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Opinión |La Hoja Sanitaria y la capacidad organizativa de la clase obrera a principios del siglo XX

  1. Contexto histórico: Cuestión social y respuesta del movimiento obrero y popular.

Trasladarnos a principio del siglo XX, es reconstruir un contexto histórico protagonizado por graves problemas que afectaron al mundo obrero y popular, tales como: la insalubridad, hacinamiento y precariedad en las viviendas, proliferación de enfermedades infectocontagiosas, ausencia de derechos sociales y laborales. Dichos problemas configuran un período histórico que se extiende entre los años 1880-1920 al cual se le ha denominado “cuestión social”[1].

En torno a las definiciones respecto a la “cuestión social” encontramos la de Fernando Villegas para quien la cuestión social se comprende como: “la manifestación tangible de un conjunto de problemas que generaron desigualdad social, derivada del tránsito de una economía tradicional a una de tipo capitalista industrial, lo que conllevó nuevas relaciones de producción y con ello se evidenció las deplorables condiciones de vida en una ciudad desbordada por las constantes oleadas de represión”[2].

La raíz del problema de la cuestión social guarda relación con las transformaciones estructurales en la esfera de las relaciones de producción, como también podemos añadir un Estado a-social oligárquico que desconocía la miseria en la cual se encontraba el mundo obrero y popular.

Por parte del Estado a-social oligárquico de la época, la primera respuesta a la “cuestión social” fue la represión y el acribillamiento del movimiento obrero y popular que comenzaba a gestarse a principio del siglo XX. “En todos estos casos, la cuestión social, fue enfrentada recurriendo al expediente de la fuerza, o sea la represión lisa y llanamente de los movimientos de protesta popular. La represión, como bien sabemos los chilenos, por una existencia histórica directa, reiterada a lo largo del siglo XX, no es más que la confesión de una carencia de legitimidad social y política de los sectores dominantes de la sociedad”[3].

Es vital, sostener que la cuestión social no sólo significo padecimiento, y el convivir con una realidad inhumana, sino que, debemos resaltar la capacidad organizativa que demostraron las primeras organizaciones obreras como las Mutuales, Sociedades de resistencia, que frente a la precariedad, respondieron con formas sustentadas en la cooperación, la fraternidad y la solidaridad, evidenciando de esta forma una respuesta colectiva y organizada a problemas estructurales de la época.

“En este contexto la cuestión social no solo se manifestó como protesta, sino que también como el más significativo esfuerzo de organización popular. Este, asentado sobre tradiciones mutualistas – en cuanto a la autoorganización – y tradiciones peonales – en cuanto a su distancia y oposición al estado oligárquico- dio lugar a un movimiento popular con marcados rasgos de autonomía”[4].

  1. La Hoja Sanitaria como expresión de autoorganización del movimiento obrero y popular.

En dichas experiencias de autoorganización auténtica y radical, nacida en la precariedad más profunda, se gesta la Hoja Sanitaria, la cual tuvo lugar entre los años 1924-1927. Durante dichos años “la sección chilena de la organización sindical anarquista Industrial Workers of the World (I.W.W.), nacida en Estados Unidos de Norteamérica en 1905 y llegada a Chile en 1919, publica en la ciudad de Santiago la Hoja Sanitaria, un periódico difundido de forma mensual que proporcionaba conocimientos de fisiología y anatomía humana, principios básicos de higiene para evitar enfermedades y una que otra creación literaria con fines pedagógicos (cuentos, dramaturgia, etc.)”[5]

La Hoja Sanitaria trataba diversas problemáticas de la época desde la higiene, la salubridad, educación sexual hasta el problema del alcoholismo. Se destaca su profundidad y carácter pedagógico para explicar y dar a conocer la necesidad del autocuidado al interior de la clase obrera. La publicación de la Hoja Sanitaria daba cuenta de la importancia de la autogestión, ya que esta era publicada al interior de un Policlínico Obrero el cual era sustentado por la misma organización. Dicho Policlínico se transformaba en un espacio de educación en materia de higiene y salubridad, como también en un importante centro de atención.

“Policlínico I.W.W:

Nataniel, 1057. Funciona todas las noches de 71/2 a 9 de la noche.

Atención Médica – Lunes, Martes, Miércoles, Jueves y Viernes.

Atención Dental: Martes y Sábado.

Precios:

Consultas $ 2                                           Extracciones 1.-

Inyecciones 1.-                                        Curaciones dientes 1.-

Curaciones, lavados 1.-

  1. Wasserman 5.-

Ex jugo gástrico y orina 5.-

Otra característica que configuro al Policlínico Obrero Autogestionado fue su sentido de solidaridad y conciencia de clase, ya que en diversas ocasiones se extendieron servicios a mitad de precio a obreros ligados a la I.W.W de la ciudad de Valparaíso.

IMPORTANTE. El comité Sanitario de la I.W.W ofrece los servicios del Policlínico a los asociados en los Sindicatos y Liga de Arrendatarios de índole libertaria, por la mitad de precio que se cobra al público, para esto bastará presentar el carnet al día y una orden del tesorero o Secretario General”. (AÑO I – PUBLICACION MENSUAL DEL COMITÉ SANITARIO- MAYO DE 1925 – N°9)

Para dar cuenta de la prolijidad y profundidad del contenido que compartía la Hoja Sanitaria compartiremos algunos de sus números difundidos entre los años 1924-1927.

“Tuberculosis. Instrucciones para evitar la tuberculosis (Tisis):

  1. La TUBERCULOSIS es la más frecuente y temible de las enfermedades contagiosas. No respeta país, clima, raza, edad, estado o posición social.

Es también muy común en ciertos animales domésticos (vacas, bueyes, cerdos, etc.)

  1. Es PRODUCIDA por un microbio especial, el bacilo de la tuberculosis, llamado también Koch, en honor al sabio que lo descubrió (en 1883).

Este bacilo es sumamente resistente, en particularmente en locales cerrados, húmedos y oscuros.

  • Aunque esta enfermedad puede atacar todos los órganos, se LOCALIZA de preferencia EN LOS PULMONES”. (Hoja Sanitaria Año I- PUBLICACION MENSUAL DEL COMITÉ SANITARIO- JULIO DE 1924 – Num. 2)

La Hoja Sanitaria no solo combatió la proliferación de enfermedades tales como la tuberculosis, sino también, se pronunció respecto al correcto tratamiento de los alimentos, lo cual expresa su integralidad y complejidad al abordar diversas problemáticas que afectaban a los sectores populares.

“LOS ALIMENTOS DEBEN SER PRESERVADOS DE LAS MOSCAS.                                                                                                  –   Los alimentos cocidos, los dulces y todo lo que atraiga a las moscas deben estar cubierto. No conviene permitir a los compradores que tomen con las manos o manejen los alimentos cocidos o ya preparados, ni lo que se comen crudos. Las gentes deben saber que es peligroso comer alimentos que otras personas hayan tomado con las manos. Cuando hayan aprendido en esto, dejarán de comprar a aquellos comerciantes que permitan a los compradores manejar lo que está a la venta en las canastas o en las mesas.

PREPARACIÓN DE LOS ALIMENTOS EN LA CASA.

– No basta comprar alimentos limpios en un mercado sanitario. El comprador debe tener cuidado de que no se infecten en su misma casa. Los alimentos deben estar protegidos contra las moscas, las ratas y las cucarachas y se debe impedir que el polvo y los gérmenes se depositen en ellos”. (AÑO I – PUBLICACION MENSUAL DEL COMITÉ SANITARIO – ENERO DE 1925 – N°5)                                               

A principio del siglo XX el combate al consumo de alcohol estaba presente tanto en el ideario de Luis Emilio Recabarren, como también en diversas organizaciones obreras de la época. La Hoja Sanitaria no quedo al margen de esta discusión, e impulso diversos números enfatizando en los perjuicios del alcohol, el cual era considerado un veneno por los daños que causaba a la clase obrera.

NUMEROS QUE HABLAN SOLOS

En Estados Unidos solamente, durante los últimos diez años el alcohol ha causado los siguientes daños:

Daños a la vida. – Ha destruido 600.000 vidas / Ha hecho cometer 1.500 asesinatos / Ha determinado 3.000 suicidios / Ha dejado 100.000 viudas y 100.000 huérfanos.

Daños morales y materiales.  – ha enviado a 100.000 niños a la casa de huérfanos / ha cerrado 150.000 hombres en las cárceles.

Daños pecuniarios. –  Ha costado al país 3.600.000.000 de dólares / Ha producido más de 100.000 quiebras”. (AÑO I – PUBLICACION MENSUAL DEL COMITÉ SANITARIO – AGOSTO DE 1925 – N°10)

Consideraciones finales.

La experiencia del movimiento obrero y popular a principio del siglo XX nos invita a pensar la historia desde su vigencia para enfrentar el presente, desde la configuración de respuestas colectivas auténticas. Es así como la experiencia que conlleva la Hoja Sanitaria nos habla de la capacidad organizativa de la clase obrera desde su autonomía para responder a problemas estructurales, tales como la ausencia de servicios médicos o la precariedad en materia de higiene y salubridad

Por otra parte, pensar las experiencias del movimiento obrero y popular, es recuperar el rol de la prensa obrera, como un instrumento de formación/educación y agitación que permite dar a conocer no solamente problemáticas, sino también propuestas viables que se materialice en acciones.  Tal como lo comprendía Lenin “el periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo”.

La Hoja Sanitaria también combatió el alcoholismo con vehemencia, lo cual supone una interpelación para el presente, en un momento histórico donde las diversas drogas mantienen a la clase obrera descompuesta y las poblaciones dominadas por la pasta base ¿Qué rol tienen las organizaciones revolucionarias al respecto?

Por último, frente al momento actual de crisis en el sistema público de salud cabe preguntarnos ¿Qué sentido tiene recuperar la experiencia del policlínico autogestionado y la Hoja Sanitaria de la I.W.W? Si el comunismo constituye ante todo posibilidad y potencia política real, capaz de superar el presente, se vuelve necesario pensar estas experiencias desde la autonomía de clase para crear y construir un nuevo orden social.  Desde esta reflexión compartimos el sentido más profundo que se encuentra en esta experiencia, es decir, “fomentar la organización y demostrar, con hechos bien fehacientes, que los productores, estrechamente unidos son capaces de asegurarse (…) la salud y vida de ellos y sus familias” (Hoja Sanitaria, 1925, N° 11).

Ricardo

[1] Comúnmente se suele precisar temporalmente “la cuestión social” entre los años 1880-1920. Es necesario cuestionar dicha rigidez y pensar una cuestión social abierta e irresuelta históricamente. Los problemas que precisamos a principio del siglo XX aún siguen manifestándose con toda su crudeza, es decir, en cada período histórico se constituye una cuestión social provocada por el desenvolvimiento del capital.

[2] Villegas, Fernando. (2014). La asociación de Artesanos de Valparaíso en el contexto de la cuestión social y la ola huelguística de comienzos del siglo XX. (Tesis de Pregrado). Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, Chile.

[3] Ibid. p. 85

[4] Garcés Durán, Mario. Crisis social y motines en el 1900. Santiago. LOM Ediciones. 2003. 258 p.

[5] Fuster Sánchez Nicolás; Moscoso Flores, Pedro. La hoja sanitaria. Archivo del Policlínico Obrero de la I.W.W. Chile 1924-1927. Santiago de Chile. CEIBO ediciones. 2015. p.504.

 

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