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Editorial | La hipocresía mundial contra Yemen

Yemen es un país ubicado en la franja sur de la península de Arabia y zona limítrofe con África, es en este recóndito lugar del mundo donde la disputa interburguesa es aguda y con miles muertos en las estadísticas de supuestos organismos de paz internacionales que han sido cómplices de la situación actual del país. La posición político-estratégica de Yemen hace que la avaricia capitalista muestre su verdadero rostro de guerra y muerte al mundo. La profunda inestabilidad histórica y política de Yemen, lo convierten en uno de los países más pobres de la región, no obstante, el verdadero punto de quiebre en su historia lo apreciamos desde el año 2015 cuando la violencia militar y económica de Arabia Saudita ha desatado una crisis humanitaria de proporciones inimaginables, situación que por lo demás es secundada por agentes imperialistas como Estados Unidos, Reino Unido y Francia. A la fecha, las cifras de muertos son miles y podrían escalar a millones, asimismo, la infancia de niñas y niños Yemeníes son la situación más cruda que demuestra el capitalismo al orbe.

Pues tal como nos indicaba Lenin en “El Imperialismo fase superior del capitalismo”, mientras más agudo sea la realidad capitalista, mayor será la disputa por el mundo, sus territorios y materias primas por parte de las grandes burguesías: “Cuanto más adelantado se halla el desarrollo del capitalismo, cuanto mayor agudeza se siente la insuficiencia de materias primas, cuanto más dura es la competencia y la caza de las fuentes de materias primas en todo el mundo, tanto más encarnizada es la lucha por la adquisición de colonias”. [1] Es decir, básicamente, en la condición actual de crisis integral del capital, la agudización del enfrentamiento por parte de las burguesías internacionales es latente y con ánimos de desatar una catástrofe mundial. En este sentido, sabemos que la forma real y certera de golpear los cimientos del camino inhóspito del capitalismo, es realizarlo con decisión, organización, política revolucionaria e internacionalismo proletario.

En una síntesis histórica, la guerra en Yemen tiene su data en la historia reciente en la denominada primavera de los pueblos Árabes en el año 2011, en donde un levantamiento popular obligó al presidente Alí Abdullah Saleh a dejar el país entregando el poder al vicepresidente Abdrabbuh Mansour Hadi. Sin embargo, la política de Haidi no entregó transición política hacia la estabilidad del país, y, por otra parte, la violencia se acrecentaba, es ahí, donde un sector importante del pueblo yemení, en donde incluimos sunitas y hutíes, desde finales del 2014 hasta principio del 2015 comenzaron a ganar terreno político hasta tomarse Saná, la capital de Yemen, logrando que Haidi huyera hacia Arabia Saudita, un vecino poco amistoso para el pueblo yemení.

Es en este momento que desde el año 2015 se ha desatado una ofensiva violenta y sostenida por parte de Arabia Saudí contra los rebeldes yemeníes para restituir en el poder a Haidi. Los ataques aéreos, bombardeos a escuelas, hospitales, centros de trabajo y el permanente bloqueo económico hacia los puertos de Yemen han generado pobreza, miseria y miles de muertos. Arabia Saudita, justifica su actuar indicando que los rebeldes yemeníes son asistidos en todos los frentes por parte de Irán. Por tanto, el territorio yemení es un campo de batalla donde se debate la hegemonía del medio oriente, y, por consiguiente, el demonio de una zona donde existe petróleo.

El enfrentamiento por armas y bombardeos diariamente deja varios muertos, como por ejemplo, las ráfagas de balas de soldados norteamericanos a un bus con niños yemenís, o los bombardeos saudíes contra zonas civiles de Yemen, donde por ejemplo, en el mes de octubre, fallecieron instantáneamente 5 niños de una familia a raíz de las bombas de aviones de Arabia Saudita.[6] No obstante, la muerte por enfrentamiento bélico, no es la única causa, también lo es el hambre y de manera mucho más cuantificable y palpable. Conmoción mundial trajo la noticia de Adam, primer niño de 10 años muerto por hambre de la ciudad yemení de AL- Hudayda, producto del bloqueo económico que mantiene Arabia Saudita sobre Yemen. Es importante señalar que el niño muere pesando con suerte 10 kilogramos. Unicef entrega las siguientes cifras alarmantes sobre la niñez yemení: En Yemen existen más de 11 millones de niños requieren asistencia humanitaria, más de 7 millones de niños se encuentran en riesgo de hambruna, casi 1,8 millones padecen desnutrición aguda, unos 400 mil niños se enfrentan a la desnutrición grave con riesgo de muerte, unas 30 mil niños al año mueren a enfermedades vinculadas a la desnutrición, cada 10 minutos muere un niño producto de enfermedades que se pueden prevenir fácilmente.[7] Otro caso de conmoción mundial, es la niña de 7 años Amal Hussain, denominada por la prensa como “niña símbolo de la guerra en Yemen”, producto de secuelas de la guerra y la hambruna. Las balas y el hambre están exterminando a niños y niñas en Yemen, y la burguesía internacional, profundiza el conflicto y el enfrentamiento[8].

Las cifras de muertos y destrucción recién ahora son vistas como “caóticas o preocupantes”. Recordemos que, el conflicto desatado por las burguesías internacionales suscitado por el asedio Saudí sobre Yemen ha estado marcado por la pasividad de los estados europeos y de las otras burguesías mundiales. Desde el 2015, al menos unos 6.000 han muerto en bombardeos saudíes, mientras que la mitad de los 27 millones de yemeníes se encuentran en riesgo de hambruna [2]. El cese de la violencia saudí no ha disminuido, en este marco, la fundación Save the Children, indica que 85.000 niños han muerto por desnutrición en Yemen desde el inicio de la guerra hace 4 años: “Estamos aterrorizados de que cerca de 85.000 niños en Yemen hayan muerto a causa del hambre extrema desde que comenzó la guerra (…) Por cada niño muerto por bombas y balas, docenas se mueren de hambre”.[3]

La hipocresía de la burguesía y sus instituciones es brutal, solo han actuado cuando la situación se ha vuelto insostenible, y porque sencillamente, ya no podían ocultar más esta situación. La situación de Yemen nos muestra la realidad que puede amplificarse al mundo en el contexto actual de disputa de las grandes burguesías por el control del mundo, pues, la salida histórica a las crisis del capital siempre han sido violentas y profundamente dolorosas para los pueblos del mundo. No obstante, la resistencia popular Yemení ha sabido dar algunos golpes certeros a soldados imperialistas, abriendo una posibilidad concreta de lucha contra el enemigo. El verdadero rostro y forma de actuar del capitalismo lo vemos de manera cotidiana en Yemen, pero ¿Alguien habla del fracaso del Capitalismo? es de esperar que lamentablemente las cifras de niños muertos a causa de la guerra y el hambre aumente exponencialmente.

Son tiempos difíciles para la humanidad, las burguesías de distintos lugares del orbe, demuestran nuevamente su carácter belicista en tiempos de crisis, es una necesidad histórica luchar contra la barbarie Capitalista, las sirenas de la guerra, la miseria y la destrucción nos anuncian futuros combates, es hora que la clase trabajadora y los pueblos del mundo vuelvan a ponerse de pie.

Editorial Diario Venceremos.

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