[Opinión] El legado de Lenin: “De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía”

En un nuevo contexto del natalicio de Vladimir Ilich Uliánov <Lenin> (22 de abril de 1870), vuelven aparecer un cúmulo de fotografías de la cabeza estratégica del partido revolucionario Bolchevique que condujo a la  Clase Trabajadora hacia la victoria final, como también, diversidad de referencias bibliográficas sobre la vida y obra de quién nunca dejo de creer en el poder y determinación de las masas. No obstante, en una mirada volcada a las profundidades del pensamiento de Lenin nos trae la sorpresa que su legado ideológico, teórico y práctico cae en manos de la socialdemocracia, el reformismo y la burguesía, precisamente con el objeto de extirpar el contenido más puro de Lenin: El debate teórico como victoria estratégica, es decir, análisis concreto de la situación concreta, sintetizar a Lenin más allá de la pura efeméride para centrar la discusión de los/as revolucionarios/as en polemizar, criticar y transformar la dominación capitalista, sus instituciones y las minorías que la legitiman, junto con defender, promover y concretar la liberación de la mujer en todos sus planos.

El pensamiento de Lenin es alimentado desde muy temprana edad por su rigurosidad metódica en el estudio, en ese proceso logra una inclinación por la Historia y el Derecho, está última, carrera universitaria que ingresa a estudiar y en donde destaca por sus altas calificaciones. A la par, comienza a entablar pequeños y luego extensos diálogos con Marx y Engels, es decir, en la revisión y análisis de obras tan elementales como El Capital, Manifiesto del Partido Comunista o reflexiones sobre la Comuna de París, entregando la posibilidad de convertirse en continuador de la teoría marxista revolucionaria, y también, profundos debates con la social-democracia europea y los sectores más blandos y pasivos que son temerosos del poder que puede desarrollar el pueblo. En esta historia, a partir de una situación de carácter familiar, desata en Lenin una motivación especial para acabar con los Zares y transformar de una vez por todas la realidad tal cual había sido impuesta: El asesinato de su hermano Alexándr el 8 de mayo 1871 en un contexto de levantamiento popular, que sería la pequeña fuente de ignición o espacio de breve acumulación de fuerzas que desencadenaría en la victoria popular en 1917, triunfo en donde el trabajo de Lenin en los sectores populares es vital. Creo que Lenin no es un ente o ser iluminado, sino que fue superior intelectual y políticamente dado su condición de extrema rigurosidad teórica, la que le permitió analizar de manera concreta y objetiva cada aspecto de su realidad discutiendo con plena seguridad. Su posición teórica es vertida en cada análisis –sobre la situación concreta-, haciendo que la dialéctica sea su principal arma. De lo anterior, podemos entender su asertiva descripción del sistema capitalista y su fase imperialista, la importancia de las masas y la insurrección popular, que la revolución total solo se alcanza con la liberación de la mujer, la preparación teórica y práctica de la Clase Trabajadora culminando en el instrumento del Partido de la Clase, y así, todo lo que Lenin fue capaz de entregarnos.

Lenin y el Imperialismo:

Lenin da a entender a inicios del siglo XX que el sistema capitalista no funciona país por país, o realidad tras realidad, sino que se vuelve mundial haciendo que la explotación sea homogénea y como resultado la necesidad de una revolución en toda la esfera. La descripción sobre el Capitalismo y su fase imperial se vuelve íntimamente necesaria volver a estudiarla, ya que se nos ha hecho creer desde el pensamiento post-moderno que después de la década de los noventa del siglo pasado el imperialismo había desaparecido, ignorando que éste arremete con mayor crueldad sobre la clase explotada, entendiendo esta fase como una ofensiva violenta del capital sobre el trabajo, o dicho de otra manera, dada la homogeneidad del sistema capitalista a nivel mundial, su única contradicción es la de capital v/s fuerza de trabajo: “Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación en vez de la tendencia a la libertad, la explotación de un número cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de naciones riquísimas o muy fuertes: todo esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que obligan a caracterizarlo como capitalismo parasitario o en estado de descomposición.”[1] Más aún cuando el escenario actual de las disputas de los bloques occidentales y orientales, conducidos por Estados Unidos y Rusia-China respectivamente, colocan sobre la mesa esta disputa de la burguesía internacional por la centralización y concentración de los capitales, es decir, quién controla los medios naturales y la fuerza de trabajo mundial, por ende, desencadenando una crisis integral del parasito de la humanidad: el capital.

El relato del conocimiento burgués y el control sobre las redes de comunicación intenta hacernos creer que las guerras y revoluciones solo han sido pequeños y aislados episodios del siglo XX y que con la caída de la Unión Soviética un nuevo clima de paz y prosperidad avecina para finales de siglo, y pues sí, tienen razón, tranquilidad para los bloques económicos y la burguesía, pero el pueblo, en verdad no tiene nada que celebrar. La guerra opera y se constituye como un acto de fuerza política, racional e intencionada, instaurada para generar en el enemigo o adversario un sentimiento de superioridad, por ende, las condiciones subjetivas operan funcionalmente a la estructura de poder burgués. Asimismo, como Clausewitz señala que la guerra es la continuación de la política por otros medios, la guerra, como concepto no puede ni debe ser entendida sólo como acción directa, sino que debe contener la permanencia de la dominación integral: “(…) No hay Estado, incluso el más democrático, cuya Constitución no ofrezca algún escape o reserva que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., <en caso de alteración del orden>, en realidad, en caso de que la clase explotada “altere” su situación de esclavo e intente hacer algo que no sea propia de esclavos”.[2] Ignoran voluntariamente que la resistencia y la insurrección popular son acciones innatas a los pueblos y que frente al rigor de la historia, no existe diálogo válido.

Porque entendemos sin objeción alguna que la historia de la humanidad es la historia de lucha de clases, y cuyo punto de origen nace con la propiedad privada, remontada o no, a la gran revolución del mundo antiguo (la revolución neolítica), lo concreto, es que el pensamiento de Lenin se encarga de tensionar nuestras mentes y acciones para volcarlas hacia el último nivel de la humanidad, que curiosamente es el punto de origen del verdadero sentido vida, la única sólida solidaridad: La revolución popular.

lenin y el imperialismo

Lenin y la teoría de la violencia revolucionaria:

La dialéctica acompaña como faro intelectual el desarrollo teórico y práctico de Lenin, de ahí en más la concepción de la teoría de la violencia revolucionaria que se puede apreciar en Estado y Revolución, en donde el compañero Ilich nos enseña que para la victoria final y total es necesario colocar a las masas al centro de la disputa política contra el Estado burgués con el objetivo de instaurar métodos y aspectos insurreccionales que den las pautas de pequeñas y poderosas victorias al interior del pueblo. Lo anterior, como manera de relacionar la teoría revolucionaria con las necesidades del proletariado mundial. También Lenin manifiesta lo crucial que se vuelve entender la perspectiva ideológica del Estado, su carácter burgués, como definición de un enemigo claro, que hay que conocer para destruirle. Así, la revolución sólo se dará en un acto violento de las masas por medio de la destrucción de las clases dominantes. Se debe superar los pilares del Estado burgués, es decir, prevalecer por sobre el ejército permanente, la policía y milicias del enemigo, construyendo al clamor de la insurrección colectiva el ejército del pueblo como instrumento de ataque y defensa del pueblo y por el pueblo. De la misma manera, el discurso de la burguesía sobre la orientación e importancia que tiene el sufragio universal, no es más que tratar de instaurar la miopía al interior del pueblo, e inclusive de los sectores autodenominados “revolucionarios” que no son más que serviles reformistas como una enfermedad crónica, ya que en esa representación frágil del sistema se encubre la relación de dominación de una clase sobre la otra. No olvidar que el Estado burgués se va a servir de los sectores reformistas o socialdemócratas con el objetivo de desviar la atención de las masas y limpiar la imagen ensangrentada de la burguesía intentando demostrar su lealtad a los derechos universales, que precisamente en la mentalidad capitalista son perpetuar la explotación de la humanidad. Al reformismo se le supera de igual forma que a la burguesía, porque los primeros, tarde o temprano se vuelven cómplices y serviles a la burguesía. Por más que traten de renunciar o tergiversar la importancia de la dialéctica y su relación con la teoría de la violencia revolucionaria, el disparo de la burguesía sale por la culata. Es así, que la dialéctica entrega y reúne el análisis cualitativo de la violencia proletaria que trata de ser suplantada por perspectivas de socialismos pacíficos y conciliadores, tal como la expresión de la social democracia europea actual o los socialismos del siglo XXI para el caso de América.

Lenin y los ejércitos de liberación nacional:

En el sentir popular de los/las revolucionarios/as asociamos lo que Lenin plantea sobre los aspectos de la guerra imperialista, pero también como las realidades locales deben suprimir las fuerzas de opresión, para propiciar la revolución. En ese proceso, siempre atribuimos la frase planteada por Lenin sobre el derecho a la autodeterminación de los pueblos, colocando de esta manera el pensamiento de Lenin al servicio de los pueblos oprimidos del mundo y no como una teoría netamente europea. Por ende, los esquemas dogmáticos sobre el supuesto eurocentrismo de Lenin son derribados y a la vez superados con el derecho de los pueblos a construir su propia felicidad, que a lo largo de la historia es el motor que da vida y tensiona a la clase oprimida a dejar de serlo. La forma en que los pueblos pueden alcanzar ese espacio de liberación es por medio de la construcción de un ejército, como aspecto de superación frente a las fuerzas del Estado burgués. Llevándonos a plantear que no existen realidades locales, sino una sola realidad de lucha, oprimidos contra opresores, burgueses contra los heroicos/as proletarios/as.

5f180fcf67b2ed12551b6c62030dbf63

Lenin como agitador y educador de la masa para ser organizador del Partido revolucionario:

Es sabido el rol que Lenin desarrolla en el movimiento de masas ruso, es destacable su disposición pedagógica y didáctica para develar en el mundo obrero cuales son los aspectos a desprenderse y en cuales hay que focalizarse. Puedo intuir que Lenin llegó a ser el mejor profesor que ha tenido la historia en este mediano pero extenso devenir histórico de lucha de clases, y cómo no serlo si tuvo los mejores educadores: Marx y Engels. Las idas de Lenin a las fábricas para mostrar El Capital a la Clase Trabajadora, junto con su rigurosidad en la seguridad orgánica de la construcción de la organización de las/os oprimidas/as, fueron pilares en donde el partido revolucionario pudo descansar, fortalecerse, defenderse y lo más importante: asaltar los palacios y cielos con la fuerza de un fúsil. Todo el proceso de acumulación de fuerzas que propicia Lenin desde 1905 y que aflora para octubre de 1917 proyectándose hacia el futuro, fue tarea fundamental, como muestra del camino irrenunciable que deben asumir revolucionarios/as sobre el carácter estratégico que tiene las masas, y más aún un pueblo en armas. La agitación y propaganda para los obreros y obreras sumaba espacios de práctica para ellos, en donde la maduración de su conciencia política, alejada de lo estático y próximo a lo dinámico, los iba acercando más a concebir la necesidad de la revolución.  En concordancia con lo anterior, la compañera de vida de Lenin, Nadiezhda Krupskaya, le dedica unas palabras que resumen en parte todo lo anteriormente descrito: “La labor organizadora de Lenin se entrelaza del modo más estrecho con el estudio de la realidad, con el trabajo de propaganda y agitación; pero, precisamente, esa coordinación infundía a la labor organizadora de Lenin una fuerza singular, la hacía especialmente eficaz. Nuestro partido llegó a la insurrección de Octubre con una experiencia enorme de organización, la cual le dio la posibilidad de conducir a la clase obrera a la victoria. El papel de Lenin en la obra de acumulación de dicha experiencia y de su análisis es muy grande.”[3] Del estudio metódico de Lenin nos lleva a conclusión básica de este relato, así como para extinguir un gran incendio se necesita gran cantidad de agua, para construir la revolución se necesita gran capacidad teórica, por ende, la frase de Lenin que resume en síntesis el ¿Qué Hacer?, no puede existir práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria. Estas pequeñas reflexiones quedan cortas frente a la gran capacidad de Lenin para desarrollarse al interior del pueblo Ruso, dirigir sus procesos y por sobre todo tener plena determinación en ellos/as así como una convicción irrefutable sobre la necesidad de la destrucción del Estado burgués para cimentar en el tránsito de la dictadura del proletariado, la sociedad comunista.

1045708421

¿Qué nos permite el pensamiento de Lenin?

Precisamente el pensamiento de Lenin nos lleva a desprendernos de los espacios de confort, de replantearnos la vida individual y colocarla al servicio de un proyecto colectivo. Si nadie del mundo contrario al nuestro puede referirse en buenos términos a Lenin es porque precisamente eso que se considera in-transformable, Lenin lo destruye y a su vez entrega la solución a los problemas de la humanidad: Socialismo.

Combatir las posiciones vacilantes, reformistas y conciliadoras deben ser apartadas del movimiento de masas develando las contradicciones y tensionando a estos mismos sectores a que no sean material de control por la burguesía. Apreciar y analizar modelos de falsos socialismos o de socialismos renovados es propiciar la ambivalencia y dar un terreno certero para la continuación de la ofensiva del capital sobre el trabajo sin ápice de separación de la crisis integral del capital, por ende, el camino es claro, desatar la crisis sin posibildad de retorno y cualificar nuestras pequeñas pero, convencidas fuerzas.

Rigurosidad, seriedad, tranquilidad, paciencia, astucia, y por sobre todo mucho amor, amor a la humanidad son expresiones que resumen al Lenin que tanto queremos y que estos días celebramos su nacimiento número 148 y más profundo bajo los doscientos años del nacimiento de Karl Marx. Asimismo, Lenin, nos entrega una importante última reflexión que he decido transcribir:

“Para un marxista resulta indudable que la revolución es imposible si no se da una situación revolucionaria, pero no toda situación revolucionaria conduce a la revolución. ¿Cuáles son, en términos generales, los signos distintivos de una situación revolucionaria?. Estamos seguros de no equivocarnos al señalar estos tres signos principales: 1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener su dominio en forma inmutable; tal o cual crisis en las “alturas”, una crisis de la política de las clases dominantes abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no basta que “los de abajo no quieran vivir como antes”, sino que hace falta también que “los de arriba no puedan vivir” como hasta entonces. 2) Una agravación de la miseria y de las penalidades de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por las razones antes indicadas, de la actividad de las masas, que en tiempos “pacíficos” se dejan expoliar tranquilamente, pero en que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por la situación de crisis en conjunto como por las alturas mismas, a una acción histórica independiente. Sin estos cambios objetivos, independientes no solo de la voluntad de tales o cuales grupos y partidos, sino también de la voluntad de estas o aquellas clases, la revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es, precisamente, lo que se llama situación revolucionaria. Esta situación se dio en Rusia en 1905 y en todas las épocas revolucionarias en occidente; pero también existió en la década del sesenta del siglo pasado en Alemania, 1859-1861, y en 1879-1880 en Rusia, sin que hubiera revolución en esos casos. ¿Por qué? Porque la revolución no surge de toda situación revolucionaria, sino tan solo de una situación en la que a los cambios objetivos antes enumerados viene a sumarse un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria para llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo bastante fuertes como para destruir (o quebrantar) al viejo Gobierno, que jamás “caerá”, ni siquiera en las épocas de crisis, sino se le “hace caer”. Tales son los puntos de vista marxistas sobre la revolución, puntos de vista desarrollados infinidad de veces y reconocidos como indiscutibles por todos los marxistas, y que para nosotros los rusos tuvieron una confirmación clarísima en la experiencia de 1905″. (Lenin, La bancarrota de la Segunda Internacional, mayo-junio de 1915)[4]

 

Por DANIEL SANTILLÁN.

Fuentes:

[1] Lenin, V. “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, Ediciones en lenguas extranjeras, 1968, página 160.

[2] Lenin, V. “La revolución proletaria y el renegado de kautsky”, Fundación Federico Engels, 2007, página 25.

[3] Nadiezhda Krupskaya: <<Lenin como organizador>>, en Paradigma y Utopías. Revista de reflexión teórica y política del Partido del Trabajo no 7, mayo/julio 2003, Consejo Editorial Comisión Ejecución Nacional del PT, México D.F., pp. 65.

[4] Roque, Dalton “Un libro Rojo para Lenin”, Ocean Sur, Querétaro, 2010, pp 135-136.

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.