(Opinión) Apropósito del Bauchi: Reflexiones en torno al reformismo y los/as revolucionarios/as

Bauchi “Jamás olviden, compañeros, que nuestros enemigos son la derecha y el imperialismo, y es a ellos a quienes deberemos derrotar; si para eso fuera preciso enfrentar al reformismo, lo haremos con fuerza, pero con lealtad, porque es imprescindible ganar a esos compañeros para la revolución. La revolución no podrá hacerla un grupo aislado por más coraje, voluntad y valentía que tenga. La revolución será producto de la fuerza generada por todos los que se opongan a la derecha, a los imperialistas, y al aparato del estado, y de ahí no podemos excluir a nadie; esos compañeros son imprescindibles para la revolución. Al reformismo no se le derrota, se le supera””[i]

Cada vez que hablamos o rememoramos a Bautista Van Schouwen, uno de los fundadores del MIR, recordamos sin duda sus palabras sobre el reformismo y como los revolucionarios deben actuar ante él. Demuestra una claridad política importante y a la vez una enseñanza que no debemos dejar a un lado, pues los tiempos actuales corren vertiginosos y las palabras del Bauchi resuenan con mayor ahínco.

Pero, ¿por qué debemos recordar estas palabras hoy? Pues es bien sabido el derrotero al cual los revolucionarios/as hemos sido condenados/as en estas últimas décadas y que ha traído ante nosotros/as algunas desviaciones que han sido difíciles de superar, tal es el sectarismo recalcitrante que ha provocado nuestra incapacidad de disputar abiertamente la política trasladándonos al localismo y llegando a las masas sin mostrar nuestras verdaderas intenciones.

A la vez, nuestra poca intención de disputar la conciencia de las masas, o mejor dicho de disputarla aisladamente, construyendo espacios ajenos como fue el caso del NiunaMenos Clasista  hace eco de la política de aislamiento del actual Estado Contrainsurgente y desnuda nuestras propias falencias de construcción pues es más fácil por un lado discutir entre nosotros/as, agregarle el mote revolucionario o cualquier otro que muestre nuestra radicalidad y diferenciación per se. No obstante lo anterior, esas intenciones caen y volvemos nuevamente al inicio.

En este sentido, la actual crisis política que sigue profundizándose cada día que pasa y que va demostrando cada vez más que sus intenciones no son reprogramarse o superarse tan fácilmente pone ante nosotros/as una serie de desafíos que son bien sabidos: la unidad de los revolucionarios/as, la centralidad en las masas y la capacidad de movilización de las mismas, la disputa política y por lo tanto, acumular fuerza social revolucionaria. Enfrentarse, por tanto al reformismo no significa claudicar ante ellos, por el contrario debe significar agudizar sus contradicciones y develarlas, anteponer la movilización y la protesta ante sus mesas de trabajo y para ello debemos ser parte constante de la disputa política en los espacios donde se discute y construir y acumular nuestras fuerzas para ello, es una tarea dialéctica y constantemente en contradicción.

La lucha por la Revolución Socialista debe poner ante todo a la masas en el centro, pues por más buenas intenciones que tenga un grupo, si las masas no asumen la política revolucionaria ni la impulsan no pasarán más allá de las buenas intenciones. Por tanto, los revolucionarios/as debemos ganarnos el corazón del pueblo pues son ellas nuestras montañas y son ellas quienes harán la revolución y la organización no debe sustituirlas, debe fundirse[ii] en ella para no caer en el economicismo y enfoques a corto plazo.

Por lo anterior, la unidad de los revolucionarios/as es importantísima pues estamos en un momento de trascendencia histórica y aisladamente no dejaremos de ser más que una partícula mirando cómo pasa la historia ente nuestros ojos. Además, que la disputa política y de la consciencia de las masas en juego requiere de nuestro actuar combinado y tenemos que anteponer nuestra determinación revolucionaria por sobre nuestras parcelas y banderas, siendo conscientes que la nueva sociedad se construye en las luchas del presente.

Este 19 de abril se abre como un ejemplo a tomar en cuenta, por un lado porque  los estudiantes han demostrado su enorme potencial y disposición, por otro está esa intención mesiánica de ser diferentes y marchar al revés. Un ejemplo importante a analizar y profundizar, y en la práctica desplegar una política correcta. Ni el CONFECH, ni la CONES, ni la ACES y ni la MECEM conducen hoy el movimiento estudiantil sus diferencias hoy son más al nivel burocrático y que a contrapelo de lo anterior, los estudiantes salen a la calle a demostrar descontento y se enfrentan a FFEE por horas, no porque son amarillos o revolucionarios per se, sino porque la demanda le hace sentido, ¿Si miles de estudiantes salen a marchar en este llamado serán que esos miles son reformistas y amarillos? ¿Mientras que quienes llaman a marchas paralelas, como lo hace la MECEM, es más revolucionaria? No, el problema no es la forma, es de fondo, pues por más ‘clasista’ sea el nombre de un espacio eso no quiere decir que sea revolucionario sino que al contrario, es el cómo intervenimos la realidad y la transformamos lo que nos hace revolucionarios/as. En este sentido, el llamado es poner en el centro del análisis a las masas, a los estudiantes, y desplegar en su seno una política revolucionaria, que organice su espontaneísmo y la pelea callejera para enfrentar la represión, no imponer un espacio o estructura, que más bien ya están cooptadas, debemos ganarnos el corazón del pueblo.

El reformismo es la llave que abre a la burguesía la cooptación de las masas, pero ¿cuántos compañeros/as han volcado sus fuerzas a la revolución superando el reformismo y haciéndose parte integrante de los revolucionarios/as? Un gran número de ellos, no menor quizás de quienes han virado a la derecha, la conciencia avanza y retrocede constantemente, más aún de aquellos revolucionarios/as  que cayendo en la derrota entraron a las filas del narco y esto ocurre por la conciencia no es algo estático ni mucho menos mecánica, es dialéctica. Por lo tanto, debemos enfrentar el actual periodo sin purismos, sino que con voluntad y determinación para poner nuestras escasas fuerzas a disposición del periodo histórico que nos permita no seguir aislados, profundizar la crisis y avanzar a una nueva etapa de la lucha de clases en Chile. Como dijo el Bauchi, al reformismo no se le derrota se le supera y eso sólo será realidad en la lucha concreta y en la disputa constante contra nuestro enemigo de clases y el gatopardismo socialdemócrata.

Leonidas Awkan

 

[i] https://exmiristasconcepcion70.wordpress.com/2015/04/17/una-resena-a-bautista-van-shouwen/

[ii] El comandante Marcial planteaba en su ya conocido “cuadernos de formación del FPL” que la organización partidaria no debe diluirse en el pueblo, debe fundirse en él para lograr conducirlo hasta la victoria. Pues si se diluye, corre el riesgo a la cola de los procesos y comienza entrar en el economicismo y enfoques a corto plazo.

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