Ir al contenido

Opinión | ¿Violencia individualista o violencia organizada de masas?

Hace algunos meses hubo problemas graves de violencia individualista en la Instituto Nacional, a raíz de que un grupo que vestía de overoles ataco a una profesora y la roció con bencina, generando que algunos profesores y apoderados se organizaran y movilizaran contra la violencia, al día siguiente de ese hecho, presenciamos una nueva performance de la banda de los overoles por los medios, donde hubo dos alumnos detenidos del Liceo de Aplicación.

Por otra parte, nos hemos enterado de un reciente atentado explosivo en Santiago, que tuvo como consecuencia algunos heridos y que fue adjudicado por un grupo ecoterrorista denominado “Individualista tendiendo a lo salvaje”.

Consideramos que es de suma importancia reflexionar estos hechos, dejando de lado la estigmatización y las hipótesis de montaje que abundan frente a estos sucesos, para que de paso como izquierda revolucionaria nos hagamos cargo de la crítica y la autocrítica de los hechos de violencia individualista que hemos venido asistiendo el último tiempo, y, por otra parte, nos detengamos a reflexionar cómo el Estado contrainsurgente aprovecha estas coyunturas para ganar legitimidad y desarrollo técnico implementando y perfeccionado leyes represivas como aula segura. Si solo miramos el año 2018 podemos constatar que han existido más de 160 intervenciones policiales a establecimiento secundarios y  van más de 96 detenidos por porte de bombas molotov durante el 2018.

Para abordar ambos fenómenos: Contrainsurgencia y violencia individualista creo que debemos necesariamente leerlos en clave histórica, es decir, como consecuencia de la lucha de clases.

En el caso de la contrainsurgencia, es importante destacarlo como parte del proceso de acumulación de experiencia de la burguesía en la guerra de clases que ha sido transformada en aprendizaje y nuevos métodos de opresión, por otra parte la crisis, se desenvuelve en un contexto de ofensiva del capital, lo cual requiere en términos concretos de la cualificación global de la contrainsurgencia, y, por ende, el perfeccionamiento de su principal instrumento de opresión (el Estado) y todos sus organismos paraestatales como el narcoterrorismo.  Vinculado aquello hemos visto la preparación militar de Carabineros en el extranjero (Colombia – EEUU), el aumento de la dotación de la PDI en la Araucanía y las extrañas muertes de dirigentes sociales de distintas zonas del país.

En segunda línea, tenemos que entender la violencia individualista en nuestro país, como consecuencia (en parte) de la derrota ideológica, política y militar de las y los revolucionarios, que trajo atomización, descomposición y desesperanza en el campo revolucionario y un retroceso brutal de la conciencia de la clase trabajadora y del pueblo en su conjunto.

En este sentido, son decenas los Kevin, que desde los sectores de las capas medias o pequeña burguesía empujados por una sociedad violenta, la rabia, la desesperanza, etc. comienzan en los 90’ abrazar la ideología Anarquista, pero rápidamente ante la ausencia de un proyecto totalizador desde el marxismo, genera que estas apuestas fundadas en la “propaganda por el hecho”, “la acción individual directa” se expandan y se vuelvan alternativa para franjas pequeñas de la juventud proletaria , franjas golpeadas por años por una sociedad violenta e individualista, las cuales se rebelan a lo establecido permeados por los elementos más nocivos que ha sido capaz de instalar la ideología burguesa en la conciencia de los sectores “organizados”, un nihilismo extremo que reniega de la existencia de todas las cosas, de todo orden, norma y creencia establecida y el individualismo. Mientras tanto nuestra franja carente de una política integral sostuvo por décadas la esperanza a través de las parcelas, desde el trabajo asistencial, la lucha reivindicativa o los fierros, ausente de una propuesta global e integral, todo este cumulo de fenómenos que asistimos de manera significativa tiene con consecuencia el fenómeno de los Kevin, los overoles blancos y el eco terrorismo, y a pesar de no compartir sus acciones y pensamiento nihilista, han sabido traducir su propuesta en la acción, por tanto han trazado un camino. Esta coherencia con el discurso es la que genera la adherencia, por ejemplo, en el mundo secundario, situación que como sector debemos asumir con autocritica ante nuestra incapacidad de mostrar una alternativa integral que se plantee directa y abiertamente el desarrollo de la violencia organizada de masas.

Este hecho me recuerda algunos debates, donde un compañero planteaba que los sectores anarcos individualistas eran responsables de la cualificación de la contrainsurgencia, a lo cual otro compañero rechazo categóricamente, trayendo al presente lo que se decía del MIR a principio de los 80’, cuando se iniciaron las acciones de la resistencia,  algo similar ocurrió con las organizaciones que se opusieron al retorno de la democracia pactada, que debieron transitar por la vereda del frente como los irreverentes y desadaptados que se oponían al festejo y la alegría de la democracia pactada, allí tenemos compañeros/as miristas, lauchas, rodriguistas, etc.

Si algo nos enseña la historia del auge de las organizaciones revolucionarias de los 80’ es que quien es coherente con su discurso en la praxis genera adherencia, cuestión que venimos careciendo hace décadas y si hay algo importante del fenómeno insurreccionalista es que es una bofetada en el rostro para la izquierda revolucionaria incapaz aún de traducir sus proclamas en acción concreta.

En este sentido debemos aprender mucho del pueblo Mapuche, que en estas últimas jornadas ha dado señales concretas del uso legítimo de la violencia, combinando cortes de rutas, ataques incendiarios, ocupaciones territoriales y de instituciones. De igual manera nos muestran el camino los trabajadores/as portuarios en Valparíso en cuanto a la dignidad y fuerza de protesta.

Lo interesante de todo esto, y es el valor de la dialéctica, que podamos tener la oportunidad de revertir este escenario, la nueva experiencia de la juventud revolucionaria debe nutrirse de los aciertos y errores de etapas anteriores. La juventud revolucionaria debe ser el faro donde debe volver a mirar la juventud proletaria, impregnada de los fervientes valores revolucionarios de honestidad, compañerismo, feminismo, consecuencia, abnegación y sacrificio.

Podemos concluir entonces que la actividad revolucionaria no puede estar desvinculada del legítimo uso de la violencia, como nos decía Marx, la partera de la Historia, no obstante, está debe desarrollarse estrictamente vinculada al movimiento de masas o en coherencia con esté, ellos deben ser los protagonistas, nosotros conducir esa fuerza hacia objetivos concretos, como diría Trotsky, ser el pistón del vapor de una locomotora.

Por otra parte, hay que derribar los fetiches, el uso de los medios cumplen un fin táctico, por ende, deben son los apropiados al contexto, el terreno y las condiciones del enemigo. Espero que estas reflexiones inconclusas aún logran aportar, pero principalmente generar inquietud en nuestra franja revolucionaria e instalar un viejo debate que hoy se nos presenta como ¿Violencia individualista o violencia organizada de masas?,

Espero que este debate sacuda principalmente a los más jóvenes, probablemente no sea el mejor escenario, nuestra juventud se haya golpeada, no obstante “quién se arrodilla ante el hecho consumado es incapaz de enfrentar el porvenir”, por lo tanto, debemos asumir con autocritica como parte de la izquierda revolucionaria la descomposición del movimiento, sus aciertos y errores, para ponerse nuevamente de pie y junto a la clase trabajadora y el pueblo asumir las tareas del presente.

Gastón

 

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: