Denuncia pública a Ricardo Quintanilla Osses por violencia machista

Quisiéramos partir este comunicado haciéndonos una autocrítica, pues cómo organización hemos cometido muchos errores en el intento de configurarnos como un proyecto que entienda el feminismo como una centralidad. Comprendemos como primer paso para superarlos, admitirlos e intentar remediar el daño que hubieren causado. Este comunicado no busca, por ningún motivo, justificar nuestro mal actuar, sino más bien hacernos la autocrítica sincera para, a través de esto, sacar las lecciones necesarias para hacer las cosas bien y poder seguir construyendo.
A finales de octubre del año pasado Ricardo Quintanilla Osses (actualmente, estudiante en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano) se acerca a la organización con la intención de entrar. En ese momento, llegan rumores que planteaban que él había ejercido violencia, tanto física como psicológica, en su anterior relación de pareja. Frente a esto, le emplazamos a que nos contara de forma sincera lo sucedido en dicha relación, quien responde que eran sólo cahuineos, que ella lo hacía con la intensión de dejarlo mal, y que era ella quien lo violentaba. Ante eso, y por la inexperiencia y falta de un protocolo, le solicitamos a la compañera que se juntara a conversar con nosotras, para tener “su versión de los hechos”, nunca pudimos contactarnos con ella, sino que sólo logramos recabar informaciones de parte de terceros cercarnos a la relación. Hoy entendemos por qué, pues era sumamente violento el verse expuesta a un proceso de revictimización y cuestionamiento. No existía denuncia, ni forma de obtener más información, lo que vio trabado nuestro actuar y que, conjugado con distintos procesos internos y el querer responder a la “coyuntura”, hizo que fuéramos dejando el tema de lado.
En las discusiones de política feminista que fuimos impulsando como organización, se intentó recurrentemente tensionar la discusión a evidenciar las actitudes machistas y patriarcales que cada militante traía consigo, él nunca se planteó una autocrítica, es más, jamás se tensiono a reabrir nuevamente el tema, reflexionar sobre su anterior relación o sobre sus lógicas machistas, ahora vemos que le fue sumamente conveniente y cómodo que el tema no se tratara. Pero nosotras tampoco le hicimos ese cuestionamiento, tampoco lo tensionamos ni nos tensionamos como organización a tratar este caso. Y aquí uno de los errores más grandes de todos, jamás intentamos contactarnos con la compañera para acompañarla, para saber cómo se sentía, las veces que la intentamos contactar tenían como objetivo resolver como organización, vimos nublado nuestro actuar en torno al resolver rápido, reconocemos que nos equivocamos, y le pedimos las más sinceras disculpas a la compañera.
Como planteábamos el tema quedo ahí, estuvo prácticamente un año soterrado en nuestro que hacer, recién se volvió a reabrir el caso cuando nos estalló en la cara, y abrimos los ojos sobre lo mal que habíamos actuado y la cantidad de errores cometidos. Nos reunimos con Ricardo, para darle nuevamente la opción de que se sincerara con sus compañeras y compañeros, y que nos dijera si efectivamente había ejercido violencia física en su relación, a lo cual nuevamente responde con lo mismo: que había existido violencia psicológica de ambos dentro de la relación y que ella había ejercido violencia física contra él. Tuvimos que realizarle prácticamente un interrogatorio, para lograr que dijera que efectivamente habían existido zamarreos y agarrones de brazos a la fuerza, sin embargo, no reconociendo ningún otro tipo de violencia, planteando que para él esto no era considerado como violencia física, pues, supuestamente, entendía que la violencia física eran solamente los golpes, no viendo lo doblegada que se veía la voluntad de la compañera ante el uso de su fuerza física y de su posición de privilegio como hombre.
Producto de esta reunión, sacamos varias de las autocríticas planteadas en el presente, además de algunos cursos de acción en torno al caso, entendiendo lo mal que habíamos llevado el proceso. Decidimos, en primer lugar, congelar la militancia de Ricardo ese 04 de Septiembre de 2017, ya que entendimos como uno de los errores no evidenciar lo violento que debió haber sido para la compañera toparse a su agresor en espacios de organización o restarse de ellos por su presencia. Además, con la intención de poder recabar, nuevamente, mayores antecedentes sobre lo que realmente ocurrió, entendiendo que aún sólo contábamos con la versión de Ricardo y de tercer@s, que más que despejar hacían más pantanosa la información, decidimos enviarle una carta a la compañera, intentando acercarnos a ella de la forma menos invasiva y, por tanto, menos violenta posible. En paralelo a esto, decidimos llevar un proceso de acompañamiento con él, con la idea de que podía cambiar, creímos en la posibilidad de un real cuestionamiento y deconstrucción, creemos en la posibilidad de transformación.
Ni de la posibilidad de conversar con ella tuvimos información, ni de las averiguaciones que hicimos obtuvimos mucho más; creímos que con Ricardo íbamos avanzando, pero hoy decimos con certeza que eso no fue así.
El día 24 de noviembre en la marcha de Santiago, compañeras nos entregan un panfleto funando a Ricardo como violentador psicológica y físicamente de su ex pareja.

Entendemos y compartimos el actuar de las compañeras, sabemos que ante la violencia machista, la funa resulta ser el método más efectivo para los objetivos que se planteen según el caso, entendemos que la denunciante está en todo su derecho de hacerlo si así lo cree conveniente. Ante esto, pedimos una reunión con la VOGESEX de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (quienes hicieron la mencionada acción) para plantearles nuestra autocrítica de cómo llevamos el proceso anteriormente, cómo se llevaba en la actualidad a raíz de esas discusiones y los elementos que teníamos sobre el caso. Quisimos solicitarles la posibilidad de que ellas nos aportaran con más información que no manejábamos, ni habíamos podido conseguir por los otros canales.
No entraremos en profundizar en lo que se plantea por parte de la compañera afectada, pues ella en su momento, cuando se sienta preparada, lo hará público, no queremos ni vamos a seguir pasándola a llevar.
Pero si podemos concluir que efectivamente existió violencia física y psicológica por parte de Ricardo, y no en los niveles que él comento. Este sujeto violento fuertemente a la compañera, es más, a pesar de las discusiones de feminismo que dimos dentro de la organización, que supuestamente estaba interiorizando, a pesar de sus supuestas revisiones a las actitudes patriarcales que planteó en los círculos de hombres que se realizaron al interior de la organización (que no eran más que una victimización), nunca hubo un cambio real en su forma de actuar, pues en su actual casa de estudios siguió replicando el machismo de siempre; así lo denuncian distintas compañeras y compañeros, desde sus repetitivos dichos machistas hasta acosos sexuales a otras compañeras; macho que hacia dentro de la organización es una persona, y hacia afuera es otra: Con nosotras, quienes éramos sus compañeras, jamás se comportó así, claro, sabía con quién hacerlo, pues si lo hacía con nosotras quedaba en evidencia su verdadera cara.
Ante todo eso, el hecho de que Ricardo es un machista VIOLENTADOR, además mentiroso y manipulador, es que hemos decidido como organización expulsarlo de nuestra militancia, no estamos dispuestas a tener dentro de la organización a personas con esas características.
A esto se suma el encubrimiento por parte de Roberto Contreras, ex compañero de militancia tanto de Ricardo, como de la denunciante, en una organización que ya no existe quien, encontrándose cercano a la organización (JRP3) y en un proceso de acompañamiento y pre militancia, estaba en conocimiento de todos los elementos, de todos los episodios de violencia hacia la compañera, pero no los da a conocer, sino que los niega y da sustento al testimonio del agresor, evidenciando cómo los hombres se protegen y reguardan en sus actitudes machistas, sobre el que también decidimos no puede tener espacio en la política, menos en compartir con compañeras de ningún espacio.
Entendemos que nos vemos inmersos en una sociedad machista y patriarcal, creemos en la transformación de las y los militantes, en la posibilidad de deconstrucción y construcción de la mujer y el hombre nuevo en perspectiva de una nueva sociedad, sin embargo, debe existir voluntad por parte de las y, mayormente, los compañeros para que esta transformación sea efectiva. No caer en el academicismo, sino hacer del proceso, un trabajo cotidiano, reflejar en nuestras prácticas los cuestionamientos a este sistema machista, hacer carne el discurso feminista y antipatriarcal. Además, es prioritario, hoy por hoy, hacer de los espacios de organización, espacios seguros de construcción para las compañeras y, para ello, estamos totalmente dispuestas y dispuestos a recibir cualquier tipo de denuncia y tomar las medidas correspondientes al caso.
Seguiremos trabajando por la construcción de un proyecto revolucionario que contemple el feminismo como una prioridad, por una propuesta feminista y revolucionaria para nuestra clase y, en lo inmediato, de hacer de nuestros espacios, espacios seguros para nuestras compañeras. Hemos cometido errores y no negaremos rotundamente la posibilidad de cometer otros, pero los asumiremos y continuaremos trabajando intentando no cometerlos con los aprendizajes de cada proceso pues sabemos que cada error implica un daño enorme en nuestras compañeras, en nuestra clase y en el pueblo en general.

 

JUVENTUD REVOLUCIONARIA POR EL PODER POPULAR (JRP3)

BRIGADA LUCIANO CRUZ

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