MONTE CHINGOLO – La mayor batalla de la guerrilla argentina

Libro escrito por Gustavo Plis-Sterenberg. Tercera edición 2006 de 3000 libros, Colección Libros para no Olvidar. Editorial Planeta. 466 paginas.

El libro esta estructurado en 17 capítulos, con una voz central del autor que va incorporando a su vez relatos o testimonios cortos de diversas personas tanto de los guerrilleros, militares, familiares o testigos, de diarios de la época, principalmente los partes de guerra del ERP en su diario El Combatiente. De igual manera, incorpora citas de otros libros escritos al respecto. Cada capitulo incorpora al pie de pagina las fuentes recogidas.

El texto parte recogiendo la historia del Partido Revolucionario de los Trabajadores, del Ejercito Revolucionario del Pueblo y el contexto político en que se desenvuelven las acciones. Repasa una serie de acciones militares de asalto a cuarteles de carácter urbano previas a Monte Chingolo, entre ellas la toma del Batallón 141 de Comunicaciones (18 de febrero 1973), el Comando de Sanidad del Ejercito (6 Septiembre 1973), la Guarnición Militar Azul asiento del Grupo de Artillería Blindada N1 y Regimiento de Caballería Blindada N10 realizados el 19 de enero de 1974, Fabrica Militar de Pólvora y Explosivos el 10 de agosto de 1974, el revés y fracaso del asalto al 17 Regimiento de Infantería Aerotransportada de Catamarca, para finalmente exponer paso a paso las diversas acciones centrales y paralelas realizadas antes, durante y después del asalto al cuartel. El texto no entra en las acciones de los Frentes Guerrilleros Rurales, ni en el trabajo de masas y el Frente Legal, solo los menciona en cuanto antecedente de participantes en la acción de Chingolo. Termina el libro en un recuento de las acciones posteriores, la fase de aniquilamiento del ERP en los meses posteriores, la muerte de Santucho y los principales dirigentes, el repliegue al exterior y la posterior división de la organización.

Como el propio autor lo señala en entrevistas posteriores, escribe el texto como una sinfonía de diversas voces con un centro dado por la acción misma en capítulos estremecedores que relatan el accionar de casi 300 combatientes con objetivos y tareas diversas: contenciones de nueve puentes para aislar la zona que se enfrentaran a fuerzas militares enormemente superiores que ya conocen del ataque y parte del plan por tanto están preparadas y coordinadas de antemano, de acciones de diversión en otros lugares de la ciudad en base a la movilidad de pequeños grupos , en los equipos de combate que se estructuran para entrar al Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno por diversos puntos y que deberán enfrentar a un enemigo que lo esta esperando atrincherado, con armas de grueso calibre, con zanjas y pozos de tiradores, con sistema de comunicación, refuerzos preparados, apoyo aéreo y de tanques.

Estos capítulos son estremecedores. Quienquiera que haya combatido alguna vez, reconoce en la pluma del autor y en los testimonios, el ambiente real, las miles de situaciones que se generan en combate. Desde el militante que se raja y deserta en acción, del que titubea, del que sigue combatiendo lleno de pesimismo al lado del optimista que no pierde en ningún momento su energía vital, del voluntarista que sale a pecho descubierto, del que se salva solo en medio del combate, de los que mantienen la organización y combaten apoyándose mutuamente, de los que abandonan a los heridos, de los que no abandonan a los heridos, del mando que pierde el control de todos sus combatientes, del mando que nunca pierde el control de los suyos. Del enemigo que remata a los heridos bárbaramente, del soldado que ayuda al repliegue de los combatientes, del oficial que se esconde, del sargento que da la cara y combate respetando a los guerrilleros, de los soldados que se esconden llenos de miedo, de los soldados que muestran respeto por aquellos combatientes que muy malheridos y sin movilidad se ponen a cantar el himno del ERP esperando su muerte segura. De los pobladores de las villas aledañas que ayudan, esconden, curan y apoyan a los guerrilleros que logran salir, de los que delatan, colaboran con la represión, los que tienen miedo, las decenas de civiles que mueren porque simplemente pasaban o vivían en el sector. Un cuadro fuerte, lleno de emociones, de luces y sombras, pero sobretodo donde se destaca la enorme entrega de militantes revolucionarios que sacando fuerzas donde ya no existen, logran sobreponerse, avanzar dentro del cuartel y solo cuando ya no tienen más municiones comenzar a replegarse llevándose a los heridos que pueden sobrevivir.

Dos son los elementos que destaca el autor y que vale la pena profundizar. Una acción que está previamente en conocimiento de las FFAA argentina por las informaciones entregadas por un sargento infiltrado en el ERP, el Oso, quien trabaja como chofer de la estructura de Logística y por tanto va entregando casas, puntos, nombres, informaciones fragmentarias que la represión logra completar con la captura de dos de los Jefes que realizarían inicialmente la toma del batallón. A pesar de la detención de estos combatientes y de la caída de infraestructura usada en la acción misma, la dirección del PRT ERP decide seguir adelante con la acción, según el autor del libro, con pequeñas modificaciones. En términos militares, se pierde la sorpresa de manera absoluta y se enfrenta a un enemigo que está en las mejores de las situaciones que se dan en la guerra,  a la defensa, informado del plan de acción, apertrechado y atrincherado, con fuerzas exteriores enormes que cercaran a las fuerzas guerrilleras para aniquilarlas.

 Desde esa óptica, el accionar de la fuerza guerrillera es una verdadera epopeya porque sin comunicaciones, sin mando central, sorprendidos ellos por el enemigo, acribillados al inicio y muertos no pocos guerrilleros al inicio mismo de las acciones, logran superar la confusión, reorganizarse y penetrar por diversos puntos al batallón, la mayoría de los combatientes se desplazan con varias heridas, sordos por los explosivos, extraviados algunos al interior de un batallón cuya geografía a sido modificada. Logrando finalmente salir de ese infierno una buena parte de los combatientes y reincorporarse posteriormente a la lucha. La acción militar y su objetivo, no se cumple, el costo es altísimo.

Una segunda línea, es el tema de la acción misma en el contexto político y estratégico del periodo y la coyuntura que se vive en ese momento. La critica del autor es explicita y coincide con la visión posterior que sostendrá Luis Mattini quien asumirá la dirección de la organización posterior a la muerte de Santucho, siendo citado numerosas veces en el texto. Según Mattini en esa época se pierde la iniciativa política y el voluntarismo y lo militar sobrepasan a lo político. Señalan que ya se veía produciendo un reflujo de masas y el PRT y ERP estaban quedando aislados, que la toma de la iniciativa política debía ser un repliegue ordenado para enfrentar el periodo posterior de Dictadura Militar que ya se avecinaba y que era asumido por la Dirección. ¨La decisión de hacer Monte Chingolo indica para mi que el PRT ERP había perdido la iniciativa. Nosotros redoblamos la ofensiva y el mismo hecho de haber planteado esta operación que estaba fuera de toda precaución de la época indicaba que habíamos perdido la iniciativa.¨

Este segundo elemento, no esta claramente respaldado en el texto y claramente no están las opiniones de otros miembros del PRT y ERP que asumían otras posiciones como Gorriaran Merlo que encabezara la fracción del PRT ERP que se divide en 1979 tras el sexto Congreso del PRT. La evaluación realizada por el Buro Político del PRT ERP encabezado por Santucho señala: ¨Fue un gravísimo erros haber lanzado la acción en conocimiento de indicios ciertos que el enemigo podría estar alerta¨ y se reconocen dos causas al respecto: Subestimación del enemigo producto de una exageración del espíritu combativo en algunos casos y simplemente fanfarronería en otros. Déficit en la técnica militar dado que hemos llegado a un grado de desarrollo y estado de guerra que exige mayor calificación de la que tenemos.

A mi juicio, lo que queda muy explicito durante todo el texto, son los mismos elementos que el Buro Político del PRT ERP asume autocríticamente, pero no hay elementos sustantivos que indiquen el reflujo de masas o el aislamiento como explicación de los hechos. Todo lo contrario, el texto esta lleno de episodios antes, durante y posterior a los hechos que reflejan la fuerte influencia en las masas: dos o tres escenas donde soldados ayudan a los combatientes en plena confrontación, pobladores que se juegan ayudando a los que se repliegan en medio de los bombardeos, que le prestan ayuda medica, ropa, los alimentan, los sacan por entre las calles.

Reitero que en el texto no hay elementos que permitan llegar a la conclusión que establece Mattini y el autor de un repliegue de masas y aislamiento, prevaleciendo la visión de un voluntarismo extremo y el predominio de lo militar sobre lo político. Sin embargo, y precisamente por lo que ocurre en Chile y todo Latinoamérica años después, la pregunta queda en el aire y ni el autor ni Mattini responden claramente: ¿Cuál era entonces la alternativa que debió seguir el PRT ERP? Solo hay una frase en el texto al respecto, del propio Mattini: ¨la derrota del Monte Chingolo alejaba, al extremo de hacerla imposible, la perspectiva de un armisticio y democratización. ¿Armisticio? ¿Democratización?

 Aquí yace un nudo de un fuerte debate que continúa hasta el día de hoy en la izquierda revolucionaria latinoamericana que tiene que ver con el tema de lo político y militar, con la evaluación de las coyunturas, con una discusión sobre el predominio de lo político sobre lo militar, que en esencia es una falsa contradicción en las organizaciones y sobretodo bajo una estrategia acordada de carácter político-militar.

Porque, hay que decirlo claramente, una cosa es replegarse, asumir un retroceso de masas, preservar la fuerza, combatir las desviaciones militaristas y voluntaristas, y otra cosa es derechamente abandonar el proyecto de lucha inicial, abandonar una estrategia de guerra que en este caso, claramente venia desarrollando el PRT ERP, cuyo rasgo distintivo, además, respecto a otras experiencias en Latinoamerica, es que habían alcanzado un nivel de la guerra muy distinta a las acciones guerrilleras urbanas, al sabotaje, voladura o acciones de propaganda armada y estaban en una fase de toma de unidades militares, de recuperación de volúmenes de más de una tonelada de armamento, de una organización de sus fuerzas de carácter militar a nivel de Compañía, de manera tal que era ya una fuerza de carácter regular desarrollando acciones de guerrilla.

Señalo lo anterior, porque evidentemente el mando del PRT ERP se enfrenta a la necesidad de mantener la ofensiva, de incidir en un escenario político donde ya se avizora el Golpe Militar y la alternativa de un armisticio o de un proceso de democratización como el señalado por Mattini como posible alternativa, no tiene viabilidad alguna ni para los miembros del PRT ERP, ni mucho menos para los militares y clases dominantes que se aprestan al golpe militar.

Ciertamente, y por hacer explicito de inmediato las especulaciones respecto a la situación chilena, no es ni cercanamente la situación que se vive en Chile a mediados de los 80 donde ya el MIR viene muy golpeado, el PC esta girando hacia una salida política abandonando su política de Sublevación nacional y el Imperialismo y la propia burguesía chilena está empujando una salida política, quedando la izquierda revolucionaria y sectores de masas intransigentes aislados.

Planteo lo anterior, porque ciertamente los hechos posteriores a Monte Chingolo, ya en un escenario de Dictadura Militar, y la continuación del accionar al nivel que se venia desarrollando anteriormente por parte del ERP, sumado a la feroz represión y la guerra sucia desatada por los uniformados, determinaran finalmente la derrota y división posterior de los sobrevivientes de la organización revolucionaria.

Lo que llevaron, a no pocos en la izquierda latinoamericana a señalar que el fracaso del ERP, como del Che en Bolivia, como el MIR y el FPMR en Chile, así como otras experiencias, señalan la imposibilidad de alcanzar el poder por la vía armada y  a la búsqueda de otras alternativas supuestamente más viables. Lo que lleva a otra reflexión que excede el sentido de este comentario del libro señalado anteriormente. Solo destacar que en nombre de esas otras alternativas, se levantaron todo tipo de discursos críticos de las experiencias realizadas para terminar sus sostenedores asumiendo posiciones socialdemócratas, reformistas, y en el caso de Chile, no pocos sumándose al bloque en el poder.

Para quienes seguimos pensando en construir una alternativa revolucionaria el ejemplo del PRT y del ERP nos demuestra que es posible construir diversos tipos de fuerzas sociales, políticas, técnicas y militares, que es posible superar las fases de simple propaganda armada, pero al mismo tiempo nos alerta sobre las dificultades que debe superar una fuerza para pasar a una etapa más elevada de lucha y el dramático costo que se paga por subvalorar las capacidades del enemigo y descuidar las tareas de seguridad y de resguardo de las fuerzas en construcción frente al accionar de la represión.

Honor y Gloria para esas y esos combatientes que asumieron aquello que señalara el Ché en su carta de despedida al Pueblo Cubano:

Un día pasaron preguntando a quien se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera.

Guillermo Rodriguez

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