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[PSU] “Algunos profesores se reían de mí cuando les decía que quería entrar a la Chile”

Este pasado miércoles 26, se dieron a conocer los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Una evaluación que puede cambiar la vida de un estudiante de la noche a la mañana. Concediéndole poder estudiar la carrera que quiera o negándole la oportunidad de desarrollarse en el campo laboral que desea la persona. 

Cada año esta prueba recibe diversos cuestionamientos a su forma de evaluar las capacidades de los distintos y distintas estudiantes que rinden dicha evaluación. Desde la estandarización de los conocimientos hasta la enorme brecha socio económica que se puede observar en sus resultados. 

Sin lugar a dudas, el entrar a la universidad es el sueño de gran parte de los padres y madres para sus hijos e hijas. No obstante, muchos no logran cumplir con esta anhelada meta. Siendo muchas veces el causante de este impedimento la poca formación de base como fruto de la desigualdad en la educación primaria y secundaria. 

Para sostener esto, basta con mirar los resultados recientes de la PSU en donde de los 50 liceos con puntaje máximo, solamente dos eran municipales; tercero (3) y cuadragésimo noveno (49). Continuando la dominación del ranking los colegios particulares pagados, con el Cambridge College de Providencia en el primer lugar con un promedio de 707,5 puntos en la prueba, seguido por el colegio Francisco Encina de Ñuñoa con 694,7 puntos. 

 

Pero, ¿Cómo es la vida estudiantil de un alumno en estas condiciones desiguales? 

Para ello, invitamos a conversar a Jannis Figueroa, ex estudiante del Liceo Darío Salas, para que nos comentara como fue su vida en esos cuatro años de educación media en uno de los liceos emblemáticos de Santiago Centro, pero que hoy solamente mantiene ese título en la memoria de sus estudiantes, ya que no es considerado como tal para las autoridades.

Su rutina semanal era levantarse a las 6:20 de la mañana para lograr llegar a la hora al liceo. Pero que, como ella misma cuenta, poco importaba y es que “los profesores llegaban tarde a las clases” lo que la obligaba a perder horas valiosas de clases. Muchas veces esos atrasos no eran de 5 minutos, sino que de media hora hasta una hora. Lo cual mermaba todo aprendizaje. 

A esto, se le suma también que la infraestructura del establecimiento no permitía un completo y buen desarrollo académico. Ya que, en pleno invierno y bajas temperaturas, debían exponerse a frías salas sin ventanales que los protegiera del frio y la lluvia. En esta misma dinámica se encontraban los laboratorios. Los cuales, producto de “remodelaciones”, en sus primeros años no conoció. 

A la falta de puntualidad de algunos docentes, también se le debía agregar el que simplemente faltaban a clases y desde la municipalidad como de la dirección del establecimiento se lavaban las manos diciendo que “no hay profesores” y, por tanto, se les despachaba a sus hogares.  

Muchas veces estas ausencias de docentes se debían también a que, simplemente, profesores aun encontrándose dentro del establecimiento, decidían no hacerles clases a ciertos cursos “problemáticos”. Con ello se ahorraban la “pérdida de tiempo”. Además, para “dirección era un desperdicio llevar a un profesor bueno a estos cursos”. 

En su colegio de básica (particular subvencionado) – nos comenta – ella se sentía con la confianza y seguridad de preguntarle a algún profesor o profesora sobre una materia, pero en liceo no. Ya que, según su mismo relato, profesores no pescaban. Muchas veces, cuando lograba tener clases, sus profesores hacían que solamente se copiara la materia sin un análisis en profundidad. En algunas oportunidades “el profe llegaba y había que anotar textual 20 o 30 páginas y esa era la clase. Estuvimos dos años así”. 

 

RESULTADOS 

La pérdida “oficial” o “publica” de esta categoría tiene mucho que ver con sus problemas internos, administrativos y del nivel educativo que se enseña en este mismo. Para reafirmar esta posición es necesario mirar los últimos puntajes PSU correspondiente a este establecimiento. 

Según datos proporcionados por el DEMRE, en la última PSU el 62,51% de los alumnos y alumnas que rindieron esta prueba del Liceo Darío Salas obtuvo un puntaje ponderado menor a los 500 puntos. Este dato se traduce en que el promedio total solamente alcanza los 476,5 puntos. Situándolo por debajo del promedio nacional de 503,8 puntos. 

DEMRE
Resultados PSU

 

Claramente esta situación es preocupante. Más aún cuando cientos de estudiante depositan sus esperanzas en este y otros liceos municipales que, muchas veces, no entregan las herramientas necesarias para lograr un mejor desempeño académico.  

A la gran diferencia de contenidos que se enseñan en liceos municipales versus privados, hay que agregarle también la diferencia en la planta directiva y docente de los establecimientos. Frente a esto, Jannis manifiesta que “algunos profesores se reían de mí cuando les decía que quería entrar a la Chile”. Lo cual demuestra la poca dedicación y vocación con los que cuentan algunos establecimientos educacionales. 

Esta ex alumna manifiesta también que “Nunca, en los cuatro años que estuve en el liceo, hice algún ensayo”. Una afirmación que vuelve a cuestionar la práctica que se vive en los liceos municipales que nadie quiere hacerse cargo y que, además, sus alumnos y alumnas no importan. 

Frente a estas graves acusaciones, los resultados de la Prueba de Selección Universitaria no deberían extrañar. Sin embargo, a pesar de conocer esta realidad, nadie pareciera encontrarle solución a la problemática de la educación básica y media. Un tema que en la agenda estudiantil se deja de lado, poniendo el foco solamente en los CFT, IP y Universidades. 

Sin embargo, sus esperanzas no han decaído y es que, a pesar de no obtener el resultado necesario, está empecinada en continuar estudiando. Pero para ello deberá trabajar y estudiar en un preuniversitario, como consecuencia de una mala base. 

Sin lugar a dudas, el relato de esta ex alumna manifiesta lo que en muchos establecimientos del país deben sortear estudiantes de escasos recursos. Lo que finalmente se traduce en la gran brecha que hay cada año en los resultados PSU. 

Bryan Galvez Ver todas

Estudiante de Periodismo.

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