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Paulina Aguirre: Mujer Revolucionaria

“Cuando el dolor, la sangre, el odio y la muerte son necesarios, miles de manos se tienden para tomar las armas. Acuérdense ustedes de mí Siempre”.  Poema de Paulina Aguirre dejado a su padre.

Acuérdense ustedes de mí Siempre

En la historia general siempre son los hombres quienes ocupan las portadas y realizan los hitos más importantes. Las mujeres, por el contrario, siempre están cumpliendo un rol secundario. Lo mismo sucede en este día tan importante para la juventud revolucionaria.

Por ese motivo, es que queremos recordar a Paulina Aguirre y, en su memoria y relato, la de otras mujeres resistentes a la dictadura cívico-militar.

Paulina ingresó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) a la edad de catorce años. Estudiante en el Liceo Valentín Letelier de Recoleta, siempre estuvo ligada a la vida política. Junto a su padre emprendieron la aventura de la militancia revolucionaria, debiendo ambos aprender la vida en clandestinidad.

Desarrolló actividades de enlace en el sur de Chile junto a su padre, específicamente de las reincorporaciones del exilio que se dirigían a armar el batallón en Neltume. Lugar en donde se buscaba desarrollar un foco guerrillero y que terminó siendo aplastado por la dictadura.

Luego de aquel fallido intento, su padre fue trasladado a la frontera de Nicaragua y Panamá, debiendo ella regresar a Santiago. En donde tuvo que aprender otra forma de lucha. Ya no era la guerrilla rural, ahora más bien era una urbana. Es por ello que debió salir del país a recibir otro tipo de instrucción.

Luisa, como era su nombre político, trabajó cinco años en la clandestinidad enseñando lo aprendido a los nuevos y nuevas militantes del partido.

Es en esa época, específicamente el año 1985, cuando un terremoto azota la zona central del país. Este suceso natural comenzaría a dibujar su trágico futuro. Y es que su casa de seguridad, al igual que otras viviendas, resultó con daños estructurales. Quedando, para su mala suerte, al descubierto un compartimento secreto en donde escondía municiones y otros elementos que la delataron. De inmediato la dueña del lugar en donde arrendaba dio aviso a la policía.

El 29 de marzo de 1985, la CNI, dirigida por Álvaro Corbalán, se apostó en las inmediaciones de la casa a la espera de su llegada. Paulina quien ya tenia 20 años, no pudo hacer nada frente a la sorpresiva emboscada por parte de la policía secreta de Pinochet.

Según los informes policiales, El mayor en retiro de Carabineros, Miguel Soto, alias “El Paco Aravena”, disparó las balas que provocaron la muerte de Paulina.

 

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