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Editorial|En el horizonte se vislumbra la agudización de los conflictos Socioambientales

Una de las reflexiones interesantes que desarrolla el recién fallecido Samir Amin es poner en duda la posibilidad del Capitalismo se vuelque a un nuevo ciclo de crecimiento, aunque esto “no significa que el régimen vaya a morir lenta y silenciosamente de muerte natural.  Al contrario, el Capitalismo senil se vuelve más agresivo con contradicciones internas más grandes”. En este sentido, y a simple vista, dicha reflexión puede sonar osada, pero representa la condición actual en la que se encuentra la naturaleza en el mundo: ¡DEVASTADA! Producto de la de depredación rapiña del capitalismo[1]; no obstante, un nuevo ciclo de crecimiento del capitalismo representaría la muerte y desaparición de la humanidad.

Más allá de estas declaraciones, que pueden sonar apocalípticas, esta semana estuvo marcada por la intoxicación de la población en Quintero y Puchuncaví, especialmente de estudiantes y de la tercera edad. Sin querer profundizar la situación, debemos decir: ¡La realidad crudamente nos ha tocado nuevamente nuestra puerta![2] Hoy ha sido Quintero quien se ha enfrentado a tal situación, pero el año pasado fue Til-Til y Chiloé: ¡no hay nada nuevo bajo el sol! Al mismo tiempo en que se desarrollan los hechos en Quintero y Puchuncaví, Putaendo se organiza para expulsar a la gran minería del Valle del Aconcagua, las comunas de la provincia de Petorca contra el robo del agua, Coronel contra las termoeléctricas y así un gran etcétera de movilizaciones contra la rapiña capitalista.

En particular, la V región fue construida -como cada región de este país- en función del aporte que hace a la economía extractivista, que se inserta en las cadenas mundiales de producción. Desde fértiles valles, poderosos cursos hídricos, abundante borde costero, etc.; (todas estas descripciones del entorno natural se hayan avasalladas por el capital), variadas características naturales propicias para la explotación capitalista.  Lo que se ha manifestado los últimos días en Quintero y Puchuncaví es expresión del agotamiento que está viviendo la naturaleza a costas de la ofensiva capitalista en todos sus frentes y de las repercusiones que eso genera en la comunidad humana y natural. Las intoxicaciones a trabajadoras/es y el pueblo por medio de los metales pesados y derivados de los hidrocarburos son manifestaciones evidentes de la crisis capitalista y del gasto que hace de los medios y recursos naturales. Quintero, Ventana, Horcón y Puchuncaví durante décadas han soportado a los invasivos vecinos industriales, y durante estos días, salieron a responderle por todo lo que han hecho, cortando carreteras, movilizándose y rompiendo rejas y ventanales del enemigo más visible: CODELCO.

En menos de tres días, 130 personas fueron las intoxicadas, en su mayoría menores de edad, que fueron afectados por la intoxicación, generando que los precarios centros de salud no dieran abastos y muchos/as de quienes estaban intoxicadas terminaran en otros centros asistenciales de la región. Y en la misma línea, tal como han señalado jóvenes de Quintero que todos/as ahí conocen a alguien con cáncer, lo que abiertamente no es una situación normal, dentro de lo concreto que es esa realidad. Ahora bien, el escenario en la zona se arrastra por décadas, inclusive, teniendo las primeras denuncias por salud desde la mediados de los ochenta, y en donde el pacto de dominación de la burguesía y los gobiernos del bloque en el poder lejos de entregar solución, dieron mayores posibilidades de explotación capitalista en la zona, brindando un armazón de protección legal para la burguesía autóctona de la minería en ese borde costero y alrededores. La presencia principalmente de cadmio, plomo y azufre devela la ausencia de rigurosidad en el uso de la industria extractivista en la zona, donde, además, el Estado y sus instituciones de salón, se vuelven cómplices del escenario de contaminación del pueblo y toda la vida que ahí existe aún.

La tarde del jueves 24 de agosto el pueblo salió a manifestar su posición clara: No quieren que Quintero, Puchuncaví, Horcón, Ventana sean zona de sacrificio, es decir, “no están ni ahí” con que su entorno sea un espacio al servicio del capital. Abiertamente las organizaciones variadas de estos lugares exigen el cese de las funciones de CODELCO, pues como hemos afirmado, es el responsable directo de todo lo que describimos. En este contexto asistimos a una pequeña, pero significativa expresión de violencia de masas contra la fachada de divisiones de CODELCO en Ventanas, donde las rejas y vitrinas de las oficinas sufrieron la irá popular de un centenar de personas, mostrando nítidamente el camino y la posibilidad concreta de que los escenarios de lucha se puedan agudizar en el territorio, y en ese proceso, la tarea de las organizaciones revolucionarias es fundamental, a fin, de no caer en las manos de la conciliación reformista.

Asimismo, los flancos de la V región en materia medioambiental son variados, la lucha por el agua en la provincia de Petorca, como también la disputa abierta del pueblo de Putaendo contra la gran minería, son expresiones de como la burguesía con el incentivo de expandir su tasa de ganancia y superar sus propias contradicciones.

A contrapelo, tal como el zar realizaba sus cabalgatas diarias en su diario de vida mientras Rusia ardía en plena efervescencia revolucionaria, el Estado busca por todos los medios un acuerdo nacional para desburocratizar y aprobar una serie de proyectos mineros y energéticos estancados[3], como fue el caso de la aprobación de 42 centrales termoeléctricas por el ex Gobierno de Bachelet[4], “Reducir la burocracia para potenciar la inversión” es el lema. Esto es la muestra el evidente desdén hacia la vida de las personas, como también es muestra de esta ofensiva del capital para construir una infraestructura que dé cabida al “desarrollo económico capitalista chileno” y, por tanto, aumentar su acumulación. Este desarrollo económico no puede significar nada para el campo popular más que una creciente desigualdad en la distribución de los beneficios, es decir, mayor precarización en las condiciones de vida.

Por lo tanto, podemos concluir, que en el horizonte se vislumbra la agudización de los conflictos socioambientales y para aquello, a contrapelo de la opción del Estado y las clases dominantes, debemos instalar nuestra propia infraestructura popular para enfrentar este proceso contradictorio, de ofensiva y de lucha, sin sectarismos ni purismos ideológicos.

[1] https://diariovenceremos.cl/2018/08/23/una-de-las-ultimas-entrevistas-de-samir-amin-la-busqueda-de-una-solucion-capitalista-a-una-crisis-capitalista-es-ilusoria

[2] http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/08/01/la-humanidad-habra-consumido-este-1-de-agosto-los-recursos-naturales-de-todo-el-ano

[3] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=468938

[4] https://radio.uchile.cl/2017/12/08/las-42-termoelectricas-de-michelle-bachelet/

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