Editorial | Fuerzas de orden y seguridad: Deslegitimados y ladrones

El Estado de Chile es una espiral continua de crisis y putrefacción, día a día aparecen una serie de irregularidades legales en torno a todo el circuito de instituciones que legitiman el orden burgués. Es evidente que existe una abierta y extendida crisis de legitimidad del bloque en el poder, en donde los intereses de clase del propio Estado chileno son prevalecer los deseos y voluntades del capital, es decir, agudizar la explotación y precarización de la vida y la naturaleza en un abanico amplio de elementos. Es así como, ya no tan solo Carabineros entrega saldos millonarios de robo, sino que ahora, lo hace la PDI, y, nuevamente, vuelve aparecer el Ejército, es decir, un continuo caos de corrupción y decadencia que atraviesan las instituciones de “orden y seguridad”, que frente a ojos de la burguesía son un medio de imposición moral patriota para el pueblo y una cortina de seguridad que dominan a placebo.

La semana pasada observábamos como se destapaban nuevos casos de corrupción y robo al interior de las instituciones de “orden y seguridad” del Estado de Chile, ya no basta con los más de 26 mil millones de pesos robados por los altos mandos de Carabineros, ahora, tanto la PDI, y nuevamente el Ejército, están en la palestra por mantener y sumar números irregulares en sus cuentas, que se traducen en sabrosas cifras para sus billeteras. Y es que la crisis tiene múltiples formas de manifestarse, y, negar abiertamente la constatación de los elementos de la realidad, es decir, la propia crisis, es un error delicado frente al momento histórico que se nos presenta, o dicho en un lenguaje revolucionario: la gran oportunidad que tenemos.

En líneas generales, presentamos algunas descripciones:

Pacogate: Carabineros es abiertamente una institución deslegitimada, ya sea por los montajes y abusos al pueblo Mapuche, a la clase trabajadora y el pueblo en directa defensa  del orden burgués y la propiedad privada de los explotadores, casos como la Operación Huracán o el Comando Jungla, o, los más de 26 mil millones de pesos fraguados cautelosamente en un sistema de traspaso de dinero hacia cuentas de altos mandos, lo que trajo como consecuencia la salida del Director General de Carabineros Bruno Villalobos y otros cuantos oficiales rateros, se suman casos de abuso de poder todos los días contra vendedores ambulantes, jóvenes y mujeres que son denunciadas principalmente por las redes sociales.

Ratigate: Por su parte, la PDI, frente a una investigación de la Contraloría General de la República demostró irregularidades de un monto de $7.459.432.179[1], en donde, es posible que el monto suba a 11 mil millones. Los ítems en investigación fueron cuatro: pagos de asignaciones de zona, casa, especial operativa, actividad peligrosa o nociva para la salud y gratificación especial de riesgo; remuneraciones y viáticos al extranjero; gastos de viajes de estudios de la Escuela de Investigaciones y la Academia Superior de Estudios Policiales; y los cargos asociados a operaciones de remuneraciones y viáticos. En todo el informe de la Controlaría se evidencian traspasos de dineros y bonos y pagos que no tienen ninguna constatación directa en la realidad, vale decir, una vez más, otra institución en decadencia bajo un manto de silencio, ocultismo, y robo.

Milicogate: El ejército, por su parte, ve involucrados 348 Generales, 892 Coroneles y más de 300 Suboficiales podían viajar por todo el mundo mediante el uso de fondos públicos[2]. Las constataciones de estas cifras acontecen durante los años 2009 y 2015, es decir, paralelamente, al famoso primer caso de milicogate, se desarrollaba otro escenario de corrupción y robo de dinero. El modo de operar era el siguiente, los oficiales compraban pasajes con cargo a la institución y luego cambiaban los destinos para vacacionar o recibían reembolsos. Evidentemente, no existe ningún tipo de control sobre estas acciones y mucho menos acciones concretas de detener esta situación. Por otro lado, estos días se han producido allanamientos a las dependencias del Ejército, específicamente en la zona de Aysén, en donde, “Un segundo allanamiento a las dependencias del Ejército en la Región de Aysén se produjo el pasado 18 de octubre, luego que el fiscal regional, Carlos Palma, obtuviera la autorización del Juzgado de Garantía de Coyhaique para incautar documentación y soportes informáticos (computadores y servidores) del Regimiento Chiloé, donde se encuentra la comandancia de la IV División de la institución.” Todo esto, en relación a la investigación por fraude al Fisco por pagos irregulares a honorarios y comisiones hacia uniformados activos e inactivos pertenecientes a la FAM (Fondo de Ayuda Mutua).

 En este sentido, también es correcto afirmar, que, dado el contexto de crisis de legitimidad de las instituciones del bloque en el poder, al igual que otras instituciones del Estado, se han comenzado a manifestar paulatinamente tensionamientos al interior del propio Ejército. Cuando por un lado aparecen libres ex funcionarios del ejército implicados en crímenes de lesa humanidad, paralelamente se realizan actos conmemorativo a criminales y por otro, sectores del Ejército dejan en evidencia clara sus contradicciones con ataques cruzados en relación a las irregularidades sobre fondos de administración y otros. Lo más palpable de lo anterior, se expresa en la tensión entre “los clase” y la oficialidad. Sin ir más lejos, constatación de lo anterior se vislumbra en las palabras dadas por el Coronel (r) Ramón Toro Garay (actualmente desempeñando cargos en la Dirección de Logística del Ejército) quién en publicaciones y dichos a medios hace unos meses atrás, indica que los robos no son producidos por los altos mandos, sino que por los “clase” y los suboficiales, cuestión que los propios hechos contradicen, como por ejemplo la reciente renuncia del  jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, John Griffiths, segundo mando de la institución uniformada. Ante estas declaraciones, Francisco García Fernández, presidente de la Confederación de las fuerza Armadas en Retiro (Confar), no tardó en responder al discriminante comentario de Toro: “¿Quién lo autoriza a usted para ofender al cuadro permanente del ejército  de Chile?, le recuerdo que los oficiales fiscalizan y de cabo a suboficiales mayores administran los cargos de las unidades y reparticiones. ¿Es usted un resentido con el cuadro permanente?”. Vale decir, todo un cuadro de diferencias entre quienes pertenecen a las Fuerzas Armadas mediante un origen en la Escuela de Oficiales y quienes provienen del Servicio militar.

En este marco nos atrevemos a plantear algunas hipótesis en la actual coyuntura, primero creemos que el Estado de Chile y sus fuerzas de “orden y seguridad” no solo es un caparazón que defiende los intereses de la burguesía, sino que, al ser la corrupción parte del ADN del Capitalismo, se ha vuelto legitimo robar en las instituciones del Estado, entre ellas las FF.AA y de orden, es decir, instituciones que dicen ser  el “ejemplo moral de la nación”, terminan involucradas en enredos de dinero que han involucrado principalmente a los altos mandos.

También, es importante vincular que la ida y preparación de las FF.AA y de Orden al extranjero, a países como Haiti, Colombia y EE.UU más que tener fines humanitarios, son parte de la formación contrainsurgente que realiza permanentemente el Estado, que se ha manifestado en el aprendizaje en métodos contención y represión en sectores densamente poblados practicados por ejemplo en Haiti y técnicas de detención selectiva, métodos de tortura y aniquilamiento aprendidos en Colombia y Estados Unidos, de los cuales formo parte recientemente el “Comando Jungla” en este sentido se desarrolla al unisonó con la región, una cualificación de los métodos contrainsurgentes que coinciden con una serie de casos de asesinatos -“suicidios” sobre dirigentes sociales de nuestro pueblo, Nicolesa Quintreman, Macarena Valdés y Alejandro Castro y otra serie de asesinatos en extrañas circunstancias como la del Concejal de Pichidegua y un cuerpo ahorcado y esposado en Maipú. No es de extrañar, que paralelamente a las fuerzas legales del Estado de Chile, en el marco de las determinaciones del “Estado de derecho”, se estén desempeñando paralelamente asesinatos y acciones de matonaje selectivos sobre dirigentes sociales y militantes de nuestra clase y el pueblo mapuche tal como ocurre diariamente  en Colombia.

La crisis que atraviesa de principio a fin las instituciones del bloque en el poder (FF.AA, Partidos tradicionales, , Iglesia, etc.) se seguirá ramificando y profundizando la putrefacción, la decadencia y la deslegitimidad. Cuestión que abrirá inevitablemente nuevos tensionamientos, mayor polarización y confrontación de clase, en este escenario, no es extraño pensar la articulación reaccionaria que se producirá entre una franja importante de fundamentalistas católicos y evangélicos, la llamada “familia militar” cercana a los criminales de Punta Peuco, J.A Kast y una serie de grupúsculos derechamente fascistas como quedó demostrado en la marcha por Jesús. En este marco, no podemos permanecer de manos cruzadas, el Capitalismo no va a caer solo, la articulación reaccionaria debe ser enfrentada con la concreción de un proyecto revolucionario integral que debemos férreamente volcarnos a construir, porque, aunque quieran negarlo o no, este escenario de decadencia que se comienza a abrir se resolverá inevitablemente en el terreno de la lucha de clases bajo la premisa: Socialismo o Barbarie.

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.