes luchas lograremos conquistar victorias parciales, proceso que debe ir acompañado por una acumulación de fuerza política y social revolucionaria, que logren asegurar el avance en la generación de condiciones materiales favorables para el ejercicio práctico de ofensivas tácticas que logren –de lo simple a lo complejo– golpear y hacer temblar efectivamente al poder. El desarrollo de esta praxis –Junto con otros elementos esencialmente orgánicos e ideológicos–, engendrará en un corto-mediano plazo la imperiosa y anhelada necesidad histórica para los oprimidos; El partido revolucionario en Chile.

 

Violencia política reivindicativa desde una mirada estratégica.

 

La lucha portuaria ha demostrado que el nivel de combatividad es trascendental a la hora de enfrentarnos al enemigo, la única manera de hacer temblar a las empresas es mediante la violencia organizada de masas, no en términos abstractos, si no al calor de la lucha concreta en la calle.

Es positivo el análisis de la huelga portuaria en cuanto al enfrentamiento con el enemigo, l@s trabajador@s supieron utilizar inteligentemente algunos de los elementos a su favor, a saber:

  1. El terreno. Estudiado y conocido por l@s trabajador@s, hacía muy compleja la tarea a las fuerzas enemigas de adentrarse y dividir/neutralizar las protestas.

  2. Los métodos de enfrentamiento. Empleados sin recelo alguno; Barricadas, bombas molotov, palos, fierros y piedras, l@s trabajador@s pudieron valerse de cada ingrediente –por simple que fuera– mientras fuese servil a la tarea de embestir y frenar a las FF.EE.

  3. La vinculación de las masas con la violencia. Los combates se desarrollaban con un gran número de trabajador@s en huelga, cada un@ cumplía un rol según su espacio físico de resistencia y su interés o ventaja en utilizar uno u otro método de enfrentamiento.

  4. La audacia y sorpresa. Las fuerzas enemigas jamás pudieron predecir los momentos y formas de combate, existiendo distintos tipos de protesta durante la mañana, tarde o madrugada. Además, hubieron manifestaciones políticas notables de la audacia portuaria, ejemplo de esto es la frase ‘‘Si no hay navidad para los portuarios, no habrá año nuevo en Valpo’’ consigna que sintetizaba muy bien el emplazamiento político a las empresas y el gobierno a destrabar el conflicto en un plazo concreto, dejando en claro que en caso contrario se opacaría por completo la fiesta insigne organizada por sus instituciones el día de año nuevo.

Las organizaciones revolucionarias deben tener claro que la importancia de la violencia no sólo se agota en la cuestión reivindicativa, para nosotr@s la violencia es la ÚNICA FORMA a través de la cual arrebataremos por completo el poder a la clase dominante, por lo mismo es importante instalar en cada reivindicación parcial de l@s trabajador@s la lucha por el poder, es decir, la lucha por el todo, por la dignidad completa.

La visión estratégica de los combates reivindicativos viene asignada por cómo se realiza según Clausewitz ‘‘el uso del combate para los fines de la guerra’’9 en este caso, rescatando la experiencia portuaria –a modo de ejemplo, es una tarea más ardua– podríamos referirnos a la importancia política de Valparaíso para la toma del poder, sus ventajas en cuanto al terreno para el desarrollo de la guerrilla urbana, evaluar la posibilidad de construir redes que permitan contar con distintos tipos infraestructura etc.

 

LAS TAREAS DE LA ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA

Son muchas las lecciones y advertencias que podemos rescatar de la huelga portuaria, sin embargo, a modo de síntesis desarrollaré lo que a mi apreciación es necesario levantar/fortalecer tomando en consideración el favorable periodo de la lucha de clases para l@s trabajador@s y la apremiante necesidad de germinar los cimientos del partido revolucionario.

A continuación mencionaré algunas ideas que siendo aún superficiales, pretendo entregar como elementos que puedan cualificar la praxis en cada organización que se esté planteando seriamente el problema del poder, evidentemente son cuestiones para el debate, discusión y profundización, en ningún caso son juicios inamovibles.

Con el objeto de facilitar la comprensión de cada punto, me referiré primero a las tareas de carácter político-Ideológico, para luego desarrollar aquellas que requieren de construcción orgánica, sin embargo, al estar considerablemente entrelazadas, se abordan cuestiones orgánicas en lo político y viceversa

POLITICO IDEOLOGICO:

  1. Elaborar una línea política clara hacia las masas y el frente de lucha de l@s trabajador@s, que sea construida mediante un esfuerzo colectivo democrático de discusión y síntesis política, potenciando al mismo tiempo el ‘‘intelectual colectivo’’ de la organización. Una vez construida debe desplegarse con la suficiente claridad política para ser comprendida, compartida y difundida por l@s trabajador@s.

  1. Teniendo como base el primer punto y tomando en consideración el alza sostenida en la movilización de masas, fundamental es abocarse a la tarea de conducir y articular los diversos procesos de lucha, para lo cual se requiere elaborar una política interna y externa dirigida hacia los dirigentes de masas; mujeres y hombres que siendo respaldados por el pueblo, deben ser capaces de interpretar de la mejor manera posible los intereses y anhelos de la clase trabajadora.

  1. Siendo conscientes de la importancia del factor numérico en la guerra y entendiendo la UNIDAD como principio básico para la victoria revolucionaria, toda organización y militante debe barrer por completo con el vicio político del sectarismo, procurando avanzar permanentemente en acuerdos tácticos con diferentes organizaciones políticas y sociales de clase que hoy se encuentran en la disputa política de la calle, elaborando la proyección de los acuerdos sobre la base de la practica conjunta y la discusión teórica lo más abierta posible.

  1. Superar la lucha reivindicativa, instalando la lucha política por el todo en cada espacio de organización popular y en todo frente de lucha.

  1. Preparar la lucha político militar como una necesidad histórica e inconclusa del pueblo chileno, desarrollar los esfuerzos teóricos y de análisis concretos necesarios para constantemente vincular a las masas al enfrentamiento contra el enemigo.

ORGANICA:

  1. Contar con una estructura orgánica que tomando en considerando la importancia de la profesionalización de los militantes y el desarrollo de cuadros, pueda ser lo suficientemente armónica con la realidad material de nuestro pueblo, en miras a cumplir con la tarea de tener inserción en el seno de la clase trabajadora, especialmente con aquel sector de vanguardia (Portuarios, construcción, pescadores y minería) que es al mismo tiempo uno de los sectores más explotados y marginados de la sociedad, que por tanto dispone de menores condiciones materiales para las tareas cotidianas de la militancia.

  1. Robustecer los espacios de seguridad internos, estudiar constantemente la forma en que el estado contrainsurgente y sus aparatos de represión actúan, en miras a darle una solución orgánica y política concreta en concordancia con en animo político de las masas.

  1. Obedeciendo los principios del centralismo democrático y la compartimentación, se debe contar con una estructura capaz de expeler al máximo posible la burocracia, sobre todo en la toma de decisiones y el que hacer practico de la organización, para así lograr responder con rápida iniciativa a las necesidades políticas de la coyuntura.

Manuel, militante de Trabajador@s al poder.

8 8. Antofagasta, Iquique, Caldera, Chañaral, Huasco, San Antonio, Coronel, Ventanas, San Vicente, Puerto Montt y Punta Arenas. Entre otras que tuvieron desarrollo en distintos días.

9 De la guerra, Karl Von Clausewitz

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