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Opinión | ¿Desarrollo económico Capitalista o agudización de la lucha de clases?

El siguiente documento representa la opinión sobre algunos temas de carácter político – económico que forman parte de un debate que hemos sostenido entre algunos compañeros/as y que al ser publicado busca ser abierto al resto de la organización, para agitar el debate y alcanzar puntos de síntesis que nos permitan interpretar ciertos fenómenos que orienten nuestra acción.

 Su primer objetivo es lograr reafirmar el vínculo de los hechos parciales y coyunturales de la crisis de legitimidad con la globalidad del problema, es decir la crisis del Capitalismo. El segundo objetivo es lograr explicar las consecuencias de la crisis, en particular la baja tendencial de la ganancia y sus repercusiones en Latino América para finalmente desmitificar la apuesta de la burguesía entorno al desarrollo económico, demostrando con hechos concretos, que este pseudo desarrollo Capitalista, se enmarca en la ofensiva del capital sobre el trabajo y la devastación de la naturaleza, teniendo como consecuencia directa la agudización de la lucha de clases.

¿Desarrollo económico Capitalista o agudización de la lucha de clases?

En el análisis anterior abordábamos la crisis de legitimidad del bloque en el poder en Chile y el intento de las clases dominantes por revertir dicho escenario buscando dar legitimidad nuevamente a las instituciones burguesas y liberales que se encuentran en crisis e impedir futuros escenarios de ingobernabilidad en el país, En dicho análisis buscábamos demostrar como el envoltorio ideológico que fue funcional a una etapa de expansión del capitalismo global, en la cual la economía chilena se logró integrar plenamente ha iniciado su colapso impactando en sus principales instituciones[1]. En este sentido hemos osado en caracterizar este escenario como un proceso de crisis de legitimidad que decanta en un evidente agotamiento  del pacto de dominación, dicha aseveración – por si alguien pudo creer lo contrario-  no significa de manera alguna que estemos afirmando una desvinculación con el proceso de crisis económica global del Capitalismo, es más reafirmamos que las causas de la crisis, son endógenas al funcionamiento del capital y que no hay manera alguna de comprender el fenómeno si no es desde la totalidad de dicha relación social explotación.

En este sentido la crisis integral que actualmente asistimos no es un hecho aislado o coyuntural, sino un movimiento de trascendencia histórica[2] que se explica cómo hemos señalado en análisis anteriores por el propio proceso de acumulación Capitalista.

Un elemento central para comprender este fenómeno que hemos usado en nuestros análisis anteriores tiene directa relación con lo planteado por Marx, respecto a que, frente a un mayor grado de explotación constante del trabajo, la misma tasa del plusvalor se expresaría así en una tasa decreciente de ganancia, puesto que, con su volumen material, asimismo, aunque no en la misma proporción aumenta el valor del capital constante (maquinaria, tecnología, etc.), y por ende del capital global.

Sí suponemos dice Marx que esta modificación gradual en la composición del capital ocurre no sólo en esferas aisladas de la producción, sino, en mayor o menor grado, en todas las esferas de la producción, o cuando menos en las decisivas, es decir que dicha modificación encierra trasformaciones en la composición orgánica media del capital global perteneciente a una sociedad determinada, entonces este paulatino acrecentamiento del capital constante en relación con el variable debe tener necesariamente por resultado una baja gradual en la tasa general de ganancia[3], si se mantienen constantes la tasa del plusvalor o el grado de explotación del trabajo por parte del capital.

Esta contradicción fundamental del Capital  significa que el mismo número de obreros, la misma cantidad de fuerza de trabajo tornada disponible por un capital variable de volumen de valor dado, pone en movimiento, elabora, consume productivamente, como consecuencia de los métodos de producción peculiares que se desarrollan dentro de la producción capitalista, una masa constantemente creciente de medios de trabajo, maquinaria y capital fijo de toda índole, materias primas y auxiliares, en el mismo lapso, y por consiguiente también un capital constante de volumen de valor en permanente crecimiento. Esta progresiva disminución relativa del capital variable (fuerza de trabajo) en proporción con el constante, y por ende con el capital global, es idéntica a la composición orgánica progresivamente más alta del capital social en su promedio. Asimismo, es sólo otra expresión del desarrollo progresivo de la fuerza productiva social del trabajo, la cual se revela precisamente en que, mediante el creciente empleo de maquinaria y de capital fijo en general, el mismo número de obreros transforma en productos mayor cantidad de materias primas y auxiliares en el mismo tiempo, es decir, con menos trabajo. Este proceso contradictorio de baja tendencial de la ganancia[4], correspondiente a la naturaleza misma de la capital caracterizada por periodos históricos de renovación global de la base tecnológica[5], repercute significativamente en la disputa interburguesa, que hoy podemos ver expresada por ejemplo en la guerra comercial y  de baja intensidad por la disputa de mercados y materias primas, en el inminente proceso de automatización de las fuerzas productivas a nivel global y en la evidente ofensiva del capital sobre el trabajo y la destrucción de la naturaleza, que agudiza vertiginosamente el conflicto entre clases sociales y la devastación del medio ambiente

En este escenario de crisis, la economía chilena, se encuentra integrada plenamente a los mercados mundiales, por tanto, nos preguntamos ¿Cuáles son las consecuencias particulares de la baja tendencial de la ganancia en Chile?

En este punto es necesario centrarnos en dos afirmaciones realizadas por Ruy Mauro Marini en su ensayo dialéctica de la dependencia que nos parece pertinente traer el presente con este análisis, que indican que las tendencias respecto al impacto de la crisis  inciden de forma diversa en los países según la especificidad de su formación social y en segundo lugar que el desarrollo de la economía exportadoras de materias primas se encuentra enteramente subordinada a la dinámica de la acumulación de las grandes potencias imperialistas, a tal punto que es en función de esa tendencia a la baja de la cuota de ganancia, en estos, o sea, de la manera cómo allí se expresa la acumulación de capital que el supuesto desarrollo económico puede ser explicado.

Situación actual de la acumulación y desarrollo Capitalista en Chile

Podemos ver que Chile desde la especificidad de su formación social (que no pretendemos profundizar en este análisis) desde los inicios como “república independiente” debió endeudarse sustentando su economía en la exportación de productos  alimenticios y mineros, es decir en la exportación de  materias primas, hacia los países industriales, aportando a que  el eje de  acumulación de esos países se concentrara en el aumento de la capacidad productiva de bienes (industrialización) dando origen lo que Ruy Mauro Marini denomina como intercambio desigual – en el cual unos países producen bienes que los demás no producen o que no lo pueden hacer con la misma facilidad –  de esta forma a medida que el mercado internacional alcanzaba formas más desarrolladas, la reproducción de las relaciones económicas van perpetuando y amplificando el atraso y debilidad de otras naciones[1] respecto a las potencias imperialistas obligándolas a ceder desfavorablemente en el intercambio comercial. En este marco las burguesías autóctonas Latino Americanas buscaron contrarrestar la competencia bajo condiciones desfavorables, procurando no intervenir en el precio y valor de sus mercancías exportadas, por lo tanto, compensaron la pérdida de ingresos generados por el comercio internacional, a través del recurso de una mayor explotación del trabajo. En este sentido, la economía Chilena impotente de poder compensar la pérdida al nivel de las relaciones de mercado desde sus inicios busco compensarla a nivel de producción interna aumentando  la intensidad del trabajo, como un aumento de plusvalía, logrado principalmente a través de una mayor explotación del trabajador y no necesariamente en un aumento de la capacidad productiva[2], De esta manera Latinoamérica (y  con ella Chile)  ha desarrollado su economía en función del mercado mundial,  reproduciéndose en su seno las relaciones de producción que se encuentran en el origen de ese mercado, es decir ha debido hacerlo mediante una acumulación fundada en la superexplotación de la clase trabajadoraque nos obliga a introducirnos en la relación interna de explotación actual en nuestro país que hemos denominado ofensiva del capital sobre el trabajo.

Esta ofensiva del Capitalismo en su fase imperialista, se da en un escenario en el cual una burguesía cada vez más homogénea logra deslocalizar sus procesos productivos e integrarlos plenamente al mercado mundial, desarrollando a su vez niveles impensados la tecnología[3] no obstante la diversidad existente en el grado de desarrollo de las fuerzas productivas en las economías que están integradas al mercado mundial, conlleva a diferencias significativas en sus perspectivas composiciones orgánicas de capital, que apuntan a distintas formas y grados de explotación del trabajo[4]. En términos estrictamente económicos las economías “desarrolladas” con el objetivo de lograr las tasas de ganancia media se enfrentan a esta situación aumentando la productividad que conlleva como analizábamos anteriormente a la elevación de su composición orgánica y por tanto a activar la tendencia a la baja de su cuota de ganancia, está situación en la actual fase imperialista contribuye a motivar la exportación de capital hacia las economías exportadoras de materias primas, una vez que las ganancias son allí considerables. Un primer resultado de este proceso es la elevación de la composición orgánica de capital y el aumento de la productividad del trabajo con sus respectivas consecuencias en la naturaleza, que se traducen en la baja del valor de las mercancías y que (de no mediar la superexplotación) conducirían a la baja de la cuota de ganancia.

En este marco se funda la profundización del modelo Capitalista en Chile a partir de los 90’ de manera cada vez más acelerada y violenta, en la cual podemos observar en primer lugar una aguda lucha por la apropiación privada de la mayor cantidad de tierras y recursos naturales, en particular energéticos, mineros, alimenticios e hídricos que permitan responder a las necesidades del mercado mundial. Ya que en la industria extractiva y en la agricultura el efecto del aumento de trabajo sobre los elementos del capital constante son mucho menos sensible, fundándose, mediante la acción simple del ser humano sobre la naturaleza, la capacidad de incrementar la riqueza producida sin un capital adicional de por medio, base del enriquecimiento de la burguesía autóctona y causa de la devastación del medio ambiente producido por la industria extractivista en nuestro país que ha dado origen a una agudización de los conflictos socio ambientales[5].

En este escenario la situación de crisis global repercute en nuestro país teniendo como consecuencia directa la devastación cada vez más aguda del medio ambiente, desde donde es posible comprender las medidas concretas que las clases dominantes buscan imponer en el ámbito del desarrollo económico, en este sentido tenemos la modificación al SEIA (servicio de estudio de impacto ambiental) dentro del plan de medidas para la modernización del Estado[6] anunciado por el gobierno, que tiene como objetivo revertir la gran cantidad de proyectos suspendidos durante el 2017, apuntando hacia una mayor flexibilidad en la tramitación de los proyectos mineros, energéticos, etc. con el objetivo de aumentar la inversión[7], y en consecuencia la explotación del medio ambiente. Por otra parte, tenemos el cuestionado plan Araucanía[8], anunciado con bombo y platillos por el Gobierno cuyo objetivo es resolver el problema de la gobernabilidad, revertir la baja inversión en la región y frenar la expansión del conflicto al resto de la macrozona sur. En este sentido la burguesía y sus representantes han delineado de forma estratégica una serie de medidas que buscan transformar la Araucanía en zona de exportación de productos agrícolas y aprovechar las condiciones geográficas para la instalación de un corredor bioceánico, sustentado sobre la base de los estudios entregados por la FAO, que señalan que el 2050 se duplicará la demanda de alimentos en el mundo, en donde Argentina  y Brasil son grandes proveedores[9], este corredor podría tener salida en un Puerto en la localidad de Nigue, en la región de la Araucanía[10], Este proceso tiene como punta de lanza al denominado comando jungla, para cumplir aquello se debe dar continuidad a la militarización realizada por los Gobiernos de la concertación y nueva mayoría en el territorio mapuche, así lo demuestran los más de 2000 funcionarios de la IX Zona de Control de Orden Público que cuentan con alta tecnología e instrumentos de guerra usadas contras las comunidades en resistencia y por otra parte iniciar un proceso de cooptación a través de  la inyección de recursos, fomento a las iniciativas privadas y modificaciones legales para hacer uso de las tierras mapuches en forma de arriendo u otras. Todas como parte de un proyecto de desarrollo común, con medidas de represión y cooptación complementarias, es decir en ninguna medida del todo contradictorias con algunos han querido caracterizar.

Creemos que este escenario, tal como hemos podido ver este año[11] y las acciones de las semanas posteriores al anuncio del Plan Araucanía y las protestas en distintas localidades, comunas, ciudades de Chile y países del extranjero en repudio al asesinato de Camilo Catrillanca dan muestra que el conflicto seguirá agudizándose, aumentando los grados de confrontación y expansión territorial del conflicto, de igual forma el avance del capital multiplicará las zonas de sacrificio aumentando el número de los conflictos medioambientales. Abriendo un escenario de posibilidades interesante de unidad entre la lucha de ambos pueblos contra el verdadero enemigo.

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Superexplotación como consecuencia del desarrollo Capitalista

La fase imperialista de ofensiva del capital sobre el trabajo, se expresa, también como señalábamos en párrafos anteriores en el sostenido aumento en la composición orgánica global del capital, que se expresa en la incorporación de tecnología a los procesos productivos, en esta línea un estudio reciente de la OCDE entrega cifras contundentes que señalan que los trabajadores/as chilenos están entre los 5 mercados que corren más peligro con la automatización, revelando que un trabajador/a en Chile tiene un 55% de probabilidades de ser sustituido por máquinas. Asimismo, detalla que más del 30% de los puestos laborales del país corre entre un 50% y 70% de posibilidad de ser reemplazo por la tecnología, siendo agricultura, manufactura, transporte y mensajería los sectores que corren más riesgos[1].

Esta situación se agrava al conocer las cifras del último trimestre (Julio-agosto – septiembre) entregadas por el INE[2] que indican que el desempleo alcanzó un 7.1%. De las cifras presentadas es importante desprender dos elementos, primero que el desempleo sigue afectando principalmente a las mujeres[3] y por otra parte que estos datos son un duro golpe a la imagen pro-empleo que durante la campaña presidencial vendió el Gobierno a sus electores, que además se ha visto empañada por el cierre de distintas empresas durante el semestre pasado como Iansa, pastas Suazo, Maersk, etc. y las masivas manifestaciones de trabajadores pro empleo en la región del Biobío[4]

Durante este segundo semestre el escenario económico no da señales de normalización frente a los anuncios del gran empresariado, de una pérdida de 6 mil empleos como consecuencia de la escuálida reforma de pensiones anunciada por el Gobierno, el cierre de sucursales de farmacias Ahumada y de la industria de calzado Albano de Concepción y los anuncios desde Hacienda y agricultura sobre las consecuencias que podría tener el frente de mal tiempo (granizos).

Otro aspectos que podemos sumar como síntomas de esta enfermedad global tienen relación con algunas  cifras económicas que han salido durante estas semanas, donde podemos seguir observando la constante tendencia a la baja de las materias primas, en particular del cobre, la bajas cifras del IMACEC de Septiembre (2.3%) que marcan el índice más bajo de crecimiento económico del año y que el ministro Larraín ha explicado patéticamente culpando a los feriados de fiestas patrias, los empresarios por su parte no ven como alentadoras las cifras y ponen en duda las proyecciones del 4% de crecimiento para el año planteado por el gobierno,   También podemos incorporar el reciente índice de precariedad laboral el cual señala que la precariedad laboral de las mujeres ha aumentado. Las cifras muestran que pasaron de 19,7% en septiembre 2017 a 20% en la última medición, un salto de 1,7%, lo que corresponde a 19,740 mujeres más en esta condición.

Cuestión que nos llevan a preguntarnos ¿Dónde quedaron los tiempos mejores? De esta forma de comienza a derrumbar el mito del mejoramiento económico del Gobierno de Piñera, y la tendencia es a la precarización de las condiciones de vida así lo demuestran los datos de la reciente encuesta Criteria, que hablan de la directa relación entre los temas económicos de carácter cotidiano como el empleo, el costo de la vida y las promesas incumplidas que han impactado en la aprobación del Gobierno, que registró una baja de 11 puntos durante el mes de octubre.

En esta línea y queriendo ocultar el escenario que vivimos, los paladines de la economía vulgar, nos muestra cifras alentadoras entorno al aumento de los salarios interanuales de 2,4% y 2,5% respectivamente.

¿Pero si con el aumento de tecnología aumenta la producción y en consecuencia disminuye el costo de las mercancías? ¿Qué ocurre con la fuerza de trabajo en tanto mercancía?

En simples palabras, ¿El bolsillo de la clase trabajadora logra percibir dichos aumentos?

Mirando las cifras del INE respecto a los salarios reales (que descuenta la inflación) los números terminan en rojo.  En este sentido el Instituto Nacional de Estadística (INE), anunció que los salarios reales de los chilenos cayeron un 0,2% en agosto, lo que en doce meses se traduce en un retroceso del 0,8%.  Se trata de la segunda caída mensual consecutiva para el salario de los chilenos[5]

Siguiendo en la misma línea, en párrafos anteriores señalábamos, como el impacto de la crisis y el aumento de la base tecnológica global, que algunos han denominado la cuarta revolución tecnológica, de no estar mediada por una mayor explotación del trabajo (súper explotación), provocaría gradualmente una baja tendencial de la ganancia de las burguesía autóctona, en este sentido es fundamental para las clases dominantes desatar una ofensiva sobre la intensidad del trabajo (creación de más valor en el mismo tiempo de trabajo), la prolongación de la jornada de trabajo y el desmantelamiento de los derechos laborales de la clase trabajadora, en palabras sencillas traspasar la crisis a los hombros del pueblo. Un ejemplo de aquello es el anuncio entorno a la indemnización por años de servicio y teletrabajo.

Analicemos las cifras entorno a la prolongación de la jornada de trabajo (horas ordinarias y horas extraordinarias) y el aumento del trabajo parcial.

Las cifras oficiales de Encla 2014[6], señalan un alza leve de la jornada de trabajo ordinaria respecto al 2011, a su vez muestran un aumento leve en la proporción de trabajadores/as en la jornada excepcional, de un 8,3 a un 8,7%; los que lo hacen en jornada parcial, de un 5,2 a un 7,1% y los que laboran en hoteles y restaurantes, de un 0,1 a un 0,6%. Si bien el aumento no es muy significativo, estaría mostrando un aumento de la flexibilidad en el uso de la jornada.   Sin embargo, los datos entregados recientemente por el INE nos entregan datos más actualizados que señalan que en doce meses, las horas totales por trabajador descendieron 1,0%. Las horas ordinarias se redujeron 1,0%, en tanto que las horas extraordinarias aumentaron 6,7%[7].

En la misma línea de flexibilidad laboral, hemos constatado los esfuerzos del gobierno por instalar una serie de medidas para incorporar a la juventud proletaria a regímenes de trabajo parcial, sin derechos laborales, en este marco se circunscriben el estatuto joven, teletrabajo y la alianza público-privada que busca reducir para el 2020 en un 30% la cantidad actual de jóvenes que no estudian ni trabajan[8]

Podemos concluir que asistimos a una tendencia marcada por la disminución del trabajo fijo a jornada completa y a un aumento de la prolongación de horas extraordinarias y una expansión del trabajo parcial, a media jornada, que se manifiesta la mayoría de las veces en condiciones laborales precarias.

A su vez la burguesía busca por todos los medios clavar sus colmillos en un nicho que desde su perspectiva no ha sido lo suficientemente explotado, en donde se encuentren los jóvenes, mujeres e incluso ancianos, en el cual el mecanismo de subcontratación y flexibilidad laboral es el catalizador de este fenómeno, siendo importante aclarar que la subcontratación y flexibilidad laboral no son la causa ni el origen de un nuevo régimen del capital, sino al revés; el clásico régimen capitalista en sus clásicos procesos de ampliación y reproducción genera como un derivado  la necesidad de subcontratar y flexibilizar la mano de obra, en síntesis son un efecto, expresión o corolario de las propias leyes intrínsecas al capital[9], que sin embargo nos invita a revisar las nuevas formas de explotación y la manera en que nos organizamos como clase para combatir estos nuevos escenarios.

En conclusión, el mito de la democracia y el desarrollo Capitalista levantados por los paladines del libre mercado y el fin de la historia pareciera resquebrajarse, como nos plantea Cornejo en su libro:

Ciertamente esto destruye uno de los supuestos del neodesarrollismo en torno a que la masiva llegada de capitales haría disminuir el peso estructural del desempleo. Por esta razón, la tesis de la superexplotación de Marini parece confirmarse, máxime se considera que una mayor precarización, unido a un mayor peso estructural del desempleo eleva las tasas de plusvalía y explotación. Por consiguiente, el beneficioso impacto esperado que tendría la llegada masiva de tecnología en los procesos productivos convirtiendo incluso a los países de la periferia en exportadores de manufacturas industriales no crea las condiciones para la disminución de la precarización ni del peso estructural del desempleo, por el contrario, refuerza la superexplotación del trabajo, expresado en subempleo, marginalidad y exclusión social. Esto lleva a una segunda constatación: no importa el proyecto burgués que se implemente, pues todos son funcionales al centro del capital mundial. Por tanto, todos estos proyectos no sólo generan dependencia, sino que la profundizan.

Queda por tanto erguirnos como única alternativa posible (me refiero a quienes luchamos por el socialismo) de salvar la humanidad, el planeta y romper con el subdesarrollo, he allí la importancia histórica de nuestra legitima lucha, a su vez se reafirma la idea de la clase trabajadora como fuerza motriz de la revolución proletaria y portadora de la nueva sociedad a construir.

Gastón
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[1] https://www.biobiochile.cl/noticias/economia/actualidad-economica/2018/04/04/ocde-revela-que-trabajador-chileno-tiene-55-de-probabilidad-de-ser-sustituido-por-maquinas.shtml

[2]https://es.scribd.com/document/389670269/Boletin-Empleo-Nacional-Trimestre-Movil-JJA-2018?secret_password=Q4kGvEyJw3xw1pQmzwhm#fullscreen&from_embed

[3] La tasa de desocupación femenina fue 7,9%, aumentando 1,1pp. en doce meses -cifra que marcó el mayor crecimiento desdeel inicio de la actual encuesta (trimestre enero-marzo 2010)-,debido al incremento de 1,8% de la fuerza de trabajo, mayoral alza de 0,7% de las ocupadas. Por su parte, las desocupadas (17,3%) registraron la variación anual más alta de la encuesta, incidida principalmente por las cesantes (16,1%). La tasa de participación se expandió 0,1 pp. y se ubicó en 48,7%, mientras que la tasa de ocupación disminuyó 0,4 pp. y llegó a 44,9%-

[4]https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-del-bio-bio/2018/10/05/nuevas-molvilizaciones-de-trabajadores-pro-empleo-se-toman-gobernacion-de-arauco-y-cortan-ruta-160.shtml

[5]http://www.ine.cl/docs/default-source/boletines/ricmo/2018/espa%C3%B1ol/bolet%C3%ADn-%C3%ADndices-de-remuneraciones-y-costo-de-la-mano-de-obra-(ir-icmo)-agosto-2018.pdf?sfvrsn=5

[6]Lamentablemente contamos solo con los datos del Encla 2014, debido a que, por irregularidades del proceso de estudio de campo, no lograron salir los datos correspondientes a este año. Cuestión que ya se encuentra en sumario interno en la dirección del trabajo.

[7]http://www.ine.cl/docs/default-source/boletines/ricmo/2018/espa%C3%B1ol/bolet%C3%ADn-%C3%ADndices-de-remuneraciones-y-costo-de-la-mano-de-obra-(ir-icmo)-agosto-2018.pdf?sfvrsn=5

[8]El mercurio, 01 de Junio 2018.

[9]Marcelo Cornejo, acumulación Capital en Chile: crisis y desarrollo últimos 40 años.

[1]Ruy Mauro Marini, Dialéctica de la dependencia.

[2]Idem.

[3]Marcelo Cornejo, acumulación Capital en Chile: crisis y desarrollo últimos 40 años.

[4] En países de diversas fases de desarrollo de la producción capitalista, y por consiguiente de diferente composición orgánica del capital, la tasa del plusvalor (uno de los factores que determinan la tasa de ganancia) puede ser más elevada en un país en el cual la jornada laboral normal es más breve que en otro en el cual la jornada de trabajo es más prolongada.

LIBRO TERCERO,  VOLUMEN 6, SECCION TERCERA LEY DE LA BAJA TENDENCIAL DE LA TASA DE GANANCIA CAPITULO XIII LA LEY EN CUANTO TAL.

[5]https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/ciudadanos-empoderados-vs-estandares-obsoletos-indh-advierte-alza-de-conflictos-socioambientales/299621/

[6] https://radio.uchile.cl/2018/11/05/sebastian-pinera-presenta-mas-de-cien-medidas-para-un-desarrollo-integral/

[7]La tercera, 20 de Mayo 2018.

[8]https://diariovenceremos.cl/2018/09/28/editorialplan-araucania-paz-identidad-y-desarrollo/

[9]El Mercurio, 20 de Mayo 2018.

[10]https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2018/10/07/udi-insiste-en-necesidad-de-gestiones-en-francia-ante-revision-de-extradicion-de-palma-salamanca.shtml

[11]Contratistas Forestales advierten expansión de los atentados a 21 comunas durante este año, el mercurio, 18 de Junio 2018.

[1]https://unicasolucionrevolucion.wordpress.com/2018/08/26/apuntes-sobre-situacion-politica-nacional-i-parte/

[2] En consecuencia, ambos fenómenos: La maduración de las contradicciones de clase y el fenómeno de disputa con la cultura tradicional burguesa, vistos desde el desarrollo de la lucha de clases, siguiendo con lo expuesto por Gramsci, entorno a la caracterización de periodo corresponden a movimientos —relativamente permanentes— y no por lo tanto a movimientos “de coyuntura” —y que se presentan como ocasionales, inmediatos, casi accidentales en un determinado periodo de la historia de la humanidadSi bien podríamos caer en la confusión de momento—,de considerar los actuales fenómenos en curso como exclusivamente coyunturales y cuyas contradicciones se hayan solo al interior de la clases dominantes, por lo tanto no tienen demasiada relevancia histórica; debido a que afectan en un inicio a grupos reducidos, no podemos desconocer que lo que actualmente está en curso y que forma parte del eje central de la caracterización del periodo que pretendemos desarrollar; es el comienzo y desarrollo de un movimiento de trascendencia histórica en la lucha de clasesque revela en su seno la maduración de contradicciones incurables, que se expresan en la agudización de la lucha de clases, la crítica a la cultura tradicional dominante, la desafección de las masas de los partidos tradicionales, el agotamiento del pacto de dominación, la aparición de nuevos partidos que luchan por conservar el modelo y un alza sostenida en la lucha de masas cada vez más relevante en número y contenido, cuya manifestación concreta es que “lo viejo no muere y lo nuevo no puede todavía nacer”. Es decir, si bien no asistimos a un periodo político nuevo, nos hayamos claramente en un proceso de transición, en donde un cambio de periodo estará condicionado por el desarrollo y agudización de la lucha de clases, pero también por el surgimiento de la vanguardia revolucionaria que encabece este proceso. Es precisamente en esta contradicción donde se gesta la disputa y el conflicto entre las fuerzas —con cuadros de mayor experiencia—, que luchan por conservar su dominación y las fuerzas —aún dispersas—, que pretendemos profundizar la crisis.  https://unicasolucionrevolucion.wordpress.com/2017/03/19/tp-sipona-periodo-y-tactica-de-trabajadores-al-poder/

[3] Con esto no queremos decir que la tasa de ganancia, transitoriamente, no pueda descender también por otras causas, pero con ello queda demostrado, a partir de la esencia del modo capitalista de producción y como una necesidad obvia, que en el progreso del mismo la tasa media general del plusvalor debe expresarse en una tasa general decreciente de ganancia.

[4] Aunque conforme a lo desarrollado hasta este momento la ley parece sumamente sencilla, toda la economía política no ha logrado descubrirla hasta el presente, como se verá en una sección posterior [c] [1]. Vio el fenómeno y se devanó los sesos, en intentos contradictorios, por interpretarlo. Pero dada la gran importancia que posee esta ley para la producción capitalista, puede decirse que constituye el misterio en torno a cuya solución gira toda la economía política desde Adam Smith, y que la diferencia entre las diversas escuelas existentes desde Adam Smith estriba en las diferentes tentativas realizadas para su solución. Pero si, por otro lado, se considera que la economía política, hasta el presente, andaba ciertamente a tientas en torno a la diferencia entre capital constante y capital variable, pero sin haber podido formularla con certeza; que jamás presentó al plusvalor separado de la ganancia, y que a ésta jamás la presentó en forma pura, por oposición a sus diversos componentes recíprocamente autonomizados como ganancia industrial, ganancia comercial, interés, renta de la tierra , que jamás analizó en profundidad la diferencia en la composición orgánica del capital, y por ello tampoco lo hizo con la formación de la tasa general de ganancia, entonces deja de ser un enigma el hecho de que jamás lograra resolver este enigma [d].
Adrede examinamos esta ley antes de considerar la división de la ganancia en diferentes categorías recíprocamente autónomas. La independencia de esta exposición [273] con respecto a la escisión de la ganancia en diferentes partes, correspondientes a diversas categorías de personas, demuestra de antemano la independencia de la ley en su carácter general con respecto a esa escisión y a las relaciones recíprocas entre las categorías de la ganancia que emanan de dicha división. La ganancia de la cual hablamos aquí no es sino otro nombre para designar el propio plusvalor, que sólo se presenta en relación con el capital global, en lugar de presentarse en relación con el capital variable del cual emana. Por consiguiente, la baja de la tasa de ganancia expresa la proporción decreciente entre el propio plusvalor y el capital global adelantado, y por ende es independiente de cualquier distribución arbitraria de ese plusvalor entre diversas categorías.

[5]Marcelo Cornejo, acumulación Capital en Chile: crisis y desarrollo últimos 40 años.

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