Opinión | Narcotráfico y Contrarrevolución: de la contra nicaragüense a la epidemia del crack

La historia del narcotráfico está manchada con sangre, chorrean de él en toneladas de drogas que serán vendidas a lo largo del mundo. A simple vista, pareciera creer que el tráfico de drogas, conteniendo en ella las relaciones que crea desde su producción a su venta, que se aleja del mundo político pero un examen más cercano nos muestra sus características contrarrevolucionarias y contrainsurgentes.

El Crack y la Contra Nicaragüense

La historia del crack tiene ciertas singularidades que traspasan las fronteras de Estados Unidos y su uso tiene fuerte elementos políticos, o sea fue parte de una estrategia política utilizada por Estados Unidos para echar abajo el gobierno revolucionario en Nicaragua.

Un reportaje del periodista Gary Webb del periódico San José Mercury News de Silicon Valley en California, publicó tres artículos en agosto de 1996 en los que se sostenía que en la década de los ochenta la CIA había financiado las armas destinadas a la Contra Nicaragüense con dinero procedente de la venta de pasta base de cocaína a pandilleros en Los Ángeles. La historia que se cuenta es la siguiente : “los narcos colombianos vendían toneladas de pasta base a miembros de la Contra Nicaragüense: Oscar Danilo Blandón Reyes, antiguo dirigente de la Contra concretamente del FDN, entregaba esa pasta base a Rick Ross ‘freeway’, mítico distribuidor de la bahía de San Francisco, que acababa convirtiéndola en Crack que vendía a los creeps y bloods –grupos de delincuencia callejera- y estos distribuían al menudeo en los barrios negros y pobres de Los Ángeles”[i] todo lo dicho anteriormente se hacia abajo la tutela de  la CIA que gracias a esto conseguía una gran fuente de dinero para financiar con armas al FDN , claramente a costa de inundar los barrios con crack, y así mismo crear lo que se denominó como la ‘epidemia del crack’.

Para ser más claros, en 1979  el dictador Somoza había caída en manos de la Revolución sandinista. Los revolucionarios habían ganado la guerra contra el ejército de Nicaragua entrenado por Estados Unidos y se instalaba en Nicaragua un gobierno revolucionario. Estados Unidos asustado de que en su patio trasero se instalara un gobierno revolucionario, planeó recuperar el terreno perdido, y la forma de esta recuperación iba a ser con la creación de la Fuerza democrática nicaragüense (FDN), pero es aquí donde surge el problema de cómo financiar dicha operación. El gobierno de Estados Unidos había entregado a la CIA sólo 19.9 millones de dólares como fondos directos, lo cual era suficiente para formar la contra pero no para mantener su funcionamiento militar, es así que la venta de cocaína y pasta base fue utilizada para poder financiar todo el aparataje militar que necesitaba el FDN.

Cuando surge la posibilidad de utilizar el comercio de la droga para financiar la operación de los contra, a parecen una serie de hombres que se van a encargar de todo este proceso, uno de ellos es Oscar Danilo Blandón, hijo de un nicaragüense rico dedicado al negocio de alquilar viviendas a las familias pobres, éste personaje se encontraba en Estados Unidos realizando un master en Marcketing cuando Somoza cayó. Webb escribe sobre Blandón lo siguiente: “quien empezó a trabajar para la narco-operación del FDN en fines de 1981, declaró que dicha operación vendió casi una tonelada de cocaína en Estados Unidos ese año por un valor de 54 millones de dólares al precio de mayoreo del momento. No está claro cuánto del dinero regresó al ejército de la CIA, pero Blandón declaró que ´lo que vendíamos en L.A., la ganancia iba para la contrarrevolución”[ii]. Blandón, era la persona encargada directamente en vender la cocaína en Los Ángeles.  Por su parte, Aparece el Sr. Meneses, el cual era un conocido narcotraficante y era conocido como el ‘el rey de la droga’ en Nicaragua, además la CIA conocía muy bien cuál era su prontuario en los temas de venta de droga, entró a Estados Unidos en 1979 y en este lugar recibió visa y permiso de trabajo como refugiado político para terminar en 1981 como encargado de ‘inteligencia y seguridad’ para el FDN en California. De esta forma, gracias a la bendición de la CIA, Meneses se instaló  en el área de la Bahía de San Francisco y desde este lugar supervisó la importación de miles de kilos de cocaína a California, mientras que se agente Danilo Blandón trabajaba en Los Ángeles distribuyéndola a las redes de vendedores.

Pero, cabe preguntarse, cuál el verdadero rol de la Contra en la distribución y venta de la cocaína. En los años 70 existió un aumento en la producción de cocaína en Latinoamérica y los grupos colombianos comenzaron a refinarla y distribuirla; no obstante, producto de los problemas en el traslado de la cocaína ésta era muy cara al momento de venderla en Estados Unidos, es así que se entiende que la cocaína era una droga para el uso de los ricos.  Por lo tanto, lo que hizo la contra fue conectar las redes de venta de la calle directamente con los carteles de  Colombia por medio de redes de transporte creadas por la CIA, “los documentos de la Oficina General de Contabilidad federal confirman que la fuerza área de el Salvador le suministró a la guerrillas nicaragüenses de la CIA aviones y servicios de apoyo de vuelos hasta mediados de los 80”[iii] , es así que esta conexión de redes de venta se hicieron gracias a la utilización de aviones que cargaban la droga desde sus productores hasta Texas y así moverse dentro del país, la droga  “llegaba en toda clase de empaques: zapatos con suelas huecas, buques de carga colombianos, carros con compartimientos secretos, maletas desde Miami. Una vez aquí, era trasladada a varias casas y negocios mediocres de Hayward a San José, de pacifica a Burlingame, de Daly City a Oakland”[iv].Por lo tanto, el respaldo de la CIA a estas operaciones de financiación de la Contra hizo posible un transporte seguro y barato “los mismos aviones que proveían de material a la Contra, volvían a suelo estadounidense cargados de Pasta Base, sin riesgos ni interferencias del Departamento de Aduanas o de la DEA”[v].

Este tráfico de cocaína produjo un excedente  en Estados Unidos, lo que provocó que se hiciera posible la elaboración de un sucedáneo barato de la cocaína como lo es el Crack. No obstante, debemos agregar que quienes defienden la posición de que la CIA no tuvo nada que ver con la aparición del Crack en EEUU, plantean que el Crack existía antes de la epidemia, por lo que se deduce que la aparición de esta droga la CIA no tuve responsabilidad en inundar los barrios negros de Crack. Pero admitiendo que el Crack ya existía, no podemos negar que “la CIA posibilitó la entrada de ingentes cantidades de pasta base, protegiéndolas y, con ello, abaratando sus coste, lo que desembocó en una distribución masiva y barata entre los más desfavorecidos que antes no existía”[vi], pues bien, la “tecnología para producir el crack existe desde hace rato, En los años setenta ya había recetas para convertir la cocaína en polvo de crack  con bicarbonato de soda. El problema es que no había suficiente cocaína y que era demasiado cara. Con la llegada de grandes cantidades de cocaína barata, de repente se podía producir crack”[vii],  era una cuestión de materia prima: para poder producir el crack se necesitaba de cocaína, por lo que la CIA no la creo, ni la contra la trajo, sino que se necesitaba un excedente de cocaína necesario para que el crack como mercancía fuese vendida y demandada en grandes cantidades. Esto lo comprendió súper bien Rick Ross, un narcotraficante, que era más barato adquirir crack y cocaína; es por esta razón que “en grandes ollas y removiendo con remos, transformaba las pasta base en crack y eso era lo que hacía llegar a las bandas callejeras de Los Ángeles”[viii], y esto, como se dijo anteriormente, lo podía hacer gracias  a que en estos años, los ochenta, llegaba a Estados Unidos una gran cantidad de cocaína barata que podía transformarse en Crack.

Ahora bien, todo lo investigado por Gary Webb no era nuevo, puesto que ya en 1985 el mismo John F. Kerry (poner quién es)  inició una investigación sobre los supuestos  tratos de la CIA con la Contra y el tráfico de Drogas. A esta investigación se le denominó ‘informe Kerry’ y fue llevada a cabo por el Comité de Asuntos Exteriores del Senado de Estados Unidos acerca de las acusaciones sobre la participación del FDN y la CIA en el tráfico de cocaína. De esta forma, la investigación del Comité inicial en el tráfico internacional de drogas, que comenzó en abril de 1986, se centró en las acusaciones de que el senador John F. Kerry había recibido del tráfico ilegal de armas y narcóticos asociado a los elementos ya nombrados. Así, a medida que el Comité procedió a su investigación, información significativa comenzó a salir a la superficie sobre las operaciones de los narcotraficantes internacionales, especialmente en relación con los cárteles de la cocaína en Colombia, que en esta época vivían el boom de la producción de la coca. Como resultado y consecuencia, se tomó la decisión de incorporar las alegaciones relacionadas con la Contra en una investigación más amplia sobre la relación entre la política exterior, el tráfico de narcóticos y aplicación de la ley.

Si bien la cuestión entre contra y droga no era el objetivo principal de la investigación, “el Subcomité descubrió evidencia considerable en relación con la red de la Contra que fundamenta muchas de las acusaciones iniciales establecidos ante la Comisión en la primavera de 1986”[ix]. Sobre la base de esta evidencia, está claro que las personas que brindaron apoyo a los Contras estaban involucradas en el tráfico de drogas, “la red de abastecimiento de la Contra fue utilizado por las organizaciones de tráfico de drogas, y los elementos de la contra sí mismos, a sabiendas recibieron asistencia financiera y material a los narcotraficantes”[x]. En cada caso, una u otra agencia del gobierno de Estados Unidos tenía información respecto a la participación ya sea mientras se estaba produciendo, o inmediatamente después., Por lo que se encontraron 4 acciones utilizadas por los departamentos de CIA ligadas a las droga para relacionarse:

  1. “Participación en tráfico de estupefacientes por parte de personas asociadas con la Contra “
  2. “Participación de traficantes de estupefacientes en operaciones de suministro a la Contra a través de relaciones empresariales con organizaciones de la Contra”
  3. “Provisión de asistencia a la Contra por parte de traficantes de estupefacientes, incluyendo dinero en efectivo, armas, aviones, pilotos, soporte aéreo y otros materiales, de forma voluntaria por parte de los traficantes. “
  4. “Pagos a traficantes de drogas, por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos, con fondos autorizados por el Congreso para asistencia humanitaria a la Contra, en unos casos después de que los traficantes hubieran sido encausados por asuntos de drogas por varias agencias federales competentes, en otros mientras los traficantes tenían investigaciones abiertas por estas mismas agencias”[xi]

Como consecuencia de estos tipos de relaciones, la Subcomisión observó que “los enlaces que se forjaron entre los contras y los traficantes de drogas fueron principalmente pragmático, no ideológico”[xii], o sea, se utilizó la comercialización de la droga como aspecto elemental de sus relaciones, pero no se obvio algunos aspectos ideológicos para aprovechar que esta relación comercial fuese más ventajosa, en palabras de Marcos Aguado, jefe de la fuerza aérea de Edén Pastora no dice que “(…) Aprovecharon el sentimiento anti-comunista que existía en América Central (…) y, sin duda, lo usaron para el tráfico de drogas”[xiii],  por lo que podemos encontrarnos que las conexiones fueron con intereses comunes, así se trabajaba de mejor manera y se mantenían las relaciones por mayor cantidad de tiempo.

Sin embargo, después de toda la investigación y datos recogidos, las conclusiones del comité tuvieron poca repercusión en Estados Unidos y en la Casa Banca. Un artículo del “Columbia Journalism Review” indicaba que “el Washington Post publicó un breve artículo en la página A20 en el que se centraba tanto en las luchas internas dentro del comité como en sus conclusiones; el New York Times publicó un breve artículo en la página A8; Los Angeles Times publicó una historia de 589 palabras en la página A11”[xiv], podemos decir por lo tanto que fueron los mismos aparatos del Estado que intentaron tapar todo rastro y voz que intentara denunciar las operaciones secretas llevadas a cabo por el CIA, el FBI, la DEA o el mismo Estado. Tal fue el grado de intentar acallar todas las fuentes acusatorias, que hasta la muerte del periodista Gary Webb se ve oscurecida bajo el telón de acero del Estado Norteamericano.

 ‘La Epidemia del Crack’

Pero uno de los aspectos más fuertes de la explosión del Crack y consigo las conexiones con la contra nicaragüense fueron las condiciones sociales que se produjeron en los barrios pobres de Estados Unidos, una epidemia que azotó fuertemente a la clase pobre sobre todo a la población negra de Estados Unidos. Este fenómeno se le denominó como ‘la epidemia del crack’ y conllevo  que Estados Unidos buscase comenzar una guerra declarada contra la droga, una acción paradójica si nos atenemos que fueron ellos quienes incentivaron el comercio y con ello el consumo de cocaína y crack. Así, podemos decir que la mayor oleada de consumo de la droga vino durante lo que se conoció como la “epidemia del crack”, entre 1984 y 1990, cuando la droga se extendió a través de las ciudades estadounidenses. La DEA plantea que “la epidemia de crack aumentó drásticamente el número de estadounidenses adictos a la cocaína. En 1985, el número de personas que admitió el uso de la cocaína de forma rutinaria aumentó 4,2 millones a 5,8 millones, según el Departamento de Salud y la Encuesta Nacional de Hogares de Servicios Humanos”[xv],  esta se canaliza justo cuando el cartel de Medellín estaba en su apogeo y controlaba gran parte de la producción de cocaína en el mundo.

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Como dijimos anteriormente, el excedente de drogas provocó que el consumo de crack se facilitará y se hiciera más extensivo, así a principios de 1986, “el crack tenía un dominio absoluto sobre los guetos de la ciudad de Nueva York y fue dominado por los traficantes y distribuidores de la República Dominicana. Distribución Crack y abuso estallaron en 1986, y para finales de año estaba disponible en 28 estados y en el Distrito de Columbia”[xvi], lo que demuestra que en un corto tiempo el crack fue capaz de apoderarse de gran parte de los barrios existentes en Estados unidos, llegando a 1988 reemplazar “a la heroína como el mayor problema de Detroit”[xvii]. Esto tiene que ver por la oferta que existió de crack, producto del excedente de la materia pria, en el cual su pureza se diferenció de la cocaína, así por ejemplo la cocaína en las calles tenía un  “55 por ciento de pureza por $ 100 por gramo, y el crack se vende en niveles medios de pureza del 80 por ciento de más por el mismo precio”[xviii].

De esta forma, el crack provocó una alta demanda por su alto grado de adicción, pero esto se explicaba también porque el consumir crack era más barato, era más barato hacerse adicto del Crack que de la cocaína, y que además,  tenía una mayor  pureza que la cocaína. Este elemento provocó un boom de comercio de la droga, que no sólo lleno las arcas de quienes la ofrecían como mercancías, ya sea traficantes pequeños  o la CIA que utilizaba la venta de estas toneladas para la guerra contrarrevolucionaria, sino que también significó un aumento considerable del consumo de crack y cocaína, provocando un intenso ambiente de urgencias en el ámbito de la salud, por ejemplo “según las estadísticas del amanecer, en 1985, las urgencias hospitalarias relacionadas con la cocaína aumentaron en 12 por ciento, de 23.500 a 26.300; y en 1986, aumentaron 110 por ciento, de 26.300 a 55.200. Entre 1984 y 1987, los incidentes de cocaína se cuadruplicaron”[xix]; pero a la vez, los barrios pobres se comenzaron a infectar de violencia y asesinatos provocados por la adicción y las guerras entre bandas de traficantes. Un estudio realizado en 1988 por la Oficina de Estadísticas de Justicia de estados Unidos encontró que en la ciudad de Nueva York  “el consumo de crack fue atado a un 32% de todos los homicidios y el 60% de los homicidios relacionados con la droga”[xx]. Así, queda por comprobado que la ‘epidemia del crack’ no sólo trajo consigo un gran beneficio para las arcas de la CIA para combatir a los sandinistas, sino que provocó una fuerte y larga ola de violencia y adicción de Crack en gran parte de las ciudades de Estados Unidos. En sí, quienes más sufrieron los avatares de la personalidad imperialista de Estados unidos fueron sus habitantes pobres que se vieron enfrentados a todos los problemas sociales que trajo consigo la ‘epidemia del crack’.

Finalmente, ya para 1990 estados Unidos declaró que la epidemia del Crack se encontraba controlada por distintos factores entre ellos que “Probablemente, el factor más importante -en la caída de la tasa de crimen-  fue el cambio en los mercados de droga, es decir, que los traficantes ya no necesitaran luchar sobre el terreno para vender su nuevo producto, ya que las líneas fronterizas estaban ya establecidas”[xxi]. De esta forma, se daba por superada la epidemia del Crack en Estados Unidos.

Awkan

[i] MANÓJ-CABEZA, Aracely; “La Solución: la Legalización de las Drogas”; DEBATE; p. 36

[ii] WEBB, Gary: “The Dark Alliance: The America’s Crack’ plague has roots in Nicaragua war”, 18 Agosto 1996, Mercury News Staff Writter

[iii] Ídem

[iv] Ídem

[v] MANÓJ-CABEZA; Op. cit., p. 38

[vi]Op. Cit; p. 38

[vii] WEBB; Op. Cit,

[viii] Op. Cit;  p. 39

[ix] Selections from the Senate Committee Report on Drugs, Law Enforcement and Foreign Policy

chaired by Senator John F. Kerry; http://www.pinknoiz.com/covert/contracoke.html

[x] Idem

[xi] Idem

[xii] Idem

[xiii] Subcommittee deposition of Marcos Aguado, Part 3, p. 285  http://www.pinknoiz.com/covert/contracoke.html

[xiv] KORNBLUH, Peter: “Crack, the Contras, and the CIA: The Storm Over ‘Dark Alliance’”, Columbia Journalism Review, febrero de 1997.

[xv] DEA, “Many U.S. communities were gripped by violence stemming from the drug trade 1985-1990”, p. 59

[xvi] Op. Cit; p. 60

[xvii] Ídem

[xviii] Ídem

[xix] Op. Cit. p. 61

[xx] Idem

[xxi] SZALAVITZ, Maia: “Craqued up. How did a drug whose addictive properties were once compared to potato chips become the scourge of America?”, tuesday, may 11, 1999; http://www.salon.com/1999/05/11/crack_media/

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